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La economía en 2023

Rubén Aguilar Valenzuela 
Las expectativas económicas para 2023 no son buenas, lo señalan organismos internacionales y nacionales, la única voz que dice todo marcha sobre ruedas y el país crece es el presidente López Obrador.
 
Para 2023, el FMI proyecta un crecimiento del 1.2 % corrigiendo su expectativa inicial del 2.7 %, Citibanamex pronostica 1.4 % y el Banco Mundial 0.9 %. 
 
Estas expectativas, pueden modificarse a la baja en la segunda parte del año. Por ahora se espera un crecimiento modesto en el primer semestre, seguidos de disminución moderada en la segunda mitad del año.
 
Citibanamex estima que al cierre de 2023, la inflación será de 4.8 %. Se mantienen las presiones sobre los precios de los alimentos y los servicios turísticos.
 
Se estima que en 2023, el empleo formal solo alcance los 400 000 nuevos puestos de trabajo, lo que supone una reducción del 46.9 % con relación a 2022.  
 
El ingreso de las familias sufre un doble golpe; el derivado de la pérdida del empleo y el impacto de la inflación que se mantiene alta. Esto trae como consecuencia que la migración aumente.
 
Es probable que por la contracción de la economía de Estados Unidos que las exportaciones mexicanas se reduzcan y también el ingreso de las remesas familiares.   
 
La tasa de interés aumenta y alcanza su máximo a mediados de 2023 cuando la economía cae en recesión de la que sale en el primer trimestre de 2024.
 
De acuerdo a Monex, dato compartido por otras instituciones, hoy la economía mexicana tiene un tamaño similar a la de septiembre de 2017.
 
La economía no se ha podido recuperar del crecimiento cero de 2019 y del menos 8.0 % en 2020, producto de la pandemia del Covid – 19 y del manejo que se hizo de ella.
 
Esto pone en evidencia la debilidad de la recuperación de la economía mexicana situación que comparte con otros países.
 
En lo que queda del sexenio no se ve puedan alcanzarse los niveles del PIB previos al impacto de la crisis provocada por la pandemia.
 
Todo indica que el sexenio del presidente López Obrador será perdido con un claro incremento en el desempleo, la pérdida del ingreso de las familias y el crecimiento de la pobreza.

Los símbolos de la ultraderecha y de los populistas de izquierda

Rubén Aguilar Valenzuela
La ultraderecha española, que se asume nacionalista, utiliza los símbolos comunes a los españoles de la bandera y el himno nacional, pero los hace suyos como si solo fueran de ella.
 
Es lo común en ese tipo de movimientos y ahí están los casos de Brasil con los fieles al presidente Jair Bolsonaro (2019-2022) y también los seguidores del presidente Donald Trump (2017-2021).
 
Se trata de la estrategia clásica que de las distintas versiones de los nacionalpopulismo que se aprovechan de las pulsiones más básicas y emocionales de sus seguidores.
 
El sentimiento nacionalista se alimenta de símbolos (bandera e himno), pero también de la certeza construida de que se es el verdadero patriota, los otros no lo son.
 
Los populismos que se dicen de izquierda, que no lo son, la izquierda es democrática o no lo es, se apropian como lo hace la extrema derecha de los símbolos comunes del país que se trate.
 
Lo hacen, como la ultraderecha nacionalpopulista, haciendo de lado a los otros, a los que no se les reconoce el carácter de patriotas.
 
Los nacionalpopulistas de derecha a todos los que no son ellos los califican de comunistas y los nacionalpopulistas de izquierda tachan a los que no son ellos, de conservadores.
 
El nacionalpopulismo es una ideología que va más allá de las derechas e izquierdas y ambas en su discurso y comportamiento político tienden a ser muy semejantes. Siempre los extremos se juntan. Son iguales.
 
Los símbolos de la bandera y el himno han sido expropiados por los gobiernos dictatoriales de Venezuela y Nicaragua, que se asumen de izquierda. Se asumen como los únicos patriotas. Quienes los utilizan y no son ellos merecen la cárcel.
 
En realidades democráticas como las de Uruguay y Costa Rica los símbolos nacionales comunes ninguna de sus fuerzas políticas los expropia. Son de todos.
 
El presidente López Obrador, un nacionalpopulista que se asume de izquierda, intenta hacer suyo, de manera exclusiva, los símbolos de la bandera y el himno.
 
