Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

El presidente de Chile y la democracia

Rubén Aguilar Valenzuela
Una y otra vez en sus discursos y entrevistas, el presidente de Chile, Gabriel Boric (36), marca su distancia con la izquierda latinoamericana autoritaria y populista.
 
En el marco del foro El reto social de América Latina. Reformas, derechos y diálogo social en Chile y América Latina, que se celebró en Santiago de Chile, tuvo una conversación con Pepa Bueno, directora de El País (30.09.22).
 
Transcribo frases textuales de Boric, que expresan la manera de pensar de la nueva izquierda democrática latinoamericana:
 
Vida institucional
 
"En esto recogemos la tradición de parte importante de la izquierda chilena, somos muy respetuosos y valoramos mucho las instituciones".
 
Cambios y transformaciones
 
"Sabemos que los cambios y las transformaciones para que se sostengan en el tiempo no pueden depender del Gobierno de turno, sino que se tienen que sustentar en instituciones".
 
Diferencias con los suyos
 
"He tenido discusiones muy fuertes al interior de mi sector, en diferentes momentos. Siempre es bueno incomodar o forzar a nuestra propia gente a reflexionar sobre nuestras propias convicciones.

Diferencias con la derecha
 
"Yo con la derecha tengo diferencias ontológicas. Con mis compañeros de ruta tengo diferencias".
 
Al cielo por asalto
 
"La idea de que es posible tomar el cielo por asalto y darle la vuelta a todo es bonita para la poesía, y me gusta mucho la poesía, pero creo que a la hora de ser Gobierno uno tiene que hacerse cargo de la historia que tiene detrás".
 
América Latina
 
"No creo en los grupos en donde solo están quienes tienen afinidad ideológica. Yo quiero construir una unidad latinoamericana que vaya más allá de los gobiernos de turno".
 
El presidente chileno con sus ideas, siempre expresadas con especial cuidado, aporta nuevos aires a la izquierda democrática latinoamericana.
 
Hoy en América Latina, la nueva izquierda chilena, la propia de la generación de Boric, se ha convertido en un centro generador de ideas y conceptos novedosos.

Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas

Rubén Aguilar Valenzuela
En la Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea se establece: "El Mando Supremo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, corresponde al Presidente de la República, quien lo ejercerá por sí o a través del Secretario de la Defensa Nacional; para el efecto, durante su mandato se le denominará Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas".
 
Se dice que: "El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos conforman una organización que realiza sus operaciones mediante una estructura jerárquica que comprende los siguientes niveles de mando: I. Mando Supremo; II. Alto Mando; III. Mandos Superiores; IV. Mandos de Unidades".
 
Y establece también que: "Cuando se trate de operaciones militares en las que participen elementos de más de una Fuerza Armada o de la salida de tropas fuera del Territorio Nacional, el Presidente de la República ejercerá el Mando Supremo por conducto de la autoridad militar que juzgue pertinente". 
 
Así, el presidente, como Comandante Supremo, puede ejercer de manera directa el mando sobre el Ejército y la Fuerza Área o delegar al secretario de la Defensa, para que este lo haga. En el caso de que participe la Marina o salgan tropas fuera del país se establece que ejerce el Mando Supremo a través de una autoridad militar designada por él.
 
En su calidad de Comandante Supremo, tiene la facultad de: "Nombrar al Secretario de la Defensa Nacional; II. Nombrar al Subsecretario; al Oficial Mayor; al Inspector y Contralor General del Ejército y Fuerza Aérea; al Jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional; al Fiscal General de Justicia Militar y al Presidente así como a los Magistrados del Tribunal Superior Militar; III. Nombrar al Jefe del Estado Mayor Presidencial; IV. Nombrar a los Comandantes de los Mandos Superiores; V. Nombrar a los Comandantes d las Unidades de Tropa y a los Comandantes de los Cuerpos Especiales; VI. Nombrar a los Directores y Jefes de Departamento de la Secretaría de la Defensa Nacional; VII. Nombrar a los demás Funcionarios que determine; VIII. Autorizar la división militar del Territorio Nacional y la distribución de las Fuerzas; y IX. Autorizar la creación de nuevas unidades para el Ejército y Fuerza Aéreas; nuevas ramas y servicios; nuevos establecimientos de educación militar o nuevos cuerpos especiales".
 
