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México: Récord de mujeres desaparecidas

Rubén Aguilar Valenzuela
En enero de 2023 desaparecieron 284 mujeres, que es un 88.1 % más que en el mismo mes de 2022 cuando fueron 171, según Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

El 60.9 % de las mujeres desaparecidas tienen entre 10 y 24 años y en 2022 en ese mismo rango de edad estuvo el 41.7 %. La tendencia es que cada vez más son mujeres por abajo de los 24 años las desaparecidas y crece el número de las menores de edad.

En enero de este año, el Estado de México es la entidad federativa que concentra el mayor número de desapariciones con 114. Arroja un crecimiento de 500 % con relación al mismo mes en 2022 cuando fueron 19 los casos. Le siguen Michoacán con 45 desapariciones y la Ciudad de México con 40.

El crecimiento en Michoacán de enero de 2022 a enero de 2023 es de 1 050 %, porcentaje récord para un estado. A lo anterior se añade que en enero se impuso el récord de carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías o procuradurías estatales por la comisión de delitos sexuales en el país.

En total se abrieron 6 499 indagatorias, que es la cantidad más alta desde 2015 cuando se comenzó a registrar esta incidencia delictiva en los indicadores del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Los municipios del país con mayor incidencia en delito sexuales son: Ciudad Juárez, Chihuahua; Cancún, Quintana Roo; Ecatepec, Estado de México; Iztapalapa; Ciudad de México y Tijuana, Baja California.

Inmujeres sostiene que diferentes factores contextuales, como la pobreza, la etnia y la discapacidad, entre otros, aumenta la vulnerabilidad de las mujeres.  Esto las obliga a enfrentar barreras adicionales para acceder a la justicia y a los servicios de apoyo que ofrece el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil.

Las desapariciones se dan en el marco de un país que desde 2006 a la fecha registra más de 100 000 y una buena parte de éstas han ocurrido en los últimos cuatro años. Los datos oficiales señalan que año con año aumentan las desapariciones y también los delitos sexuales y no hay nada en el horizonte que diga que esta tendencia se va a frenar.

Estamos frente a un horizonte trágico, ante la incapacidad manifiesta del gobierno en sus tres niveles, lo que obliga a la sociedad civil, que incluye a la Iglesia, a involucrarse más en la lucha contra estos delitos que golpean a las mujeres. 

Tijuana visto por Sándor Márai

Rubén Aguilar Valenzuela
Tijuana es un texto de solo ocho páginas redactadas por el gran escritor húngaro Sándor Márai (1900-1989), que en 1948 emigró a Estados Unidos y en San Diego, California, vivió 20 años, hasta que en 1989 se suicidó con un disparo en la cabeza.

En 1928 se instala en Budapest y en la década de 1930 se construye un gran prestigio por la claridad y precisión de su prosa de estilo realista.

Ya en la década de 1930 se consideraba que su obra era del nivel de la de Thomas Mann o Stefan Zweig. Sus trabajos se traducían a numerosos idiomas.

En los años del socialismo real sus libros se prohibieron en su natal Hungría, precisamente en el momento que el escritor era reconocido como uno de los más importantes de centroeuropea.

Abandona su país en 1948 y tras una breve estancia en Suiza e Italia, en 1952 emigra a Estados Unidos y se instala en Nueva York y luego va a vivir y trabajar a San Diego. Obtiene la nacionalidad estadounidense.

De 1952 a 1967 en Estados Unidos trabaja para Radio Europa Libre. De 1968 a 1979 vive en Salerno, Italia, y en 1979 regresa a San Diego, California, donde vive los últimos diez años de su vida.

Una de las diversiones del escritor era ir de San Diego a pasear por Tijuana. El texto describe la ciudad de principios de los años cincuenta, en los primeros tiempos que vivió en California.

Compara lo que ve en Tijuana con el sur de Italia. Es una visión crítica de la ciudad, pero al mismo tiempo afectuosa. Se pregunta: ¿Cómo después de un siglo Estados Unidos y México pueden ser tan diferentes?
 
