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La lucha de Marichuy

Rubén Aguilar Valenzuela
La vocera (México, 2020) es un documental de Luciana Kaplan que da seguimiento al esfuerzo de María de Jesús Patricio, Marichuy, para ser la primera indígena en tratar de ser la presidenta de México.

En 2017 el Consejo Indígena de Gobierno la elige para encabezar los trabajos, para obtener las firmas necesarias con objeto de obtener el registro como candidata independiente a la presidencia de la República.

La cámara sigue a Marichuy en su recorrido por el país, da cuenta de sus encuentros, reuniones y también de sus planteamientos con relación a la cultura de los pueblos originarios, la defensa del territorio, la preservación de la naturaleza y nuevas maneras de entender el progreso y el desarrollo.

El documental aborda los retos que ella y el Consejo Indígena de Gobierno enfrentan para poder obtener las firmas que posibiliten que pueda estar en la boleta electoral.

Marichuy, que trabaja con la medicina tradicional en su natal Jalisco, se reúne con los pueblos originarios y recoge sus inquietudes, necesidades y las causas por las que luchan.

Kaplan entiende bien que Marichuy no es solo ella sino parte de un movimiento y por eso la mayoría de las veces aparece en asambleas, encuentros y concentraciones de los pueblos originarios. De manera particular de mujeres.

En las diversas regiones donde existen pueblos originarios el documental recoge las manifestaciones compartidas y la voz colectiva de esas comunidades que expresan su manera de comprender la realidad.

Marichuy es la representante, la vocera, de un colectivo con muy diversas expresiones, pero que tienen mucho en común: la defensa de su cultura, de su lengua y de su territorio con lo que hay en él.

Así, el documental se construye en la tensión entre el personaje, la vocera, y la comunidad. El protagonismo es de las dos. Habla de otra manera de ser y de construir.

A lo largo de las distintas intervenciones se teje la idea de que otro mundo es posible, uno más justo y digno, que vive en armonía con la naturaleza.

Marichuy dice que aunque no le gusta ser el centro de atención y tener las cámaras a su alrededor sabe que este trabajo se tenía que hacer, para que más personas conozcan el mundo de los pueblos originarios.

La vocera
Título original: La vocera
Producción: México, 2020
 
Dirección: Luciana Kaplan
Guion: Luciana Kaplan
Fotografía: Ernesto Pardo
Música: Alejandro Castaños y Federico Schmucler
Actuación: Personajes reales que son entrevistados o captados en sus actividades

Los resultados de la elección, para diputados federales

Rubén Aguilar Valenzuela   
En la pasada elección el partido que más escaños pierde en la Cámara de Diputados es Morena que tenía 253 diputados y ahora cuenta con 199 perdió 54 y el que más gana es el PAN que pasa de 78 a 113 cuenta con otros 34. [1]

El PVEM es quien sigue en el aumento de diputados al pasar de 11 a 42, para ganar 31 más. Luego viene el PRI que tenía 48 y ahora cuenta con 70, para hacerse de otros 22. El PRD con 15 gana 4, antes tenía 11.

Pierden también el PT que pasa de tener 47 diputados y ahora cuenta con 39, pierde 8 y el MC que antes contaba con 26 ahora tiene 23 pierde 3.

Antes Morena solo tenía la mayoría absoluta (50 + 1), pero ahora necesita del PVEM y el PT, para obtenerla. Es muy probable que siempre o la mayoría de las veces la logre, pero el costo será muy alto.

La alianza Juntos Hacemos Historia en la actual legislatura tenía una amplia mayoría calificada, pero ahora está muy lejos de ella. Para llegar a los 333 diputados que se requieren faltan 54. Son los mismos que perdió Morena.

En la próxima legislatura, Juntos Hacemos Historia va a tener 279 diputados (199 Morena, 42 PVEM y 37 PT) y la coalición Va por México 198 (113 PAN, 70 PRI y 15 PRD). Si se suman los diputados del MC, la oposición tendría 222. La diferencia es de 57 diputados, poco más del 10%.

Por número de votos Juntos Hacemos Historia suma 20 millones 191 mil (16 millones Morena, 2 millones 579 mil PVEM y 1 millón 537 mil PT) y Va por México 18 millones 788 mil (8 millones 660 mil PAN, 8 millones 388 mil PRI y 1 millón 740 mil PRD). Si se suman los 3 millones 793 mil del MC la oposición tendría 22,581 que son 2 millones 390 más que Juntos Hacemos Historia.

