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Las narrativas del Plan B

Rubén Aguilar Valenzuela
El Plan B, iniciativa del presidente López Obrador, tiene dos narrativas muy distintas, la de quienes lo aprobaron y la de los que considera violenta la Constitución. Una está a la ofensiva y la otra a la defensiva.

La primera se sostiene en el discurso de que es necesario terminar con los supuestos abusos del Instituto Nacional Electoral (INE) sin que se ofrezca ningún dato sólido que pruebe tal cosa.

Es un discurso ideológico que todos los días se pronuncia en las comparecencias mañaneras del presidente, que se articula a partir de insultos, acusaciones y descalificaciones.

La otra se construye a partir de elementos legales que muestran dónde y cómo se violenta la Constitución a la que hay que defender y hacer valer.

Toda reforma electoral en cualquier sociedad democrática se construye a partir del consenso entre las distintas fuerzas políticas.

Esto porque se requiere la aceptación de quienes se someten a ella en el marco de la disputa por el poder. Morena y sus aliados votaron solos la ley que quisieron.

Lo hicieron sin obtener las dos terceras partes de los votos de la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores que exige todo cambio de la Constitución.

Esto es lo que establece el campo de la disputa y la materia de la construcción de la narrativa de ambas partes. Si se hubiera dado el diálogo y la negociación que esta reforma requería no se habría generado la actual situación.

Un primer episodio, de los muchos que habremos de ver, ha sido la destitución y posterior reposición en el cargo del secretario ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo Medina.

Los que votaron la ley celebraron con júbilo la destitución como resultado de un artículo transitorio del Plan B, pero después un juez determinó que este era inválido y de inmediato fue repuesto en su cargo.

Los que defienden la Constitución celebraron la decisión del juez porque es prueba de que en el país existe el Estado de Derecho, que se había roto.

Las dos narrativas se hicieron presentes, una sostuvo que "quebrantar las disposiciones constitucionales (...) solamente erosionan progresivamente la función social del derecho y nos acerca peligrosamente a la ley del más fuerte con las altas dosis de arbitrariedad que ello significa".

La otra no defendió su propuesta de ley sino solo pronunció insultos y descalificaciones en contra del Poder Judicial y de los consejeros que celebraron se restaurara el Estado de Derecho. 

Bajas en el Ejército

Rubén Aguilar Valenzuela
En los cuatro primeros años de la administración del presidente López Obrador, las bajas en el Ejército crecieron en 173 % si se compara con el mismo periodo del gobierno de Peña Nieto.

De 2019 a 2022 se dieron 34 027 bajas y de 2013 a 2016 fueron 12 455, que son 21 772 más en lo que va del presente sexenio, según datos oficiales del Ejército.

La forma que se han dado las bajas en la actual administración es así: 25 083 por rescisión de contrato, 5 833 solicitaron la baja, 2 778 desertaron y 343 fueron retirados por mala conducta.

El mayor número de bajas corresponden a la tropa con 33 718 de estos son soldados 30 850, cabos 1 956, sargento segundo 720 y sargento primero con 192.

Los oficiales son 306 y de ellos 183 son subteniente, 113 teniente, seis capitán segundo y cinco capitán primero. Y en el grado de jefes son tres bajas de mayor.

En diversas zonas del país se sigue viendo al Ejército como una alternativa para obtener un empleo seguro, pero cada vez son menos los que aceptan malos tratos o aguantan la disciplina a la que se les somete.

Hay un grupo que solicita la baja por sobrecarga de trabajo y el tipo de las misiones y operaciones terrestres en las que deben participar.

Hay estudios del tema que explican el aumento exponencial de las bajas de un sexenio a otro, porque en el actual hay mayores responsabilidades y cargas de trabajo.

La manifestación de días atrás de familias de militares en activo y de quienes dejaron el Ejército expresan que hay descontento dentro de la institución, y que se da en los diversos niveles de la estructura.

Las personas que intervinieron en ese evento señalaron que en el Ejército no toma en cuenta las condiciones personales de los elementos que lo integran. Los mando no escuchan.

Dieron a entender que en el Ejército se dan de manera constante prácticas autoritarias y deshumanizantes, el personal no se siente bien tratado.