Dice que apenas cien años atrás esta región era parte de México. En el texto habla de que se siente identificado con nuestro país.

Las muertes de sus tres hermanos, la de su mujer y la de su hijo, en un lapso de un año y medio, lo dejaron en la soledad  absoluta. Tenía la visión muy reducida, leía a duras penas y caminaba con mucha dificultad.

En los años del exilio, la obra de Márai, escrita en húngaro, se deja de publicar y entra en el olvido. Solo meses después de su suicido cae el muro de Berlín y el mundo del socialismo real. 

Es entonces cuando su obra es "redescubierta", primero en su país y después en el mundo, y a partir de entonces se empieza a reimprimir y traducir sus textos.

Ha sido reconocido por su narrativa, pero también escribió poesía, teatro y ensayo. Realizó un gran número de colaboraciones periodísticas.

Nota: En la red se puede encontrar el texto que Sandro Márai escribió sobre Tijuana.


Nueva interpretación histórica sobre los crucificados junto a Jesús

Rubén Aguilar Valenzuela 
A lo largo de 2 000 años se ha sostenido que junto a Jesús fueron crucificados dos "ladrones" en el Gólgota. Esto en base a la interpretación de la afirmación en el evangelio de Marcos, que retoma Mateo, donde se dice que eran "bandidos" o "bandoleros", que no significa "ladrones" como se ha interpretado hasta ahora.
 
El historiador español Fernando Bermejo Rubio, profesor de Historia Antigua en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en España, ha publicado un texto donde plantea una nueva interpretación de quiénes eran los que mueren junto a Jesús (El País, 02.04.23).
 
Bandidos o bandoleros, dice el historiador, es un término que utilizó el historiador judío Flavio Josefo y los historiadores romanos que escriben en griego para referirse, de forma despectiva, a los insurgentes que se oponían a la dominación del Imperio Romano.
 
En el Gólgota, de acuerdo a los evangelios canónicos, junto a Jesús fueron crucificados dos personas más, se trató, pues, de una crucifixión colectiva. Este tipo de muerte, dice Bermejo Rubio, estaba destinada en la Palestina sometida a Roma casi en exclusiva a los rebeldes políticos y a sus secuaces.
 
Para el historiador, autor de La invención de Jesús de Nazaret (Siglo XXI), esto permite inferir que los crucificados junto a Jesús no fueron simples "ladrones", sino patriotas, insurrectos, luchadores por la libertad de su nación. En su versión Poncio Pilatos los manda ejecutar, al igual que Jesús, porque se habían  mostrado, de una manera u otra, como enemigos de Roma.
 
Luchar contra el Imperio representaba "un inequívoco crimen de lesa majestad por cuanto entrañaba un llamamiento a la subversión y a la independencia", que necesariamente implicaba ser llevados a la cruz como fue el caso de los tres ejecutados en el Gólgota.
 
Desde hace siglos, por lo menos desde el XVI, los historiadores asumen que Jesús fue crucificado porque "debió de estar implicado en algún tipo de resistencia antirromana" y para ello, asegura Bermejo Rubio, hay muchas evidencias que registran los evangelios como lo han reconocido los teólogos que se acercan al Jesús histórico en particular los seguidores de la Teología de la Liberación.
 
Para este historiador los hombres crucificados junto a Jesús, que la tradición reconoce como Gestas y Dimas, fueron ejecutados por las mismas razones que lo fue este y sufrieron los mismos tormentos, previo a su asesinato, que él. La vida y muerte de los tres "adquieren de ese modo pleno sentido en la Palestina, sometida al yugo romano, del siglo I de la era común".
 
La interpretación que ofrece Bermejo Rubio, que supone una nueva manera de entender a los hombres que son asesinados junto con Jesús, resulta no solo sugerente sino digna de tomar en cuenta. Los estudios del Jesús histórico y los planteamientos de la Teología de la Liberación, que estudié en mis años de jesuita y lo sigo haciendo, ofrecen elementos sólidos para aceptar esta manera de ver las ejecuciones del Gólgota.
 

