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México: Retroceso de seis años

Rubén Aguilar Valenzuela
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), publicó, el pasado ocho de septiembre, un informe sobre el comportamiento mundial del Índice de Desarrollo Humano (IDH) en 2020 y 2021.
 
En el informe "Tiempos inciertos, vidas inestables", plantea que el IDH ha caído en el 90 por ciento de los países del mundo. El retroceso del progreso de la humanidad ha retrocedido cinco años.
 
Es la primera vez que el IDH - que mide la expectativa de vida, el nivel educativo y el estándar de vida - ha sufrido un retroceso en los últimos 30 años.
 
Esto quiere decir, señala el informe, que ahora tenemos menos expectativa de vida, estamos menos educados y que nuestros ingresos van en caída.
 
En el largo spot de propaganda que fue el cuarto informe de gobierno del presidente López Obrador, se presentó un país maravilloso y único, que avanza sin ningún problema.
 
El texto, que leyó el presidente, lleno de medias verdades y francas mentiras, como la han demostrado diversas organizaciones, no concuerda con la realidad que plantea el PNUD.
 
Nuestro país no es la excepción y de acuerdo al mismo informe la caída del IDH es de seis años, uno más que el promedio general.
 
En el IDH 2020 – 2022, México se ubicó en el lugar 86 entre 198 países, que supone una caída de ocho puestos con relación a 2018.
 
El mayor retroceso es el indicador de esperanza de vida que pasa de 74.2 años en 2010 a 70.1 años en 2021. Son 4.0 años menos. El promedio mundial contempla una reducción de 2.6 años.
 
El IDH considera también indicadores complementarios como inequidad de ingresos, igualdad de género y costo climático.
 
En 2021, México presenta un aumento del 18.1 % en términos de la inequidad del ingreso en comparación con 2018. Ahora, el 1 % de la población acapara el 28.4 % del ingreso.
 
Esto quiere decir que en lo que lleva el presente gobierno se ha concentrado todavía más la riqueza en un muy reducido grupo de la sociedad a costa de los otros sectores de la población. 
 
A nivel mundial, el PNUD señala que la pandemia del Covid-19 ha sido el mayor motor del retroceso, pero no el único y a éste se añaden crisis políticas, económicas y ambientales.
 
El PNUD señala que en este marco, de por sí crítico, surge la guerra de Ucrania que complica todavía más la situación. La expectativa es que 2022 será un año tan sombrío como los dos anteriores.
 
México no será la excepción y lo más probable es que continúe a la baja el IDH, en independencia del país de fantasía en el que vive el presidente. Una es la realidad y otro el discurso de propaganda.

Convento de Nuestra Señora de la Natividad

Rubén Aguilar Valenzuela

Acanceh, Yucatán 

 

Toponimia

La palabra maya acanceh se compone de los vocablos áakam, quejido, y kéej, venado. Significa "quejido de venado".

Historia
El conjunto conventual es una fundación de mediados del siglo XVI de la Orden de Frailes Menores (OFM) de la Provincia de San José de Yucatán. 
 

 

 

 

 


Descripción:

  • Atrio




El atrio está bardeado y al frente hay una explanada de tierra donde se coloca el mercado y se realizan diversos tipos de eventos. A la mano izquierda de la iglesia, al cruzar la calle, una pirámide y la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe. Este espacio se conoce como la Plaza de las Tres Culturas.

  • Iglesia


 
Exterior

La fachada tiene dos cuerpos y cinco elementos. En el primero la portada que es un arco de medio punto enmarcada por dos columnas y una repisa. Arriba de esta la ventana coral rectangular, en medio de dos pilastras y un remate. En los dos extremos adornos de mampostería. En cada lado un contrafuerte arremetido.       

En el segundo cuerpo, las torres – espadañas con tres niveles decrecientes, de mayor a menor tamaño, en cada uno un arco de medio punto. A los lados se repite esta estructura. El diseño no es común. Al centro una estructura que aloja al reloj. Todo el exterior está pintado con el amarillo Izamal. 


En las paredes de los lados siete contrafuertes en cada una y en la parte superior de estas nueve almenas. En esta fotografía se ve la estructura de las torres – espadañas, que tienen dos lados, el del frente y el lateral. Pienso es un diseño de finales del siglo XIX o principios del XX. 
 
Interior


Es de una nave dividida en ocho tramos. El ábside está dentro de un arco de medio punto. El techo se sostiene en arcos de medio punto que se asientan en columna de piedra. El techo tiene las vigas de madera muy propios de la arquitectura que los franciscanos levantaron en Yucatán en el siglo XVI.

