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Nicaragua: Arresto del obispo Rolando Álvarez

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado seis de agosto fue detenido en arresto domiciliario, el obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez (55). La dictadura que en Nicaragua encabeza Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo desde meses atrás venían hostigando al obispo.
 
Se le acusa de manera falsa de "utilizar medios de comunicación y redes sociales" para intentar "organizar grupos violentos" con el "propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales".
 
En estas mismas páginas, el pasado 20 de junio publiqué el artículo Nicaragua: El obispo de Matagalpa, hostigado por el régimen. En él de daba cuenta de las presiones de la dictadura sobre el obispo y se advertía que el asedio se iba radicalizar.
 
El 1 de agosto, la dictadura, previo a la detención del obispo, cerró seis estaciones de radio que administra su diócesis, en el afán de acallar a las voces libres e independientes que cada día son menos.
 
El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) ha denunciado el cierre de las radios y el arresto del obispo como también lo ha hecho la Conferencia del Episcopado de Nicaragua (CEN).
 
Desde hace cuatro años ha crecido la hostilidad de la dictadura en contra de la Iglesia católica. En 2018, expulsó al nuncio apostólico, al polaco Waldemar Sommertag.
 
En la Nicaragua de hoy, la Iglesia católica es la única voz independiente que todavía tiene algún espacio, para hacer oír su palabra, pero al paso del tiempo se cierra.
 
Ortega, que cada día está más deslegitimado como gobernante, ha acusado a los obispos nicaragüenses de "terroristas" y de "golpistas", que se han aliado a grupos extranjeros que lo quieren derrocar.
 
El rechazo a la dictadura crece de manera sostenida después de las amañadas elecciones de noviembre de 2021 en las que Ortega y Murillo fueron reelegidos para un quinto mandato consecutivo. Los siete candidatos de la oposición que se presentaron a la elección continúan en la cárcel.
 
Lo que desde ya se puede decir es que la persecución de la Iglesia católica se hará cada vez más intensa. La única posibilidad de que esto no suceda es traccionarse y callar. Eso no va a suceder.
 
Es muy posible que en los próximos meses sean cerradas más obras que dependen de manera directa de la Iglesia y que sean encarcelados religiosos, sacerdotes y obispos.
 
Hasta ahora la posición del Vaticano y de la Conferencia del Episcopado de Nicaragua (CEN) ha sido la de mantener un bajo perfil, para evitar una escalada represiva de parte del régimen.
 
Esa estrategia ha llegado a su límite. La dictadura solo acepta el silencio total de la Iglesia. Y esto es algo que no puede pasar. La sociedad nicaragüense confía en la Iglesia.
 
La estrategia debe ser replanteada. La Iglesia sabe cuáles son las consecuencias de no alinearse y someterse a la pareja imperial que hoy gobierna Nicaragua.

Convento de San Francisco de Asís

Rubén Aguilar Valenzuela
San Francisco Totimehuacán, Puebla

  
Toponimia
 
Totimehuacán, que en náhuatl significa: totime, pájaro y huacan, lugar de. "Lugar de pájaros".
 
Historia
 
- Época prehispánica
 
Hacia el siglo VI a.C. aquí se desarrolló una cultura todavía no identificada a la que se ha puesto el nombre de Tepalcayos. Tepalcayotl es el nombre de la zona arqueológica que aquí se encuentra. Ya para el siglo II a.C. esta civilización había desarrollado un compelo sistema de riego y tenía un gobierno teocrático.
 
En el siglo VII, una tribu proveniente de Tabasco, los Olmeca-Xicalanga, conquistaron la zona del Valle de Puebla y establecieron su capital en Cholula. En el proceso de conquista sometieron a los pueblos de la región entre ellos a los Tepalcayenses.
 
En 1174, el territorio anteriormente ocupado por los Olmecas-Xicalangas, fue repartido tras la conquista de Cholula por parte de los Toltecas-Chichimecas y sus aliados. Se funda el señorío de Totimehuacán. Hacia 1468 la región cae bajo el control de los mexicas. Los distintos pueblos fueron obligados al pago de tributos.
 
- Época colonial
 
Tras la conquista este territorio fue asignado a la encomienda de Alonso de Ávila y Benavides quien en 1525 la cedió a Alonso García Galeote y su familia quien la retuvo por 90 años. Totimehuacán fue reconocida como República de indios. Esto implicaba autonomía e independencia que implicaba tener leyes propias y elegir a sus autoridades, siempre manteniendo la fidelidad a la Corona española.
 