El que haya aumentado en 173 % las bajas en el Ejército de un sexenio a otro no es un dato menor y las autoridades militares y civiles deben una explicación.

El asesinato del jesuita Nicolás Tamaral

Ruben Aguilar Valenzuela
El sacerdote jesuita Javier Nicolás Tamaral nació en Sevilla, España, en 1687. Ingresó a la Compañía de Jesús el 23 de octubre de 1704 en su ciudad natal. En 1712, después de haber terminado la filosofía, vino a la Nueva España. Aquí estudió teología y se ordenó sacerdote. En 1716 hizo su tercera probación en Puebla de los Ángeles, la última etapa de formación de los jesuitas.
 
Sus superiores lo envían a las misiones de California en marzo de 1717. Llegó a Loreto y en 1720 funda la misión de la Purísima Concepción de Cadegomó donde permaneció 10 años. El padre Francisco Maria Pícocolo fue el primer jesuita que visitó esa región en 1712 cuando estaba en la misión de Santa Rosalía de Mulegé.
 
Tamaral funda la misión de San José del Cabo Añuití con el apoyo del padre visitador José de Echeverría, el 8 de abril de 1730. Es la más al sur de las que los jesuitas establecieron en California.  La misión se establece en el sitio que los pericúes llamaban Añuití. Se dedicó a San José. El padre en la misión congregó a indígenas que vivían de manera aislada en la zona.
 
En un inicio la iglesia y la casa se construyeron con materiales frágiles y perecederos cerca de la playa en el lugar donde ahora está el poblado de La Playa. Después el misionero toma la decisión de cambiar la ubicación a un sitio ocho kilómetros territorio adentro lugar en el que ahora está San José Viejo.
 
El marqués de Villapuente de la Peña, que nace en 1670 en Muriedas, Santander, y muere en 1739, en el Colegio Imperial de los Jesuitas en Madrid, fue mecenas de la nueva edificación. En 1734 estalla la que se conoce como la Rebelión de los Pericués que se prolonga hasta 1737. Los historiadores sostienen que el levantamiento es una reacción al abuso de poder de los conquistadores y las autoridades españolas.
 
A esto se añade el deseo de ciertos grupos de indígenas de volver a sus tradiciones y costumbres que habían sido alteradas por el trabajo misional de los jesuitas. Al parecer la mecha que prende el fuego es la reprimenda pública que el padre Carranco hace, en la misión de Santiago de los Coras, al cacique indígena Botón por tener varias esposas.
 
Las crónicas españolas de la época dicen que éste, para cobrar venganza de la afrenta pública, va a Yenecá en busca de un mulato de nombre Chicorí que había raptado a una joven cristiana de la misión de Añuití. Botón y Chicorí se alían para intentar revertir los cambios que la colonización europea había llevado a cabo en esas tierras. El plan de los sublevados era asesinar primero a los soldados, después a los misioneros y finalmente a los indígenas conversos al cristianismo.
 
En septiembre de 1734, los rebeldes dan muerte a un soldado de la misión de Todos Santos y después a otro que custodiaba la misión de Airapí. El padre Carranco enterado de los hechos envía una escolta de indígenas a la misión de San José del Cabo Añuití, para que el padre Tamaral, con la protección de estos, se traslade a la misión de Santiago de los Coras. Este se niega a dejar la misión que atendía. El 2 de octubre de 1734 los indígenas levantados asaltan la misión de Santiago de los Coras Aiñiní y dan muerte al padre Carranco.
 
Al día siguiente ese mismo grupo de pericúes se dirige a la misión de San José del Cabo Añuití, donde acaba de oficiar la misa el padre Tamaral. Cuando ya se encontraba en su casa, a un costado de la iglesia, entran y lo sacan arrastrando.  Lo agreden con flechas y ya moribundo uno de los alzados lo apuñala "con un cuchillo largo", que el padre le había regalado. Era el 3 de octubre de 1734.

La iglesia y la casa fueron destruidas y se abandona la misión. Ahora lo único que se conserva de lo que fue la construcción son los dibujos que hizo el padre jesuita Ignacio Tirsch. En la misión de Todos los Santos, el padre Segismundo Taraval fue avisado por los nativos conversos de lo ocurrido a los padres Carranco y Tamaral.  Entonces huye hacia la misión de La Paz y posteriormente a la Isla del Espíritu Santo y finalmente viaja a la misión de Dolores.
 