El inmenso poder que la Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea le otorga al presidente está sujeta a un artículo que establece que el presidente de la República dispondrá del Ejército y Fuerza Aérea, de acuerdo con lo establecido en el Artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
 
Este artículo en la fracción IV dice es atribución suya: "Nombrar, con aprobación del Senado, los Coroneles y demás oficiales superiores del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Nacionales". En la fracción V que puede: "Nombrar a los demás oficiales del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Nacionales, con arreglo a las leyes".
 
En la fracción VI le corresponde: "Preservar la seguridad nacional, en los términos de la ley respectiva, y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación".
 
Y en la fracción VII, que se añadió en 2019, "Disponer de la Guardia Nacional en los términos que señale la ley" y en la fracción VIII que puede: "Declarar la guerra en nombre de los Estados Unidos Mexicanos, previa ley del Congreso de la Unión".
 
El Ejército ocupa hoy un espacio no visto, después del término de la presidencia del general Manuel Ávila Camacho, último militar que ocupó ese cargo, se inicia un proceso para acotar la intervención de las Fuerzas Armadas en la vida del país. Con el presidente Calderón, el Ejército adquiere un nuevo papel en tareas de seguridad pública, que continúan con el presidente Peña Nieto.
 
Al arribo del presidente López Obrador, con el apoyo del secretario de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval González, el Ejército se ha convertido en una piedra angular de su proyecto político partidista. Usa su condición de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, para disponer a su antojo del Ejército.

La Guardia Nacional y los derechos humanos

Rubén Aguilar Valenzuela
La Guarda Nacional (GN) es la fuerza de seguridad federal que más denuncias recibe de violación de los derechos humanos, de acuerdo a la organización ciudadana sin fines de lucro México Evalúa.
 
En su informe "Hallazgos. Seguimiento y evaluación del sistema de justicia penal" señala que, de 2020 hasta junio de 2022, la GN ha recibido 1,109 denuncias.
 
El Ejército, en el mismo tiempo, ha tenido 1,019 y la Fiscalía General de la República (FGR), 741.
 
México Evalúa considera que esto se pude deber a que el 71 por ciento de los efectivos de la GN carecen de certificación para desempeñar tareas de policía.
 
Hasta el 30 de junio de 2022, de los 118,188 elementos que componen la GN, sólo 30,199, el 29 por ciento, han recibido la certificación sobre capacidades y aptitudes necesarias para realizar funciones policiales.
 
Esto a pesar de que es un requisito previsto que establece la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, para formar parte de cualquier institución de seguridad pública.
 
En los hechos, con el aval del actual gobierno, los elementos de la GN salen a las calles sin tener la capacitación adecuada. Son soldados que hacen labores de policía.
 
El documento afirma que la gran mayoría de los integrantes del GN: "Cuenta con una plaza y una remuneración proveniente del presupuesto de la Sedena o la Semar, son un gran indicativo de que en la práctica se trata de una corporación de formación castrense".
 
En campaña, el ahora presidente López Obrador prometió que de llegar a la Presidencia de la República, regresaría de inmediato a los militares a los cuarteles.  
 
Ha hecho todo lo contrario y ha avanzado en el proceso más agresivo de militarización de la vida pública después de que en el gobierno del general Lázaro Cárdenas diera inicio el retiro de los militares de la actividad política y administrativa.
 
México Evalúa plantea que "la operación de la Guardia Nacional nos deja más inquietos que tranquilos, porque sabemos que ya nos está indicando grandes costos en términos de violaciones a derechos humanos".
 
Morena, violentando la Constitución, votó para que la GN se incorporara al Ejército de manera formal aunque en los hechos nació siendo parte del mismo.
 
Hay una demanda de anticonstitucionalidad de esta resolución ilegal ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Habrá que ver lo que resuelva.
 
Por lo pronto elementos del Ejército, con un informe de la GN, cumplen tarea de policía sin estar capacitados. Puede ser una explicación de la frecuencia con la que violan los derechos humanos.

Murales Galerías Pacífico

Rubén Aguilar 

Buenos Aires, Argentina. 
 

 
Edificio

Es diseño del ingeniero Emilio Agrelo y el arquitecto parmesano Roland Le Vacher. En 1888 se proyecta para alojar la tienda departamental Au Bon Marché. El uso original no llegó a realizarse y los locales fueron ocupados por distintos comercios. En 1894 se terminó la primera parte del edificio y la segunda en 1898. En 1896 aquí se instaló el Museo Nacional de Bellas Artes y la Academia Nacional de Bellas Artes. El proyecto original nunca se terminó. En 1908, a causa de problemas económicos, parte del edificio se vendió al Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, para instalar sus oficinas centrales. Entre 1945 y 1947, con un entorno económico más favorable, el edificio fue rediseñado en la forma que ahora tiene. El proyecto es de los arquitectos José Aslan y Héctor Ezcurra. Es cuando se construye la cúpula pintada con murales.

