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Los temas relevantes del INE, para la elección de 2021

Rubén Aguilar Valenzuela
De cara a la organización de la elección del seis de junio, el Instituto Nacional Electoral (INE) advierte cinco temas que le resultan particularmente relevantes.

1) Recorte presupuestal en el proceso electoral más grande de la historia. Por tercer año consecutivo, la Cámara de Diputados aplicó un recorte presupuestal. En 2019 aprobó un presupuesto de 10,396 mil millones de pesos; en 2020 de 11 mil 421 millones de pesos y en 2021 de 19 mil millones de pesos. En el primer año son 950 millones de pesos menos a lo solicitado por el INE, en el segundo 1,071 millones de pesos menos y en el tercero 869.9 millones de pesos menos.

2) Omisión presupuestal para la Consulta Popular 2021. Se solicitó a la Cámara de Diputados 1,499 millones de pesos, para la organización de la Consulta promovida por el Ejecutivo y aprobada por el Congreso. Esto en adición a los 20,463 millones requeridos para la elección de 2021. El presupuesto aprobado no contempla este rubro. El INE no tiene recursos para organizar la Consulta.

3) En las elecciones de 2021 habrá nuevos actores políticos. En la boleta electoral estarán diez partidos. Hay dos coaliciones parciales: Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PVEM) que van juntos en 151 distritos y Va por México (PRI-PAN-PRD) que van juntos en 219 distritos. Compiten solos: Movimiento Ciudadano y los tres partidos nuevos: Redes Sociales Progresistas (RSP) Partido Encuentro Solidario (PES) y Fuerza Social por México (FSM).

4) Credencialización en tiempos de pandemia. Las medidas de distanciamiento social limitaron el trabajo de los 900 módulos de atención ciudadana, que cerraron entre marzo y julio de 2020, abrieron parcialmente entre agosto y diciembre, y ya totalmente desde diciembre de 2020. Se han tomado medidas, como la ampliación de la vigencia de las credenciales vencidas en 2019 y 2020, para poder votar en 2021. La demanda que mantienen saturados los módulos y el sistema de citas por Internet. La fecha límite para inscribirse en el padrón electoral venció el 10 de febrero.

5) Equidad en la contienda. El INE tiene que garantizar, condiciones de equidad y legalidad en el proceso electoral. Debe hacer cumplir lo que establece la Constitución en los  artículos 41 (propaganda política y gubernamental) y 134 (imparcialidad de los servidores públicos). En 2020 el Consejo General del INE aprobó tres acuerdos de "cancha pareja" aplicables en 2021, que son básicamente los mismos de 2018, para evitar el uso de programas sociales con fines políticos y garantizar la imparcialidad de los servidores públicos. Se trabaja en estrategias de blindaje electoral de los programas, y en la forma de un convenio con la Secretaría del Bienestar. Se aplicará la Constitución y los criterios del TEPJF en lo que respecta a las conferencias mañaneras durante el período de campaña. (Fuente: La democracia mexicana en el 2021, INE, enero de 2021).

El INE está obligado a organizar una elección con más partidos y con menos recursos económicos de los que solicitó y esto en medio de la pandemia del Covid-19 que impone restricciones a la movilización y exige espacios seguros, para la salud. Debe también hacerse cargo de la Consulta Popular sin tener recursos. ¿De dónde los va a sacar? Es también su responsabilidad hacer valer los artículos 41 y 134 de la Constitución aunque el TEPJF puede decidir que se viole a petición de la presidencia de la República.
 

Rodrigo Duterte, el populista filipino

Rubén Aguilar Valenzuela

Al presidente de Filipinas Rodrigo Duterte (1945), por su manera de gobernar y comunicarse, se le compara con políticos populistas como Viktor Órban (Hungría), Recep Tayyip Erdogan (Turquía), Jair Bolsonaro (Brasil) y Andrés Manuel López Obrador (México).

Es hijo de un político que gobernó la provincia de Davao. Estudió Ciencias Políticas y Derecho. Fue fiscal de Davao y alcalde de la capital provincial. En sus siete mandatos, no consecutivos, estuvo al frente de la alcaldía 22 años.

Como gobernante de la ciudad más violenta de Filipinas, impuso el toque de queda para menores no acompañados y prohibió la venta y el consumo de alcohol en ciertas horas. Hubo mejora en los niveles de seguridad.