Muerte al invasor en Playa Girón

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado marzo visité el Museo Playa Girón, en Cuba, ubicado en la zona donde en abril de 1961 cubanos en el exilio, con apoyo de Estado Unidos, intentaron invadir Cuba y establecer una cabeza de playa, para ser reconocidos como un nuevo gobierno.

Parte central del recorrido por el museo, que es muy sencillo y digno, es ver el documental Muerte al Invasor una producción del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) de 1961. Dura 16 minutos. La copia se encuentra en buen estado, pero podía estar mejor.
 
La dirección es de Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996) y Santiago Álvarez Román (1919-1998) y de ellos también es el guion. A lo largo de los años ha habido una intensa discusión sobre el nivel de la participación de cada uno en la creación de este documental.
 
Para algunos críticos que conocen la obra de estos dos cineastas cubanos, el documental muestra signos tempranos del estilo de ambos directores: De Álvarez está su "montaje nervioso" y de Gutiérrez Alea la fuerza de las imágenes que ya señalan su estilo personal.
 
En ese entonces, el ICAIC envió a un equipo de corresponsales de guerra a cubrir el evento. Entre ellos estaban los directores y los camarógrafos que tomaron las imágenes mientras se desarrollaban los hechos: Mario Ferrer, Pablo Martínez y Julio Simoneau.
 
Las escenas tienen un gran valor histórico y, como lo dice un crítico, "cuentan con una cierta belleza en bruto que realmente retratan el espíritu de una nación que se defiende". Este mismo asegura que las imágenes son prueba de que Gutiérrez Alea fue el único director.
 
El documental da cuenta como un grupo de exiliados cubanos entrenados y apoyados por la CIA se propone derrocar al régimen instaurado por la Revolución Cubana que triunfa en enero de 1959 a la cabeza del comandante Fidel Castro.
 
La Operación Zapara inicia con el desembarco en las playas de Bahía de Cochinos, al este de la península Zapata en Cuba. Las milicias y las fuerzas armadas del gobierno revolucionario derrotan a los invasores y apresan a decenas de ellos.
 
Las acciones ocurren entre el 17 y 19 de abril de 1961 y es lo que en Cuba se conoce como la Batalla de Playa Girón. El documental destaca la participación de las milicias y de las fuerzas armadas y subraya el papel que desempeña el comandante Fidel Castro.
 
El ICAIC lo crea para difundirlo en su Noticiero ICAIC Latinoamericano. En 1961 gana el Festival Internacional de Cine Documental y de Animación de Leipzig, República Democrática Alemana (RDA) y obtiene el reconocimiento como película notable del año (ex-aequo) en el Festival Internacional de Cine de Londres, Gran Bretaña.
 
Hace muchos años que vi por primera vez este documental. Ahora que lo vuelo a ver, en el lugar de los hechos, me impresiona la fuerza de las imágenes y el ritmo que le imprime la edición. Después de 52 años, la fotografía y la edición siguen vigentes.
 
A la distancia la narración ha envejecido. Es producto de un determinado momento de la historia de Cuba, de América y el mundo. Hoy ese texto dice poco. Desde hoy habría que contar la historia de otra manera sin negar nada de los hechos.



Muerte al invasor
Título original: Muerte al invasor
Producción: Cuba, 1961
Dirección: Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez Román
Guion: Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez 
Fotografía: Julio Simoneau, Pablo Martínez, Mario Ferrer
Sonido: Alejandro Caparrós
Productor: Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC)

El bosque de las columnas Museo Kaluz

Rubén Aguilar

Ciudad de México

Exposición
 
En la instalación de Paloma Torres con columnas de diversas épocas se exhiben 47 piezas; 31 provienen de la colección de la artista; 11 de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y cinco del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

La columna es una constante fuente de inspiración en su obra y las hay de diversos materiales: barro, metal, bronce, piedra y madera. Las formas son distintas, pero comparten ser precisamente columnas. La artista dice que siempre soñó con esta instalación, en la que ha podido reunir obras de diferentes etapas de su vida para ahora transitarlas junto con el público. De esta su primera instalación, dice:

"Cada columna es una historia que solo se puede descubrir circulando al interior del bosque. Es un como un acto meditativo en el que vas caminando y reflexionando, porque el entorno es parte de nuestra persona, nos pertenece y de alguna forma nos ayuda a conformar el carácter de una sociedad. Una persona que vive en la montaña no piensa igual que alguien que vive en el mar".