Entre 1976 y 1983, el edificio fue utilizado por la junta militar que gobernó como centro de detención y tortura. En 1987 un equipo de cine que filmaba en el sótano se encontró con el centro de tortura abandonado. En las paredes había nombres, fechas, súplicas de ayuda. Con los años el edificio vivió la decadencia. En 1989 fue declarado Monumento Histórico Nacional, y a principios de 1990 fue totalmente remodelado y transformado en el centro comercial que ahora vemos. El proyecto fue del arquitecto Juan Carlos López y Asociados.
 
Murales
 

 
En 1946 cinco muralistas plasmaron sus obras en la superficie de 450 m2 que ocupa la cúpula central. Los artistas son: Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Manuel Colmeiro Guimaraes, Lino Enea Spilimbergo y Demetrio Urruchúa. El acuerdo fue realizar una obra que plasmara los valores básicos y las prácticas socioculturales comunes a diversas culturas, como la familia y el contacto con la naturaleza. Las imágenes dan cuenta de situaciones, alegorías y mensajes universales. Los artistas crean su obra siempre desde su propia visión lo que permite ver diversas maneras y estilos de enfrenar la temática. Cada tramo de los murales es original y propio. Revela al artista que lo creó.  
 

 
Comentario
 
Los murales son una clara expresión de su época. Están muy bien conservados. En 1933, Siqueiros visita Buenos Aires y entabla contacto con Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Lino Enea Spilimbergo que trabajan con él en el mural que pintó en la quinta de Natalio Botano en Don Torcuato, que ahora se exhibe permanente en el Museo Bicentenario Buenos Aires. El mexicano inspira a estos artistas argentinos a trabajar con los murales. Es la segunda o tercera vez que los veo. Tienen fuerza y son expresivos. Me gustan.

Diccionarios de los católicos en México

Rubén Aguilar Valenzuela
El 27 de septiembre pasado, en el Instituto Mexicano de Doctrina Social (Imdosoc), junto con Valentina Torres Septién y Jean Meyer, presenté el Diccionario de Protagonistas del Mundo Católico en México (UAM, 2021). Comparto con ustedes mi intervención.
  
Inicio con una experiencia muy personal
 
Me enteré de la existencia del Diccionario de Protagonistas del Mundo Católico en México (UAM, 2021), por Raquel Pastor, que lo hizo llegar, en versión electrónica, a quienes participamos en un chat. De inmediato el tema me llamó la atención y le dije que me parecía un texto muy importante y significativo. Luego, sin más, me dijo que yo estaba contemplado en el libro. Mi primera reacción fue de susto.
 
Me puse a leer lo que estaba en mi ficha biográfica. Me sentí raro. Quien aparece en los diccionarios, me dije, son personas que ya dejaron esta vida. Hoy todavía me siento extraño. Luego, en un segundo momento, ya días después, me sentí agradecido con quien decidió que estuviera en esa publicación. Al mismo tiempo, agradecí estar con vida. Hubo situaciones en mi historia personal que sobreviví solo porque no me tocaba morir. 
 
Recordé al padre maestro, Edgardo de la Peza, que en el noviciado nos invitaba a los ejercicios de humildad. Él era humilde en grado sumo. Pensé en otras personas que deberían estar en el diccionario con muchos más méritos que los míos. Se me vinieron a la cabeza muchos nombres.
 
A los primeros que mandé el diccionario, también por vía electrónica, fue a los antiguos jesuitas en un chat en el que participamos 71 de los cientos que somos. En ese pequeño grupo está representada la sociedad mexicana. Hay de todas las corrientes políticas y maneras de entender y vivir el cristianismo, el agnosticismo y el ateísmo. El primero que reaccionó fue Guillermo de la Peña. Su comentario: Los personajes contemplados en el diccionario expresan la pluralidad de la Iglesia mexicana. Desmienten a aquellos que quieren hacer ver a la Iglesia como un pensamiento único, monolítico, de carácter conservador. No hay tal. Pienso lo mismo que Guillermo.
 
