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Rosemary Ruether (1936-2022), teóloga feminista

Rubén Aguilar Valenzuela
La pionera de la teología feminista, la estadounidense Rosemary Bradford Ruether, murió el pasado 21 de mayo. Tenía 85 años. Por 50 años enseñó en universidades y escribió más de 40 libros. Fue una activista social.5050
 
De madre católica y padre episcopal. Cuando tenía 12 años murió su padre. En California estudió en escuelas católicas atendidas por la congregación de las Hermanas de la Providencia, que le ofrecieron una sólida formación.
 
En 1954 ingresó a la Universidad de Scripps College donde quería estudiar arte, pero ahí un profesor la convence de hacerlo en filosofía (1958). Su maestría la hizo en historia antigua (1960) y su doctorado, en la Escuela de Teología de Claremont, en los clásicos y la patrística (1965). Su tesis fue sobre San Gregorio Nacianceno.
 
A lo largo de toda su vida supo combinar el trabajo como académica y escritora con el del activismo social en temas de los derechos de la mujer, los derechos de las minorías y la ecología. En 2000 recibió el Doctorado Honoris Causa, por la Facultad Teológica de la Universidad de Uppsala, Suecia, y en 2012, en Whittier College, el título honorario de Doctora en Humanidades. Estuvo casada con el politólogo Herman Ruether.
 
El teólogo español Juan José Tamayo considera que dentro de los más de 40 títulos publicados por Ruether los más importantes son: Sexismo y hablar de Dios. Hacia una teología feministaGaia y Dios. Una teología ecofeminista para la recuperación de la TierraNueva Mujer, Nueva Tierra. Ideologías sexistas y liberación humanaMujeres sanando la Tierra: Mujeres del Tercer Mundo sobre Ecología, Feminismo y Religión (El País, 28.05.22) .
Tamayo considera que dentro de sus principales aportaciones al campo de la teología, que ha inspirado el trabajo de otras muchas teólogas, están:
 
Crítica del discurso patriarcal sobre Dios. La teóloga afirma que el cristianismo nunca ha dicho que Dios sea literalmente masculino, sin embargo, presupone que Dios posee las cualidades de la racionalidad y soberanía, que se supone poseen solo los hombres. Esta metáfora masculina, considerada la más adecuada para definir a Dios, implica excluir a las mujeres de la imagen divina.
 
Liberar a la cristología del patriarcado. La cristología, dentro de la teología cristiana, ha excluido a las mujeres de la total participación en la Iglesia. Sin embargo, las cuatro tradiciones evangélicas concuerdan en que quienes cerraban la escala social de la época, entre ellas las mujeres, son las que van a permanecer siempre fieles en el seguimiento de Jesús, serán las primeras en la entrada en el Reino, en testificar la resurrección del Maestro y en anunciarla a los demás.
 
Teología ecofeminista. La teóloga muestra que Gaia, la diosa griega de la Tierra, símbolo del planeta concebido como un ser vivo, no es antagónica de la deidad monoteísta de las tradiciones bíblicas. Todo lo contrario. Son convergentes. Es necesario escuchar las dos voces: la de Dios para proteger a las personas y los colectivos más vulnerables: clases sociales explotadas y naciones oprimidas, y limitar el poder de los fuertes, y la de Gaia, que habla desde el corazón íntimo de la materia y no se traduce en leyes o en puro conocimiento intelectual, sino en el cuidado de la Tierra.
 
La doctora Mary Hunt, amiga de  la teóloga, dice de ella: "Fue una activista académica por excelencia. Era respetada y querida por estudiantes, colegas y colaboradores de todo el mundo. Su legado, tanto intelectual como personal, es más rico de lo imaginable. El alcance y la profundidad de su trabajo y el testimonio de su vida como feminista comprometida que busca la justicia, brillarán para siempre con un brillo que el tiempo solo mejorará".
 
Rosemary Bradford Ruether, a pesar de tensiones y dificultades, siempre permaneció en comunión con la Iglesia Católica. Su obra está traducida al español.

Un asesino serial aristócrata

Rubén Aguilar Valenzuela
La escritora belga Amélie Nothomb (1967) en su novela Barba Azul (Anagrama, 2014) nos cuenta la historia de Saturnine y de un aristócrata español que vive en París.
 
Como en el cuento o la fábula clásica de Charles Perrault, en la novela de Nothomb, hay un ogro seductor y misterioso, un castillo y una habitación secreta.
 