Y añade que: "En estas ciudades donde casi ya no existen los lugares privados, el poder caminar en este ambiente un poco meditativo del Museo Kaluz, nos va a dar la oportunidad de pensar qué es lo que sucede en estas ciudades. Si fuéramos conscientes de que el entorno conforma nuestro carácter, no permitiríamos tener estas ciudades horribles, llenas de basura, con tanto ruido visual y auditivo. Deberíamos exigir más a nuestras autoridades y a nosotros mismos comportarnos de una manera diferente en los espacios públicos".





 Además de las columnas de la instalación se exponen 12 pequeñas piezas también elaboradas por la artista.  
 
Comentario
 
El bosque de columnas, al centro del extraordinario patio del siglo XVIII del museo, está hecho para caminar en medio de cada árbol – columna. Y también son una invitación a la contemplación y al diálogo con las formas que asumen.
 
Cada una de las piezas es una propuesta bien distinta que corresponde a épocas diversas de la producción de la artistas, que al reunirse como un todo asumen una nueva posibilidad y otra forma de ser vistas. Son parte de un todo armonioso y bello. La instalación se puede ver hasta el lunes 10 de abril.



Paloma Torres 

 
Ciudad de México, 1960. Artista visual por la ENAP, UNAM, y Maestría en la Academia de San Carlos. Asistió al curso de Huecograbado en color, Atelier 17 de S. W. Hayter, París; técnicas de impresión cerámica con Graciela Olio. Realizó residencias como el Taller de Afelpado en el CaSa en San Agustín Etla, Oaxaca; la Universidad Visva Bharati, Shantiniketan Bengala, Calcuta; en la Ciudad Internacional de las Artes, París, Francia, y en el Museo de Arte de Cerámica Mexicana, en Fuping, Shaanxi, China. Ha impartido cursos y conferencias en México y el extranjero. Forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte y en 2014 se integró a la Academia Internacional de Cerámica (AIC/IAC) de Ginebra, Suiza.

Cuenta con más de cien exhibiciones colectivas e individuales, tales como: Museo de Arte Carrillo Gil, Palacio de Bellas Artes, Museo Amparo en Puebla, Museo Federico Silva de San Luis Potosí, entre otros. Exhibió Urban Patterns en París, Berlín, Beirut, Doha, Kuwait, Bangkok y San Francisco. En junio del 2017 fue curadora de la Exposición Tierras Ambulantes en el Mexican Cultural Institute de Washington D.C., colectiva en la que también presentó su obra y que itineró en varios espacios culturales de EE.UU., el último de ellos: Newcomb Museum Tulane University, Louisiana. En 2019, "Recreaciones Urbanas" se presenta en la Capilla del Arte - UDLAP en Puebla y en 2020, esta exposición viaja al Museo Textil de Oaxaca.

Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas como: De Young Museum de San Francisco, California; Museo de Arte de Cerámica Mexicana, Shaanxi, China; Museo de Arte Moderno, CDMX; Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, Zacatecas, y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, CDMX, entre otros. Cuenta con más de cien exhibiciones colectivas y cincuenta y tres exposiciones individuales, siendo las más relevantes las realizadas en: Museo de Arte Carrillo Gil, Palacio de Bellas Artes, Museo Amparo de Puebla, Museo de Arte de Zapopan y Museo Federico Silva de San Luis Potosí. Expuso Urban Patterns en París, Berlín, Beirut, Doha, Kuwait, Bangkok y San Francisco.

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