Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

Consulta y propaganda política

Rubén Aguilar Valenzuela
El 1º de agosto se realiza una consulta popular que no consulta nada y no vincula a nada. Es la primera que tiene lugar con la nueva ley que norma este tipo de ejercicios. El presidente López Obrador al inicio de su gobierno, de manera espontánea y a mano alzada, organizó consultas, para "legitimar" decisiones que ya tenía.

En esas ocasiones participaron muy pocas personas y la única regla fue la voluntad del presidente. Nunca se hizo pública la metodología y los resultados no fueron transparentes. Se hizo lo que éste quiso. La SCJN pudo evitar la próxima farsa, pero concedió, sin conceder, la consulta que el presidente quería como un ejercicio de propaganda política.

El presidente proponía llevar a consulta si se juzgaba o no a cinco expresidentes. La pregunta era: "¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen, y en su caso, sancionen, la presunta comisión de delitos por parte de los expresidentes Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, durante y después de sus respectivas gestiones?"

La SCJN le enmendó la plana y la pregunta quedó así: "¿Está de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?"

Es evidente que si hay un delito que perseguir las autoridades en cualquier caso lo deben hacer. Es su obligación. No hay excepciones. Así lo señala la ley. La aplicación de la justicia no está y no puede estar a consulta popular. En un Estado de derecho no ha lugar a los juicios a mano alzada en la plaza pública.

El propósito del presidente era, lo sigue siendo, un acto de propaganda política. La idea original era colocar una pira en el quemadero de la inquisición donde serían ejecutados cinco expresidentes. Para eso era indispensable que en la pregunta estuvieran sus nombres. Ya no están. El espectáculo pierde interés. No convoca.

De todos modos un tema central de las próximas mañaneras del presidente será invitar a sus simpatizantes a que voten si se juzga o no a los expresidentes aunque la pregunta ya no sea esta. Habrá que ver su capacidad, para convencer a los suyos de que vayan a votar en un ejercicio de autoengaño.

Para ésta y próximas consultas ahora hay reglas. La organiza el INE, que ha dicho no tener presupuesto, para llevarla a cabo, pero que de todos modos la sacará adelante con la capacidad manifiesta que la institución tiene. Para que sea válida y obligue a las autoridades se requiere que participe el 40 % del padrón electoral.

En la pasada elección de junio, la más grande de la historia, participó el 52 %. Es muy difícil, casi imposible, que ahora salga a votar el número que exige la ley. Para el presidente ese sería el ideal, pero lo importante no es el ejercicio. Lo que es relevante es el pretexto, para articular su discurso de juicio al "pasado" que se ha propuesto destruir.

La consulta nada tiene que ver con la justicia es solo propaganda política. Al presidente se le da. Es lo mejor que sabe hacer. Lo disfruta. Y a los suyos les gusta consumir lo que éste les ofrece. Los alimenta y los hace parte de una causa, la de su líder y mesías, que los invita a juntos hacer historia. Lo creen, aunque cada vez son menos. 

Por el Covid, 4.7 millones dejaron de ser clase media en América Latina

Rubén Aguilar Valenzuela
 
La clase media en América Latina decrece en 4.7 millones de personas por la crisis económica producto de la pandemia, de acuerdo con un estudio del Banco Mundial (BM).
 
En 2018 la clase media, tras décadas de crecimiento, se convirtió por primera vez en el grupo predominante de la región.
 
Así, en 2019 el 38% de la población, 230 millones de personas, tenía ingresos de entre 13 y 70 dólares al día por la Paridad de Poder de Compra.
 
Esto frente al 37% de población vulnerable, con ingresos de entre 5.50 y 13 dólares, y a un 22% de pobres, indica el informe.
 
Desde el 2000, la pobreza se redujo a casi la mitad y el ingreso medio de los hogares pasó de 13.9 dólares en 2008 a 17.1 en 2018.
 
En 2020, la pandemia ha hecho que la clase media se contrajera al 37% de la población, mientras que las personas vulnerables aumentaron al 38.5%.
 
Los programas de estímulo no bastaron para compensar la abrupta caída del 6.5 % en el PIB regional, en Mexico 8.5  %, a raíz del confinamiento.
 
