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Los 50 años del Taller Coreográfico de la UNAM

Rubén Aguilar Valenzuela 
Taller Coreográfico de la UNAM. 50 años (UNAM, 2022) es un libro coordinado por Diego Velázquez Galindo y Ana María Molina. Del primero es el prólogo donde propone su deseo es "que el dinamismo visual de esta propuesta le permita al lector, a la lectora, disfrutar de un viaje coreográfico o una coreografía histórica en papel".

El libro en sí mismo es una obra de arte con 470 fotografías en blanco y negro y también a color. Muchas de ellas a página entera y a doble página con una impresión clara y brillante. Las imágenes son poderosas y registran el movimiento de la danza de los conjuntos y también de las bailarinas y los bailarines en solitario. Una manera de leer el libro es ver con mucho cuidado cada fotografía que registra el lenguaje de los cuerpos, de las manos, de las caras, y también muestra el escenario con la escenografía, la iluminación y el vestuario.

La obra tiene una parte introductoria con prólogo de Diego Velázquez y los artículos de Enrique Graue Wiechers, rector de la UNAM, y Gloria Contreras, fundadora del taller. Después el material se organiza por décadas.

La primera de 1970 a 1979 con artículos de Rosa Beltrán y Evoé Sotelo; la segunda de 1980 a 1989 con textos de Diego Velázquez y Gregorio Luke; la tercera de 1990 a 1999 con artículos de Alberto Dallal y Michael Snow; la cuarta de 2000 a 2009 con textos de Lucina Jiménez y Rissa Pomposo y la quinta de 2010 a 2022 donde solo tienen espacio las fotografías.

El libro da cuenta del repertorio de 1970 a 2022 con 403 obras. De cada una se ofrece una ficha técnica con: De quien es la coreografía; la música; la edición musical; el diseño de iluminación; el diseño visual; el diseño de escenografía; el diseño del vestuario y la fecha de estreno. En algunos casos a quien está dedicada la obra.
 
Y también el nombre de los integrantes del Taller Coreográfico de 1970 a 2022 que implica a directores; asistentes de dirección artística; coreógrafos, se registra a 71, y a las y los bailarines, que se agrupan por década, en total 272; y a bailarines invitados que son 29. A eso hay que añadir a maestros, que son 57; a los diseñadores de la escenografía; de la iluminación; del vestuario y del sonido. Y a las orquestas y coros que han participado en estos 50 años, que suman 21.
 
Se registra también los nombres de escritores; fotógrafos; videoastas; diseñadores gráficos; responsables de grabación; traductores; personal administrativo y colaboradores voluntarios. Es un recuento del trabajo gigantesco del Taller y de todas las personas que han participado para que su existencia de 50 años sea una realidad vital y poderosa, que tiene su futuro asegurado.
 
En su artículo, el rector de la UNAM recuerda que en el origen del Taller fue fundamental el apoyo que Eduardo Mata, Héctor Azar y Manuel Blanco dieron a Gloria Contreras, para la creación de la compañía. Y señala también que ésta ha tenido 108 temporadas, en funciones semanales dobles, en los recintos del Teatro Carlo Lazo, de la Facultad de Arquitectura, que ahora lleva el nombre de Estefanía Chávez Barragán, y de la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.

El rector plantea que el Taller Coreográfico es "uno de los proyectos culturales y artísticos más importantes de nuestra casa de estudios. Su indiscutible calidad y creatividad han contribuido para que sea considerada como una agrupación con un estilo propio y universal. Sus aportaciones al mundo del arte en general y de la danza en lo particular, han enriquecido excepcionalmente a nuestra comunidad y a la cultura de nuestro país, y rebasado sus fronteras".

El Taller Coreográfico es la gran obra de Gloria Contreras (1934-2015). Al frente de él estuvo 45 años y creó más de 250 coreografías con música del siglo XIV al XXI. Mantuve una relación estrecha y cercana con Gloria, a quien extraño. El objeto de arte que es este libro, tal vez la obra más bella y completa que se haya publicado sobre la danza en el país, a través de la historia del Taller Coreográfico de la UNAM, es obra de Diego Velázquez, bailarín y coreógrafo, que ahora lo dirige.
 
Taller Coreográfico de la UNAM. 50 años.
Diego Velázquez Galindo y Ana María Molina, coordinadores.
Universidad Nacional Autónoma de México
México, 2022
pp. 439


 

Un marinero en la guerra

Rubén Aguilar Valenzuela 
Un marinero en la guerra (Noruega, 2022) es una serie de tres capítulos dirigida por el noruego Gunnar Vikene, también escribe el guion. A través de la historia de dos amigos se propone contar el papel de la marina mercante noruega, y de sus marineros, en la Segunda Guerra Mundial, un episodio muy poco conocido.

