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El secuestro en México

Rubén Aguilar Valenzuela
De diciembre de 2018 a marzo de 2022, ya en el gobierno del presidente López Obrador, han ocurrido 4,558 secuestros, un promedio de 114 al mes, 27 a la semana y cuatro al día, de acuerdo a la Asociación Alto al Secuestro.
 
En abril la organización dio a conocer su Reporte Nacional 2018-2022 que ofrece un recuento detallado y preciso del secuestro en México de diciembre de 2018 a marzo de 2022. Ofrece también algún comparativo con gobiernos anteriores.
 
En el mismo lapso de tiempo que se analiza en el informe, en el sexenio del presidente Calderón hubo 2,877 secuestros y en el del presidente Peña Nieto, 7,546. Al cierre del presente sexenio se podrá hacer el comparativo final.
 
El 51.3 % de los secuestros, de diciembre de 2018 a marzo de 2022, ocurren en los estados de Veracruz (839); Estado de México (740); Ciudad de México (391); Puebla (190) y Morelos (182). De los cinco, cuatro están gobernados por Morena.
 
La Tasa Promedio Nacional (TPN) es de 4.05 secuestros por 100 mil habitantes. Hay 14 estados por arriba: Veracruz (10.98); Morelos (10.29); Zacatecas (8.86); Quintana Roo (8.60); Colima (6.76); Tabasco (5.36); Estado de México (4.88); Chihuahua (4.52); Ciudad de México (4.42); Baja California Sur (4.40); Tamaulipas (4.19); Tlaxcala (4.19); Hidalgo (4.09) y Guerrero (4.07).
 
Los municipios con el mayor número de secuestros, entre diciembre de 2018 y marzo de 2022, son: Ciudad Juárez, Chihuahua (73); Benito Juárez, Quintana Roo (70); Reynosa, Tamaulipas (58); Ecatepec de Morelos, Estado de México (58); Magdalena Contreras, Ciudad de México (56) y Tijuana (52).
 
De los cinco estados con el mayor número de secuestros, las ciudades con más incidencia, de diciembre de 2018 a marzo de 2022, son: Veracruz: Córdoba (49); Xalapa (48); Coatzacoalcos (47); Veracruz (42) y Martínez de la Torre (36). En el Estado de México: Ecatepec (58); Toluca (39); Cuautitlán Izcalli (36); Ixtapaluca (32) y Naucalpan de Juárez (28).
 
En la Ciudad de México: Cuauhtémoc (58); Iztapalapa (56); Gustavo A. Madreo (42); Miguel Hidalgo (34) y Tlalpan (31). En Puebla; Puebla (40); Huejotzingo (8); Tecamachalco (8); Tehuacán (8); Acatzingo (6) y Zacatlán (8): En Morelos: Cuernavaca (27); Cuautla (23); Huitzilac (18) y Yautepec (13).
 
La Asociación Alto al Secuestro sostiene que las autoridades tienen un subregistro del número de los secuestros. En marzo de 2022, la organización contabilizó 89 secuestros en el país a partir de tres fuentes: Fiscalía-Procuradurías (38), FGR (4) y medios de comunicación (47).
 
El gobierno solo reconoce 42 casos porque solo toma en cuenta las denuncias registradas por las Fiscalías- Procuradurías (38) y la FGR (4), pero no contabiliza los registrados por los medios de comunicación (47).
 
Un gobernador, que conoce muy bien el tema, me dice que el recuento que hacen los medios es clave, para tener una idea más precisa de lo que sucede con el secuestro. Añade que hay muchas personas que no recurren a las Fiscalía – Procuradurías, que el gobierno se entera por lo que informan los medios y que si no se toma en cuenta esa fuente siempre habrá un subregistro.
 
El secuestro sigue siendo un problema muy grave en el país. Hay un promedio de 114 al mes, 27 a la semana y cuatro al día. Las autoridades tienden a minimizarlo, a esconderlo, y la impunidad, como en el caso de otros muchos delitos, es casi total. Problemas como el secuestro son los que se deberían estar en la mesa de la discusión. No lo están. Su lugar lo ocupan temas triviales.

El libro de Job

Rubén Aguilar Valenzuela
Job es el primero de los libros que en las Sagradas Escrituras se conocen como Escritos Sapienciales al que le siguen: Proverbios, Eclesiastés, Sabiduría y Eclesiásticos, que es el último de los textos del Antiguo Testamento.
 
