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Todos estamos ciegos

Rubén Aguilar Valenzuela 
Blindness (Ceguera) es una obra de teatro inglesa inspirada en la novela el Ensayo sobre la ceguera (1995) del portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998. La escribe Simon Stephens y se estrenó en Londres en agosto de 2020.
 
La adaptación que se presenta en el Teatro de la Insurgentes, Ciudad de México, está dirigida por el mexicano Mauricio García-Lozano y el inglés Walter Meierjohann, quien dirigió la versión inglesa.
 
El equipo creativo de Londres ha trabajado de cerca con los mexicanos, para recrear la misma experiencia ambiental, lumínica, visual y auditiva de las funciones londinenses.
 
Es una obra, para presentarse en el marco de las restricciones que impone la pandemia del Covid-19, para garantizar la seguridad de quienes asisten al espectáculo.
 
Se trata de una puesta en escena distinta e innovadora donde la tecnología tiene un papel central. El juego de luces y la obscuridad, crean un ambiente, para escuchar una voz en el marco de una propuesta minimalista.
 
La obra es, sobre todo, una experiencia auditiva, con el sistema binaural desarrollado en Europa por Ben y Max Ringham. La voz es de Marina de Tavira. Los audios que tiene cada espectador son analógicos.
 
Cuando la protagonista habla a través del murmullo, en uno y otro oído, crea la sensación de que está ahí. Al lado de uno. Su voz es el centro de la propuesta.
 
La narración cuenta que en el mundo una pandemia deja a todos ciegos menos a una mujer que es la única que puede ver lo que ocurre. En la ceguera la condición humana sigue presente. Continúan los mismos conflictos humanos. El no ver nada cambia.
 
La pandemia de la ceguera todos los días se extiende. Al principio solo eran algunas personas, pero después lo son todas. Nadie las puede curar. La mujer que puede ver se pregunta: "¿Hay futuro?".
 
"Está visto que aquí nadie puede salvarse", dice la protagonista de Ensayo sobre la ceguera, "la ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza".
 
La pandemia empieza a ceder cuando surge la solidaridad entre los que no ven, que son todos. El mensaje es claro. Solo la solidaridad nos puede salvar de ésta, pero de cualquier otra pandemia.
 
En el mundo no hay lugar para el egoísmo, para la explotación de unos y otros. Si no cambiamos podemos dejar de existir como humanidad, pero si nos ayudamos los unos a los otros, el futuro está asegurado y será mejor.
 
La obra se estrenó en la Ciudad de México antes que en Nueva York, Washington D.C, y Toronto.
 
Blindness
Título original: Blindness
Producción: Reino Unido, 2021

Dirección: Mauricio García-Lozano y Walter Meierjohann.
Texto: Simon Stephens
Tecnología del sonido:  Ben y Max Ringham
Actuación: Marina de Tavira (su voz)

Gonzalo de Tapia, misionero y mártir que hablaba seis lenguas indígenas

Rubén Aguilar Valenzuela 
En 1695, el jesuita Eusebio Francisco Kino escribió del también jesuita Gonzalo de Tapia, asesinado en 1594 en Tevorapa, Sinaloa:
 
"El padre Gonzalo de Tapia, natural de la ciudad de León, de Castilla, fue eminente en la cátedra de teología, de filosofía y púlpito; pero todo lo pospuso a las   nuevas apostólicas misiones. Fue insigne misionero en la nación Tarasca, y después, en los Caribes Chichimecas.  Supo además de las lenguas Tarasca, Caribe y Mexicana, otras tres lenguas de Sinaloa; donde después de cuatro años de apostólicos trabajos, junto a la Villa, murió de un macanazo y de unos hachazos y palos que les dieron, junto a una Santa Cruz, el bárbaro Nacabeba y sus secuaces, el 11 de julio de 1594, de 33 años de edad, consiguiendo, en breve, con su santo martirio, lo que otros en muchos años de presidios, etc., no habían podido conseguir: la panificación de Sinaloa".[1]
 
De Tapia nace en 1561 y en 1576, a los 16 años, entra a la Compañía de Jesús en el histórico noviciado de Villagarcía. En 1584, cuando estudia el segundo de teología, tiene entonces 23 años, es enviado a la Nueva España.
 
Se ordena sacerdote en 1585 en Pátzcuaro. Michoacán. Aquí realiza su primer trabajo misional y aprende el tarasco y el otomí. Misiona también en Zacatecas donde atiende a tarascos que trabajan en las minas.
 
Alguien que lo conoció cuando estudiaba teología la describe como: "Era pequeño de cuerpo, barba poblada, corto de vis­ta, ingenio vivo, de inagotables recursos, memoria fenomenal, atrevimiento de conquistador, celo ardiente y abnegación a toda prueba".
 
