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Cuauhtémoc Cárdenas: Por una democracia progresista

Rubén Aguilar Valenzuela
López Obrador no estaría donde ahora se encuentra, si el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas no hubiera ordenado a Rosario Robles, quien la sustituyó en la jefatura de gobierno, para que el ahora presidente, fuera candidato del PRD al gobierno de la ciudad de México.
 
Ella cumplió las instrucciones a la perfección. López Obrador no podía ser candidato porque electoralmente estaba registrado en Tabasco, pero se hizo todo lo que pudo, para que sí fuera. También se le facilitaron los recursos, para su campaña.
 
Demetrio Sodi y Pablo Gómez, que competían por esa candidatura protestaron por la ilegalidad, eso está registrado en la prensa, pero ya todo estaba arreglado. En el complicado tema también intervino la presidencia de la República.
 
Una de las razones del odio que el presidente tiene a Rosario Robles, por eso está en la cárcel, es porque ella lo hizo jefe de gobierno a solicitud de Cárdenas. Los actores que intervinieron en ese tema escabroso deberían contar lo que pasó. Todos aún viven.
 
El pasado miércoles 24 de mayo, Cárdenas presentó su libro Por una democracia progresista en el Club de Industriales de la Ciudad de México. En esa ocasión, también lo dice en el texto, planteó que el actual gobierno, como los que lo antecedieron, no han tenido un Proyecto de Nación.
 
Dijo que cuando le preguntan "¿qué es la 4T? no sé qué responder". Es evidente que este gobierno carece de un plan de desarrollo, uno que no sea solo de buenos deseos sino efectivo con una prospectiva de 20 ó 25 años. Que establezca los mecanismos de rendición de cuentas del Ejecutivo al Congreso.
 
Cárdenas sostiene que al no haber un Proyecto de Nación se hace imposible la continuidad de las políticas públicas de largo plazo y se privilegia la improvisación e incluso las ocurrencias. Cosa que es común en este y otros gobiernos.
 
El día de la presentación alguno de los asistentes peguntó si con el gobierno de López Obrador no estaba en juego la democracia. Respondió que no, pero "que, si no nos decidimos, cada quien desde sus trincheras a participar para buscar cambios que creamos posibles en este sentido, sí estaría en riesgo lo poco mucho que hemos alcanzado".
 
En su visión en el país no se ha construido una vida democrática con pleno respeto a los contrarios y no ha habido capacidad para "desarrollar una vida partidaria. Esta, en realidad, todavía no la tenemos. No se ha dado una confrontación de ideas, un debate ideológico de un proyecto de Nación".
 
A pregunta expresa también hizo una crítica al actual gobierno cuando señaló, entre otras cosas, que no hay recursos suficientes para el sistema de salud medianamente eficiente y para la compra de medicamentos. Todos los días, dijo, vemos la escasez de medicamentos, las convocatorias para los médicos son tardías y ni siquiera se sabe bien donde faltan los especialistas.
 
En la campaña presidencial del 1994 me tocó coordinar el equipo de comunicación junto con Andrea Dabrowski y Fritz Glockner. El portavoz fue Adolfo Aguilar Zínser, que ya no está con nosotros. Fue un privilegio trabajar con ellos y por un año, todos los días, tratar con el ingeniero Cárdenas. Un mexicano al que el país le debe mucho. Invito a leer su libro.

Un presidente lacayo del Imperio

Rubén Aguilar Valenzuela
Hoy la verdadera izquierda en Centroamérica es marginal. En Nicaragua alguna vez estuvo en el poder, pero ahora hay una dictadura. Líderes de la izquierda, como la comandante Dora María Téllez, están en la cárcel.
 
Los que están libres tienen que andar con mucho cuidado porque bajo cualquier pretexto pueden ir a la cárcel. Se manejan siempre con discreción. Tratan de pasar desapercibidos. Se saben espiados y que sus teléfonos están intervenidos.
 
En El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la antigua guerrilla, dos veces obtuvo la presidencia de la República. En la última elección, la de 2021, junto con la derecha, fue arrasada. Ahora en la Asamblea Nacional solo tiene cuatro diputados. En otro tiempo llegó a tener la mitad.
 
Desde la firma de la paz en 1996, la Unidad Nacional Revolucionaria Guatemalteca (UNRG), quedó como una fuerza política muy marginal. En los hechos desapareció.
 
La izquierda social demócrata de Honduras, con el triunfo de Xiomara Castro de 2021, se convierte en la fuerza izquierdista más importante de Centroamérica. En ese país hay agrupaciones más a la izquierda, pero son marginales.
 