Las escasas transferencias se han concentrado en los más pobres y han dejado de lado a las clases medias, menos necesitadas, pero también vulnerables, de acuerdo al BM.
 
En el caso de los pobres cualquier pérdida es muy dañina, pero en términos relativos la clase media ha sido la que ha sufrido más y tenido que hacer un mayor esfuerzo.
 
La situación pudo ser peor, pero las transferencias en Brasil, de donde viene el 41% de la clase media de la región, mitigaron el impacto.
 
Si se deja fuera a este país la caída de la clase media y el aumento de los pobres en la región hubiera sido todavía mayor.

Los "nuevos pobres", como llaman los especialistas a los expulsados de la clase media, conservan ciertas ventajas sobre los que ya vivían en condiciones de pobreza.
 
Tienen mejores niveles de educación y un mayor acceso a servicios. Este grupo es el mejor posicionados para beneficiarse de cualquier recuperación del empleo.
 
El BM recomienda a los gobiernos diseñar políticas focalizadas, para ayudar a los hogares que ya eran pobres y ahora están en peor condición.
 
Deben también apoyar a los "nuevos pobres", que antes no estaban contemplados en los programas sociales, para que en el menor tiempo vuelvan a su anterior condición.
 
La iglesia debe preguntarse cómo en las diferentes regiones del país puede aportar a las familias que ahora han ingresado en los niveles de pobreza y las que han radicalizado su condición.

Filmar durante la pandemia

Rubén Aguilar Valenzuela
A invitación de la plataforma Netflix 18 directores de cine con diversa trayectoria y de distintos países muestran su creatividad en el confinamiento provocado por la pandemia del Covid-19.

El líder del proyecto fue el director chileno Pablo Larraín. La temática común es el encierro. Los cortos se grabaron en distintas ciudades del mundo y con los equipos que cada uno tenía en su casa en el momento, celulares incluidos.

Son cortometrajes de géneros distintos realizados al interior de sus viviendas o desde sus viviendas con recursos muy limitados. Productos hechos en casa.

Cada una y cada uno de los directores ofrece su mirada sobre el encierro. Son ópticas muy distintas y los resultados muy diversos.

Cuando los vi me quedé con la impresión de estar viendo cine experimental a partir de recursos muy pobres. Una variante del Arte Pobre. Los trabajos son los siguientes:

Lay Lu: Buzz vuela su dron sobre Montfermeil, Francia, y captura los contrastes de la cuarentena. (7 minutos)

Paolo Sorriento: En Roma, dos solitarias figuras se encuentran, coquetean y piensan cómo será la vida con distanciamiento social. ¿Puede sobrevivir el romance tras un conflicto? (7 minutos)

Rachel Morrison: La cineasta le dedica un amoroso poema lírico a su hijo con la esperanza de que recuerde la magia de tener cinco años durante un momento histórico sin igual. (5 minutos)

Pablo Larraín: Un hombre que vive en un hogar de ancianos hace una videollamada a una exnovia de hace muchos años y le profesa su amor eterno. (11 minutos)

Rugano Nyoni: Imágenes y mensajes de texto capturan la relación en ruinas de una pareja y sus humorosos intentos para volver a conectarse durante la cuarentena. (10 minutos)

Natalia Beristain: Una niña en aislamiento está decidida a hacer todo lo que pueda para mantenerse entretenida y ocupada en casa. (8 minutos)

Sebastian Schipper: Un hombre que está lidiando con la monotonía diaria de la cuarentena encuentra compañía inesperadamente en este corto que filmó él solo durante un fin de semana. (9 minutos)

Noemi Kawase: Durante el estado de emergencia en Japón, la pandemia impulsa a un chico a contemplar la vida humana en un corto impresionista filmado en Nara. (7 minutos)

David Mackenzie: Imágenes de la vida de una adolescente de Glasgow durante la cuarentena capturan el tedio, la extrañeza, las fantasías y los fugaces momentos de conexión. (9 minutos)

Maggie Gyllenhaal: Mientras un misterioso virus ataca el sistema solar, un hombre intenta sobrevivir en soledad y mantener los placeres simples de la vida. (12 minutos)

Nadine Labki y Khaled Mouzanar: Atrapada en una habitación con su unicornio de juguete, la pequeña Mayroun idea un mundo imaginario que se vuelve cada vez más aterrador. (7 minutos)

Antonio Campos: La cautela de dos mujeres aisladas se convierte en terror cuando su hija descubre a un misterioso desconocido inconsciente en la playa. (8 minutos)

Johnny Ma: Un hombre comparte un vistazo de la vida durante el aislamiento en México y le graba un video a su madre mientras prepara comida, sin saber si algún día lo verá. (8 minutos)

Kristian Stewart: Atrapada en casa y con insomnio. Los grillos se burlan. Una chica aturdida y exhausta, entre el sueño y la vigilia, intenta apagar su cerebro. (10 minutos)

Gurinder Chadha: La directora usa el regalo inesperado del tiempo para conectar con sus niños y llorar por otros seres queridos, y nos ofrece una mirada a su vida durante la cuarentena. (10 minutos)

Sebastián Leilo: Una mujer canta sobre la supervivencia en la cuarentena mientras limpia, baila y reflexiona sobre cómo la pandemia afecta a la humanidad. (8 minutos)

Ana Amirpour: El paseo en bicicleta aparentemente sereno de una mujer muestra una versión desierta e inquietantemente cautivadora de Los Ángeles durante la cuarentena de 2020. (10 minutos)

Homemade   / Hecho en casa
Título original:  Homemade
Producción:  Estados Unidos, 2020

Morrison; Pablo Larraín; Rugano Nyoni; Natalia Beristain; Sebastian Schipper; Noemi Kawase; David Mackenzie; Maggie Gyllenhaal; Nadine Labki; Khaled Mouzanar; Antonio Campos; Johnny Ma; Kristian Stewart; Gurinder Chadha; Sebastián Leilo y Ana Amirpour.

El narco y las elecciones

Rubén Aguilar Valenzuela
 
En la mañanera del lunes 7 de junio el presidente López Obrador comentó la jornada electoral del día anterior y entre otras cosas dijo que el narco se había "portado bien".
 
La afirmación llama la atención. Se puede tomar solo como una frase desafortunada o como prueba de que realmente hubo algún tipo de acuerdo con el narcotráfico de parte del gobierno.
 
Hay evidencias claras de la intervención del crimen organizado en el asesinato de candidatos, más de 30, y también en el miedo que provocaron en ciertas regiones del país, para que no se registraran personas que no querían.
 
En los días pasados dirigentes políticos se han manifestado y académicos y analistas han escrito decenas de artículos que apuntan a una acción evidente y amplia del narco en el pasado proceso electoral, que ciertamente resulta difícil documentar.
 
Rubén Moreira, que fue gobernador de Coahuila y ahora será el líder de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, asegura en el noticiero de Ciro Gómez Leyva que en muchas partes del país hubo acciones del narcotráfico, para intervenir en la elección.
 
En el caso concreto de su partido en Sinaloa integrantes del Comité Ejecutivo Estatal fueron privados de la libertad. Nadie quiso firmar la impugnación de la elección. No lo hicieron porque su vida está en riesgo.
 
Ante esto el Ejecutivo Nacional mandó a una persona, que no salió del aeropuerto, para hacerlo. Al día siguiente el Comité Ejecutivo del PRI en Sinaloa desconoció la impugnación. Lo hicieron por miedo al narco y en protección de su vida.
 
Y añadió que en distintas regiones del país los electores no pudieron ejercer libremente su derecho al voto y que se impidió la participación de ciertos candidatos. Dijo estar también preocupado porque en algunos municipios del país hubo candidatos únicos a presidente municipal.
 
Llama la atención, dice, que Morena no esté preocupada por estos hechos y que no se pronuncie. Y finalizó su intervención afirmando que es necesario garantizar que la delincuencia organizada no intervenga en los procesos electorales. De no hacerlo vamos a una situación terrible.
 
De otro lado el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, acusa abiertamente al presidente López Obrador de permitir la supuesta operación del crimen organizado para la coacción del voto en favor de candidatos de Morena en su entidad durante la jornada del 6 de junio.
 