El rector del Colegio de Valladolid (Morelia), cuando de Tapia está en cuarto de teología, que en ese entonces tenía 25 años, envía el siguiente informe al provincial:
 
"Tiene gran habilidad no ordinaria, buen juicio y pru­dencia delicada en todas las materias. Tiene poca experiencia debido a su juventud. Es observante en todos los negocios co­munes y los maneja bien. Está adelantado en letras, tanto en artes como en teología y podría enseñar cualquiera de estos ramos. Es de natural algo reposado y algo propenso a la melan­colía aunque no de modo notable. Es afable y muy bondadoso. Tiene excelente talento para predicar; enseñar o gobernar, y para cualquier ministerio de la compañía. Tiene facilidad para aprender las lenguas indígenas y fuerte inclinación para vivir con los indios. Da esperanzas de conocer pronto la lengua de otra provincia (otomí) que ya empezó a estudiar".
 
En 1589 funda en San Luis de la Paz, Guanajuato, la primera misión permanente de los jesuitas en la Nueva España. En 1590, el gobernador de Nueva Vizcaya solicita al virrey y, éste al provincial de los jesuitas, que le envíe misioneros. Designa a los padres Martín Pérez y Gonzalo de Tapia. En Durango misiona algunos meses entre los tepehuanes.
 
Pasan, entonces, a Sinaloa a fundar las primeras mi­siones a cargo de los jesuitas en 1590. Aquí aprende el tehueco, el guasave y el acaxe. Queda a cargo, entre otros lugares, de Barboria, Tevorapa, Lopoche, Matapán y Ocoroiri. En 1593, el provincial destina a otros dos jesuitas, para el trabajo en esa región, a los padres Alonso de Santiago y Juan Bautista de Velasco.
 
Ellos son los que fincan las bases del trabajo misional de los jesuitas en Sinaloa que continuaron hasta que el rey decide su expulsión de todos los reinos de la corona española en 1767. Ahí estuvieron 175 años. Fundaron reducciones (poblaciones) donde se asentaron indígenas que antes eran seminómadas, para dedicarse a la agricultura y la ganadería.
 
En todo el mundo un elemento central de la estrategia misional de los jesuitas, que incluía la religión, la economía, la organización social y la cultura, fue aprender las lenguas de las comunidades con las que trabajaban. De Tapia es un claro ejemplo de los que se conocían como jesuitas-lenguas. Hablaba seis lenguas indígenas con fluidez. En vida publicó un catecismo en lengua acaxe.
 
Hubo indígenas que se opusieron al trabajo de los misioneros en Sinaloa. Uno de ellos de nombre Nacabeba. El 11 de julio de 1594, el padre de Tapia celebró misa en Tevo­rapa y cuando ya estaba en su choza, Nacabea se presentó, acompañado de otros dos indígenas, para asesinarlo. Con una macana le rompen el cráneo, luego lo degollan y cortan el brazo izquierdo. El cadáver lo recogen vecinos de San Felipe, donde el jesuita Juan Bautista de Velasco celebra los ritos funerarios.
 
El padre Gonzalo de Tapia cuando es asesinado tenía 33 años. Diez los pasó en la Nueva España y de ellos cuatro en Sina­loa. Es el primer jesuita que muere en estas circunstancias en lo que después será México. Desde un principio los suyos, pero también la iglesia novohispana, lo consideraron como mártir.
 
[1] Kino, Eusebio Francisco, Vida del Padre Francisco Javier Saeta, S.J. Sangre misionera en Sonora, Instituto Sonorense de Cultura, Hermosillo, Sonora, 2001.

La valoración de la gestión del presidente a la mitad de su mandato

Rubén Aguilar Valenzuela
A propósito de los tres primeros años del gobierno del presidente López Obrador se publicaron encuestas, que valoran su gestión entre ellas la del periódico Reforma (31.08.21). En general, con pequeñas diferencias, todas coinciden en los resultados.
 
A los dos rubros siempre contemplados por las encuestas como los más importantes para la ciudadanía, que son la economía y la seguridad, ahora se añade el tema de la salud por los efectos de la pandemia del Covid-19.
 
Los datos que se presentan a continuación son de la encuesta de Reforma. En términos generales el 45 % de los encuestados piensa que el presidente ha hecho menos de lo que prometió, el 40 % lo que prometió y el 13 % más de lo que prometió.
 
Con relación a la situación económica del país en agosto el 46 %, pensaba había empeorado, el 27 % había mejorado y el 26 % seguía igual. En marzo el 31 % pensaba había empeorado, el 33 % mejorado y el 33 % seguía igual.
 