Para la izquierda centroamericana un tema central, no está a discusión, es el trato y el destino que se da a la población migrante de cada uno de los países.
 
Las naciones y gobernantes que impiden su tránsito, para que no lleguen a la frontera de Estados Unidos, el destino que persiguen, son considerados como aliados del gobierno estadounidense.
 
He hablado con amigos que fueron comandantes en el FMLN, en la URNG y en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua, también con líderes de la izquierda en Honduras.
 
A la llegada del presidente López Obrador, que identificaban como de izquierda, pensaron que el nuevo gobierno abriría el espacio y protegería a los migrantes en su intento de ingresar a Estados Unidos.
 
Cuando el presidente López Obrador, por órdenes de Donald Trump, decidió poner a la Guardia Nacional (GN) en la frontera sur y norte de México, para impedir el paso de los migrantes centroamericanos, no lo podían creer.
 
Nunca imaginaron que las fuerzas militares de nuestro país golpearían a migrantes, incluyendo a mujeres y niños, para impedirles el paso.
 
Para esa izquierda marginal, que ahora en sus países no tienen ninguna fuerza, el presidente López Obrador es un "lacayo del imperialismo". Se los he oído decir más de una vez.
 
Nunca pensaron que el presidente mexicano se entregaría así al gobierno del Imperio. Siguen perplejos. Algunos huyendo de sus países se encuentran en México. Son testigos en directo del accionar de la migra mexicana y de la GN. No salen de su asombro.

El asesinato del jesuita Julio Pascual

Rubén Aguilar Valenzuela
El primero de los jesuitas asesinados en la Nueva España fue el padre Gonzalo de Tapia (1561-1594) en la hoy Sinaloa. En 1632, 38 años después, ahí mismo son masacrados los padres Julio Pascual y Manuel Martínez.
 
Pascual nació en Bresa, Señorío de Venecia, en 1590. Sus padres estaban ligados a la Compañía de Jesús y lo envían a estudiar a con ellos. Primero estuvo en colegio de Parma y después en el de Mantua.
 
En 1611 ingresa al noviciado y una vez terminado, el provincial, lo envío a "leer gramática" en Faenza donde permaneció tres años. En ese tiempo solicitó al general de la Compañía de Jesús que lo enviara a misionar a las Islas Orientales y al Japón.
 
El padre Nicolás de Araya, procurador de la Provincia Mexicana, se presentó en Roma, para solicitar misioneros, para la Nueva España. El general designa a Pascual, para que vaya a estas tierras americanas.
 
De Italia, con otros dos compañeros, viaja a España, para desde ahí partir a su nuevo destino. En 1618 llega a la capital del virreinato. Después de estudiar tres años teología es ordenado sacerdote.
 
El provincial lo envía a las misiones de Sinaloa. Su primer trabajo es evangelizar, a la manera de los jesuitas, entre los zuaques, tehueces, sinaloas y yaquis.
 
Luego pasó con los chínipas, para continuar la labor que había iniciado el padre Juan Castini. También misionaba entre los guazaparis, ihios, varphios y temoris.
 
Como parte de su trabajo visitaba en presidio de Montecarlos. Aquí introdujo la costumbre de que el soldado que estaba de centinela "diese con una campana el toque de ánimas".
 
De acuerdo al historiador Atanacio G. Saravia, en su obra, Los misioneros muertos en el norte de la Nueva España (1943), las autoridades supieron que el cacique indígena Comabeay, que encabezaba un grupo de indígenas descontentos, organizaba una rebelión.
 
Y que de manera particular tramaba algo en contra del padre Pascual. Ante esta información del presido le envían al padre seis soldados para su protección. Una vez que se consideró había pasado el peligro, el padre pidió que se retirara la escolta.
 
Una vez más, como siempre había sido, se quedó solo. Confiaba en que los indígenas no atentarían contra su vida. Comambey, con todo, seguía con sus planes. Había hecho alianza con los varohios.
 
El padre, sin estar informado de esta situación, se presentó en el pueblo de Varohio, en compañía del padre Manuel Martínez, que acababa de llegar a las misiones.
 
Cuando estaban ahí supieron que corrían peligro, es cuando el padre Pascual pide apoyo a los indígenas de Chínipas que se presentan al lugar, pero los rebeldes, en mayor número, los obligan a retirarse.
 
Al amanecer los indígenas alzados prenden fuego a la casa donde estaban los padres y también a la iglesia. El padre Pascual habla con ellos y logra que detengan el ataque por ese día y la noche.
 