Más allá de los discursos, los números señalan que hubo cambios significativos como resultado de la elección pasada. Son evidentes tres: La oposición tiene más voto que el partido del gobierno y sus aliados; el partido del gobierno y sus aliados perdió la mayoría calificada y el partido del gobierno perdió la mayoría absoluta (50 +1).

A estos cambios producen tres nuevas realidades: En el segundo tramo del gobierno va a existir la oposición y si se quieren cambios constitucionales habrá que acordar con ella; se quiebra la sensación de que el partido en el gobierno y sus aliados eran invencibles y queda claro que la oposición unida sí suma y se hace más fuerte que si va sola.
 
[1] De manera marginal el cómputo final todavía sigue cambiando.
 
 

El rostro de la mentira

Rubén Aguilar Valenzuela
El rostro más visible de la mentira de este gobierno, después del presidente, es el del subsecretario de Salud Hugo López-Gatell Ramírez. Por un año y cuatro meses todos los días dio una conferencia de prensa sobre la pandemia.
 
La última el viernes 11 de junio de 2021 que pone fin a uno de los ejercicios de comunicación pública más inmorales de la historia de México y tal vez del mundo. El propósito único de la conferencia era engañar a la sociedad mexicana.
 
Médico de profesión con especialidad en epidemiología dejó atrás el rigor de su profesión, para convertirse en el político mentiroso que tenía a su cargo esconder los verdaderos efectos de la pandemia del Covid-19 en el país.
 
En los primeros meses, por instrucciones del presidente, no era lo que le indicaba su profesión. Minimizó los efectos de la pandemia y sostuvo que no era necesario utilizar el cubrebocas. Aplaudió que el presidente dijera que había que abrazarse y seguir saliendo a la calle.
 
¿Cuántos muertos se pudieron haber evitado si se hubieran tomado de inmediato las medidas que recomendaban los organismos internacionales? Los especialistas dicen que pudieron ser decenas de miles.
 
López-Gatell como vocero de la desastrosa política del gobierno para enfrentar la pandemia descalificó a los expertos nacionales e internacionales en la materia y también los señalamientos de la academia y los organismos de carácter mundial.
 
Todos los días, por 14 meses, de manera consciente y sistemática mintió, para eso estaba, y dio números falsos sobre las personas contagiadas y fallecidas por el Covid-19. Dar otros datos lo hacía en seguimiento de la instrucción presidencial.
 
En su última conferencia ofreció el número oficial, el de la mentira, de personas fallecidas que dijo eran 229,821. Con los propios datos de la Secretaría de Salud se puede decir que fueron 473,581 que, como debe ser, incluye la cantidad de muertes excedentes.
 
Instituciones académicas como el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud, que depende de la Universidad de Washington, calcula que para el pasado nueve de junio en México eran 536,965 las personas muertas por Covid-19.
 
A la mentira compulsiva de López-Gatell hay que añadir su frivolidad y enfermizo protagonismo. Cuando en México se haga la verdadera historia de la pandemia del Covid-19 el subsecretario de Salud y el presidente López Obrador habrán de aparecer como lo que han sido: responsables del manejo desastroso de la pandemia, responsables de miles de muertes que se pudieron evitar, responsables de la mentira y del engaño a la sociedad mexicana, responsables de la traición a México.
 

El dictador Ortega imita al dictador Somoza

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado domingo policías y paramilitares del gobierno de Nicaragua detuvieron a dos dirigentes históricos de lo que en los años setenta fue el Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN), la comandante guerrillera Dora María Téllez y el comandante guerrillero y general en retiro Hugo Torres Jiménez.
 
En la lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza, Téllez y Torres lucharon juntos con el actual presidente, el comandante Daniel Ortega, para sacar del poder al dictador Anastasio Somoza. Ortega, de comandante de la Revolución que tomó el poder en 1979, en imitación de Somoza se ha vuelto un dictador. Se vuelve al punto de origen.
 
Antes de ser arrestado, de manera ilegal, Torres puso un mensaje en las redes sociales: "Hace 46 años arriesgué mi vida para sacar de la cárcel a Daniel Ortega (...), pero así son las vueltas de la vida, los que una vez acogieron principios hoy los han traicionado". Y añadió "estos son zarpazos desesperados de un régimen que se siente moribundo, que no tiene asidero legal, que no tienes justificación como para permanecer en el poder".
 
El gobierno del presidente Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, en los últimos días han arrestado a los candidatos de la oposición que pretenden participar en la elección presidencial de noviembre de este año y a otros políticos, la comandante Téllez, ahora en la cárcel, dice que el propósito es "eliminar toda candidatura, toda oposición, es el objetivo de una dictadura en agonía. Por eso recurre a la represión masiva. Nada le ha funcionado".
 