Pero estudiosos de la política Filipina sostienen que esa mejoría se explica, en gran parte, por los asesinatos extrajudiciales de sospechosos de crímenes y de drogadictos, por parte de la autoridad.

En 2016 fue elegido presidente de su país con una cifra récord de 16,6 millones de votos. Para celebrar su victoria, alentó a civiles armados a matar a traficantes. "Siéntanse libres de llamarnos o hágalo usted mismo, si tiene un arma (...) Abátanlos y les daré una medalla."

Los organismos internacionales de derechos humanos tienen registrado que, pocas semanas después de asumir el cargo, 2,000 individuos, supuestamente vinculados al narcotráfico, fueron asesinados por policías o grupos de vigilancia ciudadana.

Al ser elegido sus niveles de popularidad alcanzaron el 88 % y cuatro años después, al inicio del 2020, tenía  82 % de aceptación, un récord en su presidencia, un nivel de inédito para un presidente filipino e incluso para la mayoría de líderes mundiales. En el marco de la pandemia no se han hecho valoraciones. 

Se asemeja a otros populistas en que no acepta la más mínima crítica y con facilidad fabrica acusaciones para que sus adversarios vayan a la cárcel. Violenta sistemáticamente el orden jurídico, deprecia a las instituciones democráticas y se propone someter a los otros poderes del Estado al suyo de manera directa.

En sus discursos promete soluciones simples e ineficientes a problemas complejos. Se propone como el hombre fuerte que puede resolver todos los problemas. Juega con el sentimiento colectivo y promete que con él todo será diferente. Su tendencia al autoritarismo es muy evidente. Está sobre la ley.

Construye enemigos imaginarios y señala que su proyecto, para combatir la corrupción y la inseguridad está siendo amenazado. Así activa y motiva a sus simpatizantes. Es la manera de controlar a su base. Se hace pasar como un hombre del pueblo, que habla su mismo lenguaje. Dice lo que antes otros no se atrevieron.

Algo que lo hace diferente, dentro de los populistas, es su elogio de la violencia. De manera abierta predica el asesinato de traficantes y drogadictos como política de Estado, además de alentar abiertamente a policías y civiles a cometer esos homicidios.

La manera de gobernar y de comunicarse del presidente Duterte, es vista por la comunidad internacional como algo que no se puede aceptar, pero en el interior de Filipinas se le ve como un héroe y salvador del pueblo frente a los criminales. La sociedad le aplaude sus dichos y también sus hechos.

La alternancia

Rubén Aguilar Valenzuela

Las elecciones del próximo seis de junio, que será la más grande en la historia del país, son locales. Están en juego más de 20,000 cargos de elección popular.

Entre ellos 1,923 presidencias municipales; 1,063 diputaciones locales (642 de mayoría relativa y 421 de representación proporcional; 500 diputaciones federales (300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional) y 15 gubernaturas.

En las elecciones para alcaldes de 2015 y 2018 se disputaron 3,507 ayuntamientos y en 2,363, el 67.3 %, hubo alternancia de partido frente a 1,144, el 32.6 %, donde permaneció la misma fuerza política.

De las 1,341 diputaciones locales que, estuvieron en juego en esas mismas elecciones, en 769, el 57.3 %, hubo alternancia frente a 572, el 42.6%, que siguió el partido que ya estaba.

Lo mismo sucedió con las diputaciones federales que fueron 600 de mayoría relativa en las elecciones de 2015 y 2018. En 343, el 57.1 %, hubo alternancia y en 257, el 42.8 %, continuó la fuerza que ya estaba.

En el caso de los 96 senadores de mayoría relativa, en la elección del 2018, hubo alternancia en 79 casos, el 82.2%, y en 17 casos, el 17.7 %, permaneció el mismo partido.

De las 36 gubernaturas que estuvieron en juego en las elecciones de 2015 y 2018 se dio alternancia en 23 de ellas, el 63.8 %, y quedó el partido que ya estaba en 13 casos, el 36.1 %.

En la presidencia de la República a partir del 2000, cuando por primera vez en 80 años perdió el PRI, ha habido alternancia de partido en las elecciones de 2000, 2012 y en la de 2018.  Es el 75 %.

A partir de que las elecciones estuvieron a cargo de un órgano electoral independiente del gobierno, las primeras en 2000, la alternancia en todos los niveles electorales ha sido superior a la continuidad.

De seguir la tendencia de los últimos 20 años en la elección de junio habría que esperar un alto índice de alternancia en las presidencias municipales, congresos locales, congreso federal y gubernaturas.

Mi experiencia con la vacuna

Rubén Aguilar Valenzuela 
Soy uno de los primeros mexicanos en recibir la vacuna contra el Covid-19. Me siento afortunado y más porque también le tocó a mi compañera.

Los dos mandamos nuestros datos dos días después de que se abrió la plataforma electrónica, para el registro de las personas de la tercera edad.

El pasado domingo hacia el mediodía ella y yo recibimos en nuestros celulares el aviso de que nos presentáramos el lunes, entre 9.00 y 20.00, al centro que nos tocaba en la Magdalena Contreras, donde vivimos.

A las 8.45 llegamos a la escuela primaria Maestros Mexicanos, en la colonia santa Teresa, donde ya había una fila de cuatro cuadras, que muy pronto se hizo de ocho. Las primeras personas estaban desde las cuatro o cinco de la mañana.

En la fila había hombres y mujeres en sillas de ruedas, con bastones y algunas rebasaban los ochenta años. Todas con tapabocas y un buen número también con caretas.

La fila no se movía. A las 9.25 nos enteramos que las vacunas todavía no llegaban. A las 10.00, después de una hora de esperar, empezó la vacunación y la fila se movió algunos metros.

El sol pegaba fuerte. Las personas se salían de la fila en busca de la sombra. Algunos llevaban sillas, pero en la medida que el proceso se prolongaba empezaron a aparecer más.

A las 11.30 un trabajador del gobierno de la Ciudad de México empezó a poner un número, con plumón, en la mano o brazo de los que estábamos en la fila. Para impedir que alguien se metiera y saber cuándo te tocaba la vacuna.

Eran las 11.45 cuando me marcó con el número 213, a mi compañera el 214. A pregunta expresa me dijo que diera por seguro que me iba a vacunar, porque había 500 vacunas.

Para ese momento ya llevaba casi tres horas en la fila. Hice cálculos que me decían todavía me faltaban ente tres o cuatro horas, para llegar a ser vacunado. A lo largo de las horas nadie informó de lo que pasaba.

La fila avanzaba, pero lo hacía muy lentamente. No había quien se quejara y tampoco que expresara alguna crítica. Todos aguantaban con resignación la lentitud del proceso. Esperaban ser vacunados.

A las 15.00, después de seis horas en la fila, mi compañera y yo llegamos a la puerta de la escuela y con otros veinte ingresamos a la misma. Nos colocaron en un espacio, con toldo y sillas muy pegadas.

Después de unos minutos de espera, al grupo nos pasaron a unos metros adelante, en otro toldo, donde un Servidor de la Nación y un trabajador del gobierno de la Ciudad de México (CDMX), nos solicitaron la credencial de elector, para tomar los datos. Nos pidieron dos teléfonos. Así lo hicieron con cada uno. Todo lo llenaron a mano.

Luego nos pasaron a otro espacio con sillas más espaciadas, donde esperamos unos minutos. Después nos pidieron pasar a otro espacio, con sillas muy juntas, donde un Siervo de la Nación y un empleado del gobierno de la CDMX volvieron a pedir la credencial de elector, para tomar los datos e hicieron algunas preguntas de salud. Si se tenía o no diabetes, hipertensión, obesidad ... Todo lo llenaron a mano.

Con esa hoja pasamos a unas mesas, había cuatro, donde quienes estaban en ellas en unas hojas dobles, volvieron a poner los datos de la credencial de elector, nos tomaron una foto y también a la credencial. Nos dieron dos hojas donde ya venía que nos habían puesto la vacuna AstraZeneca. Todo a mano. Habían pasado 1.15 horas.

De ahí al aula donde tres personas ponían la vacuna. Ese proceso duró tres minutos. De ahí a un espacio abierto con las sillas muy separadas, dos personas tomaban una de las hojas, la otra era para uno, y en un pedazo de papel anotaba la media hora que debía pasar en ese lugar, para ver si no había efectos secundarios. El mío decía 16.30. Lo tenía que entregar al salir.

Aquí nos dijeron que, para la segunda vacuna nos volverían a enviar un mensaje al celular o llamar al teléfono, pero también había la posibilidad de que un Siervo de la Nación, como ya lo habían hecho para avisar de esta vacunación, los volvería a visitar en su casa. El nuevo aviso podría ser entre dos y doce semanas.

