Un día María Felicia, en su mente, puso en
entredicho el discurso del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo,
de que "con ella llegaron todas" y de que se ha conquistado la
equidad de género y se le ha dado fin a la violencia contra las mujeres.
Ella había conocido a Víctor en 2017. Un año después, en 2018, él se convirtió en su profesor de política energética y, recuerda, desde la primera vez que lo vio "se enamoró".
Con el paso del tiempo iniciaron una relación. Sin embargo, más adelante, comenzaron a presentarse episodios de violencia.
Las agresiones ocurrían "de vez en cuando", con "uno que otro bofetón". Sin embargo, la situación fue escalando hasta un episodio en el que, el tal Víctor, le enterró "un bolígrafo en la mano", y de ello aún tiene una cicatriz.
En su mente, María Felicia reflexiona que el cambio más drástico ocurrió en octubre de 2024, cuando Víctor fue nombrado director general de Pemex. Desde entonces, dice, su carácter se transformó por completo para mal.
¿El poder tiene una profunda capacidad de transformación? Psicológica y socialmente, el poder no cambia la naturaleza fundamental de una persona; más bien actúa como una lupa, exhibiendo y amplificando los rasgos y valores que ya poseía.
"Cambió muchísimo. Inclusive con el trato a las personas (...) Se volvió déspota", concluye ahora la mujer que un tiempo sufrió en silencio.
La señora María Felicia percibió que esa conducta también alcanzaba a su entorno familiar. El primero en resentirla fue su hijo mayor, de 15 años, fruto de un matrimonio anterior, quien comenzó a ser objeto de descalificaciones y violencia verbal.
Aunque el hijo que ambos tienen en común, de 6 años, no se salvaba de ser víctima de distintas formas de violencia.
Víctor lo utilizaba para hacer menos a su hermano y generar división entre ambos, además de que el menor presenciaba los episodios de violencia física.
Incluso al hijo de Felicia, un joven de 15 años, prácticamente no lo saludaba, no le dirigía la palabra cuando estaba en la casa. Si hacía un hot cake, le daba al pequeño y no le daba grande, porque decía que no era su hijo. Si él preparaba algo de comer, hacía comida para él y su hijito pequeño.
Para Felicia quedaba claro que eso no era solo violencia física, “fueron muchos tipos de violencia".
A ello se sumaban amenazas constantes relacionadas con la custodia de su hijo menor.
Aprovechando que Felicia es originaria de Cuba, Víctor le decía que podía quitárselo porque “tenía cercanía con integrantes del gobierno federal, senadores, diputados y miembros del gabinete”.
Le aseguraba que con una sola llamada podía quitarle al hijo y regresarla a Cuba.
También ejercía violencia psicológica y económica, al amenazarla con impedir que consiguiera trabajo o creciera profesionalmente. La quería tener en su puño, para seguir manipulándola.
Para Felicia, uno de los factores que acrecentó la agresión física fue que comenzó a cuestionar la gestión de Víctor al frente de Pemex.
"Desde que entró en Pemex las discusiones se volvieron más abruptas, me llegaban información de malos datos, de malos manejos. Cada vez que le decía algo él se molestaba muchísimo, no se lo podía decir nada ni para bien, ni para mal", recuerda.
"Eran problemas asociados, por ejemplo, a malos tratos por parte de jefes superiores. A mí me daban muchas quejas porque la gente se acercaba a mí y me los decía". Reflexiona en su recuento de daños.
Los conflictos profesionales dentro de la empresa petrolera y los que vivía en el seno familiar empezaron a trascender y amenazaban con un posible escándalo en la administración de la presidenta Sheinbaum.
En previsión a ese posible escenario se decidió separar a Víctor del cargo de director de la paraestatal; explicando que desde el inicio de la administración había planteado permanecer únicamente un año y medio al frente de Pemex antes de regresar a la vida académica.
Dede luego, esa justificación no convenció a muchos, ya que la presidenta en la presentación del Plan Estratégico 2025-2035 para Pemex, había planteado 13 acciones para garantizar la viabilidad económica de Pemex a corto, mediano y largo plazo, bajo los principios de soberanía, seguridad, sustentabilidad y justicia energética; lo que implicaba una administración sólida y consistente, lo que no es congruente con una dirección de relevos, cada año y medio.
El caso es que anunciaron que al marido de Felicia le darían una “salida digna”. Sheinbaum aseguró que Víctor realizó un “trabajo sobresaliente” durante su gestión y adelantó que continuaría colaborando en el sector energético como director del Instituto de Electricidad y Energías Limpias.
Sin embargo, se seguía evaluando si darle posesión en su nuevo encargo o posponerlo hasta nuevo aviso. La posibilidad de que Víctor fuera denunciado por su joven esposa seguía latente, ya que la violencia familiar que ejercía no paraba.
La confusión en el instituto era cada vez mayor entre directivos y personal, no entendían que es lo que realmente sucedía. Hoy en día hay versiones contradictorias entre las autoridades.
Finalmente, Felicia, tras una golpiza que recibió por parte de Víctor, durante el primer trimestre de 2026 decidió separarse de su pareja y hacer público, a través de redes sociales, su vida de sufrimiento.
Ella decidió hacerlo porque existe impunidad y porque “el gobierno ha guardado silencio frente a lo ocurrido”.
"Él sigue haciendo su vida como si nada, ha seguido humillándome, se sigue burlando de mí y que él siga teniendo un cargo público liderado pues no, cuando esto es un gobierno de mujeres, no nos podemos hacer menos ante hombres como él", fue parte de su razonamiento.
Problema serio y mundial, la violencia contra las mujeres nos debe preocupar y ocupar a todos. Referirlo y alertarlo debe ser tarea diaria, así como la búsqueda de soluciones.
Colocando la violencia contra las mujeres como el eje de la reflexión es importante recordar que entre los pactos sociales que construyeron el concepto de Estado tal y como se le entiende actualmente, se determinó, en un momento de la historia, que mediante el matrimonio las mujeres tendrían seguridad, solidaridad y apoyo, a cambio de sus servicios reproductivos.
Sin embargo, en la actualidad, observamos que este acuerdo no ha funcionado pues, si hemos de creer a los llamados datos duros existentes en México -y en el mundo-, cerca de la mitad de las mujeres casadas viven en la inseguridad y el temor precisamente a partir de su matrimonio, pues es su cónyuge/pareja, su agresor primario, de ahí que el tema de la violencia contra las mujeres debe ser puesto en la agenda pública precisamente a partir de esta relación y de la conjugación del binomio violencia familiar/violencia sexual. (scielo.org.mx)
José Vega Bautista
@Pepevegasicilia
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La
sociedades surgen como consecuencia de las necesidades de las personas, que
solo pueden ser satisfechas en cuanto aquellas se complementan.
Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado. Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar. Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse. Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar. Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar. Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz.