Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

El presidente miente

Rubén Aguilar Valenzuela  
Sí por México, con apenas 40 días de existencia, cuenta ya con 550 organizaciones, y ha podido constituir una sólida área de investigación integrada por especialistas en economía, desarrollo social, estudios legislativos y de políticas públicas.

La primera investigación que dan a conocer es Semáforo de cumplimiento de los compromisos del Gobierno Federal y ella desmiente, con datos duros, la afirmación del presidente, en su segundo informe de gobierno, de haber cumplido 97 de los 100 compromisos que anunció en su toma de posesión.

De acuerdo con el estudio, que se puede ver en la página de Sí por México, el presidente solo ha cumplido en su totalidad con el 32 de los compromisos y en otros 19 solo de manera parcial.  En 42 de los casos no se han cumplido y en seis de los mismos no se puede verificar cuál es el estado que guardan.

Los criterios utilizados para ver si se han o no cumplido con los compromisos ha sido: si un programa social tiene una cobertura menor al 75 %; si no hay un aumento de fondos en el presupuesto asignado; si no se cumple con los plazos establecidos; si el cambio legal no es una realidad y si los resultados son contrarios a lo prometido.

Entre los muchos incumplimientos la investigación arroja que no se ha garantizado la matrícula de 300,000 estudiantes en las Universidades para el Bienestar Benito Juárez, donde solo hay 32,000 inscritos, que representa sólo el 10 % de lo comprometido.

Que no se mantuvieron las estancias infantiles, para madres trabajadoras y que la transferencia directa de recursos, a cambio de estas, solo ha beneficiado al 7 % de las usuarias. Una reducción del 93 %.

No se ha respetado que no se permitirían proyectos económicos y turísticos que afectaran al medio ambiente, está ahí, entre otras obras que violentan este compromiso, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas.

El compromiso de dar atención a los pueblos originarios tampoco se ha cumplido e incluso se ha reducido de manera dramática el presupuesto asignado a los programas de apoyo en su beneficio.

Cuando el presidente dijo que había cumplido con 97 de los compromisos no dio ningún dato, solo hizo la afirmación. El análisis muestra que su afirmación no se sostiene o es francamente mentirosa.

Solo reconoce que le faltan tres para terminar con los 100: descentralización del Gobierno federal, impulsar fuentes de energía renovable mediante la rehabilitación de las hidroeléctricas y conocer la verdad en el caso de los desaparecidos en la normal de Ayotzinapa.

El estudio muestra que, más allá de los discursos, le falta cumplir con 43 compromisos donde todavía se está lejos de llegar a la meta prometida y en otros 19 casos hay avances, pero faltan todavía se cumplan de manera total.

¿Cuál es la diferencia?

Rubén Aguilar Valenzuela 
Al fin del segundo año de gobierno, el presidente López Obrador, con 58 % de aprobación, tiene un nivel semejante al que tuvieron los cinco presidentes que lo antecedieron en el cargo.

El presidente Peña Nieto (41 %); Calderón (61 %); Fox (54 %); Zedillo (57 %) y Salinas (67 %), según la serie de Consulta Mitofsky. Está por debajo de Salinas y Calderón y por arriba de Zedillo, Fox y Peña Nieto.

La valoración de López Obrador no es diferente a los presidentes que lo presidieron aunque ciertos medios, analistas y periodistas, sin memoria histórica, ubican sus niveles de aprobación como algo único y excepcional. No lo es.

¿Dónde está la diferencia? Una notable y radical es la exposición mediática del actual presidente en relación a sus antecesores. De lunes a viernes habla dos horas en las comparecencias de la mañana.

Esto le permite estar en directo en diferentes espacios noticiosos y en las redes sociales. Eso también le ofrece la posibilidad de que los medios, a lo largo del día, hagan referencia a lo que dijo o no dijo.

A través de su comparecencia mañanera, que es un ejercicio de propaganda política, pero no una conferencia de prensa, logra establecer, en una gran medida, la agenda mediática de todos los días.

En la historia de México, tal vez del mundo, nunca un presidente había dedicado dos horas de su agenda diaria a la propaganda política y alcanzado el nivel de cobertura mediática que él tiene.

La permanencia diaria del presidente en los medios tiende a distorsionar la valoración que las distintas audiencias tienen de él. Estar todos los días en los medios y por periodos prolongados genera la idea de que tiene una gran aceptación.