En junio de 1940, Alemania ocupa la totalidad de Noruega y establece una base de submarinos muy importante, para sus incursiones en el Atlántico Norte. Hubo un gobierno civil noruego afín a los nazis, que encabeza el político fascista Vidkun Quisling, que se hace cargo de una administración títere.

En la Segunda Guerra Mundial, la marina mercante noruega apoya a los aliados en el transporte de alimentos, abastecimiento y tropas. Navegan en convoy, para protegerse. En ocasiones son defendidos por unidades navales de guerra y la aviación. Son constantemente atacados por submarinos alemanes.

Se movieron en aguas del África oriental en puertos como Madagascar, Kenia, Tanzania y Mozambique y también de Australia y Nueva Zelanda. En la guerra fueron hundidos más de 600 barcos mercantes noruegos y murieron miles de marineros.

En la película Alfred Garnes (Kristoffer Joner) y Sigbjørn Kvalen (Pål Sverre Hagen), amigos desde la infancia, se embarcan en un buque mercante rumbo a Nueva York. En Bergen se quedan Cecilia (Henrikke Lund Olsen), la esposa de Alfred, con sus tres hijos, el último recién nacido.

El barco en el que trabajan, en una de las travesías, es hundido por un submarino alemán. Se les da por muertos, pero vive y se enfrentan a condiciones muy adversas. A la deriva llegan a costas canadienses. Ahí son rescatados. El puerto de Bergen es bombardeado por la aviación inglesa.

En el hospital donde convalecen, a Alfred le llega la noticia de que toda su familia ha muerto. Una noche, entonces, decide escapar del lugar y viajar sin rumbo. La vida ya no tiene sentido. Deja una carta a Sigbjørn donde le da cuenta de lo sucedido.

Este, al término de la guerra, regresa a Bergen y tiempo después se entera de que Cecilia y sus hijos viven. El día antes de que fue bombardeado el lugar donde vivían lo habían dejado para ir a vivir a una casa en el campo que a Cecilia le había heredado un tío. Sigbjørn asume que su amigo ha muerto y ahora se involucra con la familia de su amigo.

De pronto le llega una carta de Alfred y se da cuenta de que está vivo. Decide ir a buscarlo. Lo encuentra en un país de Asia en una situación lamentable. Le explica la situación y le da recursos para que regrese. Él, que se ha enamorado de Cecilia, ya no quiere volver, para que la pareja se reencuentre. La nueva vida para Alfred y su familia no es fácil.

Décadas después, cuando Alfred cumple 70 años, Sigbjørn asiste a la fiesta. Se encuentra un momento con su amigo. Uno y otro saben lo que ha pasado. La guerra cambió sus vidas y sin ella hubieran sido otras. La realidad se impone y la tienen que vivir. Es una película que enfrenta el drama de la guerra desde la población civil y una óptica bien distinta a otras que tratan el tema. Lo hace, entre otras cosas, a partir de una historia desconocida.

Se puede ver en Netflix.
 
Un marinero en la guerra
Título original: Krigsseileren
Producción: Noruega, 2022
Dirección: Gunnar Vikene
Guion: Gunnar Vikene
Fotografía: Sturla Brandth Grøvlen
Música: Volker Bertelmann
Actuación: Kristoffer Joner, Pål Sverre Hagen, Ine Marie Wilmann, Henrikke Lund Olsen, Armand Hannestad, Noah Nygård, Florian Schmidtke, Eliah Nygård, Alexandra Gjerpen, Arthur Hakalahti (...)

Por mentir hay que pagar

Rubén Aguilar Valenzuela
En Estados Unidos y en el mundo sigue la conversación sobre el pago que la cadena Fox hizo a la empresa Dominion Voting Systems por 787.5 millones de dólares, el pasado 18 de abril. [1]

Esto como parte de la negociación de la cadena, para no presentarse a un juicio por las mentiras que dijo en la elección presidencial de 2020, donde la cadena sostuvo que el resultado era producto de un fraude electoral para impedir el triunfo de Donald Trump.
 
Dominion es la empresa de las máquinas que hicieron el recuento electoral, que demostró, con pruebas sólidas, que no hubo ninguna irregularidad a pesar de las mentiras sistemáticas en contrario de la cadena Fox y sus comentaristas.
 