- Conjunto conventual
 
Por 1530, la Orden de Frailes Menores de la Provincia del Santo Evangelio inicia la labor de evangelización en Totimehuacán al ser un poblado de tránsito obligado entre Tlaxcala y Puebla. El primer tlatoani cristiano de Totimehuacán fue Malacatl o Macario, quien donó el predio para levantar el templo y convento después de recibir el bautismo. Los frailes, con anuncio del tlatoani, utilizan las piedras de los templos prehispánicos, para levantar el conjunto conventual. En su origen el predio abarcaba veinte hectáreas cercadas por muros de piedra.
 
Hasta el momento no se han encontrado datos que aseguren la fecha de construcción. El historiador José Rivera Carvallo propone que se levantó entre 1528 y 1530 sin pruebas para respaldar su dicho. Kubler dice que el convento aún estaba en construcción en 1585 basándose en archivos franciscanos. En estos no hay reporte de la actividad franciscana en Totimehuacán antes de 1569. El arquitecto Ignacio Ibarra Pedrasa, del INAH, Centro Regional de Puebla ubica el inicio del proyecto hasta después de 1569. Esta afirmación se basa en las conclusiones de Kubler.
 
El cronista Gonzalo Carrillo Vivas propone que el famoso arquitecto Francisco de Becerra fue responsable de la construcción del convento y lo data en 1574. Esta hipótesis es difícil de aceptar. Al principio del siglo XVII, Totimehuacán pertenecía al Obispado de Tlaxcala. También contaba con una cofradía de la Tercera Orden que edificó su propia iglesia al lado sur de la plaza central. Este templo es hoy la parroquia. En el siglo XVIII la parroquia estaba sujeta a la diócesis de Puebla. Desde entonces Totimehuacán cuenta con su propio sacerdote.
En 1667, el convento cambia su vocación de evangelización por la de formador de nuevos evangelistas, es cuando se establece un centro de estudios teológicos. La proximidad de Totimehuacán a la ciudad de Puebla lo destinó a ser lugar de muchas batallas importantes en las guerras del siglo XIX y más tarde en la Revolución Mexicana. Los cuerpos militares llegaron a Totimehuacán por primera vez entre los años de 1811 y 1814, cuando José María Morelos y Pavón alojó a sus tropas ahí.
 
En 1857 la Ley Lerdo dispuso que las propiedades eclesiásticas pasarán a ser bienes nacionales. Sin embargo la posesión del ex convento permaneció en manos privadas a partir de 1845 cuando los franciscanos vendieron el predio a un comprador desconocido. De este modo fue imposible expropiar el predio dado que ya no era propiedad de la Iglesia. El nuevo dueño permitió que los frailes siguieran viviendo en el convento hasta que ellos mismos decidieron abandonarlo en 1868. Un hecho que ayudó para que tomaran tal decisión fue el temblor de 1862, el cual ocasionó enorme daño a los edificios. La biblioteca franciscana pasó entonces a formar parte de los acervos de la parroquia. Las imágenes de santos, pinturas, altares y otros objetos del culto del templo franciscano se trasladaron a la iglesia parroquial.
 

 
El convento se abandona y queda a su suerte durante la invasión francesa y en la Revolución Mexicana. Los dueños del convento fraccionaron parte del predio en la década de 1940, vendieron los pedazos colindantes al zócalo y la carretera, donde los compradores edificaron casas y negocios. En 1960 los descendientes del dueño original aun poseían el casco del predio. Posteriormente, sin que existan datos exactos del año en que ocurrió, la propiedad pasó al gobierno federal.
 
En 1992, el centro regional del INAH empezó el trabajo de reconstrucción parcial del ex convento de San Francisco Totimehuacán. Un grupo de totimehuacanos se ofrecieron, para comprar la propiedad y encargarse de su mantenimiento, pero los dueños no quisieron cooperar. Ese caso siguió en litigio por décadas y mientras tanto las ruinas del ex convento fueron deteriorándose y llenándose de vegetación y basura.
 
Sobre la iglesia el arquitecto José Gabriel Amozurrutia Cortés plantea que: "Hay vestigios de las bóvedas de distintas épocas constructivas, por lo que se ve que intentaron techarlo en distintas ocasiones y en las mismas veces se vino abajo, tiene varios contrafuertes y añadidos que muestran cómo trataron de evitar estos daños estructurales. También se perdieron los arcos de peregrinos". Esto por las condiciones sísmicas de la región. A lo largo de los siglos el convento tuvo ocho etapas constructivas.
 
