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Nicaragua: Una farsa largamente anunciada

Rubén Aguilar Valenzuela
Este domingo en Nicaragua habrá una gigantesca tragicomedia electoral, para que el presidente Daniel Ortega y la vicepresidente, su esposa Rosario Murillo, se reelijan una vez más. Desde hace meses la farsa se ha anunciado con bombo y platillo.
 
De darse una real elección cualquiera de los siete candidatos presidenciales de la oposición, hoy en la cárcel, habría ganado la contienda. Por eso precisamente están en prisión. Su delito es poder ganar.
 
Ahora para evadir la prisión muchas de las mejores mujeres y hombres del país viven en el exilio forzado. Algunas de estas personas estuvieron también exiladas en tiempos del dictador Anastasio Somoza.
 
Días antes de la elección Ortega, en un evento público, nombró a Murillo como "copresidenta" de Nicaragua. Es un cargo que no contempla la Constitución que el ahora dictador hizo aprobar en 2014, para quedarse para siempre en el poder.
 
Esta maniobra tiene el propósito de garantizar, en caso de ausencia de Ortega, la sucesión oficial para que Murillo asuma el cargo. Es un mensaje, antes que a nadie, hacia los dirigentes sandinistas. La sucesión está ya definida. No es un cargo a disputar.
 
Es un paso más en la consolidación de la dictadura familiar. Con esta medida la pareja presidencial cierra de manera definitiva el espacio democrático. La frase electoral es una puesta en escena, para legitimar una decisión que ya está tomada. Ortega será el presidente-dictador y la sucesora en la dictadura es Murillo.
 
En caso de faltar Ortega, se habla de que está enfermo, habrá que ver si los dirigentes sandinistas se someten al mandato de Murillo. Y habrá también que ver si ésta, con el apoyo del Ejército, se impone a cualquier intento de desalojo de su cargo como presidenta-dictadora.
 
A nivel mundial Ortega y Murillo ahora solo cuenta con el apoyo de China y Rusia. El de Cuba, Venezuela y México es solo simbólico y resulta irrelevante. Hoy la gran mayoría de los países democráticos del mundo desconoce al régimen dictatorial Ortega-Murillo.
 
La economía de la dictadura nicaragüense es insostenible. Los niveles de empobrecimiento crecen todos los días. Todos los indicadores sociales caen. El régimen solo se sostiene por el apoyo que le dan las Fuerzas Armadas, las policías y el uso sistemático de la represión.
 
En la dictadura de Ortega-Murillo no hay lugar para elecciones reales ahora y tampoco en el futuro. Eso lo sabe la sociedad nicaragüense y la comunidad internacional. ¿Qué sigue? ¿Contemplar que la dictadura se perpetúe en el poder? Eso es lo que espera la pareja Ortega-Murillo. 
 
La poeta Gioconda Belli, en una entrevista con El País, recuerda que para hacer frente a la dictadura de Somoza "me convencí de que la lucha armada era la salida. Y eso sería trágico, que no dejaran ahora otra salida que la lucha armada". Hoy ese no es el camino. ¿Cuál sí? La pareja dictatorial debe irse ya.

El marco teórico del presidente

Rubén Aguilar Valenzuela
Es común que ciertos sectores de la sociedad se pregunten, incluso sorprendidos o francamente escandalizados, sobre el porqué de las declaraciones del presidente y también de sus decisiones políticas que van en sentido contrario a lo que ocurre en las democracias más desarrolladas del mundo.
 
Como respuesta algunos plantean que el presidente es francamente ignorante, que vive fuera de la realidad, que construye un mundo alterno, que ya se piró y otros sostienen que tiene graves problemas psicológicos o que ya está francamente loco.
 
Jorge G. Castañeda en artículos publicados en su blog "Amarres", en Nexos, plantea que la explicación radica en la manera de pensar del presidente. La respuesta a las dudas que plantean sus dichos y acciones está en su formación teórica adquirida en los años setenta.
 
En su artículo del lunes pasado "Una nueva salida del clóset de López Obrador: derechos humanos" dice que el presidente "es todo menos que un idiota" y que sus ideas son producto de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM de los años setenta.
 
Castañeda sabe bien de lo que habla porque fue profesor de esa facultad por casi 30 años, de 1979 a 2008. En la UNAM de los años setenta "tuvo lugar la etapa fundacional del "pensamiento" de AMLO: marxismo primitivo, nacionalismo revolucionario simplista, mentalidad maniquea de la Guerra Fría".
 