En total, en el afortunado proceso de haber sido vacunado, pasaron 7.45 horas. No hubo excepciones. Cada hora pasaban 40 personas. A ese ritmo a las 20.00 horas, cuando se cerraba el centro, se habrían puesto 400 vacunas. Sobraban 100.

El personal que ponía la vacuna eran tres y todos los demás, que se movían en el operativo, eran 25 (Guardia Nacional, Servidores de la Nación, trabajadores del gobierno de la CDMX ...) Todos muy amables. Pienso se avanzaría más rápido si hubiera más personal vacunando y menos en la estructura de apoyo.

De mi experiencia, pero también de todos los que la vivimos, en el primer día de vacunación, por lo menos en este centro, queda claro que debe cambiar el proceso, para hacerlo más ágil y racional. Hay muchas maneras de evitar las muchas horas en las largas filas, de no repetir procesos y de utilizar tecnología digital.

De no hacerse estos cambios pasarán muchos meses, para poder vacunar a los 15 millones de adultos mayores y luego al resto de la población. A este relato quiero añadir que la gran mayoría de los adultos mayores que se encontraban en la fila eran acompañados por algún familiar, en el mayor de los casos hombres, el hijo o el nieto.

La historia, la personalidad y las ideas de Biden

Rubén Aguilar Valenzuela 
El periodista Evan Osnos, que desde 2008 colabora con The New Yorker, escribe Joe Biden. Su vida, su carrera y lo temas relevantes (Plantea, 2020).

Es un acercamiento a la vida del nuevo presidente de Estados Unidos, pero sobre todo a su carrera política, a su personalidad y a su pensamiento.

El texto es una adaptación de artículos publicados entre 2011 y 2020. Incluye cuatro entrevistas con  Biden (78) realizadas entre 2014 y 2020.

Y otras cien con personas de su familia, de su entorno político, que incluye al presidente Obama, de colaboradores y también de adversarios políticos.

Osnos, que en 2014 recibió el National Book Award, comenta que por razones de su trabajo al conocer  mejor a Biden "descubrí que era un pozo sumamente fructífero de enseñanzas sobre la cultura política estadounidenses".

Y esto "gracias a su amplia experiencia, su capacidad e intensidad emocional y su dificultad para disimular lo que piensa". Esto en un Washington donde los políticos maniobran con lo que dicen.

El texto plantea las luces y sombras de un personaje que tiene 50 años de participar en la política de su país dentro del Partido Demócrata.

Se registra la muerte de su primera esposa, y su hija menor en un accidente de tránsito, y luego la muerte a los 48 años de su hijo mayor, que también participaba en la política, por un cáncer en el cerebro.

Los años en la política y los cargos que ha desempeñado han permitido a Biden, más que a cualquier otro político, ser no solo testigo sino participar en la historia del último medio siglo en Estados Unidos.

A lo largo de estos años, una y otra vez, venció todas las predicciones de que su carrera política se había acabado, para siempre resurgir hasta llegar a la presidencia de su país.

La visión que Osnos proyecta de Biden, a partir de decenas de entrevistas y del seguimiento al trabajo y los planteamientos del ahora presidente, es la de un político de enorme experiencia y con un gran conocimiento de la política internacional.

De un hombre que se ha sobrepuesto a las tragedias y ha seguido su camino. La de un político honrado que vive como piensa. Siempre se consideró que era el senador con menos recursos económicos.

La de un político cercano a la gente y con posiciones propias. Que cuando se equivoca lo reconoce y sabe pedir perdón. La de un demócrata de centro con posiciones progresistas en algunos temas sociales.

El autor, Premio Pulitzer en 2008 por periodismo de investigación, deja ver, se lo he oído a otros especialistas de la política de Estados Unidos, que la crisis del país es de tal dimensión en lo político, lo económico y lo social que si lo hace bien podría convertirse en otro Franklin Roosevelt.
 
Joe Biden
Su vida, su carrera y lo temas relevantes
Evan Osnos
Editorial Planeta
México, 2020
pp. 191

 
Versión original: Joe Biden, 2020. Traducción de inglés al español de Ariadna Molinari Tato y José Carlos Ramos Murguía.  
 

Página 150 de 201