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Cuba, el mercado y el bloqueo

Rubén Aguilar Valenzuela

A propósito de la actual crisis que se vive en Cuba, que desde la década de 1990 tiene carácter de permanente, pero ahora se ha agravado, he mantenido comunicación, por diversas vías, con amigas y amigos académicos, que viven en La Habana. Aquí resumo el intercambio que hemos tenido en torno al mercado y el bloqueo.

 

Entre Cuba y Estados Unidos, hay una muy larga historia de acuerdos y tratados, en el intento de acercarse y ha habido múltiples esfuerzos para hacer realidad este acercamiento, pero siempre, por una cosa o por otra, eso no prospera y se viene abajo.

 

No se puede decir que no haya habido diálogo e interés de las partes en el reencuentro. Este esfuerzo empezó a partir del triunfo de la Revolución en 1959. En muchos casos han sido negociaciones secretas que aún hoy permanecen ocultas.

 

Hay una triada, que es necesario comprender para explicar la actual situación, y es el bloqueo de mercados, la liberación de los mercados y también la liberación de las fuerzas productivas. Para que esto ocurra se requiere de cambios en el actual sistema político, para poder liberar el mercado, y luego empezar a liberar las fuerzas productivas.

 

El cambio, que lleva a hacer crecer el mercado requiere de una serie de transformaciones en leyes y los reglamentos y también que se ponga fin al bloqueo. Hay quienes piensan que esto último es lo primero que debe de ocurrir, pero debe de ser algo de carácter integral. Los tres elementos deben cambiar al mismo tiempo.

 

En los hechos, el bloqueo sigue teniendo efectos importantes, aunque hay quienes los minimizan. El bloqueo afecta el desarrollo del mercado. El bloqueo, entre otras cosas, impide transferencias financieras, pagos y pedir créditos. No se puede estar en un mercado abierto sin tener acceso a los servicios financieros internacionales.

 

Sostienen que en las actuales circunstancias es posible llegar a un acuerdo, que mantenga el actual sistema político, pero que libere el mercado y las fuerzas productivas, y se ponga fin al bloqueo.

 

Rafael Rojas (Santa Clara, 1965), académico cubano profesor del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México, plantea que el colapso de Cuba es un colapso anunciado, "y a pesar de ello, ninguna evidencia histórica convencerá de lo contrario a quienes piensan Cuba como una víctima inerme de Estados Unidos. Esa victimización es resultado de una negación de la historia, que insiste en las falacias de que la Revolución cubana ha sido siempre la misma, desde el 1 de enero de 1959 hasta hoy, y que su némesis, el bloqueo estadounidense, ha sido el siempre el mismo desde el 3 de febrero de 1962 hasta el actual sitio energético" (La Tercera, 16.02.26).

 

Rojas considera que "las próximas semanas serán decisivas para el futuro de Cuba, en un sentido u otro. Suceda lo que suceda, este callejón sin salida al que se ha llegado estará profundamente endeudado con la adopción de un modelo de desarrollo improductivo y dependiente, cuyas raíces se hunden en el propio sistema cubano construido por la Revolución de 1959".

 

Y piensa "que Estados Unidos estaría dispuesto a cierto grado de continuidad del castrismo en el corto e, incluso, el mediano plazo, como con Venezuela, si logra, además de esos objetivos de seguridad, una transacción basada en el abastecimiento energético de la isla a cambio de ventajas de inversión y crédito, y ciertos gestos de flexibilidad política como una amnistía".

Fibras del desierto

Rubén Aguilar Valenzuela 

 

La exposición Fibras en el desierto se presenta en el Museo Costumbrista, Álamos, Sonora.

 

Exposición

 

La exposición fotográfica de Yolanda Jaramillo es una muestra documental que comparte con su esposo, Gregorio Ruiz Escamilla, y su colega Víctor Hurtado. De ella, en una de las mamparas, se encuentra este texto:

 

"Fibras del desierto es una serie de fotografías que muestran un proceso que realizan exclusivamente las mujeres comcáac, habitantes de la comunidad de Punta Chueca y Desemboque, para elaborar la cestería, tarea que implica realizar la recolección de las ramas del torote sangregado, quemar su corteza a las brasas, separar la fibra hasta formar una especie de hilo, teñir con raíz de hepol o cosahui flores de comete y hatajipol o chamizo negro.