Descripicón
 
- Atrio
 
Frente a la plaza principal se encuentran los arcos de la arcada, que eran la entrada principal al atrio.
 
- Iglesia
 
Exterior
 
La fachada es de estilo plateresco realizada en mampostería. La fachada tiene dos elementos: La portada y un cuerpo superior de la misma que actúa también como remate. La portada solo tiene un cuerpo con tres calles. En la central un arco de medio punto que da entrada a la iglesia. A los lados, entre columnas, las calles laterales con nichos. El cuerpo superior tiene la ventana del coro, dos ventanas cuadradas a los lados, y en el remate semicircular una ventana octagonal.


 
Interior


 
El techo se vino a tierra. El ábside se conserva techado y tiene nervaduras góticas. Cuenta con un mural. Se pueden ver los muros de las paredes, el altar, el sotocoro, los confesionarios y la sacristía.
 
- Convento
 
Se conservan en ruinas. Hay pilares y arcos de los claustros. Se pueden ubicar 26 celdas, la Sala de profundis, la cocina, la alacena, las caballerizas, el aljibe y lo que fue el huerto.
 

 
Comentario
 
En su tiempo fue un convento particularmente grande muy cercano a la ciudad de Puebla. Todo indica que las fechas de posible fundación y construcción son las que propone Kubler y no las que sostienen que la obra inicia en 1528 ó 1530. En 1667, el convento se convierte en un centro de formación teológica de la Orden de los Frailes Menores.
 
El conjunto a lo largo de los siglos tuvo ocho etapas constructivas. El arquitecto Luis Fernando López Cortés y la arquitecta Claudia Sabag han realizado un estudio de cada una de estas. Una venta anticipada de 1845 impidió que el conjunto fuera intervenido en el marco de las leyes de reforma de 1857. Los franciscanos siguieron aquí hasta 1868. En 1862 tiene lugar un temblor que daña de manera severa a todo el conjunto. El sitio se abandonó. Lo que ahora quedan, son ruinas. Han habido proyectos para intervenir el conjunto, pero por falta de recursos no se han realizado.
 

En esta imagen se puede ver donde estuvo el Portal de Peregrinos, con tres arcos, y la Capilla abierta, con un arco de mayor dimensión.

Proyecto de restauración
 
La tesis de maestría en arquitectura La reconversión de la ruina. Intervención: ex Convento San Francisco Totimehuacán, del arquitecto José Gabriel Amozurrutia Cortés, ganó la mención honorífica del Premio Francisco de la Maza 2013 que otorga el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al mejor trabajo de conservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico.
 
El proyecto propone la reintegración social y el rescate arquitectónico del exconvento, para darle un nuevo uso cultural y se revalore su importancia histórica.
 
El proyecto, nueve años después. no ha prosperado por falta de recursos. Contempla tres etapas de reconversión, apoyándose en la experiencia del ex Convento de Tecalli de Herrera, estructura que consolidó el INAH en la década de los años noventa y que funciona como un espacio de áreas verdes rodeado de los vestigios coloniales.
 
La primera etapa se enfoca en consolidar la crujía de dormitorios que se anexa en el siglo XVIII, en la parte de arriba se pretende alojar una sala de usos múltiples y en la planta baja convertir los arcos en un portal de peregrinos, destinado al desarrollo educativo del pueblo, teniendo en cuenta que se podrían impartir talleres a los alumnos de la secundaria aledaña.
 
Asimismo, para darle nueva vida a la zona y atender las necesidades del poblado y de visitantes externos, el claustro se transformaría en un parque público como en Tecalli y la nave se recuperaría para instalar una sala mediateca o biblioteca digital.
 
Otras propuestas son: implementar un corredor entre la plaza central del pueblo y el ex convento, entrando por la arcada real del siglo XVI, y arbolar la calle que conecta ambos puntos. En 2004 se conformó la asociación civil Amigos del ex Convento de Totimehuacán, cuyos integrantes cuidan el área.
 
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Fuentes consultadas: 

  • Kubler, George, Arquitectura mexicana del siglo XVI, FCE, México, 1982.
  • Boletínes de prensa del INAH.
  • López Cortés, Luis Fernando, Arq. y Arq. Claudia Sabag Moreno, Construcción y destrucción histórica: ex convento de San Francisco Totimehuacán, Metauxblog, 10 enero de 2019.
  • Amozurrutia Cortés, José Gabriel, La reconversión de la ruina. Intervención: ex Convento San Francisco Totimehuacán, Tesis de maestría, 2013.