En Medio Oriente la literatura sapiencial se remonta al 3,000 a.C. Hay testimonio de escritos de este estilo en la literatura de los imperios de Mesopotamia y Egipto. Su influencia se extiende por toda la región y a partir de ella se elaboran escritos sapienciales en diversas culturas y lugares.
 
Los sabios fundamentan su enseñanza a partir de su experiencia. Su conocimiento viene de la vida y la reflexión que han hecho sobre la misma. Ofrecen soluciones específicas a problemas concretos. De ahí derivan aprendizajes, que se proponen enseñar.
 
Junto a los templos y palacios se cultiva la sabiduría, que es un bien muy preciado. Las enseñanzas se reúnen en textos que tienen como sus primeros destinatarios a los hijos de las familias nobles y sacerdotales.
 
Los jóvenes, que ocuparán cargos religiosos y civiles en el futuro, encuentran en estos libros un conjunto de consejos prácticos, para tener en cuenta a la hora de enfrentarse a la vida y a los problemas inherentes al ejercicio del poder tanto religioso como civil.
 
En Israel, la literatura sapiencial tiene un largo camino. Antes de la monarquía ya hay una incipiente tradición de sabiduría popular que se expresa en dichos y refranes, que surgen al seno de la familia y las pequeñas comunidades tribales.
 
Con el establecimiento de la monarquía, sobre todo del rey Salomón, el sabio por excelencia, la sabiduría y los escritos que la recogen se desarrollan en el templo y el palacio. En la época de los profetas hay un rechazo a la sabiduría que surge desde las élites, religiosas y civiles, que se asumen como sabias.
 
Al regreso del exilio de Babilonia se revalora la tradición de la literatura sapiencial que se propone dar respuesta a las grandes interrogantes de la vida. Su propósito es enseñar el arte de vivir bien frente a los demás y de cara a Dios. Las obras sapienciales del Antiguo Testamento se escriben ya en Israel después que termina el destierro.
 
El libro de Job es producto de tres autores distintos. Se elabora entre el siglo V y IV a.C. Los estudiosos plantean que el vocabulario, el conocimiento de la tradición profética, la preocupación por el destino particular del ser humano y el universalismo que está presente coinciden con las particularidades de ese tiempo.
 
La estructura del libro corresponde a la intervención de cada uno de sus autores. El primero elabora un sencillo relato sobre un personaje rico y piadoso que es sometido a prueba. El segundo es el autor de los diálogos en los que Job, inconforme con lo que está viviendo, defiende su inocencia. El tercero es un monólogo puesto en voz de Elihú.
 
Los críticos coinciden en señalar que es el segundo de los autores quién aporta la mayor creatividad literaria al mismo tiempo que ofrece novedosos abordes teológicos.
 
Los libros sapienciales del Antiguo Testamento son herederos de la tradición del Medio Oriente, pero incorpora el diálogo de la realidad, experimentada por el sabio, con la fe en el Dios de Israel. Los consejos, elaborados en forma de refrán o dichos breves, fáciles de recordar, parten de la vida vista desde la fe.
 
El mensaje teológico es que el creyente llegará a la auténtica sabiduría cuando sepa interpretar los secretos de la creación y de la vida que se esconden en las profundidades de Dios. La sabiduría toma forma como un atributo personal de Dios. Él es el sabio por antonomasia. No hay nadie como él.
 
De manera particular el libro de Job supera la visión teológica tradicional de Israel en la que Dios da riqueza a los justos y causa mal a los perversos. En la realidad eso no ocurre. Hay hombres justos pobres y malvados ricos. En el texto se critica esta posición y se trata de dar respuesta al problema.
 
Los sufrimientos no son un castigo de Dios sino también tienen como objeto purificar la fe del justo. El sufrimiento incomprensible, por violento que sea, no puede poner en duda la bondad y la justicia de Dios. El justo no puede dudar. Job vive en carne propia el misterio incomprensible de Dios. Se rebela, pero no pierde la fe.
 
Después de un tiempo, de inexplicable y profundo sufrimiento, afianza su fe y la esperanza en la sabiduría y la justicia de Dios, que tiene caminos inesperados. Dios es misterio insondable. Al fin, por no dudar, recibe como recompensa una mejor situación a la que se encontraba antes de experimentar lo que vivió.
 