Pasado ese tiempo, los rebeldes saltan la tapia, rompen las puertas y asaltan la casa. Ya ahí arrojan una "lluvia de flechas". Una atraviesa el estómago del padre Pascual.
 
Sarabia dice que el padre, ya herido, dijo: "No muramos como tristes y cobardes; demos la vida por Jesucristo y su santa ley".
 
A salir de la casa él y al padre Martínez fueron cubiertos de flechas. Mueren de las heridas. Era el 1 de febrero de 1632.  El padre Pascual tenía 42 años y 22 años de haber ingresado a la Compañía de Jesús.
 
En 1695, el padre Eusebio Francisco Kino, 63 años después del asesinato, escribe: "El Padre Julio Pascual, natural de Brescia, del señorío de Venecia, nunca perdía de celebrar el sacrosanto sacrificio en la misa todos los días. Nunca usó chocolate. Suplió muy apostólicamente, dos años, en las misiones de Zuaque, Sinaloa, Tehueco y Yaquis. Entró en las nuevas conversiones de Chínipas, donde, a los cuatro años de fervorosísimos trabajos, aunque avisado de la muerte, no quiso huir de ella, sino que él y su compañero, el Padre Manuel Martínez, vivos y muertos pasan por tormentos de fuego en la casa encendida, de humo de hachones, de heridas de flechas, cuchillos y macanas, a la gloria del martirio, del cual, 15 días antes, en la misa, con los corporales ensangrentados, les avisó el Señor. Murió a manos de los bárbaros Varohios y Guazapares".
 

Convento San Andrés Mixquic

Rubén Aguilar Valenzuela
Centro histórico – San André Mixquic
Alcaldía Tláhuac, Ciudad de México


Toponimia
 
La palabra náhuatl Míxquic proviene de mizquitl = mezquite y del locativo co = en el lugar. Se traduce como: "En el mezquite" o "Lugar de mezquites".​
 
Historia
 
Es una fundación de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de la Orden de San Agustín (OSA) a través de los frailes Jerónimo de San Esteban y Jorge de Ávila. Esto en 1536 inmediatamente después de su estancia en Ocuituco, Morelos.  El conjunto conventual se construye sobre una plataforma prehispánica.
 
Entre julio y agosto de 1568, Simón Pereyns construyó un retablo del cual quedan algunas partes. Esculturas de madera estofadas y un altar lateral dedicado a la Virgen de Guadalupe.
 
A principios del siglo XVII el conjunto se derrumbó en su mayor parte a causa de un terremoto. Solo quedó en pie la torre campanario. Los edificios se reconstruyen. A través de los años el conjunto ha sido muy alterado. La fachada de la iglesia es de 1620.
 
Los pasillos del claustro están desmantelados. La portería ha sido reconstruida. La cantera utilizada es un admirable trabajo artesanal en una fina piedra volcánica negra semejante a la utilizada en el convento de Culhuacán. (G. Kubler).
 
El edificio fue declarado monumento histórico en 1932 y está dentro de los bienes inscritos en el Catálogo de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En 1987 fue incluido en la zona de monumentos históricos de Xochimilco-Tláhuac-Milpa Alta decretada por el presidente Miguel de la Madrid. Esta parte del polígono núcleo del área chinampera declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
 
Descripción:
 
- Atrio
 
El conjunto conventual queda en medio de una superficie que ocupa una extensión, a la largo, de dos cuadras. Es el panteón de la localidad. Una parte del cementerio está en lo que es el atrio y la otra en la parte izquierda y posterior de la iglesia. La entrada al atrio es un arco de medio punto con una reja de herrería. Está bardeado con arcos invertidos.
 
Es en este panteón donde el Día de Muertos (31 de octubre al 1 de noviembre) se realiza la alumbrada y la colocación de ofrendas a los difuntos. La que se realiza aquí es una de las celebraciones más importantes y reconocidas a nivel nacional.
 
- Cruz atrial


 
La Cruz atrial está en el pasillo que va de la entrada a la puerta de la iglesia. Es de piedra volcánica negra. Los brazos son muy cortos. Se sostiene sobre una pieza que pienso es prehispánica.
 
 - Portal de peregrinos
 

 
El Portal de peregrinos tiene tres arcos de medio punto en piedra volcánica negra, que es muy semejante a la utilizada en el convento de Culhuacán. Al interior forman una galería de tres tramos. El que está debajo de la torre está separado de los otros dos por una pared, pero hay comunicación. De acuerdo a Kubler los arcos fueron reconstruidos en época antigua.
 