  • Convento

Lo que se conserva del convento queda al lado izquierdo de la iglesia.

  • Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe


 
Es una construcción de finales del siglo XVI. Se encuentra a mano izquierda de la iglesia al cruzar la calle. Es probable que esté construida sobre estructuras prehispánicas. Del nivel de la calle a la entrada de la capilla hay doce escalones.

La fachada tiene dos cuerpos. En el primero la portada, que es un arco de medio punto de piedra. El segundo la espadaña con tres arcos, dos en la parte baja y uno en la superior. La estructura es de forma irregular y tiene almenas. En la parte superior de los muros hay también almenas.      

Comentario


 
La fundación del Convento de Nuestra Señora del Natividad, hacia mediados del siglo XVI, es parte de la expansión de la evangelización de los franciscanos de la Provincia de San José de Yucatán. En la época colonial, la Península de Yucatán estuvo a su cargo.    
 
El conjunto conventual tiene los elementos de la propuesta arquitectónica que los franciscanos diseñaron, para esta región. A lo largo de los siglos la iglesia ha vivido diversas intervenciones. No distingo bien cuáles son los elementos originales del siglo XVI y cuáles los de los siglos posteriores. Pienso que la fachada de la Capilla de la Virgen de Guadalupe sí es del siglo XVI.

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  • Visitas 

2022 (agosto, con Sebastián) 

  • Fuentes consultadas 

Notas de la visita

AMLO y la Iglesia católica: la guerra religiosa que no fue

Rubén Aguilar Valenzuela 
Ilustración: Estelí Meza

Tras el asesinato de los sacerdotes jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos, el pasado 21 de junio, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y la Compañía de Jesús hicieron pública su crítica a la estrategia de seguridad del gobierno actual. En lugar de recoger los señalamientos, el presidente Andrés Manuel López Obrador arremetió de inmediato contra los obispos y los jesuitas en una de sus conferencias mañaneras. Su ofensiva desde esa tribuna duró dos o tres días, pero después el presidente dejó de hablar del tema. De forma parecida, la CEM y los jesuitas también tomaron la posición de no insistir en su crítica.
 
Es de conocimiento público que el presidente no perdona a quien lo ha criticado y que siempre busca, de una u otra manera, vengarse de aquellos a quienes considera sus enemigos por el simple hecho de atreverse a contradecirlo. A poco más de un mes del asesinato de los sacerdotes, el presidente volvió contra la Iglesia católica y sus obispos. Esta vez, sin embargo, optó por hacerlo a través de un emisario o esquirol que le es fiel y también muy útil.
 
El ataque
 
El 3 de agosto, el pastor evangélico pentecostal Arturo Farela Gutiérrez —hombre muy cercano al presidente— abrió fuego en contra de la Iglesia católica. En una entrevista publicada en El Universal, el religioso recitó textual el guion preparado en Palacio Nacional. Dudo que Farela lo hubiera hecho por cuenta propia. Nunca antes, en los muchos años que tiene como pastor y también metido en la política, se había manifestado de esa manera. En la entrevista el ministro protestante acusó a la Iglesia católica de "incendiar al país" con los pronunciamientos sobre la violencia imperante y la estrategia de seguridad del gobierno que sus dignatarios hicieron a partir del posicionamiento de los obispos ante el asesinato de los jesuitas en la Sierra Tarahumara.
 
Farela, quien dice orar con el presidente en Palacio Nacional, sostuvo que las críticas a la inseguridad que enfrenta al país vertidas por sacerdotes y obispos católicos eran de "muy mal gusto" y "francamente equivocadas". Siguiendo el guion, aseguró que las expresiones de preocupación de los portavoces de la Iglesia católica "son sin fundamento, sin razones y sin argumentos. Con esto, podemos darnos cuenta de que la jerarquía católica no desea el bien de México, sino todo lo contrario: está tratando de incendiar al país". Para el guía espiritual del presidente, a pesar de la contundencia de los datos que dan cuenta de los trágicos niveles de violencia, "el país está en paz" y "no hay violencia".
 