Ladydi: Las adolescentes en la montaña de Guerrero

Rubén Aguilar Valenzuela
En 2014, Jennifer Clement publicó en inglés Prayers for the Stolen que en español lleva el título de Ladydi (Editorial Lumen, 2014). La escritora nació en Estados Unidos (Connecticut en 1960), y en 1961 se mudó con su familia a México.
 
Estudió Letras Inglesas y Antropología en la Universidad de Nueva York y Letras Francesas en París. Fue la primera mujer presidenta del PEN Internacional después de haberlo sido en México (2009 – 2012).
 
Con su hermana Bárbara Sibley fundó la Semana de Poesía de San Miguel Allende. Vive en la Ciudad de México. Sus libros se han traducido a 36 idiomas. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores.
 
La historia que cuenta Ladydi se sitúa en los pueblos de la montaña de Guerrero. Región que desde hace décadas está controlada por los narcotraficantes. La autora desde la mirada de una adolescente se adentra a esa realidad.
 
En el pueblo en el que vive Ladydi como en los otros de la montaña solo viven mujeres. Los hombres han salido en busca de trabajo. Muchos han migrado a Estados Unidos. Ya no regresan y allá hacen una nueva familia.
 
Los narcotraficantes tienen ubicadas a las niñas de los pueblos y las ven crecer. Cuando ya son adolescentes las raptan, para hacerlas sus parejas o simplemente usarlas sexualmente.
 
Las madres, para proteger a sus hijas les cortan el pelo y hacen todo lo posible para que se vean feas. Para que no sean objeto del deseo. En el patio de sus casas construyen lugares, para esconderlas.
 
Las niñas – adolescentes saben que están en peligro. Cuando llegan los narcotraficantes se esconden, pero siempre alguna cae en sus manos y la arrebatan a su familia.
 
La vida en esos pueblos es una pesadilla. No hay esperanza de que las cosas cambien. La autoridad local, estatal y federal no existe. Las leyes las impone el narcotráfico.
 
Ladydi es una novela, no un estudio antropológico, pero con el poder de la escritura la autora muestra la realidad de la violencia y profundiza en sus consecuencias en la vida de las mujeres, para el caso en la montaña de Guerrero.
 
En el texto está presente la ausencia del Estado, la omnipresencia del narcotráfico, la siembra de la amapola, el asesinato, el rapto y las violaciones.
 
La única posibilidad de sobrevivir es huir. Es dejarlo todo y abandonar la montaña, para iniciar en otro lado una nueva vida. Ahí, las cosas no van a cambiar. Han sido así por décadas. La esperanza no existe.
 
Clement logra una obra original y única que aborda el tema del narcotráfico y la violencia desde otro ángulo. Desde la óptica de las mujeres que vive en las regiones del país donde la ley es la que impone el narcotráfico.
 
La novela ha sido ya traducida a 22 idiomas y la directora salvadoreña - mexicana Tatiana Huezo filmó la película Noche de fuego con base en esta.
 
Es una gran novela, que duele e invita a pensar. Nos enfrenta a la realidad del México de hoy y no al de la ficción y los sueños de algunos políticos.
 
Ladydi
Jennifer Clement
Editorial Lumen
México, 2014
pp. 236

Día a día crece la migración

Rubén Aguilar Valenzuela
La militarización de la política migratoria de México, con 25,000 efectivos de la Guardia Nacional (GN) distribuidos en la frontera sur y norte del país, ha contenido la migración centroamericana, como se los ordenó el gobierno de Estados Unidos.

Para el caso de los mexicanos, los programas de entrega directa de recursos del actual gobierno a la población, con los cuales se evitaría la migración, no han tenido efecto alguno y día con día aumenta el número de los migrantes.
 
Así, en Estados Unidos en 2019 fueron detenidos 237,780; en 2020, 297,711; en 2021, 655,594 y en lo que va de 2022, 622,764. En total 1,813,894. Desde 2021, los mexicanos arrestados superan al total de los centroamericanos.
 
La Patrulla Fronteriza dice que en 2017 la detención mensual de migrantes mexicanos era de 20,000 al mes, pero que ahora es de 80,000. Un crecimiento del 400 %. A partir de 2020 se acelera la migración mexicana hacia Estados Unidos.
 
Los especialistas mexicanos y estadounidenses en el tema coinciden en señalar que el fenómeno de la creciente migración tiene que ver con dos realidades: Que la economía mexicana no crece, que deriva en falta de empleo, y que aumentan los niveles de violencia.
 