Insiste en que en su estado se debe anular la elección a gobernador por las anomalías, las incidencias y la clara injerencia del crimen organizado en la inducción del voto a favor de Morena.
 
Se presentaron 90 pruebas ante las instancias correspondientes que demuestran cómo el crimen organizado obligó a marcar las boletas a favor de Morena, en determinados distritos electorales, asegura el gobernador.
 
Y ha hecho público que frente a esta situación su gobierno acudirá a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, para denunciar lo que ha ocurrido.
 
A pesar del silencio del presidente y de Morena desde distintas regiones del país surgen denuncias de la intervención del narcotráfico en la pasada elección. Toca a la Fiscalía General de la República (FGR) iniciar las investigaciones. ¿Lo hará? Hay pruebas de que investiga todo lo que el presidente le pide. ¿Éste lo hará?

Nicaragua, la dictadura quema las naves

Rubén Aguilar Valenzuela
En julio de 1979 el Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN) derrota a la dictadura de la dinastía Somoza en Nicaragua. Al inicio una dirección conjunta de nueve comandantes asume la conducción del gobierno.

El FSLN decide hacer elecciones en 1990, para legitimar su poder. Han pasado 11 años del triunfo de la Revolución. Están seguros de la victoria. A lo largo de la campaña electoral Ortega nunca dice lo que toda la sociedad quiere oír; que se suspenda el servicio militar obligatorio.

Los jóvenes reclutas participan en la guerra a la "Contra", que inicia en 1980 y continúa hasta 1991, fuerza militar que se propuso derrocar al gobierno sandinista con apoyo de Estados Unidos. Las familias no quieren que sus hijos vayan a la guerra.

En 1990 se realizan las elecciones y gana doña Violeta Chamorro, esposa del periodista Pedro Joaquín Chamorro asesinado por el dictador Anastasio Somoza. Es un golpe demoledor para Ortega en lo personal y también, para el FSLN. Nunca lo esperaron. Van a pasar 17 años, para que regresen al poder.

El FSLN controlado por Ortega se endurece y cierra el espacio a los sandinistas demócratas que rompen con él, para fundar el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) en 1995. Es hasta 2007 cuando gana las elecciones y una vez más asume la presidencia.

Para sostenerse en el poder Ortega y los suyos reforman la Constitución, que ahora establece la reelección consecutiva permanente. Abre un espacio de diálogo y confianza con los sectores empresariales más poderosos y con la jerarquía católica. Acuerda con ellos.

Ortega, ahora con su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta, se hace del control de todos los poderes del Estado y los órganos autónomos. A él y su esposa se le someten. Empieza la construcción de la dictadura.

Se cierra la posibilidad de volver a celebrar elecciones que se puedan reconocer como tal. Una vez que de nuevo obtienen el poder no lo van a poner en juego. Llegaron, para quedarse. Nunca más les va a pasar lo de 1990.

Con los años y ante el cierre de espacio de participación política, la suspensión de la libertad de expresión, el creciente autoritarismo surgen expresiones de descontento que son reprimidas. El régimen asesina a miles de manifestantes.

El próximo noviembre hay elecciones en Nicaragua y el presidente y su esposa, para evitar el mínimo riesgo de perder la presidencia compartida, radicalizan la represión que adquiere nuevos niveles. Encarcelan a los cinco precandidatos opositores a la presidencia.

Encarcelan también a dirigentes históricos de la Revolución, a líderes sociales, a periodistas y crece el número de los presos políticos. Nadie les puede disputar el poder, la familia imperial, como la llamaba el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, es dueña del país. Eso no está a discusión.

La familia imperial, como toda dictadura, no va a soltar el poder. Queman las naves y endurecen el régimen dictatorial que ellos encabezan. Al diablo con la supuesta democracia, con la legalidad, con la comunidad internacional y desde luego con unas verdaderas elecciones.

Ortega y su esposa no van a cambiar y ceder nada hasta que ocurran las elecciones y ellos vuelvan a ser reelectos, por otros cinco años, hasta 2026. Estarían 20 años consecutivos en el poder. Después de asumir una vez más la presidencia estarían dispuestos al diálogo y la negociación. Antes no. ¿Qué hacer?

Página 139 de 201