Desde aquí da aviso al padre superior de las misiones Clemente Guillén, radicado en la misión de Loreto, de la muerte de los sacerdotes y de 27 nativos conversos en la misión de Todos Santos. El padre Guillén da aviso al virrey del alzamiento indígena y ordena a todos los misioneros concentrarse en la misión de Loreto para salvaguardar su vida. El capitán Esteban Rodríguez Lorenzo decide concentrar las escasas fuerzas con que contaba en la misión de San Ignacio en previsión de un levantamiento de los cochimíes.
 
Ante la gravedad de los sucesos los padres pidieron ayuda a los jesuitas de las misiones de Sonora y también al virreinato. Los jesuitas reaccionaron con rapidez y enviaron cien indios flecheros y 25 soldados.
 
En cambio el virrey, quien no la llevaba bien con los jesuitas, negó al principio la ayuda con el pretexto de que solo el rey podía autorizarla. Posteriormente decidió enviar a Manuel Bernal de Huidrobo, gobernador de Sinaloa, para acabar con la insurrección. A finales de 1735, el gobernador apresó a varios indígenas quienes dieron los nombres de los sublevados. Así como capturaron alrededor de 25 culpables a quienes se les condenó al destierro. Durante el trayecto a la contracosta – narra el padre Venega – trataron de amotinarse y los soldados abrieron fuego sobre ellos, dejando solo dos con vida, mismos que murieron en el destierro. 

En 1737, la Corona española estableció en San José del Cabo un presidio para contener los alzamientos indígenas, al que se destinaron 30 soldados. A estos se les ordenó funcionar de manera independiente y sin injerencia de los misioneros.

El jesuita Miguel Venegas publica en Madrid Noticias de la California y su conquista temporal y espiritual, que tiene un gran éxito en 1757. Al texto lo acompañan imágenes, entre ellas, de los asesinatos de los padres Carranco y Tamaral. La edición en inglés aparece en 1759, la holandesa en 1762, la francesa en 1767 y la alemana en 1770.
 
El historiador Ignacio del Río en su libro Conquista y aculturación de la California jesuítica, dice que "las crónicas  (de época) describen la saña de los indígenas con el cuerpo de los misioneros que aún después de muertos fueron lapidados, vejados, desmembrados, arrastrados por la misión y finalmente quemados en una hoguera; el cuerpo del padre Carranco fue decapitado a golpes de piedra". 
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Hacia 1955 en San José Viejo, cuando los propietarios de un terreno excavaron en busca de agua, encontraron la campana original de la misión de San José.

Y en esa misma ocasión, en otra de las excavaciones, dieron con los restos del padre Nicolás Tamaral, su sotana, objetos personales y de la iglesia. El jefe de la familia que ahí vivía ordenó que todo se volviera a enterrar y que ya no se siguiera excavando "porque yo no deseo tener problemas con cosas de la Iglesia".

En esa ocasión se marcaron los sitios de los hallazgos. En este lugar se encuentra la base de la nave principal de la iglesia original. Se ven también vestigios de una construcción adyacente que se piensa fue la casa del padre. Parte de la vivienda de la familia se encuentra sobre estos restos arqueológicos.
 
En 2007, el obispo de La Paz, Miguel Ángel Díaz, fue informado de la existencia de los restos del padre Tamaral y la ubicación original de la misión de San José del Cabo Añuití.

Museo de Historia: Palacio de Cultura (Iasi, Rumania)

Rubén Aguilar Valenzuela

Edificio

El edificio se inaugura en 1926. El estilo es neogótico obra del arquitecto Joan D. Berindei con el apoyo de los arquitectos Xenopol y Cherchez. Se construye entre 1907 y 1925. A partir de 1955 se abre como Palacio de Cultura.

Colección 

En 1916 se funda el Museo de Antigüedades y con esta colección y la del Museo Municipal, se abre el actual museo en 1997. Su colección tiene más 40 000 objetos.

La colección se organiza en cuatro secciones: Prehistoria e historia antigua; Historia medieval; Historia moderna e Historia contemporánea.