 

La labor continúa con el tejido de la cestería elaborada en una gran variedad de formas y tamaños según la creatividad de la tejedora; las pequeñas y medianas son llamadas coritas, las canastas grandes son llamadas sa áptin. Mientras que las pequeñas y medianas se presentan sin ninguna ceremonia, las canastas grandes, al final de su fabricación, conllevan una ceremonia que dura cuatro días.

 

La fiesta se celebra en honor y desagravio al espíritu Cohen, que habita la canasta y pudo haber sido incomodado durante el proceso de elaboración con el rechinido que se produce al introducir en el tejido la aguja hecha con hueso de venado. En esta celebración hay cantos y danzas ancestrales, juegos propios de hombres y otros para mujeres, así como comidas tradicionales".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artista

 

 

 

 

 

 

 

 

Yolanda Jaramillo

 

 

Yolanda Jaramillo, nace en Aguascalientes, Aguascalientes, y desde hace 40 años radicada en Sonora. Se formó en el Instituto Cultural de Aguascalientes, y su carrera comenzó desde la adolescencia y se fue consolidando a través de una práctica rigurosa y diversa: Pintura, fotografía, grabado y obra textil conviven en una producción que se ha negado a encasillarse en una sola disciplina.

 

Su producción abarca la pintura conceptual, figurativa y abstracta, así como técnicas tradicionales del óleo inspiradas en los siglos XVI y XVII. Ha desarrollado una intensa labor como gestora cultural. Como parte de esa labor ha coordinado exposiciones nacionales, festivales de fotografía y grabado, y proyectos colectivos de gran escala. Sostiene que: "El arte requiere pasión, requiere amor, requiere dedicación".

 

 

Comentario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La exposición es parte del conjunto de exhibiciones que se presentan en la Ruta del Arte del Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) 2026, que coincide con los con 50 años que Yolanda Jaramillo ha dedicado al arte.

 

Las fotografías muestran la cestería que elaboran las mujeres del pueblo originario comcáac, y dan cuenta desde la recolección de fibras naturales hasta la culminación ritual de las piezas, ya terminadas.

 

Las imágenes documentan no sólo el trabajo manual, sino la dimensión simbólica que rodea a las canastas, especialmente a las de gran formato, conocidas como sa áptim.

 

La artista con sus fotografías no busca solo mostrar objetos o técnicas, sino provocar una comprensión más profunda de las culturas originarias de Sonora.

 

"No es nada más el hacer la canasta", subraya la artista, sino hay que entender, a través de ella, la dimensión antropológica y espiritual de estas prácticas.

 

Me hubiera gustado que la exposición de fotografías se hubiera acompañado de algunos trabajos de cestería de las mujeres comcáac.

 

Adiós, Tánger

Rubén Aguilar Valenzuela

Adiós, Tánger (Sexto Piso, 2023), es la primera novela de Salma El Moumni (Marruecos, 1999). En la historia se cuenta, que Alia, una mujer tangerina, se ve obligada a salir de su ciudad e ir a vivir a Lyon, Francia.

Alia en las calles de Tánger suscita turbación, aunque ella no comprende por qué. Los hombres, al pasar, la desnudan con la mirada, la siguen, la insultan.

 

Entonces, en la intimidad de su cuarto, en el esfuerzo de comprender qué ven los hombres en ella, comienza a hacerse fotos. Posa desnuda ante la cámara; se acuesta, arquea la espalda, y poco a poco esas sesiones fotográficas se convierten en un ritual.

 

Alia empieza a pasar tiempo con Quentin, un francés de su instituto. Junto a él, descubre un mundo de privilegios, de liviandad, pero también una libertad, que antes no había experimentado.

 

Si las fotos se dan a conocer, en el Marruecos en el que vive, pueden llevar a proceso judicial por considerase inmorales. Quentin, traiciona su amistad y las publica en forma anónima en Internet.

 

El único camino que le queda es dejar el país, para evitar ser acusada de ofensa a la moral. Huye a Lyon, escenario donde se siente a salvo e inicia una nueva vida en un claro desarraigo.

