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Una espía disfuncional

Rubén Aguilar Valenzuela  
Homeland (Estados Unidos 2011-2020) es una creación de Howard Gordon y Alex Ganas a partir de la serie israelí Hatufim (Prisionero de guerra) creada por Gideon Raff. Inició en 2011 y terminó en 2020.
 
En un inicio solo estaba programada una temporada, pero el éxito de la primera abrió el espacio, para que fueran ocho con 12 capítulos cada una, para un total de 96 episodios en ocho años de transmisión.
 
La agente de la CIA Carrie Mathison (Claire Danes) es la protagonista. Se especializa en el combate al terrorismo, su jefe y guía es Saul Berenson (Mandy Patinkin). Ella padece de un trastorno bipolar y por eso debe ser medicada. Solo su padre y hermana conocen de esta situación.
 
Después de dirigir una operación no autorizada en Irak vuelve a Estados Unidos, para tomar un puesto en la oficina central de la CIA. Desde ahí participa en múltiples y complejas misiones donde siempre se hace presente su heterodoxia en cómo concebir el espionaje. Berenson la protege. Sabe de su capacidad en independencia de sus modos.
 
Los guionistas y responsables de la serie se reunieron, en los años que duró, con agente de la CIA activos y retirados, funcionarios del Departamento de Estado y periodistas, para obtener información de primera mano con objeto de "alimentar" los episodios de las distintas temporadas.
 
Así, la serie asume temas de actualidad que ocurrían en el momento que pasaban los episodios. Eso le daba atractivo y mantenía el interés del gran público. En cada temporada la serie se reinventó y abarcó nuevos temas. Como elemento central en la construcción de la narrativa siempre permaneció la intriga y los giros inesperados. Las situaciones no son como parecen.
 
A lo largo de los episodios está presente la condición de salud de Mathison, que complica su trabajo. En ocasiones ella duda de sí misma. ¿Qué realmente pasó? ¿Lo imaginó? Siempre está en situación de peligro y en eventos que parece no tener salida.
 
En la última temporada se hace presente Afganistán y la política exterior de Estados Unidos, que también se aborda en otros episodios, junto con la discusión de cuáles son los límites de la Seguridad Nacional, dentro y fuera del país, y cuál es el papel que juega la CIA. ¿El fin justifica los medios?
 
Los casos de espionaje que se presentan abarcan temas muy distintos y se desarrollan en lugares muy diferentes, que incluyen el interior de Estados Unidos. Siempre el centro de la historia es Carrie y la relación cercana, paternal, que mantiene con Berenson.
 
Las temporadas son disparejas, las dos primeras resultan las mejores, después decae y al final vuelve a ser interesante. A lo largo de los capítulos hay muchos eventos que resultan inverosímiles, pero de todos modos llaman la atención. Forman parte de la trama. Son invenciones que tienen efecto.
 
La actuación de Claire Danes en su papel de Carrie Mathison es muy buena. No solo es el hilo conductor sino el centro de la trama. La política y el espionaje se personalizan, se humanizan, en ella. Y también en su persona se hacen presentes los dilemas éticos y las lealtades. La actuación de Mandy Patinkin como Saul Berenson es también muy buena.
 
Las ocho temporadas tuvieron un gran éxito dentro de Estados Unidos y en muchos países del mundo. La serie se hizo merecedora de múltiples premios entre ellos cinco Premios Globos de Oro y ocho Premios Primetime Emmy. En lo personal Claire Danes obtuvo muchos premios como mejor actriz.
  
Me costó terminarla, por larga, pero también porque en ocasiones el tratamiento de los temas me parecía exagerado y poco creíble. Tenía que dejar pasar un tiempo, para luego volver. La actuación de Danes y Patinkin siempre me pareció buena. Los personajes que representan son humanos y atractivos. En alguna ocasión el entonces presidente Barack Obama dijo que Homeland y Boardwalk Empire eran dos series "que hay que ver obligatoriamente".​
 
Homeland
Título original: Homeland
Producción: Estados Unidos 2011-2020
 
Dirección: Lesli Linka Glatter, Michael Cuesta, Daniel Attias, Clark Johnson, Keith Gordon y 19 más.
Creador: Howard Gordon y Alex Gansa 
Guion: Howard Gordon, Alex Gansa, Gideon Raff, Chip Johannessen y seis más.
Fotografía: Nelson Cragg, Giorgio Scali y David Klein
Música: Sean Callery
Actuación: Claire Danes, Damian Lewis, Mandy Patinkin, Rupert Friend, F. Murray Abraham, Morena Baccarin, Miranda Otto, Sebastian Koch, Nina Hoss, Elizabeth Marvel, Alexander Fehling, Beau Bridges, Sarah Sokolovic y 40 actores más.