Saturnine es una mujer joven que busca alquilar una mejor habitación a lo que ahora tiene. De pronto se encuentra con una oferta que no puede dejar pasar.
 
Por 500 euros puede rentar un departamento con baño propio y compartir espacios comunes con el arrendador en pleno centro de París.
 
Se presenta a la entrevista. Hay otras 15 mujeres. Ahí se entera que antes ahí han vivido ocho inquilinas y que todas han desparecido sin dejar rastro.  
 
En su primer encuentro con el propietario descubre que es un aristócrata español rico y extravagante, Don Elemirio Nibal y Mïlcar, que se asume como alguien absolutamente excepcional.
 
Es un gran cocinero, un extraordinario sastre y un ávido lector. Entre sus lecturas están las actas de la Inquisición, pero también de los textos del místico Ramón Llull.
 
Saturnine, con gran fortaleza y confianza en si misma, asume que pude controlar al psicópata. No le tiene miedo y no va a renunciar a la comodidad de su nueva vivienda.
 
En el día a día, la relación entre ambos sigue fluyendo de manera natural. Don Elemirio la invita a cenar la rica comida que él mismo ha preparado. Ella acepta. Disfruta su cocina.
 
En su encuentro de todos los días, siempre bebiendo el mejor champán, se establece una lucha de tú por tú entre sus inteligencias y refinada cultura. Uno al otro se reconoce en sus habilidades y conocimientos.
 
Saturnine sabe que su casero es un asesino serial. No tiene dudas. Quiere saber cómo mató a sus anteriores inquilinas. Lo averigua.
 
Don Elemirio es un hombre lleno de manías y extravagancias. Nunca sale de su casa. Para Saturnine es un hombre predecible.
 
Él piensa que tiene el control y que ella va a sucumbir a su "amor" como lo hicieron los otras. Está equivocado, su nueva inquilina es quien ahora detenta el poder. El final es inesperado.
 
Nothomb tiene una forma muy especial, para narrar. Es un estilo propio muy bien definido que se caracteriza por la inteligencia, la elegancia y la frescura.
 
En sus obras hay ironía y una gran dosis de humor incluso en esta historia que registra el accionar de un asesino serial. Me agarró y la disfruté mucho.  
 
Barba Azul
Amélie Nothomb
Editorial Anagrama
Barcelona, 2014
pp. 138
 
 
Versión original: Barbe bleue, Éditions Albin Michel, París, 2012. Traducción del francés al español de Sergi Pamies. La primera edición en español es de 2014. 

Nuestro espejo en un bosque

Sarah Aguilar Flaschka
En nuestra relación con la naturaleza, la dominación y el extractivismo son hábitos complementarios que atraviesan la agricultura convencional y ocupan el centro de la medicina moderna. Ambas prácticas se caracterizan por una profunda incomprensión de cómo funciona la red de la vida en toda su complejidad. La agroindustria se encarga de las plagas y las malas hierbas por medio de pesticidas, la medicina lo hace a través de las cirugías y los fármacos.
 
​ Al destruir nuestras relaciones tradicionales con la tierra y las de unas formas de vida con otras, la agricultura industrial también ha diezmado nuestras ecologías internas. Los pueblos originarios, que siguen conectados a su territorio, han sabido durante miles de años lo que la ciencia moderna apenas empieza a entender: la buena salud tiene que ver con sostener relaciones recíprocas de hospitalidad. No es una metáfora que los seres humanos seamos holobiontes: un ensamble de plantas, animales, microbios, virus y hongos. Las cosmovisiones tradicionales comprenden las plantas no solo como alimento, sino también como medicina y como material de construcción de la vida. Desde su perspectiva, ellas encarnan un conocimiento ecológico vivo que, por desgracia, se está perdiendo.

(Imagen: Paul Klee, Flor blanca en el jardín, 1920)

México, dos veces semillero
 
Este país le ha dado al mundo muchas de sus especies hoy predilectas —maíz, jitomate, cacao o aguacate, por nombrar solo algunas—, pero lo que se cuenta menos es que también fuimos el semillero de la transformación industrial agrícola que se conoce como la Revolución Verde. El Programa de Agricultura Mexicana de la Fundación Rockefeller (FR) operó de 1943 a 1965 en colaboración con el gobierno, para acreditar que un paquete tecnológico estandarizado —semillas mejoradas, fertilizantes y pesticidas, prácticas de irrigación y capacitación técnica— podía elevar la productividad milagrosamente. El modelo era replicable globalmente y acabaría de una vez y para siempre con el hambre, liberando a los pueblos del yugo de la economía de subsistencia.
 