 

Pronto descubre que en la nueva ciudad en la que vive, la cosificación en las calles también la persigue en Europa, donde el racismo golpea y ahora siente que "ni es de los magrebíes de Francia ni de los blancos de Francia".

 

Aquí, a los lugares donde va la palabra que se utiliza es beurette, un término peyorativo del argot, para designar a las jóvenes mujeres francesas de padres magrebíes.

 

En esta novela, Salma El Moumni, retrata el poder destructor de la mirada de los hombres, y de su obra dice que "quería dar voz a una mujer silenciada socialmente. Cuando crecemos, confundimos la idea de libertad con el silencio. El precio de vivir libremente es no poder hablar claro: hemos de ser discretas, calladitas, invisibles."

 

Afirma que "al principio esto ni siquiera era una novela. Fui escribiendo ideas en diferentes trozos de papel y el deseo de convertirlo en un libro llegó cuando visualicé la imagen de una jirafa, una escena que se puede leer en la novela y que tiene que ver con ese animal del que hay una estatua gigante en el centro de Lyon".

 

La obra no tiene nada de autobiográfica, refleja sí, el camino que siguen tantos y tantos jóvenes marroquíes hoy en día, que emigran y dejan su país, y que de manera particular viven en Francia.

 

Escritora

 

Salma El Moumni, en 1999 nació en Tánger, Marruecos, y se fue a vivir a Francia, para cursar estudios universitarios en la Escuela Normal Superior de Lyon. Ahora vive en Paris. Escribe en francés. Con esta su primera novela ha ganado del Premio France Culture des étudiants 2023 y fue finalista del Premio Médicis. Está dedicada a escribe su segunda novela.


Salma El Moumni

 

Versión original: Adieu Tanger, Editione Grassets & Fasquelle, 2023. Traducción del francés al español de Palmira Feixas.

 

Adiós, Tánger

Salma El Moumni

Editorial Sexto Piso

Madrid, 2025

pp. 124

Gilberto Bosques en Cuba

Rubén Aguilar Valenzuela 

Cuadernos de La Habana. Gilberto Bosques en Cuba (México - UNAN, 2025), es un documental que dirige el actual embajador de México en Cuba, Miguel Díaz Reynoso (Guadalajara, Jalisco, 1952) que ha investigado, junto con Elke Ziehl Loera, la vida de Bosques, y en particular los años que pasó en Cuba como embajador de México.

 

Gilberto Bosques Saldívar (Chiautla de Tapia, Puebla; 20 de julio de 1892 - Ciudad de México; 4 de julio de 1995) al frente del consulado de Marsella, en la Francia de Vichy, en los años de la invasión del Ejército Alemán de Adolfo Hilter, en la Segunda Guerra Mundial, es muy conocido porque salvó a miles de personas perseguidas por el nazismo y el franquismo.

 

La labor de Bosques en Cuba era prácticamente desconocida y estaba opacada por su gestión anterior, antes de que el embajador Díaz Reynoso se dedicara al estudio de Bosques en los años en Cuba y es quien lo ha "redescubierto" en su labor diplomática en este país. El documental es producto de ese esfuerzo.

Bosques, cuando contaba con 18 años, forma parte del levantamiento de Aquiles Serdán y sus hermanos en contra de la dictadura de Porfirio Díaz, y durante la dictadura de Victoriano Huerta en 1913, dirige y forma parte de un sector estudiantil y magisterial en contra del presidente usurpador.

 

En la escuela donde trabaja solicita permiso para incorporarse en las filas de los "Voluntarios de San Carlos a la defensa del País" cuando la invasión de tropas estadounidenses en el Puerto de Veracruz en 1914. Al concluir su participación, regresa a la Ciudad de México para titularse como profesor normalista. Al mismo tiempo, se une a las filas de Venustiano Carranza.

 

Este lo comisiona para la organización de la Nueva Escuela de la Revolución en 1916. Fue responsable de organizar el Primer Congreso Pedagógico Nacional, que se lleva a cabo en Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala. En 1921 es nombrado secretario general del Gobierno del Estado de Puebla, cargo en el que durara dos años.