Se registra la historia de la región de Paleolítico hasta la Segunda Guerra Mundial. Entre sus más importantes objetos están los que provienen de la cultura de Cucuteni y la cultura Dacia.

Hay piezas que provienen de las ciudades romanas que hubo en la región y de las distintas etapas de la Edad Media.

Venus en torno al 4 000 a.C.

Cultura de Cucuteni 

Florece entre el 5 500 a.C. y el 3 500 a.C. Va del Neolítico final al Calcolítico (Edad de Cobre). Se desarrolla en el espacio de lo que hora es Rumanía, Moldavia y Ucrania. Su nombre viene del yacimiento de Cucuteni, que se encuentra en la población del mismo nombre, en el distrito de Iaşi.

Se le conoce también como Cultura Tripiliana y Cultura Tripolia esto por la población ucraniana de Trypillia y la población rusa de Tripolia. Por eso se llama Cultura Cucuteni-Tripilia.

En esta cultura se dan los mayores asentamientos del Neolítico en Europa con poblaciones de 10 000 a 15 000 habitantes. En esta cultura cuando un ciudad cumplía entre 60 y 80 años de fundación se le quemaba. No hay acuerdo entre los estudiosos el por qué se hacia. Muchos de los asentamientos se reconstruían sobre las cenizas de los anteriores ya quemados.

 

La arqueología ha establecido una periodización de cuatro fases en el desarrollo de esta cultura:

  • Pre-Cucuteni y vinculada a la cerámica de bandas (5 500 a 4 500 a.C).
  • Cucuteni A1 - A4, con elegantes vasos, decorados con espirales, meandros y motivos en S. (4 500 a 4 000 a.C.)
  • Cucuteni A-B. Ornamentación, marcada con un sentido. dinámico de la línea y un gusto vivo del color, juega sobre el contraste cromático entre el fondo blanco amarillento y el rojo oscuro de los elementos decorativos, delimitados por un contorno negro. Sucesivamente, el negro adquiere un papel más importante, mientras aparecen las primeras representaciones zoomórficas esquemáticas (4 000-3 800 a.C.),
  • Cucuteni B. Los motivos están repartidos en frisos, que subrayan la estructura del vaso, distinguiendo el cuerpo del cuello y pie. Ídolos femeninos de terracota y figurillas de animales atestiguan relaciones con el Asia Menor y el Egeo (3 800-3 500 a.C.).

El arqueólogo estadounidense J. P. Mallory (1945) afirma: Esta cultura se asienta en más de mil sitios, desde pequeños pueblos a grandes ciudades, que constaron con cientos de vivienda rodeadas por zanjas.

Algunos estudiosos consideran que es la primera cultura urbana en Europa. Se conoce desde 1884 y los trabajos arqueológicos inician en 1909.

Cultura de Cucuteni

Cucuteni

Years B.C.

Trypillian

Years B.C.

Precucuteni I-III

5100-4600

Trypillian A

4800-4500

Cucuteni A1-A4

4600-4050

Trypillian BI-BII

4500-4000

Cucuteni A/B

4100-3800

Trypillian BII

4000-3800

Cucuteni B

3800-3500

Trypillian CI-CII

3800-3500

 

Cerámica Cucuteni

Está conectada a la cultura de la cerámica lineal, que se considera la reina de cerámicas prehistóricas, no sólo por el hecho de un proceso de fabricación y bien dominado, que  incluye el control de la temperatura y modelado, pero también porque hay un verdadero desarrollo estético.

En las primeras etapas de la cultura Cucuteni, la policromía era pobre, la cerámica fue decorada con incisiones, a veces las incisiones se llenaron de color blanco o rojo, a fin de destacar el modelo.  Hay un momento donde hay una mayor atención en los metales y la fabricación de armas que en el desarrollo de la cerámica.

Los pigmentos utilizados en la pintura se basan en óxido de hierro para tonos rojos, carbonato de calcio y silicato de calcio para los blancos y para el negro hierro y los compuestos de manganeso (magnetita y jacobsite). Hay pigmentos de origen orgánico (huesos o madera).

 

 

Comentario     

De las cuatro secciones del museo la más interesante es la dedicada a la Prehistoria e historia antigua. Hay piezas de extraordinario valor histórico y artístico. Llama poderosamente la atención la Cultura Cucuteni-Tripilia, que floreció entre 5 500 a.C. y 3 500 a.C. en lo que hora es Rumanía, Moldavia y Ucrania.