El logro de una presencia abrumadora en los medios no se traduce en una valoración mayor a la que alcanzaron quienes lo precedieron sin tener los niveles de exposición mediática que él tiene.

Una segunda diferencia, que es objeto de análisis, es cómo un presidente con tan pocos resultados y con altos niveles de rechazo a la acción del gobierno logra obtener la aprobación con la que cuenta.

Si los anteriores presidentes hubieran tenido un nivel de desempeño como el de López Obrador seguramente hubieran sufrido una baja relevante en su en aprobación, por no ofrecer buenos resultados. Hay evidencias de que así fue.

La valoración del actual presidente no pasa por lo que su gobierno haga o deje de hacer. Está relacionada directamente con su persona. Él ha construido una imagen de mesías salvador que es la que lo blinda de sus escasos o nulos resultados.

El mesías ha despertado esperanza entre amplios sectores de la población de que sus condiciones de vida va a cambiar. Solo tienen que tener fe en él. El presidente en sus discursos diarios se dedica a mantener viva esa esperanza. Ese es el propósito de sus comparecencias mañaneras.

Crecen los feminicidios

Rubén Aguilar Valenzuela

 El presidente López Obrador unas veces niega y otras intenta minimizar la realidad cada vez más dramática de los feminicidios en el país. No entiendo por qué se cierra a reconocer esta realidad que debería ser prioridad en la agenda de las autoridades.

En 2019 en América Latina y el Caribe se registraron 4,640 feminicidios, que implica un crecimiento del 31.5 % con respecto al 2018, cuando fueron 3,529, de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

México, con 983 casos, es el segundo país de América Latina con más feminicidios solo superado por Brasil con 1,941. En el número de feminicidios por cada 100 mil mujeres, los países más afectados son Honduras, con 6.2; El Salvador, 3.3; República Dominicana, 2.7, y Bolivia, 2.1.

Los datos que ofrece la Cepal se obtienen del trabajo del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe que contempla 18 países latinoamericanos y seis caribeños.

El informe también da cuenta de una encuesta realizada en seis países donde se ve que dos de cada tres mujeres han sido víctimas de violencia por razones de género en distintos ámbitos de su vida y una de cada tres ha experimentado vejaciones físicas, psicológicas o sexuales a manos de sus parejas.

La secretaria ejecutiva de la Cepal, la mexicana Alicia Bárcena, al presentar el informe, expresó que "la violencia de género ocurre de forma sistemática en nuestra región. No conoce fronteras, afecta a mujeres y niñas de todas las edades".

Y que esto "sucede en todos los espacios: en los lugares de trabajo, en el marco de la participación política y comunitaria, en el transporte y en la calle, en la escuela y en los centros educativos, en el ciberespacio y, sin duda, en los propios hogares. Es lo que en el sistema de las Naciones Unidas hemos llamado una 'pandemia en la sombra'".

La funcionaria planteó que el número de feminicidios cometido puede ser aún mayor en la región y que el virus del machismo se transmite de generación en generación a través de patrones discriminadores, patriarcales y violentos. "El feminicidio es la cara más brutal de la violencia", dijo Bárcena.

En la pandemia del Covid-19 se ha agravado la situación de las mujeres ya que el aislamiento limitó el acceso a redes de apoyo y servicios de atención destinados a evitar la violencia machista, afirma la Cepal.

Y también que a esto debe añadirse que la saturación de los servicios de salud, por causa de la emergencia sanitaria, ha mermado la capacidad de atención médica de las víctimas que han sufrido episodios de violencia sexual.

México no es la excepción y es uno de los países considerados en el observatorio. En términos generales lo que sucede en América Latina ocurre en nuestro país, aunque el presidente lo niegue y no de importancia a esta tragedia.

El gobierno camina para atrás

Rubén Aguilar Valenzuela
Hace dos años, cuando el presidente López Obrador envió a la Cámara de Diputados el Plan Nacional de Desarrollo (PND), como lo exige la ley, se comprometió a dar cumplimiento a 43 indicadores que sirven para evaluar el desempeño del gobierno.

El Centro de Estudios Educativos y Sociales (CEES) ha hecho una evaluación del desarrollo de estos indicadores y ha llegado a la siguiente conclusión: En sólo 6 % de los indicadores hay avance y en 42 % se puede ver un claro retroceso.