A lo que plantea Castañeda, desde hace años profesor de la Universidad de Nueva York, añadiría la formación que López Obrador recibió en el PRI en los tiempos de los presidentes Echeverría y López Portillo.
 
No solo es el "nacionalismo revolucionario simplista", propio del priismo de esos años, que plantea Castañeda, sino también una manera de entender el Estado, como sinónimo de gobierno, y una forma de hacer política y gestionar el poder. El presidente sigue siendo muy priísta.
 
A eso hay que añadir la teología del evangelismo pentecostal que profesa el presidente, que es una de las corrientes más conservadoras del evangelismo. Probablemente de ahí venga su férrea oposición al movimiento feminista y su posición conservadora ante realidades como el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.
 
Castañeda termina su artículo: "Lo bueno —y es necesario felicitar a López Obrador por ello— es que estamos en plena temporada de salidas de clóset del presidente: Cuba, derechos humanos, medio ambiente, feminismo, nacionalismo ramplón. Ya nadie puede llamarse a engaño".
 
Y añado, todo producto de su formación setentera en la UNAM, a la que se mantiene fiel, semper idem (siempre lo mismo), que era el lema del muy famoso y conservador cardenal Alfredo Ottaviani (1890-1979) y de su militante evangelismo pentecostal, alimentado por el pastor Arturo Farela, con quien ha orado en Palacio Nacional.

De personas y animales

Rubén Aguilar Valenzuela 
 
Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 - Ciudad de México, 2003)  se nacionalizó guatemalteco a los 18 años y en 1944, cuando tenía 23 años, se exilió en México donde permaneció el resto de su vida.

En La Oveja Negra y demás Fábulas (Editorial Era, 2000), que originalmente se publicó en 1969, reúne treinta y nueve textos, algunos solo tienen un párrafo, donde los protagonistas son los animales.
 
El escritor, que en 2000 recibió el premio Príncipe de Asturias, desnuda al hombre de hoy a través de una galería de animales que se asemejan mucho a los seres humanos.

En la obra cada personaje es un animal humanizado, que en palabras de Monterroso "están disfrazados de moscas, perros, jirafas o simples aspirantes a escritores". Sus escritos nacen del sentimiento de compasión por el hombre.

Los críticos coinciden en que Monterroso rompe con el estilo de la fábula tradicional y con los estereotipos que suponen, por ejemplo, que el zorro es astuto o el burro, estúpido. Se burla de estas alegorías.

La diferencia de fondo con la fábula tradicional radica en que Monterroso no busca enseñar una moral correcta sino solo escribir literatura. Al fin, lo que queda de los grandes escritores de fábulas no son sus enseñanzas, sino sus valores literarios, su prosa.

De estos relatos Isaac Asimov dijo que: "Estos pequeños textos, en apariencia inofensivos, muerden si uno se acerca a ellos sin la debida cautela y dejan cicatrices, y por eso mismo son provechosos".

Y el Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, que "este libro hay que leerlo manos arriba: su peligrosidad se funda en la sabiduría solapada y la belleza mortífera de la falta de seriedad".

La de Monterroso, maestro inigualable del relato corto, es una escritura nítida, fresca y llena de ironía que divierte y hace reír. Es manifestación de una enorme imaginación creadora, que se expresa en una prosa ágil y precisa.   
 
La oveja negra y demás fábulas
Augusto Monterroso
Editorial Era
México, 2000
pp. 104
 

México no cumple con sus compromisos ambientales

Rubén Aguilar Valenzuela
 
A la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se celebra en Glasgow, Escocia, por su importancia acuden la mayor parte de los jefes de gobierno. Se discute ahí el futuro de la humanidad.
 
El de México no asiste y se hace representar por una delegación de bajo perfil. En esto seguramente influye que para el presidente López Obrador la ecología y el medio ambiente son estrategias del neoliberalismo, para saquear a los países como lo dijo días atrás en Campeche.
 
En esa ocasión acusó que "agencias internacionales que apoyaban el modelo neoliberal, de pillaje, donde corporaciones se apropian de bienes nacionales, del pueblo, financiaban, y lo siguen haciendo, a grupos ambientalistas, defensores de la libertad (...)".
 