No lo ha logrado porque en el caso de México, en gran medida por la educación transmitida a todos los sectores sociales a partir de los textos gratuitos que se enseñan en el sistema escolar, los símbolos comunes siguen siendo de todos.
 
El presidente los trató de expropiar para hacerlos solo suyos y de sus simpatizantes, pero no pudo en estos cuatro primeros años de gobierno y tampoco lo va a lograr en los dos que faltan a su mandato.
 
En México, los grupos de oposición sean partidos o también organizaciones sociales y ciudadanas, utilizan los símbolos comunes de la bandera y el himno como suyos. Se identifican con ellos.

El Papa y su visita a África

Rubén Aguilar Valenzuela
La visita que el Papa Francisco realizó, del 31 de enero al 5 de febrero, a la República Democrática del Congo (105,000,000 habitantes) y al Sudán del Sur (11,400,000 habitantes), tuvo cuatro grandes propósitos.
 
Primero. Dejar en claro que hay Papa para rato. El Vaticano sabía que era un viaje particularmente difícil por el clima, las condiciones de esos países y la intensidad de la agenda. Aún así se decidió hacerlo.
 
Mostró a los ojos del mundo que el Papa, a pesar de sus limitaciones de movilidad, tiene que hacer desplazamientos en silla de ruedas, está en plena capacidad, a sus 86 años, para hacer frente a sus responsabilidades en la conducción de la Iglesia.
 
Segundo: Subrayar la importancia que para la Iglesia tiene el continente africano. Su futuro está aquí. Hoy día el catolicismo crece solo en Asia y África. En los dos países que visitó el catolicismo tiene una gran relevancia.
 
La Iglesia Católica está presente en los 57 países de África que tiene una población de 1,216,000,000 de personas, de ellas son católicas 253,000,000, el 20.8%. Del total de los católicos en el mundo, América ocupa el primer lugar (48.1%), Europa el segundo (21.2%) y África el tercero (18.7%).
 
Aquí está el mayor crecimiento de fieles con 3.4% (2020 y 2021) y es también de sacerdotes con 3.45% en el mismo período. La República Democrática del Congo es donde hay más católicos con 48,000,000 y son el mayor porcentaje de la población en Guinea Ecuatorial con el 87%.
 
Tercero. Ecumenismo en acción. El Papa está convencido de la necesidad de impulsar la acción conjunta con las otras iglesias cristianas, de manera particular con las que surgen de la Reforma protestante en el siglo XVI.
 
El viaje a Sudán del Sur, la nación más joven, el Papa se hizo acompañar de Justin Welby, arzobispo de Canterbury y responsable de la Iglesia anglicana, y el moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, el presbiteriano Iain Greenshields.

Los tres han trabajado unidos por el fin del conflicto armado, el restablecimiento de la paz y la reconciliación. En 2019, cuando el número de los muertos por el conflicto bélico llegó a las 200,000 personas, el Papa convocó en el Vaticano a un retiro espiritual a los líderes de ese país, enemigos entre sí, el presidente Salva Kiir y el vicepresidente Riek Machar.
 
Cuarto. La paz y la reconciliación nacional. Diversos países de África viven conflictos armados. El Papa, desde el inicio de su pontificado, ha trabajado por la paz, pero ahora, en la parte final del mismo, ha decidido hacerlo con mayor intensidad de manera particular en el continente africano.
 
A lo largo del viaje en sus intervenciones hizo constantes menciones a: el saqueo que vive África de sus yacimientos mineros, que son la causa principal de los conflictos bélicos. Es el caso de la República Democrática del Congo y de Sudán del Sur.
 
Y también a la urgente necesidad de visibilizar a nivel mundial los conflictos armados que tiene lugar en África y alcanzar la paz y la reconciliación: "En un mundo abatido por la violencia y la guerra, la paz nace cuando las heridas sufridas no dejan cicatrices de odio, sino que se convierten en un lugar para hacer sitio a los demás y acoger sus debilidades".
 
Y añadió que "entonces, las fragilidades se convierten en oportunidades y el perdón en el camino hacia la paz. No se trata de dejarlo todo atrás como si nada hubiera sucedido, sino de abrir a los demás con amor el corazón".
 
En los próximos meses vamos a ver a un Papa que continúa en el proceso de transformación de la Curia Romana, en el marco de la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium; con viajes a distintas regiones del mundo y una agenda que promueve el ecumenismo, el diálogo interreligioso e impulsa la paz y la reconciliación.
 