Una evaluación global de los impactos deja claro que para la gente del campo la promesa no se cumplió. Cayeron los precios de lo que producían; subieron los de los insumos; los grandes terratenientes encarecieron las rentas y compraron a los pequeños productores, que no resistieron las condiciones del mercado; se marginó al campesinado sin tierra que ha tenido que emplearse en las ciudades con salarios muy precarios. El agronegocio transnacional se apropió las pretensiones filantrópicas originales, así como la narrativa de erradicar el hambre como estrategia publicitaria. Sin embargo, el problema de fondo está lejos de resolverse: en 2018, el 49.7 por ciento de la población mexicana padecía inseguridad alimentaria.

 
Hoy sabemos que la Revolución Verde ha tenido además graves consecuencias ambientales, entre ellas la pérdida de la agrobiodiversidad. En la actualidad mil 386 millones de hectáreas (casi la totalidad de las tierras cultivadas en el mundo) están reservadas para tan solo 52 cultivos. El criterio para su selección tiene que ver con su rendimiento, no con su valor nutricional ni cultural, y se engarza con otra faceta del sistema agroindustrial: los alimentos ultraprocesados. Aproximadamente el treinta por ciento de la ingesta diaria de energía de los mexicanos viene de estos productos. En los preescolares representan casi el cuarenta por ciento de las calorías. Paralelamente, la obesidad infantil aumentó del 7.5 por ciento en 1996 al 17.5 por ciento en 2018 y se asocia con más de catorce causas de mortalidad. Se estima que las enfermedades relacionadas con el sobrepeso reducirán más de cuatro años la esperanza de vida en México durante las próximas tres décadas.
 
El metaeslabón invisible
 
En esta historia una de las grandes batallas la estamos librando de manera invisible. Se trata del ataque a la microbiota.
 
La microbiota humana —la comunidad de microbios que hace hogar dentro y sobre nosotros— está compuesta por casi dos mil organismos distintos. Toda esa vida contiene al menos doscientos millones de genes que juegan un rol aún muy desconocido en la regulación de nuestra propia condición biológica humana.
 
Nuestros ecosistemas internos pueden resistir muchos embates, pero hay un umbral de destrucción a partir del cual se precipita el colapso. La *disbiosis *—la destrucción de una ecología microbiana sana— ha llegado con los agrotóxicos, los aditivos en los alimentos, el uso de antibióticos, la exposición reiterada a contaminantes, el estrés y algunas enfermedades. Este deterioro ha provocado la extinción de especies de microbios que coevolucionaron con nosotros desde nuestro origen y nos mantuvieron vivos.
 
Las consecuencias biológicas de un planeta cada vez más estéril son patentes en el mundo y en nuestros cuerpos. A nivel colectivo, la deforestación y la agricultura industrial están mermando una rica diversidad microbiana en el suelo, la clave para la retención del agua y el carbono.
 
La microbiota del suelo se conecta con nuestro microbioma, por lo que vemos la misma tendencia en el intestino y en el suelo: la biodiversidad microbiana en los sitios con actividad humana moderna está desapareciendo. Y como parte de esta retícula de interdependencias vivas, también ha declinado el conocimiento tradicional, in situ, de estas correlaciones.
 
La que sigue es una entrevista a tres voces con las mujeres de Remedios del Bosque, un proyecto de regeneración de la tierra y las comunidades en la sierra y la costa de Oaxaca, que ha respondido al llamado de alerta y está buscando nuevas formas para revitalizar la cultura, el lenguaje y el conocimiento etnobotánico en un contexto contemporáneo. Ellas son María Violante, fundadora de la marca y herborista por la Universidad Autónoma Chapingo, Alicia Hernández Cortés, aprendiz de las plantas medicinales y productora de la Sierra Sur de Oaxaca, y Erika Guadalupe Martínez Maldonado, agricultora orgánica autodidacta.
 
¿Cómo y cuándo las alcanzó el llamado del bosque?
 
María Violante: Estudiaba artes escénicas y me invitaron a organizar un encuentro de parteras en el altiplano potosino. Ahí me fui dando cuenta de esa energía mágica que está alrededor de las plantas y de la gente que tiene una conexión con ellas. Yo me preguntaba: ¿qué realidad es esta?
 