Su nombre viene del yacimiento de Cucuteni, que se encuentra en la población del mismo nombre, en el distrito de Iaşi, y de las poblaciones de los yacimientos de Trypillia y Tripolia en Ucrania y Rusia.

La forma de los objetos de cerámica y la pintura de los mismos son originales y únicos. Expresión de una cultura que se desarrolla por más de 2 000 años.

Las venus, unas pintadas y otras no, representan a la mujer, con rasgos sintéticos, cercanos a la abstracción, de una enorme belleza.

Para nosotros esta cultura fue un descubrimiento, no la conocíamos. Los especialistas, a partir del trabajo arqueológico, consideran que en esta cultura tienen lugar los primeros asentamientos urbanos de Europa.

Hasta ahora los arqueólogos no han encontrado una explicación sólida, para dar cuenta de la práctica de destruir las ciudades cuando cumplían entre 60 y 80 años de fundada y luego sobre las cenizas volver a construir. 

 

 

 

 

 

         

Historias del buen Dios

Rubén Aguilar Valenzuela 
Historias del buen Dios (Universidad Veracruzana, 2019) es el segundo libro de narrativa de Rainer María Rilke (1875-1926), escrito bajo el influjo del viaje que en 1899 hizo por Rusia en compañía de la escritora Lou Andreas-Salomé.
 
En esta ocasión, Rilke conoció a Tolstoi y entró en contacto con la religiosidad y la mística ortodoxa de la que derivó la creencia de que Dios está presente en todas las cosas, en todos los lugares y en todas las personas.
 
La obra se publica en 1900 y reúne 13 relatos con historias estructuradas a partir de planteamientos teológicos. Los artistas y los niños, seres privilegiados, son los encargados de contar a Dios cómo es el hombre.
 
Los seres humanos no pueden sujetar a Dios entre sus manos y Dios deja a los seres humanos libres. Rilke invita a la experiencia religiosa con toda su fuerza enigmática y al tiempo desgarradora.
 
El hilo conductor de los relatos es un maestro de escuela que pide al poeta unos cuentos para contárselos a sus pequeños alumnos. Estas parábolas se sitúan en un tiempo y en un espacio indefinidos. 
 
Rilke nos conduce hacia al punto origen: en el principio Dios era verbo, palabra y silencio, que pone fin al caos cuando habita en el interior de toda la creación y de cada cosa creada.
 
Dios es un creador, y como tal un artista. El artista, entonces, ¿es como Dios? La obra de Dios, como la del artista, es incompleta y siempre está en construcción. Es cambio y movimiento constante. Dios humanizado es una experiencia interior cuya profundidad se abre a la eternidad.
 
Los relatos son parábolas, de lenguaje sencillo, pero su estructura resulta compleja y no fácil de entender. Cada relato posee una carga simbólica, que encierra el misterio divino.
 
Estas parábolas se proponen abiertas a la interpretación del lector y esta apertura las convierte en una invitación al cuestionamiento de la experiencia de lo divino.
 
Los niños son los depositarios de la revelación de Dios y el narrador siempre termina su exposición con "haga saber esta historia a los niños" porque son ellos quienes más disfrutan del misterio del buen Dios.
 
Es a ellos, a quien más fácil resulta comprender la esencia de lo divino, porque se encuentran en un estado cercano a la pureza, poseen una mirada sin filtros y prejuicios.
 
Rilke, sacraliza la infancia y trasmite la nostalgia de los tiempos que se han ido, que hacen referencia al estado natural del sabio y el poeta, que son fuente de la sensibilidad, la reflexión y la imaginación.
 
Historias del buen Dios nos proporciona una mirada distinta, para hablar de Dios como vivencia y no como concepto filosófico o teológico.
 
La edición de la Universidad Veracruzana cuenta con el prólogo de Alfonso Colorado, que ofrece una mirada del contexto histórico que vive el poeta y nos proporciona datos claves, para entenderlo.
 
Historias del buen Dios
Rainer María Rilke
Universidad Veracruzana
Jalapa, Veracruz, 2019
pp. 141

Versión original: Traducción del alemán al español de Miguel Nicolau. 

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