Ahora voy a libro
 
Las 307 fichas biográficas que ofrece el diccionario dan cuenta de mexicanos, de católicos, que han desempeñado un papel relevante en la historia del país. A pesar de esa realidad, por un laicismo mal entendido que todavía sigue vigente, aunque con menos poder que el que ha tenido en otros momentos, en muchas ocasiones han sido ignorados o marginados por la historiografía oficial.
 
La investigación sobre las personas seleccionadas muestra con claridad las diferencias y las tensiones al interior de la institución eclesiástica. Un aporte del texto, entre otros muchos, es que el conjunto de las biografías permite ubicar la pluralidad del pensamiento y la acción de los católicos en el contexto político, social y cultural mexicano.
 
Está presente un abanico, lo más amplio posible, de las diversas interpretaciones que "ser católico" tuvo en el México de la segunda parte del siglo XIX, en el siglo XX y lo que va del siglo XXI. En las últimas décadas, nuevas investigaciones reflejan la multiplicidad de los actores que componen el mundo católico y las muy diversas cuestiones a las que se enfrentan.
 
La selección de personajes, sin ser exhaustiva, representa una muestra amplia de actores públicos que destacaron en la historia mexicana de los últimos 160 años. El estudio de estos personajes es una invitación a conocer más sobre la vida y obra de quienes, como católicos, han participado en los más diversos espacios de la sociedad mexicana.
 
Para este Diccionario se consideró como integrantes del "mundo católico" a aquellos que han basado su actuar político, social o cultural de manera implícita o explícita en su visión particular del catolicismo y que se asumen como tales. Los criterios para la selección de los personajes fueron: personas que en su vida y obra se han asumido como católicos; individuos cuyas fechas de nacimiento se sitúan entre 1850 y 1950; personajes que desde posturas diversas, vinculadas con el catolicismo, hayan tenido una repercusión política, cultural, social o ideológica en uno o diversos aspectos y momentos de la historia reciente del país.
 
Para ello se elaboraron fichas biográficas que, de acuerdo con la disponibilidad de las fuentes, incluyen los siguientes aspectos: lugar y fecha de nacimiento y muerte del personaje; educación y formación; vínculos formales e informales con la institución eclesiástica; acciones relevantes e impacto que tuvieron en los ámbitos religioso, político, social o cultural; producción escrita, en caso de que la tenga; fuentes fundamentales que abordan al personaje.
 
Otro de los aportes de este diccionario es que se aparta, con bases científicas, de los estudios que en el pasado estuvieron influidos por el contexto anticlerical de los gobiernos posteriores a la Revolución Mexicana. Ofrece investigaciones originales que se proponen dar a conocer nuevos datos y nuevas interpretaciones sobre los personajes que le ocupan, muchos de ellos poco conocidos o nunca considerados en otros estudios.
 
Esta obra, que hacía falta, se constituye en una referente fundamental para el estudio del catolicismo en México, así como para entender el conjunto de la historia mexicana de finales del siglo XIX, del siglo XX y lo que va del siglo XXI.
 
El texto, en el que participan ochenta investigadores, fue coordinado por los integrantes del seminario Estado, Iglesia y sociedad civil en México, siglo XX, un grupo independiente que lleva trabajando en el tema quince años, y que está integrado por las y los historiadores: María Gabriela Aguirre Cristiani; Camille Foulard; Austreberto Martínez Villegas; Andrea Mutolo; Nora Pérez Rayón y Elizundia; Franco Savarino Roggero; Yves Bernardo Roger Solis Nicot y Valentina Torres Septién y Torres.
 
Una reflexión personal final
 
Me sorprende como alguien a quien no conozco pueda saber tanto de mí y con tal exactitud. La ficha biográfica que construye sobre mí es detallada y precisa. Doy por hecho que todas las demás están elaboradas de la misma manera. Eso hace del diccionario una fuente particularmente valiosa; es confiable.
 
Las y los historiadores y todos aquellos que se acerquen al texto tienen en sus manos un libro muy interesante, con 307 historias, apasionantes todas. Es un poderoso instrumento de trabajo. Me conmueve y me enorgullece estar en el diccionario junto con hombres y mujeres a los que respeto y admiro. Unos se han ido y otros siguen con nosotros. 
 
En esta tarde rindo tributo a tres de ellos que han sido fundamentales en mi vida, a los que debo mucho de lo que ahora soy. Ellos ya no están con nosotros:  A Enrique Gutiérrez Martín del Campo, El Pajarito. A Pablo Latapí Sarre. A José Porfirio Miranda de la Parra.
 
Muchas gracias.

Página 110 de 215