A nivel personal y familiar en agosto el 40 % afirmaba su condición económica seguía igual, el 38 % había empeorado y el 22 % había mejorado. En marzo el 40 % decía seguía igual, el 30 % había mejorado y el 28 % empeorado.
 
En cinco meses aumenta en 15 puntos los que piensan que la situación económica del país ha empeorado y en diez puntos quienes consideran que ha emporado su condición a nivel personal y familiar.
 
De acuerdo con la encuesta en 2021, el 51 % pensaba aumentó la violencia en el país, el 32 % disminuyó y el 17 % seguía igual. En agosto de 2020 el 41 % decía había aumentado, el 40 % seguía igual y el 17 había mejorado.
 
En 2021, el 51 % consideraba aumentó la inseguridad, el 30 % siguió igual y el 18 % disminuyó. En agosto de 2020, el 46 % decía había aumentado, el 37 % seguía igual y el 16 % mejorado.
 
Y en 2021, el 52 % piensa aumentó la presencia del crimen organizado, el 30 % sigue igual y el 17 % ha disminuido. En agosto de 2020, el 42 % decía había aumentado, el 38 % seguía igual y el 18 % había mejorado.
 
De un año para otro aumentó en diez puntos que la violencia en el país creció, en cinco puntos que creció la inseguridad y en diez puntos que creció la presencia del crimen organizado.
 
El 53 % considera que el presidente busca evitar aumenten los contagios y las muertes por el Covid-19 y el 43 % que no. El 54 % piensa ha hecho todo lo posible por mejorar los servicios de salud y el 43 % no. El 49 % piensa no ha hecho todo lo que está a su alcance para combatir la escasez de medicamentos y el 46 % sí.
 
En términos generales el 40 % piensa el presidente no está tratando bien el tema de la economía y 34 % sí. El 45 % no está tratando bien el tema de la seguridad y el 33 % sí. El 43 % piensa está tratando bien el tema de la pandemia del Covid-19 y el 36 % no. El 44 % piensa está tratando bien el tema de la salud y el 34 % no.
 
A tres años de gobierno el presidente sale bien evaluado en cómo está tratando el tema de la pandemia y los servicios de salud y mal en cómo lo hace con la economía y la seguridad. Las encuestas registran la opinión de un determinado momento, que siempre puede cambiar. Con los meses los resultados se van a modificarse a favor o en contra de la valoración del presidente.

¿Qué pasa en El Salvador?

Rubén Aguilar Valenzuela
Nayib Bukele (40) es el primer presidente de El Salvador que en los últimos 27 años no viene de los partidos ARENA, de derecha, y el FMLN, de izquierda. En 2019 los derrotó de manera contundente en la primera vuelta con el 53.2% de los votos como candidato de GANA.

Se hizo también de la mayoría calificada de la Asamblea Legislativa, integrada por 85 diputados de los cuales 64 son de su partido. Ya en el cargo esto le ha permitido cambiar todas las leyes que ha querido. Días atrás ha enviado a los diputados una iniciativa que reforma la actual Constitución.

Ahora el 86.5 % (junio) de los salvadoreños aprueban su gestión. Con el aval de los votos y su enorme popularidad ha realizado cambios que le han permitido concentrar en su persona el poder del Estado como ningún presidente después de que terminó la guerra (1992).

Así ha tomado decisiones unilaterales como disolver la sala constitucional y reemplazar a los magistrados por otros afines, cesar al fiscal general, jubilar a la tercera parte de los jueces que tiene el país, cambiar la ley para reelegirse y establecer el bitcoin como moneda oficial a la par que el dólar.

Ha anunciado también que el Ejército, que tiene 20,000 efectivos, va a pasar a 40,000. Como otros populistas en América Latina, mantiene una relación muy estrecha con los militares. Ha roto con las familias de la vieja oligarquía, para dar entrada a nuevos grupos de empresarios cercanos a él y su familia.

Su popularidad se basa en su gran capacidad de comunicación (es un publicista profesional), el descontento de la sociedad de los gobiernos anteriores y la supuesta lucha contra la corrupción. A esto se añaden los éxitos de su gestión en los primeros años de gobierno; un buen manejo de la pandemia, una reducción notable en los niveles de inseguridad y el inicio de grandes obras públicas.

En ese horizonte de gran aceptación a su gestión y de enorme popularidad, el pasado 15 de septiembre salieron a protestar en las calles entre 10,000 y 15,000 personas con consignas en contra del presidente. Antes solo se habían reunido grupos de no más de 200 ó 300 personas.