Coinciden al señalar que el aumento histórico de las remesas tiene que ver con la salida de cada vez más migrantes. Son cientos de miles los detenidos, pero hay otro grupo que, después de cruzar la frontera, logra mantenerse en Estado Unidos.
 
El crecimiento de las remesas es expresión de la crisis económica interna. En los primeros cinco meses de 2022 llegaron 23,508 millones de dólares un aumento del 17.25 por ciento con relación al año anterior, según el Banco de México.
 
Están también de acuerdo que los programas de entrega de recursos directos de parte del gobierno y los que implementa para generar empleos, como Sembrando Vida, están muy lejos de resolver el problema de la migración.
 
Sostienen que la situación mexicana no va a cambiar por lo menos hasta que termine 2024, que es cuando se va el actual gobierno, y que por lo mismo el número de migrantes seguirá creciendo.
 
El aumento de la migración mexicana preocupa a la administración del presidente Biden. Ya no son solo los centroamericanos o cubanos cuya detención está a cargo de las autoridades mexicanas. Se pregunta ¿qué hacer? ¿cuál debe ser la nueva política?

No soy una bruja

Rubén Aguilar Valenzuela 
De Rungano Nyoni (Zambia, 1982) es la dirección y el guion de la película Yo no soy una bruja (Reino Unido, 2017), su primer largometraje, con el que ganó el premio BAFTA como Mejor debut de dirección y como Mejor guionista y también como Mejor película y Mejor dirección en los British Independent Film Awards 2017. Nació en la capital de Zambia y a los nueve años emigró a Gales. Es licenciada por la Universidad de las Artes de Londres. Se ha dedicado a la actuación y al cine.
 
En la historia que nos cuenta Shula (Maggie Mulubwa) tiene nueve años y es huérfana. A la niña se le considera como la responsable de la perpetua sequía de la región. Sin prueba alguna se le acusa de hechicería. Se le lleva a juicio. Está en total desventaja. No tiene forma alguna de defenderse de la acusación que se ha fabricado en contra de ella. Se le condena y debe elegir entre confesarse como bruja o convertirse en cabra. Opta por lo primero y es enviada al exilio a un campamento de encierro con otras brujas.
 
Aquí todas las mujeres son adultas y ella es la única niña. Es un campo de "rehabilitación" de brujas que trabajan como empleadas agrícolas o son sometidas a la curiosidad de los turistas. Ellas "cooperan" con el gobierno civil a las órdenes de un abusivo funcionario, el señor Banda (Henry B. J. Phiri). Viven como esclavas encadenadas con listones, para que no "vuelen". Para Charity (Nancy Murilo), bruja conversa, esposa de Banda, "obedecer a todo y casarse" es la moneda de cambio, para salir de los campos de encierro. Nyoni, para la película visitó un campamento de brujas en Ghana.
 
El funcionario encuentra en Shula una mina de oro. Se dedica a explotarla. La lleva a la televisión y quien la entrevista le pregunta sobre su vida de bruja. Él tiene la función de esclavizar y gobernar a la comunidad. Entre otras cosas investiga los delitos que ocurren entre las mujeres encarceladas y ejerce la "justicia" a través de los "poderes" de Shula, que no tiene plena conciencia de lo que pasa.
 
Nyoni con esta película retrata el fenómeno contemporáneo de niñas acusadas de brujería en países del África subsahariana. Es una denuncia a la explotación que viven ellas y todas las mujeres que se encuentran en su situación. La directora elige hacer frente a la historia a partir de una niña como símbolo de la permanencia de prácticas de abuso, explotación y esclavitud hacia las mujeres en general y en particular de quienes no son "normales" desde su niñez.
 
La crítica especializada plantea que es imposible encasillar la película de esta directora nacida en Zambia. Hay una visión que va más allá de la ideología, la política y también de la narrativa antropológica. La película tiene distintos tonos y aborda la historia desde distintos ángulos de mirada. De un lado está la estética donde destaca la belleza del paisaje y los colores de la naturaleza. Se hace presente la crítica irónica y mordaz. La burla franca. Tienen lugar los sentimientos y emociones. Nunca se cae en el exotismo.
 
No soy una bruja
Título original: I Am Not A Witch
Producción: Reino Unido-Francia-Alemania, 2017

Dirección: Rugano Nyoni
Guion: Rugano Nyoni
Fotografía: David Gallego
Música: Matt Kelly
Actuación: Maggie Mulubwa, Gloria Huwiler, Chileshe Kalimamukwento, Henry B.J. Phiri, Dyna Mufuni (...) 

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