López Obrador y Anaya, la política 

Rubén Aguilar Valenzuela 
El presidente López Obrador desde que inició su mandato, en imitación de algunos de sus antecesores, ha utilizado organismos del Estado, para golpear y perseguir a quienes considera sus enemigos políticos.
 
En eso se asemeja a otros presidentes que ya en el poder, en contra de lo que hayan podido decir como candidatos, no resisten la tentación de usar el aparato en sus manos, para deshacerse de quienes consideran les generan problemas o se interponen en su camino.
 
Desde la mañanera, como siempre lo hace, el presidente ha juzgado y condenado por supuestos actos de corrupción, no probados, al panista Ricardo Anaya, que compitió con él en la elección presidencial de 2018.
 
Éste, a imitación del ahora presidente, desde el inicio del actual gobierno se ha dedicado a recorrer pueblos y ciudades del país y después subir videos de esas visitas y encuentros. Él ha dicho que éstos ya llevan 70 millones de reproducciones.
 
Ahora es el único de los que quieren ser candidatos a la presidencia de la República, para la elección de 2024, que dedica la mayor parte de su tiempo a ese propósito. El presidente no quiere que sea candidato, por eso le inventa actos de corrupción.
 
Es también lo que ha hecho el dictador Daniel Ortega en Nicaragua, que tiene en prisión a siete de los que se habían apuntado como candidatos, para la elección presidencial del próximo noviembre.
 
En este circo dirigido por el presidente, desde las mañaneras mantiene activa la función, y en ellas va a seguir juzgando y condenando a Anaya, cada vez que considere le es rentable políticamente y abone a su decisión de que no sea candidato.
 
La FGR, una vez más, hace el ridículo y no ha podido montar un caso creíble contra Anaya. Ya ha corregido dos o tres versiones de supuestas acusaciones de Emilio Lozoya que inculpan a Anaya, pero que no tienen lógica en el tiempo y tampoco en los hechos por los que se le acusa.
 
El presidente en su desesperación y amargura, nada le sale bien, puede intentar acciones fuera de la ley, pero hasta ahora las instituciones de la República le han parado todo lo que se ha propuesto llevar adelante fuera de la ley. En este caso tampoco lo va a lograr porque no hay delito que perseguir.
 
Por lo pronto Anaya, el primer exiliado político que sale del país, evita que el presidente, sin pruebas, pero dueño del poderoso aparato de Estado, lo lleve a la cárcel. Por ahora ha dicho que desde el exterior continuará con su trabajo político. 

Oscar Arnulfo Romero, la justicia y la reconciliación

Rubén Aguilar Valenzuela
En 23 de febrero de 1977, Óscar Arnulfo Romero y Galdámez (1917-1980) fue nombrado arzobispo de San Salvador, El Salvador. El 24 de marzo de 1980 es asesinado por los grupos fascistas de su país y el 14 de octubre de 2018, la Iglesia católica lo declaró santo. Antes lo había hecho la Iglesia anglicana.

El jesuita mexicano Rafael Moreno Villa (Guadalajara, 1941) trabajó con monseñor Romero al inicio de su responsabilidad como arzobispo. Formó parte de su equipo como secretario de Asuntos Sociales. Ahí lo trató y convivió con él. Y como su colaborador vivió de cerca su proceso de transformación.

De ese conocimiento directo, de la revisión de sus homilías y el diario personal de ese ser humano excepcional, consecuente hasta la muerte, comprometido con los más pobres y la construcción de un mundo más justo y fraterno escribe Monseñor Romero, testimonio vivo de justicia y reconciliación cristiana (Buena Prensa, 2021).

No se trata de una biografía y tampoco una reflexión sobre su vida sino que, como lo dice su autor, el libro se "centra en describir el hilo conductor de su proceso de transformación, el cual lo llevó a ser testimonio de justicia y reconciliación". El texto contiene también un esbozo de la personalidad del obispo, ahora santo, de su obra y del contexto de la realidad que vivió en El Salvador.

En la Introducción, al presentar cada uno de los capítulos, Moreno Villa sintetiza el contenido de los mismos. Resulta esclarecedor, para entender su propósito, mencionar el título de cada capítulo y después hacer referencia al resumen que nos presenta. Es la manera como él mismo entiende su aporte.