El abogado de la empresa, tras la negociación, la demanda era por 1 600 millones dólares, dijo que "la verdad importa. Las mentiras tienen consecuencias". Se trata de un hecho histórico, por primera vez un medio de comunicación tiene que pagar por decir mentiras. Deja claro que mentir cuesta y mucho.
 
Para el jefe de Dominion, George Stephanopoulos, "nunca se trató realmente de la Fox per se. Se trataba de decir la verdad, y de que los medios de comunicación dijeran la verdad. Creo que es un gran paso adelante para la democracia si nuestro sistema puede enviar la señal de que si las empresas de medios de comunicación mienten, sean quienes sean, en el canal que sea, y lo hacen a sabiendas, deberán prepararse para pagar un precio muy alto".
 
Los especialistas, con todo, se preguntan cuál es la verdadera dimensión de lo que ha ocurrido y si esto impide en el futuro que las televisoras como Fox opten por ya no mentir ante el costo financiero que implica hacerlo. Nadie duda del impacto de lo que ocurrió, pero matizan su efecto.
 
Nicole Kraft, profesora asociada de la Facultad de Comunicación de la Universidad Estatal de Ohio, dice que a lo largo de los años ha escuchado a la Fox "propagar una falsedad tras otra" y piensa que lo ocurrido no va a cambiar gran cosa a la cadena, aunque tenga otras demandas pendientes. Y añade que esta ha "demostrado que pueden permitirse gastar 800 millones de dólares porque ganan mucho dinero con su audiencia y que es rentable para ellos seguir este camino".
 
La profesora considera que hubiera sido mejor que la negociación, una sentencia en toda regla porque entonces la cadena Fox habría quedado totalmente expuesta, y con ella su dueño Rupert Murdoch, lo que hubiera provocado cambios de mayor envergadura. Ella duda que en el futuro vaya a darse una real trasformación en la manera de hacer periodismo de la cadena.
 
El caso abona a una discusión que ya tiene años relacionada con la libertad de expresión. La organización no gubernamental Protect Democracy, plantea, a través John Langford, su abogado especialista en libertad de expresión, que: "Eliminar o reducir significativamente el criterio de 'dolo' debilitaría nuestra democracia. Facilitaría que los cargos públicos y los particulares poderosos silenciaran a sus críticos con demandas y amenazas de demanda por difamación", lo que afectaría la libertad de prensa y todo el espectro político.
 
La discusión de un tema tan relevante para la democracia y la libertad de expresión va a continuar. Por lo pronto la poderosa cadena de televisión Fox, que utiliza de manera constante la mentira, como parte de su estrategia informativa, ha sido obligada a negociar y pagar 787.5 millones de dólares. No son poca cosa. Ahora sabe que puede ser llevada a tribunales. Ya no podrá actuar de manera impune. En todo caso ahora estará obligada a hacer análisis de costos y beneficios. Antes, por mentir, no pagaba nada.
 
 

[1]Con información de un artículo de Miguel Jiménez, corresponsal jefe de El País en Estados Unidos, del 22 de abril de 2023.

La ciudadanía cubana es cada vez más apolítica

Rubén Aguilar Valenzuela
Del 3 al 13 de marzo con mi compañera y unos amigos recorrimos algunas ciudades de Cuba. Con un sector de las personas que pudimos platicar, en particular de menores de 40 años, fue una constante que se definieran como apolíticas.

Algunas se decían fidelistas, pero que no se identifican con el partido y las actuales autoridades incluyendo al actual presidente Miguel Díaz-Canel (1960).

Su preocupación más sentida no es la democracia, sino mejorar en las condiciones de su vida cotidiana. De esas conversaciones tomé notas, que resumo en cinco grandes temas: 

  1. A las y los cubanos nacidos a partir de los ochenta hacia adelante no interesa la política. Se definen como apolíticos. No son enemigos del gobierno y dicen que les da igual quien esté a la cabeza del mismo. 
  2. Algunos se definen como fidelistas, pero no socialistas. Recuerdan sus años en el sistema escolar como algo positivo. Raúl Castro no tiene una gran simpatía y todavía menos el actual presidente Díaz-Canel. 
  3. Su descontento no es por la falta de democracia, ese no es tema, sino por las condiciones de vida. Por los cortes de agua, los apagones de luz, la carencia de gasolina, de medicinas y de alimentos. 
  4. Ahora la sociedad, diría que incluso gente dentro del gobierno, ven a las y los cubanos que se van del país como héroes. Ellos son los que van a mandar remesas a sus familias e ingresar dólares al país. 
  5. Está muy presente, se asume así socialmente, que los cubanos y cubanas que puedan hacerlo se van a seguir yendo del país. El año pasado lo dejaron 250 000 y este año se espera sean 300 000. 