El pastor Farela es presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas y Evangélicas (Confraternice), una de las expresiones más conservadoras —incluso reaccionarias— del evangelismo. En el guion, presumiblemente preparado por los responsables de la comunicación del presidente, Farela leyó que: "el México de hoy es muy distinto; ahora es un país institucional que se ciñe al respeto del Estado de derecho". Y añadió que "por ello, debemos apoyar al presidente y dejar de hacerle esas críticas destructivas; hay que hacerlas, pero de manera constructiva para ayudarlo". El líder de la Confraternice también aseguró que en el gobierno de López Obrador no existen fallas o errores, ni tampoco nada que cuestionar. A los voceros de la Iglesia católica los acusa de irracionales: "En un país democrático debe haber crítica fundamentada, reflexiva, analítica, pensante, pero no irracional".
 
En 1991 Farela y otros pastores fueron convocados por el presidente Carlos Salinas de Gortari a una reunión privada en la que les anunció que venía un cambio en la Constitución para reconocer la existencia oficial de las iglesias. A partir de ese momento, los evangélicos asumieron un papel cada vez más visible en la vida pública del país. En particular, Farela y la Confraternice apoyaron abiertamente y con toda su fuerza las candidaturas de López Obrador en 2006, 2012 y 2018. Se sabe que el presidente, cercano al evangelismo pentecostal, sigue orando con su pastor incondicional.
 
La reacción
 
Al día siguiente de la publicación de la entrevista con Farela el padre Mario Ángel Flores Ramos, director del Observatorio Nacional de la CEM, respondió al pastor evangélico en el mismo diario. El sacerdote afirma que la Iglesia "está llamando a la responsabilidad de las autoridades para revisar sus estrategias y para asumir sus compromisos". Y añade que "hasta el momento no ha habido una respuesta; no ha habido empatía. Al contrario, ha habido rechazo y todo mundo lo puede ver". El padre Flores Ramos afirma también que "la Iglesia, después de ese rechazo, que incluso incluyó insultos, no respondió de una manera inadecuada o violenta". Al contrario, dice, "la Iglesia ha llamado a la oración, al compromiso, a la paz. No estamos llamando a un incendio sino a una conciencia de la ciudadanía y a una responsabilidad de los gobernantes".
 
Flores Ramos, quien fuera rector de la Universidad Pontificia de México, continúa: "Las opiniones que la Iglesia ha dado no son ataques; son críticas que son válidas. Y sólo estamos ejerciendo un derecho consagrado en la Constitución". Y añade: "No estamos teniendo injerencia en cuestiones políticas, porque no nos interesan, pero sí como parte de la sociedad mexicana estamos expresando legítimamente nuestros puntos de vista".
 
Flores Ramos asegura que los dignatarios de la Iglesia católica están "dispuestos al diálogo. Lo que nos está faltando en medio de todo esto es precisamente eso, el diálogo". También plantea que "estamos siendo gobernados con un monólogo interminable. Todos los días escuchamos un monólogo. ¿Dónde está el diálogo? Eso es precisamente lo que estamos pidiendo nosotros". De manera directa, el sacerdote apela a Farela y a través de él a Palacio Nacional: "Un gobierno que ataca, que divide, ¿dónde deja el amor al prójimo? ¿Dónde está? ¿De qué sirve saludar sólo a los que te saludan? ¿De qué sirve querer solo a los que te quieren? ¿De qué sirve solo ayudar a los que te ayudan? Dice el Evangelio: de nada. El prójimo somos todos, no hay una visión selectiva, como se está realizando".
 
Hasta la intervención de Flores Ramos, la Iglesia católica no había respondido a los ataques de López Obrador. En esta ocasión, sin embargo, la institución reaccionó de inmediato a la campaña de desprestigio en su contra que Palacio Nacional al parecer ha confiado a uno de los líderes más conocidos y poderosos de las iglesias evangélicas pentecostales.
 
La guerra que no fue
 
Tras la respuesta de la Iglesia —respuesta que, es importante subrayar, no vino a través de la CEM o de alguno de sus obispos, sino en la voz individual de un sacerdote— Palacio Nacional decidió no seguir con la crítica y en su lugar optó por el silencio. Hubo un claro cambio de estrategia. Seguramente los ideólogos de cabecera del presidente y sus asesores en comunicación —entre los que uno supone se cuentan Jesús Ramírez, el vocero de la presidencia, y Rafael "El Fisgón" Barajas, el monero de palacio— midieron el costo de antagonizar al catolicismo y recularon. Vieron, o alguien cercano les hizo ver, la gravedad de iniciar en México una guerra religiosa entre el sector de las iglesias evangélicas liderado por Farela y la Iglesia católica. Hay que celebrar que el presidente y sus allegados hayan dado marcha atrás. En esa guerra todos perderían, pues ciertas regiones del país —ahora sí— se hubieran podido incendiar con una tela prendida en Palacio Nacional.