Monseñor Romero y sus circunstancias es el primer capítulo. Se ofrece una sucinta presentación del arzobispo en el contexto mundial y salvadoreño con el fin de dar a conocer al personaje y contextualizar la reflexión de los siguientes dos capítulos.

El segundo es Su transformación. Es un esfuerzo por sistematizar en qué consistió lo que algunos llaman la "conversión" del arzobispo, que él siempre describió como su proceso personal de "transformación". El autor describe y explica esa dinámica procesual a partir de su convivencia con él.

Testimonio vivo de justicia y reconciliación es el tercer capítulo. El autor explica la manera en que el arzobispo logró ser reconciliador sin suavizar las exigencias de la justicia social. Se describen los pasos de su manera de proceder, que lo hizo ser un personaje tan especial reconocido a nivel nacional y mundial. Se propone en qué consistió su mensaje y cuál fue su actuación y su propuesta de solución a la situación de una sociedad polarizada y violenta como era la de El Salvador.

El cuarto es El sentido pleno de su canonización. El autor intenta dar sentido, en el mundo de hoy, que la Iglesia haya decidido declarar santo al arzobispo y cómo antes de que ocurriera ese reconocimiento ya, por muchos creyentes, era reconocido como "san Romero de América". En especial, pero no solo, en América Latina.

Monseñor aquí y ahora es el Epílogo. Presenta aspectos del modo de proceder del arzobispo y del contenido de su mensaje. El autor asegura que son una enseñanza, para la Iglesia y para cualquier persona que busca contribuir a la construcción de un mundo mejor. Incluye una reflexión de cómo, el ahora santo, continúa siendo un signo de contradicción al interior de la iglesia salvadoreña y un faro para iluminar y guiar a la comunidad de los creyentes y no creyentes.

De mi lectura del texto considero que hay un aborde original y distinto a la figura de monseñor Romero y destaco: La descripción que se hace del proceso de decisión-actuación del personaje; la presentación de su proceso de trasformación y no conversión; desde siempre su cercanía con los pobres; la manera como se trata el tema de la reconciliación-justicia y la metodología, para lograrlo; el marco de interpretación del sentido de la canonización y el registro puntual de su modo de proceder.

Es un texto llamado a convertirse en un referente, a partir de fuentes primarias, para acercarse y comprender mejor al personaje. Y también una fuente para los trabajos de investigación en torno al que fuera arzobispo de San Salvador y luego santo, pese al esfuerzo de sectores de la Iglesia que intentaron impedirlo. Les parecía, a algunos les sigue pareciendo, un personaje "excesivamente" comprometido con los pobres y el cambio social. El texto es una fuente de inspiración espiritual. Me impactó.

Es un acierto, que el autor hable en primera persona y que haga, sin abusar, referencias al trato personal con el ahora santo. Es evidente que simpatiza con él, pero la obra no es una hagiografía. Es sí un texto testimonial y eso es parte de su valor. Las citas de las homilías y el diario personal permiten que el lector se ponga en contacto directo con la obra de san Romero de América.

Monseñor Romero, testimonio vivo de justicia y reconciliación
Rafael Moreno Villa, S.J.
Editorial Buen Prensa
México, 2021
pp. 167

 

López Obrador y Anaya, la comunicación

Rubén Aguilar Valenzuela

 En el México de hoy no hay nadie que desconozca que la Fiscalía General de la República (FGR) y su titular obedecen, sin más, a lo que se ordena desde Palacio Nacional, de manera particular el presidente López Obrador. La historia se repite.

En la elección de 2018, por órdenes del presidente Peña Nieto, la Procuraduría General de la República (PGR), en pleno proceso electoral, levantó cargos contra Anaya, en ese entonces candidato presidencial de la alianza PAN-PRD-MC.

La medida fue muy efectiva y logró que Anaya cayera en la intención del voto y creciera el candidato López Obrador de la alianza Morena-PT-PVEM-PES. El acuerdo entre el presidente Peña Nieto y el candidato López Obrador en esa ocasión se hizo más que evidente.

Al concluir la campaña electoral y con el triunfo de López Obrador, la PGR dio carpetazo al caso porque no había materia. El propósito se había cumplido y el candidato beneficiado de manera pública manifestó su agradecimiento. Ahora él, ya como presidente, es quien ordena a la FGR que investigue a Anaya.

El affair Anaya- López Obrador es un circo de tres pistas: la comunicación, la política y la jurídica. De las tres la primera es la más importante y ocupa el centro de la función. El presidente lo mejor que hace es comunicar, pero también Anaya sabe hacerlo.