A mi regreso empecé a aprender de las parteras de mi zona y me metí a estudiar herbolaria mexicana, luego hice un diplomado de agricultura regenerativa y vi cómo el problema se vinculaba con el cambio climático, la salud del suelo, de la tierra, del agua y de nuestro cuerpo y con los microrganismos que viven dentro de ellos; lo que en la antroposofía llaman salutogénesis.
 
Cuando llegué con mi esposo, embarazada, a vivir en la sierra, seguimos ese modelo. Empezamos a sembrar y a entender qué especies debíamos reintroducir para que ocurriera la regeneración de ese bosque de coníferas devastado por la exportación de pino, principalmente a Japón. La gente de la comunidad empezó a decirnos "este árbol estaba aquí hace mucho tiempo y estoy viendo que tienen un guajolotillo que antes no venía". Se generó algo impresionante, un terreno muy biodiverso.
 
Entonces, las mujeres de la zona empezaron a querer sembrar sus terrenos y a preguntar por la señora de los remedios. Con mis conocimientos básicos de partería recibí a algunas mujeres en casa. Las primeras formulaciones para Remedios del Bosque nacieron de las necesidades de la comunidad: un aceite para el dolor, porque los mayores habían trabajado muchos años con hacha y motosierra y ellas tejiendo y torteando; un jarabe para la tos; las tinturas para la gripa y la indigestión. Hasta el día de hoy, ya crecidas como empresa, seguimos haciendo el aceite para la artritis que está en las tienditas de la sierra.
 
Erika Guadalupe Martínez Maldonado: Mi esposo Yoni y yo pasamos un tiempo en Estados Unidos y volvimos para que naciera nuestro hijo acá, al rancho de mi papá, donde yo nací también. Yo era ama de casa y mi marido manejaba un taxi. Al pueblo llegó un proyecto de un huerto comunitario que no tuvo mucho éxito porque la forma de vida en la costa ya no te permite trabajar en algo que no dé ingresos diarios. Pero igual decidimos rescatar el proyecto en familia. Nunca usamos agroquímicos. Empezamos a ver que sí es algo viable y nos cambió la vida.
 
Alicia Hernández Cortés: No está de moda pasar tiempo en el campo, eso ha modificado la estabilidad de la naturaleza. Pero yo decidí quedarme porque me gusta la tierra, el aire, observar el bosque, habitar en un lugar tranquilo. Y la idea de ir a cuidar una planta medicinal me ayuda a ver que no es solo una planta para mí, es una planta para todos los que la necesitan.


©Naandeyé García Villegas, de la serie El bosque y yo, 2021. Cortesía de la artista
 
¿Ustedes sienten un cambio en su salud desde que trabajan amablemente con la naturaleza?
 
Erika: Cuando empezamos, nuestra hija tenía dos años y mi hijo seis. La niña desde los nueve meses tuvo asma y el niño, problemas de alergias. Gastamos mucho en alergólogos y pediatras, pero luego fuimos sembrando y comiendo lo que producíamos, y nuestra mentalidad cambió. Poco a poco fuimos viendo que la salud de los niños mejoraba. Hace tres años que la niña ya no tiene ninguna crisis y los dos están súper grandes para su edad.
 
Alicia: Sembrar plantas medicinales ha influido en nuestra alimentación, porque siempre hemos sembrado maíz y frijol, pero ahora nos concentramos en la salud. Es algo que lleva tiempo y dedicación, pero al final una ve los resultados y pues es bonito decir: estoy cuidando esta tierra pero también me estoy cuidando a mí.
 
Quizás es difícil sentir el vínculo con nuestro paisaje alimentario porque lo han convertido en un monocultivo, inabarcable a pie, estéril, que quema y huele tóxico. Si otro campo es posible, ¿ustedes cómo creen que se impuso esta versión?
 
María: El otro día me enseñaron un libro de la Secretaría de Educación Pública de cuarto grado y ahí se explica cómo aplicar pesticidas a los cultivos. Los niños vierten pesticidas en comunidades según el modelo educativo del Estado, en coordinación con la agroindustria. No hay filtro en la alimentación, llegan Coca Cola y las cerveceras a las comunidades y son la mejor alternativa porque su acuífero ya está contaminado. Eso ya lo sabemos, pero no sé cuánto más podemos obviar que tiene implicaciones negativas para la salud física, mental y emocional. Es muy difícil trabajar con agricultores mayores, ya no quieren, les robaron la ilusión y su sentido más profundo de agencia. Es muy difícil sembrar vitalidad cuando te alimenta un sistema que se beneficia con tu dependencia, la cual es promovida por los programas de gobierno. Los agricultores han ido perdiendo la posibilidad real de disfrutar sus tierras. Allí ya no hay sentido de pertenencia. Lo que queda es mucho miedo.
 