Gustavo Alanís Ortega y Anaid Velasco, integrantes del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C., diagnostican como México llega a la COP26, que inició ayer (Reforma 31.10.21). Recuerdan que el país fue líder en las negociaciones de la agenda climática, pero el liderazgo se ha perdido por la notoria e inexplicable falta de interés del presidente López Obrador en estos temas.
 
En el compromiso de las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, México llega con las manos vacías. Éstas se miden por el indicador de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC por sus siglas en inglés). Las NDC's son el instrumento que ayuda a la implementación del Acuerdo de París.
 
Que para México es un mecanismo jurídico de aplicación obligatoria y cuya actualización, en diciembre de 2020, solo ratificó las metas que presentó en 2015, cuando ya esa NDC se había reconocido como insuficientes para cumplir con el escenario de 1.5º centígrados. Ahora estas metas se consideran altamente insuficientes.
 
La actual política energética de México está lejos de favorecer la transición energética, para poder lograr la reducción de emisiones. El sector energético el que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en el país. Y va en sentido contrario a lo que se hace en el mundo al promover abiertamente las carboeléctricas, la construcción de una refinería y al privilegiar el uso del combustóleo.
 
Además, el gobierno se lanza en contra de las energías renovables. A esta política regresiva se añaden retrasos intencionales en la aplicación de regulaciones que ayudarían a reducir las emisiones haciendo concesiones a PEMEX. Estas acciones impiden el cumplimiento efectivo de las metas de reducción de emisiones. La política climática de México ha dejado de ser insuficiente para ser altamente insuficiente.
 
Ortega y Velasco consideran que México tiene una urgente necesidad de reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas y de las personas ante los efectos del cambio climático. Para ello es necesario hacerse responsable de la reducción de las emisiones. Ojalá, dicen, que el gobierno entienda la emergencia climática que vivimos y tenga la suficiente y necesaria voluntad política para actuar en consecuencia. ¿El presidente se hará cargo de esta realidad o lo hará todavía más grave?

Discriminación en el baile de graduación

Rubén Aguilar Valenzuela
 
Ryan Murphy dirige The Prom (Estados Unidos, 2020) que originalmente fue un musical que se estrenó en Broadway en la temporada de 2016. En la película se oye la música original de Matthew Sklar y la letra es de Chad Beguelin que fue adaptada por éste y Bob Martin.
 
Dee Dee Allen (Meryl Streep) y Barry Glickman (James Corden) son dos actores de Broadway que han recibido duras críticas por su trabajo en un musical sobre la vida de Eleanor Roosevelt.
 
Un hecho en Edgewater, Indiana, se convierte en noticia nacional. A la joven Emma Nolan (Jo Ellen Pellman) no le permiten asistir al baile de graduación con su novia Alyssa (Ariana DeBose). Los alumnos y padres del instituto no lo aceptan.
 
La historia llega a oídos de los actores que deciden hacerse presente en la comunidad, para luchar por los derechos de Emma. Al grupo se añade la corista Angie Dickinson (Nicole Kidman) y Trent Oliver (Andrew Rannells), actor fracasado.
 
La historia apoya las causas de la comunidad LGBTI y celebra la diversidad y la tolerancia, pero lo hace a través de lugares comunes que no aportan nada.
 
Hay momentos aislados de escenas musicales muy bien logradas, pero la película no tiene más. La adaptación del guion no funciona. Es una obra que se queda a medias.
 
La crítica reconoce que los actores cumplen con su trabajo, pero los personajes que representan carecen de definición y por lo mismo son superficiales y monótonos. Se destaca la actuación de Meryl Streep.
 
La historia daba para más. El director y los guionistas desaprovechan una gran oportunidad. Solo es posible rescatar algunas de las escenas musicales de grupo. Ahí la escenografía, la música y la coreografía sí funcionan. (Está en Netflix).
 
The Prom
Título original: The Prom   
Producción:  Estados Unidos, 2020 
 

Dirección: Ryan Murphy
Guion: Chad Beguelin y Boba Martin. En base a la obra de teatro de Broadway The Prom estrenada en 2016.
Fotografía: Matthew Sklar
Música: Matthew Libatique
Actuación: Meryl Streep; James Corden; Nicole Kidman; Keegan-Michael Key; Andrew Rannells; Ariana DeBose; Kerry Washington; Kevin Chamberlin; Sofia Deler; Logan Riley Hassel; Mary Kay Place; Nathaniel J. Potvin; Nico Greetham y Tracey Ullman.

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