 

Es elegido diputado federal para el periodo 1924 a 1928, y se opone al régimen de Álvaro Obregón. Se une a la rebelión de Adolfo de la Huerta, y vuelve a ser diputado de 1934 a 1937.  En 1934 responde al primer informe de Gobierno del presidente Lázaro Cárdenas.

Más tarde, Luis Enrique Erro y Juan Andreu Almazán, son quienes lo proponen al presidente Lázaro Cárdenas para que se incorpore al Servicio Exterior. En 1939, en los años de la Segunda Guerra Mundial, Cárdenas lo nombra cónsul general en París.

Tiene que dejar París cuando la ciudad está a punto de ser tomada por los alemanes. Restablece el consulado general primero en Bayona, pero cuando los alemanes ocupan la zona traslada el consulado a Marsella, en el Mediterráneo, dentro de la zona del gobierno francés de Vichy, nominalmente independiente de los alemanes.

 

Recibe instrucciones de la cancillería mexicana para que, por instrucciones del presidente Cárdenas, tramite visas para los ciudadanos españoles que escapaban del régimen de Francisco Franco.

 

Bosques alquila dos castillos, para convertirlos en centros de asilo mientras se arreglaba su salida hacia México. En estos sitios fueron alojados 850 perseguidos políticos y 500 niños y mujeres. A los exiliados, el gobierno mexicano les ofreció la nacionalidad mexicana de inmediato en caso de que quisieran adoptarla.

 

El cónsul amplió su apoyo a los refugiados antinazis y antifascistas. Tramitó visas mexicanas, en especial a personas vinculadas con partidos comunistas y de izquierda, que estaban en la mira del fascismo. Las autoridades francesas permitieron estas actividades al considerar que se estaban librando de personajes conflictivos.

 

Bosques, en el marco del rechazo  los integrantes de la comunidad judía, por parte de las autoridades mexicanas, concedió 400 visas para que pudieran venir a México. Nuestro país rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno de Vichy. Poco después el consulado fue ocupado por la Gestapo que intervino la oficina. El cónsul y el personal fueron declarados prisioneros de guerra por los alemanes.

Después de poco más de un año, los prisioneros mexicanos fueron canjeados por prisioneros alemanes en un acuerdo con el presidente Manuel Ávila Camacho. En 1944, Bosques regresa México, y es recibido por miles de refugiados españoles y judíos que lo esperaban en la estación de ferrocarril Buenavista en la Ciudad de México.

 

Al fin de la Segunda Guerra Mundial, Bosques fue designado embajador de México en Portugal, Finlandia, Suecia y, de 1953 a 1964 en Cuba. Los primeros cinco años durante el gobierno del dictador Fulgencio Batista y los siguientes seis años, a petición del presidente Adolfo López Mateos, ya en el gobierno que surge del triunfo de la Revolución del Movimiento 26 de julio que encabeza Fidel Castro Ruz.

 

Este último período, de once años, es el que desarrolla con amplitud el embajador Díaz Reynoso en su documental. En el trabajo de investigación revisó el material el Archivo Histórico Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Y entrevista, entre otras personas, al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y a los comandantes de la Revolución Cubana, Ramiro Valdés Menéndez y Enio Leyva Fuentes.

 

El embajador Miguel Díaz Reynoso, fue agredido cultural de la embajada de Cuba, por cinco años, y desde 2019, es el embajador de México, tiene un conocimiento profundo de la historia, la cultura y la política cubana y mantiene una relación amplia e intensa con muchos altos funcionarios del gobierno de Cuba. Nadie como él para abordar la historia de Bosques.

 

En el documental nos deja ver la figura de Bosques como un diplomático que hizo de este oficio una herramienta ética y profundamente humana. En un mundo marcado por guerras e ideologías enfrentadas, su labor humanitaria y su firme compromiso con los valores de libertad, justicia y solidaridad, lo convirtieron en una de las figuras más destacadas del servicio exterior mexicano, a lo largo de toda su historia.