En la masiva manifestación, convocada por redes sociales, se hicieron presentes todo tipo de sectores entre ellos estudiantes, integrantes de la comunidad LGTBI y de organizaciones de la sociedad civil, sindicalistas y también militantes de ARENA y el FMLN. Un conjunto de personas muy diverso, unidas solo por su rechazo al presidente.

Bukele de inmediato, en cadena nacional, se manifestó contra los manifestantes. Dijo, en evidente mentira, que la protesta había sido violenta, con personas armadas y estaba financiada desde el exterior. Y añadió que en El Salvador no existe una dictadura como afirmaban los manifestantes. Y que no se había utilizado la fuerza pública, para reprimirlos.

En una evidente alusión al gobierno de Estados Unidos, con el que ha tenido frecuentes altercados, planteó que "vamos a ser aliados, pero no admito injerencia alguna (...) y a los que no les guste tendrán que aguantarse" y también que "nos condenan por depurar el sistema judicial. ¿Acaso han hecho algún bien los jueces corruptos al país?".

A estas protestas se añade que el pasado lunes, la embajada estadounidense en San Salvador dio a conocer que su gobierno había incluido en la lista de personas corruptas a los cinco actuales magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, porque "socavaron los procesos democráticos al aprobar una controvertida interpretación de Constitución que autoriza la reelección del presidente a pesar de una prohibición expresa en la Carta Magna que prohibía mandatos consecutivos a la Presidencia".

¿La manifestación es señal de una nueva etapa en El Salvador? ¿Es solo una reacción espontánea? ¿ARENA y el FMLN podrán recuperarse del golpe que han sufrido? ¿Bukele seguirá actuando de manera vertical y unilateral? ¿Se abrirá al diálogo con los distintos sectores sociales? ¿Mantendrá la tensión con Estados Unidos? ¿Continuará conservando sus niveles de aceptación? Por ahora hay muchas preguntas. Antes no había espacios para éstas. En los próximos meses se habrán de responder.

La historia oficial de la Independencia es falsa

Rubén Aguilar Valenzuela

Con motivo de los 500 años de la llegada de Cortés a Veracruz en 1519 y la caída de México-Tenochtitlán el 13 de agosto de 1521 los historiadores nacionales y extranjeros han revisado a fondo qué fue la conquista.
 
Producto de su trabajo de investigación se han presentado nuevos ángulos de mirada y leído de otra manera documentos como las relaciones de Hernán Cortés o el Códice de Tlaxcala.
 
Han propuesto otra lectura a la historia oficial sobre la conquista tanto de México como de España y han abordado de manera original y provocadora la figura de Cortés, de Malinche y de los indígenas conquistadores.
 
No ha pasado lo mismo con la celebración de los 200 años de la consumación de la Independencia. Sigue vigente la historia oficial. La de los libros de texto escolar. México requiere una nueva lectura de la gesta de Independencia.
 
Una que nos acerque, más allá del mito, a lo que realmente sucedió. Una que sea distinta a la oficial con héroes impolutos. Con hombres que rayan en la divinidad. De mesías salvadores.
 
De personajes tocados por el dedo de Dios, predestinados a hacer cosas trascendentes, que provocan el seguimiento ciego de las masas, del pueblo oprimido en pos del nuevo mundo que estos les ofrecen.
 
Esa visión ya no se sostiene. No es creíble. Pertenece a otros tiempos. Esa narrativa origina, entre otras cosas, el desinterés de las nuevas generaciones en el tema. Son reacios al mito, a la versión fantasiosa que se les propone.
 
Saben que no es posible. Que esos personajes no existen. Por eso, como la gran mayoría de las y los mexicanos, solo se quedan con la fiesta. Esta se justifica por sí misma. No requiere explicación.
 
En la lógica de lo políticamente correcto quien consuma la Independencia, Agustín de Iturbide, un militar criollo que ha servido a la corona y combatido a los insurgentes, no puede, debe ser celebrado.
 
No hay a quien atribuirle la victoria. Se establece desde entonces una lectura maniquea de la historia. Los buenos son los que perdieron la vida, los que fracasaron en su intento de independizar a México. Los malos los que no murieron y ganaron.
 
En la historia oficial y en la litúrgica cívica de la ceremonia de la Independencia inventada por el presidente Porfirio Díaz, se celebra la derrota no el triunfo. Se festeja el inicio fallido aplastado diez meses después de que inició.
 
A 200 años de la consumación de la Independencia es necesario plantearse con objetividad lo que realmente pasó. Es algo que merece la sociedad mexicana. Hay que encarar la realidad. "La verdad nos hará libres" (Juan 8:32).
 

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