En Cuba, en la manera de organizar la economía, hay evidentes cambios que promueven la generación de más empleo y el incremento de los salarios, que siguen siendo muy bajos. El proceso de apertura, con todo, va muy lento. Hay muchos temores de parte de las autoridades.

Ahora hay muchas empresas privadas de pequeña y mediana dimensión, les siguen llamado actividades a cuenta propia, sobre todo en el campo del turismo y algunos servicios que están funcionando muy bien. Los propietarios pagan los impuestos que les corresponden.

Esas mismas personas, es otro tema recurrente, afirman que los altos niveles de la autoridad pueden tener buenas intenciones, pero que en la estructura de la administración pública hay muchos abusos, prepotencia, corrupción, pero sobre todo ineficacia. La burocracia es muy lenta y complicada. Todo lo hacen difícil. No colabora, para que las cosas mejoren.

Algunas de esas personas nos dijeron que si se presenta la oportunidad van a dejar el país, pero otras, que participan ya en nuevos negocios, en algunos casos son los propietarios, aseguran que no se van a ir del país porque aquí está su familia, en particular sus padres, y los quieren apoyar, para que tengan una mejor vida en su vejez.

Las personas con las que hablamos tienen una conversación coherente y bien articulada. Tratan de ser objetivas y en su conversación utilizan pocos adjetivos. No tienen problema en ofrecer su punto de vista y son directas, nunca recurren al discurso ideológico.

Castillo Corvinilor / Castillo Hunyad

Rubén Aguilar Valenzuela

Hunedoara, Rumania

 


Historia
 
Se construye sobre una antigua fortificación romana en 1315 por el rey Carlos I de Hungría. En 1409, el rey Segismundo de Hungría y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, regala la propiedad al noble Voy Hunyadi. Su hijo, el conde Juan de Hunyadi, militar y regente de Hungría en Transilvania, lega el castillo a su hijo, Matías Corvino, quien después será rey de Hungría.
 
En 1456, el conde detiene a los turcos en Belgrado en su intento de invadir a Europa a través de los Balcanes después de la conquista de Constantinopla en 1453. Las mayores ampliaciones del castillo se dan en dos fases: 1440–1446 y 1458–1480 respectivamente. De ahí que sea conocido como Castillo Hunyad o Castillo Corvin.
 
Hasta 1541 perteneció al Reino de Hungría y después al Principado de Transilvania. En los siglos XVII y XIX, el castillo vuelve a ampliarse. Después de la Primera Guerra Mundial, Transilvania se une a Rumania. A mediados del siglo XX el abandono y un incendio lo condenan a la ruina. En 1974, tras una importante restauración, se convierte en museo y desde entonces se le ha seguido rehabilitando.
 

 

 

 


Exterior

Está a la orilla del río Zlasti, que lo cruza el puente, que lleva a la entrada del castillo. El estilo es gótico tardío, pero después se añadieron elementos renacentistas y luego barrocos. Tiene siete torres: la de la Puerta Antigua; la de la Puerta Nueva; la de San Juan de Capistrano; la Deshabitada; la del Tamborilero; la de la Maza y la Turnul Neboisa (rumano), "No tengo miedo".


 
 
 

Interior

Al centro, el patio de armas, en torno al cual se edifica el castillo. Tiene tres niveles: subterráneo; el del suelo y la planta alta. Los lugares más interesantes son: La Sala de los Caballeros, una gran estancia dividida por columnas, que fue utilizada como comedor, y la Sala del Consejo, que está encima de esta.


 


 
 

La capilla.
 
    
 

Fragmentos de murales.

Comentario

 
En el castillo, el estilo que predomina es el gótico tardío, aunque el rey Matías Corvino, que admiraba la arquitectura italiana, añadió elementos renacentistas. La vista exterior es impresionante. En su interior las distintas estructuras carecen de decoración. Seguramente que en otros tiempos la tuvo, pero no llegó a nuestros días. Lo más interesante es la Sala de los Caballeros y la Sala del Consejo. El desplante de las columnas y la nervadura de los techos. El museo se reduce a la arquitectura, que sin duda es muy valiosa.
 

Hunedoara desde el castillo.

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