El libro de Job, un gran texto de la literatura del Medio Oriente, ha inspirado la obra de muchos escritores, filósofos y teólogos a lo largo de los siglos. Y también a todas las personas que se acercan a él.
 
Es el tema siempre presente, incomprensible, doloroso y dramático, del sufrimiento de los inocentes y los justos. Es un tema que no tiene respuesta clara y contundente. En parte solo se atisba en la conciencia de la brutalidad y perversidad presente en la condición humana.
 
Job
Biblia de América
PPC Editorial
Madrid, 2013

El presidente no puede hacer reformas a la Constitución

Rubén Aguilar Valenzuela 
En los primeros tres años de su gobierno, cuando el presidente tenía la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, y solo le faltaban siete u ocho legisladores en la Cámara de Senadores, pudo haber modificado la Constitución en los temas que le parecían fundamentales.
 
Los cambios sustanciales a la Carta Magna como la reforma eléctrica, la aprobación de la Guardia Nacional como parte del Ejército y la reforma electoral, las pasó al segundo tramo de su gobierno cuando ya no tenía la mayoría calificada. ¿Por qué lo hizo? ¿Pensó que en la elección de 2021 arrasaría en la Cámara de Diputados? ¿Las pensó como estrategias político-electoral?
 
A estas preguntas hay diversas respuestas, todas de carácter especulativo, pero lo contundente, como quedó de manifiesto con su propuesta de la reforma eléctrica, es que no puede cambiar la Constitución a su antojo. Ya no puede "ordenar" que sus propuestas se aprueben sin cambiarles una coma. A la eléctrica no se le movió ninguna y no pasó.
 
Si el presidente pensó que podía dividir a la oposición hizo un mal cálculo político. Nunca estuvo en duda la unidad del PAN, PRI y PRD. La prepotencia, irracionalidad e intransigencia del presidente, rasgos de su personalidad, solidificaron la alianza opositora. Diputados de oposición que estaban dispuesto a negociar se convencieron, por la vía de los hechos, que el presidente nunca lo haría.
 
El PAN, el PRI y el PRD a través de sus dirigentes ya han dicho que en lo que queda de este gobierno no pasará ninguna reforma a la Constitución, que no sea discutida y consensada con ellos. Así ya está asegurada que cualquier iniciativa que mande el presidente no va a pasar tal cual. En su caso tendrá que ser una construcción entre el gobierno y la oposición. Ya no su propuesta.
 
El presidente no sabe negociar solo imponerse y en este horizonte va a enviar sus iniciativas a las cámaras conscientes de que no van a pasar, pero sabiendo que su fracaso lo puede utilizar en términos políticos para alimentar a su base acusando a la oposición de traidora, aliada de los conservadores y una serie de calificativos que gusta escuchar a los suyos.
 
Queda claro que la amenaza del presidente de desaparecer al INE, que ha sido siempre uno de sus grandes propósitos, no va a pasar más allá de los discursos, como ocurrió con la reforma eléctrica, y con relación al futuro de la Guardia Nacional (GN), el Ejército tendrá que acercarse a la oposición, su comandante en jefe no les puede garantizar nada.
 
Después del rechazo unánime del PAN, PRI, PRD y MC a la reforma eléctrica se han fortalecido. Saben que la unidad los hace una alternativa más potente en cualquier tema y claramente de cara a la elección presidencial de 2024. No hay duda de la solidez de la alianza de los partidos de Sí por México, habrá que ver cuál es la posición del MC de cara a la contienda presidencial.

El canto de los desplazados

Rubén Aguilar Valenzuela
Tres canciones para Benazir (Afganistán, 2021) es un documental de Elizabeth Mirzael y Gulistán Mirzael. Cuenta la historia de Shaista que se acaba de casar con Benazir. Viven en un campamento de desplazados por la guerra afgana en Kabul.
 
El cortometraje se grabó a lo largo de cuatro años donde los directores siguen al protagonista, que sueña con alistarse en el Ejército, para convertirse en el primer miembro de su tribu en hacerlo y también para dar una mejor vida a su familia.
 
La pareja espera a su primer hijo en el ambiente de un campamento de desplazados. Desde un globo se vigila todos los movimientos de quienes ahí viven. Sus habitantes siempre se sienten vigilados bajo un régimen de restricciones y controles.
 