Erika: Era muy niña cuando las empresas transnacionales trajeron un programa que se llamaba Kilo por Kilo mediante el cual nos cambiaban un kilo de semilla mejorada por lo que tuviéramos de semillas criollas; de esa manera fuimos entregando las semillas nativas. Les decían a nuestros papás que iban a tener mejor rendimiento y todas esas cosas que ya sabemos que no son ciertas porque dependen de determinadas condiciones e insumos. Y al año siguiente ya tenían que comprar semillas porque las suyas no se podían reproducir. Así se fueron decepcionando los campesinos y decidieron dejar de producir.
 
¿Cómo se pueden alumbrar los caminos de la resistencia desde el gozo y la salud?
 
Alicia: Yo veo que están viniendo personas más grandes a preguntarme por plantas, a mí que soy más joven. Y eso me hace sentir muy bien porque veo que quizás van a dejar que mi generación los ayude.
 
Erika: En la costa estamos cambiando nuestra finalidad; queremos convertirnos en un centro de educación ambiental con una vocación productiva. Mi hijo va al bachillerato y lleva un módulo que es técnico-agropecuario en donde aprende otras formas de trabajar el campo. Nosotros pensamos que lo más importante vendrá con otro tipo de educación sobre nuestra relación con la tierra.
 

¿Por qué negarse a ver lo que es evidente?

Rubén Aguilar Valenzuela
La historia que cuenta No mires arriba (Estados Unidos, 2021) dirigida por Adam McKay, es la de Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), que es doctora en Astronomía, que descubre un cometa de nueve kilómetros de largo que se dirige directamente hacia la Tierra.
 
Ella y su profesor, el doctor Randall Midney (Leonardo DiCaprio), dan aviso del hecho a la NASA, y esta comunica la noticia a la presidenta de Estados Unidos (Meryl Streep). El aparato político minimiza la información. Ella y los políticos están enfrascados en las elecciones de medio término, donde está en disputa la mayoría del Congreso y del Senado.
 
De acuerdo a los cálculos de la estudiante y su mentor solo quedan seis meses para el impacto del cometa. Nadie dimensiona la gravedad de lo que está en puertas. ¿Cómo ganarse la atención de la ciudadanía obsesionado con las redes sociales? ¿Qué hacer para que el mundo mire hacia arriba?
 
El director, para construir la historia contó con la asesoría de la astrónoma Amy Mainzer, especialista en cometas. El director ha dicho que el propósito de la película es mostrar la indiferencia y la incapacidad que tienen los políticos y la sociedad de escuchar las verdades científicas como las consecuencias del calentamiento global.
 
En 2021, la película fue una de las más taquilleras. Lo más notable de la película, es la principal razón por lo que la gente la fue a ver, es la cantidad de grandes estrellas que participan en ella. La crítica especializada se divide. Para algunos es una película fallida sin ninguna importancia y para otros es una "metáfora alucinante de nuestro tiempo".
 
Se inscribe en la serie ya muy larga de películas catastróficas y apocalípticas que suelen tener muchos seguidores. El tono de comedia es lo que la hace un tanto distinta a las otras del mismo género. Coincido con los críticos que dicen es una obra con un gran reparto que resulta divertida, entretenida diría, y nada más.
 
En 2021 estuvo nominada como Mejor película, Mejor guion original, Mejor Música y Mejor Montaje en los Premio Oscar. En los Premio BAFTA como Mejor película y Mejor actor (DiCarpio). En los Premios Globos de Oro como Mejor película comedia, Mejor guion original, Mejor actor y Mejor actriz. En los Premio Critics Choice Awards tuvo seis nominaciones entre ellas como Mejor película y Mejor guion original.
 
No mires arriba
Título original: Don´t Look Up
Producción: Estados Unidos, 2021

Dirección: Adam McKay
Guion: Adam McKay y David Sirota
Fotografía: Linus Sandgren
Música: Nicholas Britell
Actuación: Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchett, Jonah Hill, Rob Morgan, Mark Rylance, Tyler Perry, Timothée Chalamet, Ron Perlman, Ariana Grande, Kid Cudi, Tomer Sisley (...)