Del otro 52 % de los indicadores, en 14% de estos no hay mejora, se mantienen estableces, y en el 38% se observa algún progreso, pero por debajo de las metas comprometidas.

La investigación aborda los tres ejes en los que se estructura el PND y señala que el mayor de los retrocesos se da en los indicadores del eje Bienestar con 50 %. Le sigue el eje Justicia y Estado de Derecho con 44% y finalmente el eje de Desarrollo Económico con 30%.

En el eje Desarrollo las metas que registran retroceso son: el número de personas que salen del nivel de la pobreza extrema; la eficiencia del sistema educativo; la prevalencia del sobrepeso y la obesidad y el porcentaje de las viviendas sin acceso a servicios básicos.

Los retrocesos en el eje Justicia y Estado de Derecho se dan en el índice internacional que mide el Estado de Derecho; la tasa de incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes; la precepción de inseguridad; la tasa de víctimas de actos de corrupción y los proyectos políticos de colaboración municipal.

El eje Desarrollo Económico muestra retrocesos en los niveles de productividad; el porcentaje de las personas incluidas en el sistema financiero; el índice de desarrollo del sistema financiero; la participación de las energías limpias en la generación de electricidad; el porcentaje de la producción de granos básicos y leche con relación al consumo nacional y el índice de divisas internacionales por concepto de turismo.

Un comparativo con los anteriores gobiernos, en el mismo lapso, muestra la gravedad del retroceso en el cumplimiento de los indicadores del PND por parte de la actual administración.

En el sexenio del presidente Peña Nieto el porcentaje de retroceso fue del 7 %, en el del presidente Calderón del 12 % y en el del presidente Fox del 9 %.

Y en términos de los avances de los indicadores comprometidos en el PND muestra también grandes diferencias con el actual gobierno. El avance en los dos primeros años del gobierno de Peña Nieto fue de 18 %, en el de Calderón 15 % y en el de Fox 16 %.

De acuerdo al Centro de Estudios Educativos y Sociales (CEES) los datos muestran que la actual administración es la más ineficaz de las últimas cuatro. Y que a este ritmo, no solo no se cumplirán las metas, sino que habrá un retroceso de por lo menos 10 años en muchas de las variables que el propio gobierno definió para medir su éxito.

De nuevo aprender a escribir

Rubén Aguilar Valenzuela 
La analfabeta (Ediciones Obelisco, 2006) es un texto autobiográfico de la escritora de origen húngaro Agota Kristof (Csikvánd, Hungría, 1935 - Neuchâtel, Suiza, 2011). En once estampas narra episodios de su vida ya en el exilio.

Y antes había dado a conocer textos de carácter autobiográfico: Indicios donde habla de su infancia idílica y en De la palabra a la escritura y Payasadas donde narra su vida en el marco de la Hungría ocupada por los nazis y luego convertida en un satélite de la Unión Soviética.

Llega a Suiza con su esposo y una hija. Empieza a trabajar como obrera en una fábrica. Se enfrentan a una nueva cultura y a una nueva lengua y escritura.

En la fábrica, con sus compañeras de trabajo, empieza a aprender el francés. Luego en la universidad se matricula en un curso para extranjeros. En ese momento todavía no lo escribe. Eso será después.

La escritora narra momentos particularmente significativos de su vida a partir de su nueva condición de exilada. En esa realidad tiene que aprender una lengua que no conoce. Se describe como una analfabeta.

La construcción de cada fragmento de su vida es a partir de frase breves y minimalistas. Son momentos de una gran densidad en su biografía que dan lugar a reflexiones intensas, que registran cambios profundos en su vida. Nunca pensó que iba a ser así. Se dio.

La de Agota es una escritura muy propia y original donde hay un esfuerzo por la concisión, por siempre con las menores palabras, llegar al fondo de los temas que se tratan.

Es la contundencia de los hechos la que habla, la que dice la verdad de lo que siente y vive desde su propia interioridad. Es su experiencia del exilio, de lo nuevo y distinto.

De su encuentro con el francés la lengua en la que escribirá todo su obra. Es la reinvención como persona. Hungría quedó atrás. Es vida ya no volverá.

La analfabeta 
Agota Kristof
Ediciones Obelisco
Barcelona, 2006
pp. 80           

 
Versión original. L´analphabète, París, 2004. Traducción del francés al español de Julio Peradejordi.  

Página 156 de 201