Desde hace años Ortega y Murillo optaron por la represión y la persecución ante cualquier tipo de oposición, para mantenerse el poder, pero en las últimas semanas han radicalizado su postura. No admiten el menor comentario crítico a la dictadura que encabezan. Las cárceles están llenas de opositores de muy distinto nivel.
 
La pareja presidencial tiene el control de los otros poderes del Estado y mandan sobre el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Controlan también la Policía Nacional, el Ejército y una vasta red de paramilitares que operan en las colonias populares de las distintas ciudades del país. Se asemeja a la estructura que controlaba Somoza y que en alguna época de su vida combatió Ortega. Ahora es su ejemplo.
 
Bajo la dictadura de Ortega y Murillo, Nicaragua no tiene ningún futuro. La situación económica del país se deteriora día con día y aumentan los niveles de pobreza y desempleo. El manejo que el gobierno hizo de la pandemia del Covid-19 fue un desastre. La información del número de los contagios y de muertes se mantiene en el más estricto secreto.
 
La comunidad internacional no ve lo que ocurre en Nicaragua. Está preocupada por la vacunación, para hacer frente a la pandemia en pelear sus efectos y recuperar la economía. Esto lo aprovecha la dictadura Ortega-Murillo para hacer de las suyas. La situación cada día se hace más grave. Se intensifica la represión y la persecución de cualquiera que piense distinto. Eso está prohibido. Solo se puede estar con la dictadura. Es tiempo de voltear a ver lo que sucede en Nicaragua.

El presidente explica el resultado de la elección

Rubén Aguilar Valenzuela

En la comparecencia mañanera del viernes 11 de junio el presidente López Obrador intentó dar una explicación de los malos resultados electorales de Morena en la Ciudad de México.

Lo que ocurrió no ha sido resultado de la mala gestión de la pandemia del Covid-19, del aumento de la pobreza, del crecimiento del desempleo y de la tragedia de la Línea 12 del Metro.

El presidente nunca ha sido autocrítico y le molesta la crítica. Quien no se someta de manera incondicional a su persona y su proyecto está mal. La posibilidad de pensar y decidir, en razón de la propia conciencia, es una acción conservadora.

Sólo se es progresista quienes se comporten como él quiere, que implica necesariamente votar por su proyecto y su partido. No existe la libertad de elección.

El suceso se "explica porque aquí es donde se recibió el mayor bombardeo de mentiras y muchos compartieron esas mentiras y con esa manipulación en la capital de la República, que siempre había estado a la vanguardia, ahora hubo un avance hacia el conservadurismo".

De otra manera, para el presidente las personas informadas y con criterio propio son necesariamente sujetas de la manipulación de los medios. No actúan por decisión propia. Ninguna referencia a los malos resultados que llevaron a un voto de castigo.

Para él "un integrante de clase media-media, media-alta, incluso con licenciatura, con maestría, con doctorado, ¡no! Está muy difícil de convencer". Así reconoce que las personas con formación universitaria, que identifica como clases medias, tienen su propio criterio y no se dejan manipular.

En su concepción está mal que las personas tengan aspiraciones de mejorar. Eso no debe ser. Estas se deben conformar con lo que tienen y no aspirar a más ingresos, más estudios, más conocimientos y más cultura. Eso es propio de las clases medias que son necesariamente egoístas.

Las personas que sí votaron por Morena son "la gente pobre, la gente humilde (que) sí internalizó bien el mensaje. ¿Y por qué? Pues la gente que nunca recibía nada, porque no eran tomadas en cuenta, porque se les daba la espalda y de repente empezaron a recibir dinero del presupuesto (...)".

Así, el presidente ofrece la explicación de que ese sector de la población sí votó por Morena y su proyecto, porque recibe dinero del gobierno que encabeza. No es un acto de conciencia. Sino que implica, de alguna manera, la compra del voto.

Los pobres, dice el presidente, "empiezan a darse cuenta de que otro México es posible y ahí sí, por más guerra sucia que hubo, no pudieron. Ese es el cambio de mentalidad al que apostamos, esa es la revolución de las conciencias".

De su visión se infiere que el día que los pobres salgan de esa condición y sean clase media ya no van a votar como se les diga. Solo los que sí han internalizado bien el mensaje, van a sufragar como él les diga. En su proyecto los pobres deben seguir siendo pobres. Así de perverso.

Página 140 de 201