 

Y muestra como Gilberto Bosques Saldívar concibió la diplomacia como un acto de responsabilidad ética y compromiso humano. Frente a presiones políticas y tensiones globales, defendió la soberanía, la cultura y la dignidad de los pueblos, fortaleciendo la amistad entre México y Cuba mediante una diplomacia basada en el respeto y el diálogo, en tiempos en que el mundo parecía dividido en bandos irreconciliables. Su legado en Cuba reafirmó la imagen de México como una nación solidaria y respetuosa.


 

 

Cuadernos de La Habana. Gilberto Bosques en Cuba 

Título original: Cuadernos de La Habana. Gilberto Bosques en Cuba 

Producción: México - UNAM, 2025  

Dirección: Miguel Díaz Reynoso

Guion: Miguel Díaz Reynoso

Fotografía: Eduardo Rodríguez Torreblanca

Con: Personajes reales

Para que no se olvide

Rubén Aguilar Valenzuela 

En el Museo Sonora de la Revolución (MUSOR) Ciudad Obregón, Sonora, se presenta la exposición "Para que no se olvide".

 

Exposición

 

En una mampara de la exposición se encuentra el siguiente texto de Octavio Avendaño Trujillo, curador y crítico de arte:

 

"En esta exposición proponemos desplazar la mirada colonial para recuperar y revalorar el patrimonio visual de los pueblos prehispánicos presente en los sitios arqueológicos de Caborca y Tehuelibampo, dos de los más de 200 espacios con arte rupestre registrados en Sonora.

 

Se trata de los petrograbados -dibujos tallados en piedra mediante percusión o abrasión-, entendidos como formas de conocimiento, de imaginación, de narración y de vínculo con el entorno natural y espiritual.

 

Evangelina Ley (Navojoa, 1955) propone una reflexión sobre el grabado como una suerte de "metagrabado": más allá de la técnica, una impronta persistente de la memoria. Judith Reina (Caborca, 1956), desde la cerámica, deconstruye estas formas y, con ellas, el tiempo, la dirección y la intención, y Pablo Dicochea (Caborca, 1980), desde la fotografía, encuadra aquello que ha sido afectado por lo invisible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De este modo, los artistas rompen con el reparto habitual de la mirada y devuelven a los petrograbados su capacidad de mirar de vuelta y nos recuerdan que la piedra no es solo materia: es resistencia y lenguaje del tiempo, del ser. Que este legado permanezca desconocido evidencia una violencia estructural que ha invisibilizado de manera sistemática el conocimiento de los pueblos originarios y sus formas simbólicas de habitar el mundo.

 

Así, en un presente saturado de imágenes sin aura, estas figuras milenarias nos obligan a detenernos. Nos miran desde la piedra. Nos interpelan. Nos recuerdan. Este patrimonio no es una reliquia del pasado: es parte de nuestro presente. Es tuyo. Y tú decides si se conserva o desaparece".

 

 

 

 

 

 

Comentario

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra de Artemiza

 

 

En la exposición se presentan obras de Evangelina Ley (Navojoa, 1955), Judith Reina (Caborca, 1956), Pablo Dicochea (Caborca, 1980), y Artemiza (Ciudad Obregón).

El tema central de los trabajos que exponen gira en torno a los petrograbados elaborados por los pueblos prehispánicos de manera particular en los sitios arqueológicos de Caborca y Tehuelibampo, dos de los más de 200 espacios de arte rupestre que se registran en Sonora.

Ley, imprime los grabados, Reina con la cerámica, deconstruye sus formas, Dicochea los fotografía, y Maritza, los pinta. Un mismo tema cuatro expresiones plásticas distintas. La investigación y la producción es de Margarita Schwarzbeck.

Él y las artistas devuelven a los petrograbados su capacidad de mirar de vuelta y nos recuerdan que la piedra no es solo materia: es resistencia y lenguaje del tiempo. Su trabajo contribuye a que este legado se conozca y permanezca.

Y también que se haga visible, lo que se ha invisibilizado de manera sistemática, al relegar el arte de los pueblos originarios del norte de México y apreciar sus formas simbólicas de habitar el mundo.

Estas imágenes milenarias nos obligan a detenernos. Nos miran desde la piedra. Nos interpelan. Nos recuerdan. Este patrimonio no es una reliquia del pasado: es parte de nuestro presente.

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