Shaista, que solo estudió hasta el tercer grado de primaria, por diversos problemas no puede alistarse en el Ejército y para mantener a su familia, ante la falta de oportunidades, se dedica a fabricar ladrillos que no es un buen negocio.
 
Entonces se ve obligado, como muchos que viven la misma situación, a dedicarse a recoger opio. En ese trabajo, donde recibe un mejor ingreso, termina por convertirse en un adicto a la droga.
 
Shaista y Benazir es una pareja de enamorados que en medio de su situación ríen y disfrutan de la vida en común. El documental registra tres ocasiones en los que Shaista le canta a su compañera.
 
En la primera Benazir que ama a su esposa, se ruboriza y no sabe que hacer. En la última no puede ignorar el dolor por la situación de su marido y las condiciones de pobreza en la que viven ellos y sus hijos.
 
El documental muestra, a partir del caso concreto, la situación trágica de los desplazados. No hay futuro. La realidad es que: "o nos bombardean los extranjeros o nos matan los talibanes".
 
En su condición de adicto Shaista quiere salir de su situación y tener una vida mejor. Ama a Benazir a la que canta. Lo único que realmente pueden hacer es enfrentar la lucha diaria por la subsistencia.
 
Quienes dirigen la película logran visibilizar, con mucho respeto, la situación de los afganos que viven en campamentos de desplazados de la guerra.
 
Su mirada subraya la dignidad de las personas. Da cuenta de su amor, deseos de superación y de la esperanza inquebrantable frente a la adversidad.
 
Es un trabajo de gran sensibilidad y calidad humana. Dejan que la realidad de las personas y de la situación en la que viven hablen. En 2021 en los Premio Oscar estuvo nominado como mejor cortometraje documental.
 
Tres canciones para Benazir
Título original: Three Songs for Benazir
Producción: Afganistán, 2021

Dirección: Elizabeth Mirzael y Gulistán Mirzael
Guion: Elizabeth Mirzael y Gulistán Mirzael
Fotografía: Elizabeth Mirzael y Gulistán Mirzael
Música: Oasis Essar
Intervenciones: Shaista Khan, Benazir Khan, Shadi Khan
 

La SIP y el presidente López Obrador

Rubén Aguilar Valenzuela
 
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) pidió al presidente de México que cese sus ataques a los periodistas y los medios en su reunión del pasado 12 de abril.

Le dice también que si no puede frenar la violencia en contra de los comunicadores, en lo que van del año han sido asesinados ocho, "al menos no la aliente".
 
La SIP le solicita al presidente "suspender ya todo tipo de discurso estigmatizante contra medios y reporteros", que realiza sin tener en cuenta que sus ataques tienen consecuencias graves.

El del presidente es un discurso "que coadyuva a que haya más violencia contra los periodistas en el país" y se suma a la que ejerce el crimen organizado en contra de esos profesionales.

En 2021 en América Latina fueron asesinados 24 periodistas y 16 de ellos en México con mucho el país más inseguro de la región para ejercer el periodismo.

Las críticas del presidente abonan a "un clima de descomposición y violencia" sostiene la SIP y añade que esa también es la posición de las organizaciones que protegen la labor de los periodistas.
 
Recuerda que Artículo 19 ha contabilizado 1,945 ataques del presidente a la prensa en lo que va de su mandato. A partir de diciembre de 2018, al día de hoy, se ha incrementado en 85 % los ataques contra los periodistas.

El presidente, dice la SIP, minimiza o ignora los señalamientos y protestas de los periodistas que exigen cesen las agresiones y que mejore el mecanismo de protección que se ha mostrado como inoperante.
 
Entre otros ataques del presidente está acusar a los periodistas que protestan, que son parte de una "conspiración empresarial con ánimo de afectar a su gobierno", afirma la SIP.
 
Está también que de manera constante al periodismo profesional y critico lo califica de decir "falsedades" o "mentiras", pero alaba a los que le son afines.
 
La SIP plantea que las "investigaciones periodísticas sobre su familia y entorno cercano han generado la furia de López Obrador".
 
De manera particular la SIP, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, solicita al presidente suspender la sección de su mañanera dedicada a "desmentir" a la prensa.
 
Y en su informe, por sus agresiones a la prensa y a la libertad de expresión, compara a López Obrador con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el de Brasil, Jair Bolsonaro.   

 

Página 113 de 201