Las plazas del Ejército y la Marina

Rubén Aguilar Valenzuela
En 2019, al arranque del gobierno del presidente López Obrador, el número total de plazas entre la Sedena y la Semar era de 281 743.

De ellas 215 243 correspondían a la Sedena y 66 500 a la Semar, de acuerdo a fuentes del gobierno federal. Al cierre de 2022 el total de las plazas asciende a 338 198 y de estas 259 698 corresponden a la Sedena y 78 500 a la Semar.

En los últimos cuatro años son 56 955 nuevas plazas, para la Sedena 44 455 y la Semar 12 000.  Un crecimiento del 20% y 18% respectivamente.

La mayoría de los integrantes de la Guardia Nacional (GN), cuya incorporación oficial al Ejército sigue en litigio, tienen plaza en la Sedena.

De los 118 000 efectivos con los que cuenta, como lo ha dicho el presidente, 79 000 tienen plaza en la Sedena, según la organización sin fines de lucro Causa en Común.

El dato se confirma porque en el presupuesto 2023 solo se reportan 38 734 plazas para la GN, ya que las otras 79 266 se contemplan dentro de la Sedena.

Al término del sexenio, como lo ha dicho el presidente, la GN deberá tener 150 000 efectivos, que son 32,000 más que los actuales.

De cumplirse con este propósito lo más probable es que sean plazas que se abran dentro del Ejército, para pasar de las actuales 259 698 a 291 698 al terminar el sexenio.

De ser el caso un poco más de la mitad de sus integrantes serían plazas de la GN, incorporada al Ejército, lo que molesta a un amplio sector del alto mando.

De acuerdo a los estándares internacionales, para la dimensión de la población del país, se requiere una Policía Nacional de 500 000 efectivos. La GN fue creada para cumplir esa función.

Generales en activo conscientes de lo que pasa asumen que en los próximos años, la dinámica ya inició, los militares serán el sector minoritario del Ejército y el mayoritario la GN.

Estos militares, en contra de lo que sostiene el secretario de la Defensa, se niegan, por lo mismo, a la incorporación de la GN en la Sedena.

Y plantean, conocen del tema, que la Policía Nacional debe ser civil y no militar y que por lo mismo debe de ser un cuerpo ajeno al Ejército.

El presupuesto del Ejército

Rubén Aguilar Valenzuela 
En términos del porcentaje del PIB, el mayor presupuesto para gasto militar en México se da en 1949 cuando llega al 0.90% y a partir de ahí se mantiene a la baja salvo en 1985 cuando tiene un incremento.

Es hasta 2021, cuando se vuelve a incrementar convirtiéndose en el segundo presupuesto más alto de los últimos 73 años, de acuerdo a datos de la SHCP.
 
El del 2021, con relación al porcentaje del gasto total del presupuesto, es el mayor de los últimos 38 años con el 2.6% y en términos del per cápita es el más alto de los últimos 34 años con 68 dólares.

Para el período 2012-2021 solo Ucrania, China y Turquía han elevado más que México el porcentaje del gasto militar, de acuerdo al Instituto SIPRI de Estocolmo, Suecia, una de las instituciones mundiales más reconocidas en estudios sobre paz, guerra y ejércitos.

En 2020, el presupuesto militar como porcentaje del PIB fue del 0.75% y la tendencia es que en 2024 llegue al 1.0% lo que no ocurría desde hace 73 años.

México no está en guerra, se mueve en los grandes principios del presidente de "abrazos y no balazos" y de no usar la fuerza militar porque "la violencia genera más violencia".

A pesar de esta estrategia para hacer frente al crimen organizado, los niveles de violencia no solo no se reducen sino que crecen y su acción se expande en el territorio.

En el marco de la estrategia pacifista de seguridad, de la que el presidente habla con frecuencia de manera positiva, todo diría que las fuerzas armadas requieren de menores recursos, pero no es el caso.

El hecho es que el presupuesto y el gasto militar aumenta con la llegada del actual gobierno como si fuera un país que estuviera en guerra.

Del aumento del presupuesto destinado al gasto militar en términos del porcentaje del PIB, del per cápita y del total del presupuesto público surgen muchas preguntas.
 
Dos de estas son: ¿en qué se gasta ese recurso? ¿cuál es la relación entre gasto y disminución de la violencia? Las respuestas no están a la vista.

Página 85 de 201