Tere Jiménez: Tres lecciones para la oposición

Rubén Aguilar Valenzuela
De los procesos electorales que se celebran el próximo 5 de junio, Aguascalientes es el único estado donde nunca ha estado en duda la continuidad del partido en el poder. Desde que iniciaron las mediciones públicas el año pasado, la candidata Tere Jiménez se ha mantenido a la cabeza. Detrás de esta situación hay tres grandes lecciones que la oposición debe aprender de Aguascalientes.
 
  1. Trayectoria
 Las encuestas no se han movido, las campañas no parecen haber cambiado la opinión ni la intención de voto de la gente. Desde diciembre, cuando quedó claro quién sería la candidata, Jiménez, de la Alianza Va por Aguascalientes, ha mantenido más o menos la misma ventaja hasta ahora.
 
Su posicionamiento viene de cinco años de trabajo en la alcaldía, desde donde proyectó una imagen cercana a la gente, de manos a la obra y atendiendo de manera especial a los sectores populares, los que normalmente no favorecen al PAN.
 
Esta imagen la posicionó de arranque como la favorita para ganar la gubernatura, incluso mucho antes de que iniciara el proceso electoral. Es evidente, que la trayectoria cuenta y suma.
 
  1. Correrse al centro
A pesar de ser la candidata del PAN, el partido en el gobierno, junto con el PRI y el PRD, en la alianza Va por Aguascalientes, el discurso de Jiménez no gusta mucho entre las élites hidrocálidas, por considerarlo demasiado orientado a lo social. Sin embargo, esa precisamente es la fortaleza de la candidata.
 
Jiménez ha entendido que para ganarle a Morena tiene que acercarse al centro ideológico. En su campaña ha privilegiado un mensaje con claro contenido social, hablando siempre sobre la importancia de garantizar oportunidades para los sectores menos favorecidos.
 
La oferta que ha presentado en campaña es otra muestra de su visión social, ya que complementa el discurso, con propuestas encaminadas a emparejar el piso e igualar tanto oportunidades como los servicios que reciben las y los hidrocálidos, sin importar nivel de ingreso ni en que colonia vivan.
 
El ejemplo más contundente de su acercamiento al centro es una innovadora línea de campaña, realizada en territorios y con sectores que favorecen a Morena. La campaña es muy simple: "Las propuestas de Jiménez más los programas del presidente son lo mejor para la gente".
 
Esta sencilla frase engloba la visión de la candidata de Va por Aguascalientes. Su posición, lejos de polarizar, se ha corrido al centro para atraer a un sector más amplio de electores. En el México de hoy es lo que debe hacer todo candidato de la oposición. 
 
  1. Gente nueva con ideas nuevas
La esperanza de Morena para ganar esta elección en Aguascalientes, al igual que sucedió en Chihuahua, eran la desaprobación del gobernador y el distanciamiento entre éste y la candidata de su partido. En contrario de lo que se esperaba, tanto a Tere Jiménez como a Maru Campos, les benefició estar distanciadas del gobierno en funciones. Esto les permitió hacer una campaña capaz de responder a un creciente ánimo de cambio.
 
El cambio, en el caso de Jiménez, no está fundado en representar una oposición al gobierno, pero sí en tomar claramente una sana distancia y, sobre todo, en una imagen fresca, con un equipo de trabajo nuevo y nuevas ideas para gobernar.
 
De este modo, Jiménez ha podido mantenerse en una posición favorable, independientemente de caídas en la aprobación del gobernador, misma que ha tenido movimientos tanto positivos como negativos a lo largo de su gestión y especialmente durante los últimos meses.
 
Bajo estos criterios, Jiménez ha logrado lo que muy pocos candidatos y candidatas de oposición a Morena. No solo se perfila para ganar fácilmente la gubernatura de Aguascalientes, sino que lo hará ganándole a Morena en sus propios espacios.
 
Jiménez, su campaña y su trayectoria, deben ser estudiadas por las y los candidatos de lo oposición que pretendan llegar a cargos de elección popular en los siguientes procesos electorales, donde tengan que vencer a las y los candidatos de Morena. Deben de asumir, ahora más que nunca, que toda elección es local.

Página 110 de 201