López Obrador fue el primero en salir a escena y, en los días que tiene el espectáculo, que habrá de prolongarse, por momentos él tiene la iniciativa, y Anaya se pone a la defensiva, pero en otros es el presidente quien pasa a la defensiva y Anaya a la ofensiva. Van y vienen.

La contienda es desigual por la cobertura que el presidente tiene de parte de los medios y por el uso del aparato del gobierno, para publicitar sus dichos. Aún así, ahora en esta pista quien luce y gana es Anaya.

Los golpes de Anaya, que ha pasado a ser el primer exilado político en el gobierno de López Obrador, desconciertan al presidente que no sabe cómo reaccionar, para defenderse. Lo suyo es atacar.

La función en esta pista del circo es la que más atrae a las distintas audiencias y también a la prensa nacional e internacional que dan cuenta del intercambio de golpes entre uno y otro. El presidente utiliza sus comparecencias mañanera y Anaya las redes sociales.

El criterio, para evaluar quien perdió y quien ganó la contienda mediática es lo que estos logren transmitir a los distintos sectores de la sociedad. Seguramente pronto se darán a conocer encuestas que digan cuál es la valoración de la ciudadanía.

Al presidente nunca le ha importado la consistencia jurídica de sus acusaciones. Eso le resulta irrelevante. Sus juicios son mediáticos y tienen como escenario la comparecencia mañanera en Palacio Nacional donde ha instalado una guillotina, que él mismo opera, para descabezar a sus "enemigos".

El presidente es quien abrió el talón del circo en una función mañanera. Hay elementos para pensar que esta vez el presidente puede perder la batalla mediática que tanto le importa. Ya lo veremos. En próximos artículos hablaré de las pistas política y jurídica. El circo continúa.

¿Qué sucedió en la matanza de Allende?

Rubén Aguilar Valenzuela    
Somos (México, 2021) es una serie de seis capítulos creada por James Schamus y dirigida por Álvaro Curiel y Mariana Chenillo. El guion es del creador y de Monika Revilla y Fernanda Melchor.

Se basa en el texto Anatomía de una masacre, que recoge la investigación que en 2017 publica la periodista estadounidense Ginger Thompson, ganadora del Premio Pulitzer.

Ella realiza entrevistas a familiares de las víctimas y también a los criminales que ahora son testigos protegidos de la DEA. A partir de estos testimonios logra construir una polifonía que narran paso a paso, lo que ocurrió. Retrata una realidad compleja y humaniza la tragedia.

De los distintos textos sobre la matanza en marzo de 2011 en Allende, Coahuila, perpetrada por Los Zetas, pienso que es el más sólido y cercano a lo que ocurrió. Thomson prueba que en el origen de la tragedia está una acción fallida de la DEA.

La serie articula los sucesos de Allende con los que ocurrieron en el penal de Piedras Negras, Coahuila. Son eventos distintos, pero relacionados con la operación del crimen organizado.

La serie da voz a las víctimas y sus familias. No a los narcotraficantes. Quienes hicieron el guion dicen que se propusieron construir una ficción, pero que al mismo tiempo ésta fuera fiel a la esencia de lo sucedido.

De la misma manera que el texto de Thompson la serie es un gran coro, con múltiples voces, que cuenta lo que sucedió el día de la matanza y los acontecimientos que la provocaron.

He platicado con personas que estuvieron muy cerca de los hechos y vieron la serie y piensan que esa ficción ofrece una construcción que permite acercarse a lo que realmente sucedió.

Sobre la matanza de Allende he leído, entre otros, el texto de Thompson y también los que ha escrito el periodista mexicano Diego Osorno y pienso que la serie describe con objetividad lo que ahí pasó.

Su aporte más importante es poner en imágenes el resultado de la investigación de la periodista y dar rostro y voz a las víctimas y sus familias. Son los habitantes de Allende a quienes tocó vivir esa tragedia. La narrativa es consistente y creíble. (Se pude ver en Netflix)
 
Somos     
Título original: Somos  
Producción: México, 2021
 
Creador: James Schamus
Dirección: Álvaro Curiel y Mariana Chenillo
Guion: James Schamus con la colaboración de Monika Revilla y Fernanda Melchor 
Fotografía: Ignacio Prieto Palacios
Música: Víctor Hernández Stumpfhauser
Actuación: Alejandro Ruiz; Jero Medina; Arelí González; Iliana Donatlán; Everardo Arzate; Caraly Sánchez; Mercedes Hernández; Fernando Larrañaga; Jesús Sida; Martín Peralta; Jimena Pagaza; Jesús Herrera; Mario Quiñones y Ulises Soto.

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