 

Un acercamiento a los arcos. Kubler lo califica de un admirable trabajo artesanal. El tallado de las piedras y la junta de las mismas son perfectas.
 
- Torre
 



 
La torre se asienta sobre un arco del Portal de peregrinos. Es cuadrada y tiene tres cuerpos y un remate. El primer cuerpo es liso con pequeñas ventanas. El segundo, de menor dimensión, tiene arcos de medio punto alargados en cada uno de los lados. El tercero, todavía más pequeño, también tiene arcos de medio punto alargados en cada uno de sus lados. El remate es una cúpula.    





En el techo del tramo de los arcos del Portal de peregrinos que está abajo de la torre se encuentra un mural. 

- Iglesia



 
Exterior 
 
La fachada - portada es de mampostería y tiene dos cuerpos y un remate. En el primero hay tres calles. En la del centro un arco de medio punto y en los laterales nichos sin imágenes. Se enmarcan en pilastras. En el segundo hay tres calles. En la del centro la ventana del coro que es circular. Arriba de ésta un nicho con la representación de San Andrés Apóstol. En las calles laterales nicho, en la parte de arriba, sin imágenes. Se enmarcan en pilastras. El remate es un reloj que tiene la fecha de 1930.
 

 
La iglesia vista desde la parte posterior del ábside y la pared del lado izquierdo, si se está de frente al edificio. En la pared hay siete contrafuertes. La iglesia queda en medio del cementerio. En el lado derecho, si se está de frente, queda el convento.  
 
Interior
 

 
La iglesia es de planta basilical y tiene una bóveda. Las columnas que sostienen los arcos del techo son de piedra basáltica. El techo son cúpulas adornadas con relieves en yeso con temas florales. Están cubiertos de chapa de oro.
 

 
La cúpula central se sostiene en un tambor octagonal. En las pechinas representaciones de los cuatro evangelistas. Figura policromadas y doradas.
 
El retablo principal es de estilo churrigueresco. Está cubierto con chapa de oro. Tiene dos cuerpos. El primero cuenta con tres calles. En la del centro el sagrario y arriba de éste un nicho con la imagen de San Andrés Apóstol. En las calles laterales repisas con imágenes. El segundo, que es el remate, tiene tres calles. En la central una imagen. En los laterales adornos. Hay alares laterales también de estilo churrigueresco.
 
- Convento
 

Vista del claustro desde la galería de los arcos del Portal de peregrinos.  
 
El patio del claustro tiene forma rectangular, ahora es un jardín. Al centro una fuente. Hay piezas prehispánicas. Solo tiene claustro bajo. Kubler sostiene que los pasillos fueron desmantelados. Lo que ahora se puede ver es un pasillo a lo largo del rectángulo con cinco arcos de medio punto. Uno de ellos más grandes que los otros. En uno de los cabezales cuatro arcos de medio punto.


  
Comentario
 
Después de casi 500 años, el conjunto conventual de San Andrés sigue siendo un espacio que vive la comunidad. Es un centro religioso con gran actividad.
 
La celebración del Día de los Muertos, dentro del panteón, es manifestación de una cultura propia que se expresa en esta tradición.
 
Es uno de los muy pocos atrio - panteón que existen en el país y de esta dimensión sin duda es el más grande.
 
Los agustinos llegan a la Nueva España en 1533 y solo tres años después fundan este convento. Debe ser la tercera de sus fundaciones solo después de la de México y Ocuituco. 
 
A principios del siglo XVII un terremoto derrumbó el conjunto conventual original. Solo quedó en pie la torre campanario, que es el elemento más antiguo. La fachada de la iglesia es de 1620.
 
Lo que hoy se puede ver del claustro, en forma rectangular, es un pasillo de uno de los lados y otro en uno de los cabezales
 
La piedra volcánica negra utilizada en la torre, el Portal de peregrinos y el claustro le dan una muy particular imagen. El color y la textura de la piedra.
 
El interior, de planta basilical, con sus grandes columnas, constituye un espacio muy atractivo. Se conservan elementos del altar elaborado por Simón Pereyns en 1568.
 
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- Visitas
 
2022 (Mayo)
 
- Fuentes consultadas

  • Notas de la vista
  • Kubler, George, Arquitectura Mexicana del Siglo XVI, FCE, México, 1983.
  • Tavares, López, Edgar, San Andrés Mixquic. Más allá de la muerte, Gobierno del Distrito Federal - Unesco, México, 2010.
  • Artigas, Juan B. y Martha Fernández, Arquitectura Religiosa de la Ciudad de México Siglos XVI al XX, Secretaría de Cultura del Distrito Federal, México, 2004.

 

Colombia: Informe Final de la Comisión de la Verdad

Rubén Aguilar Valenzuela

El próximo 28 de junio en Colombia se presenta el Informe Final de la Comisión de la Verdad. La investigación da respuesta a lo que ocurrió en la guerra, entre el gobierno y la guerrilla, y hace evidente cómo y por qué se mataron a cientos de miles de personas, muchas de ellas inocentes.
 
La investigación ha estado a cargo de Francisco De Roux (Cali, 78 años) miembro de la Compañía de Jesús. Filósofo y economista, goza de gran prestigio en su país. En los últimos cuatro años ha recorrido el territorio colombiano, para preparar este informe.
 
En una entrevista, del pasado mayo, el jesuita comenta que se ha enfrentado a la barbarie y el horror en la búsqueda de lo que realmente pasó en los años de la guerra. En todos lados ha encontrado víctimas producto de la actividad del Ejército y la guerrilla.
 
"Colombia, dice De Roux, después de 60 años, continúa en un conflicto armado interno, donde muchos muchachos murieron en batallas como guerrilleros o paramilitares sin tener ni idea de por qué estaban peleando. Esto no es la guerra entre Rusia y Ucrania, esto es una pelea sin sentido (...) es absolutamente irracional".
 
El jesuita plantea que para el perdón y la reconciliación es necesario: "Primero, construir sobre la verdad, segundo, tomar la decisión de no volvernos a matar entre nosotros, tercero, hacerle sentir que "te entiendo, me pongo en tus zapatos y te respeto". Cuarto, construir juntos a pesar de que las cosas fueron tan duras. Pero no vamos a olvidar, justamente para que no vuelva a ocurrir. Vamos a llenar este país de lugares de memoria para salvar la dignidad de la gente que murió".
 
Afirma que "Colombia se insensibilizó. Hizo natural el vivir en medio de tanto sufrimiento humano, se volvió normal. En el año 2001 nosotros abríamos la televisión y lo primero que salía era la masacre del día. Hoy aún hay pequeñas masacres, pero entonces casi todos los días eran de 100, de 80 personas. Y el país seguía como si nada estuviera pasando. Es una cosa tremenda (...) ¿Por qué Colombia no reaccionó? Más del 80% de los muertos fueron civiles no armados, no fueron combatientes. Y esto pasó durante 50 años".
 
De Roux asegura, que pese al dolor, como resultado de la investigación "llegamos con la esperanza de decirle algo muy serio al país, que nos ayude a comprender la hondura de la crisis humanitaria vivida por Colombia. Si bien el acuerdo de La Habana produjo la paz entre los ejércitos, la sociedad quedó tremendamente dividida y la confrontación ha continuado. Esperamos plantear un informe en el que los colombianos comprendamos qué fue lo que nos ocurrió, por qué nos vimos metidos en esta tragedia, cómo responsabilidades muy diversas se implicaron en el conflicto y cómo vamos a construir juntos hacia delante".
 
Y añade que "el informe es una experiencia dura, de confrontación con la verdad. Y al mismo tiempo una llamada a la esperanza. Dura porque hemos pasado por cosas muy hondas, hemos recorrido este país de nuevo y nos hemos encontrado con multitud de mujeres violadas y abusadas. Los más de 30,000 niños llevados a la guerra, que hoy cuentan cómo los arrastraron al conflicto, cómo fueron violados, cómo obligaban a las mujeres al aborto. Hemos encontrado a muchísimas personas secuestradas de los más de 27,000 secuestros que hubo. Más de 1,000 familias de los falsos positivos del Ejército. Hemos estado en los pueblos masacrados. Y podría seguir. Esa es la realidad del dolor. También los soldados sin piernas, con las caras quemadas por las minas antipersona. El dolor inmenso por todas partes. Colombia tiene que detenerse ante eso y salir adelante".
 
El jesuita afirma contundente que le abruma la responsabilidad "porque las expectativas son muy grandes en Colombia y en la comunidad internacional. Pero sobre todo están las expectativas de las víctimas. Tenemos 10 millones de víctimas en Colombia y dicen "todavía no nos han oído a todos". Si le dedicáramos un minuto a cada víctima nos demoraríamos 17 años trabajando las 24 horas del día".

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