Un presidente que defiende los arrestos que violan los derechos humanos

Rubén Aguilar Valenzuela

En 2019 se modificó la Constitución, para ampliar la lista de delitos que ameritan Prisión Preventiva Oficiosa, que equivale, por la vía de los hechos, al arresto automático sin que existan acusaciones y pruebas sólidas.
 
La nueva medida disparó el número de las personas presas en las cárceles del país. De acuerdo a Intersecta, organización sin fines de lucro, a partir de entonces, el porcentaje de detenidos en prisión preventiva pasó del 30 % al 42 % en el 2021.
 
En lo que va de 2022 ha habido un promedio de 225, 628 personas privadas de la libertad, el 41 % ha sido sujeta de la prisión preventiva. Así, un promedio de 93, 227 personas han estado en la cárcel sin haber sido condenadas.
 
Para diciembre de 2018, al término del gobierno de Peña Nieto, el 37.5 % de los hombres estaba en prisión preventiva, pero para junio de 2022, en el gobierno de López Obrador, eran ya el 40.2 %.
 
De diciembre de 2018 a junio de 2022, las mujeres en prisión preventiva pasaron del 44.7 %, al 50.9 %. A partir de julio de 2020, las mujeres en esa condición siempre representan más del 50 %.
 
A quien más afecta este sistema, que ha sido denunciado por organismos nacionales e internacionales como violatorio de los derechos humanos, es a las mujeres y a los pobres.
 
Los datos arrojan que quienes se encuentran en prisión preventiva son en el 54.1 % de los casos, personas menores de 35 años. Están sobrerrepresentadas quienes tienen menor escolaridad.
 
En seis de cada 10 casos, sus ingresos mensuales eran de 7,500.00 pesos, que equivale a menos de dos salarios mínimos de 2021. Y una cuarta parte tenía ingresos de menos de 3,000.00 pesos, inferior al salario mínimo de ese año.
 
Para hacer todavía más grave la situación a esto se suma que ocho de cada 10 personas tenían dependientes económicos de manera previa a su reclusión. Sus familias quedan desprotegidas.
 
Desde 2000, los años de mayor registro de muertes de personas privadas de la libertad son 2020 y 2021. En estos dos años, 1,859 personas privadas de la libertad perdieron la vida, de ellas 510 estaban en prisión preventiva. Es decir: tres de cada 10 personas que fallecieron en estos años no tenían, una sentencia.
 
Las personas que están en prisión preventiva viven distintas carencias y situaciones de violencia. No se les garantiza el acceso a artículos básicos, productos de gestión menstrual, medicamentos ni atención médica en los centros penitenciarios.
 
Y en las cárceles viven situaciones de violencia como robos, lesiones físicas y violencia sexual. Los estudios muestran que la violación en la cárcel es cuatro veces más común que a nivel nacional para las mujeres y trece veces más común para los hombres en prisión preventiva.
 
El presidente, a pesar de toda la evidencia, defiende la Prisión Preventiva Oficiosa, que sobre todo afecta a las mujeres y los más pobres.
 
Con todo lo que tiene a mano, entre otras cosas amenaza y presiona a los ministros de la SCJN, que no apoyan su decisión de violentar los derechos humanos. Se dice, con todo, que es un humanista.
 
(Texto elaborado a partir de Prisión preventiva oficiosa: datos para la discusión, Haydeé Gómez, Adriana E. Ortega, Regina Isabel Medina y María Fernanda Torres, Nexos, 1 de septiembre, 2022. Son integrantes de Intersecta, Organización de la Sociedad Civil) Se puede ver en: https://bit.ly/3RgWvnc

La última cinta de Krapp

Rubén Aguilar Valenzuela    
En 1958, el dramaturgo y novelista irlandés Samule Beckett (1906-1989) escribió el monólogo La última cinta de Krapp. En 1969 ganó el Premio Nobel de Literatura.
 
La obra cuenta la historia de Krapp que desde hace más de 30 años graba en cintas su vida, para dejar registro de ella. Al cumplir los 69 años, decide escuchar la grabación del día que cumplió 39 años.
 
En la libertad donde lleva anotado el orden de las cintas, encuentra donde está la de esa noche. En la obscuridad de un cuarto escasamente iluminado, prende la grabadora y oye la cinta.
 
Adelanta, detiene y regresa la grabación. Los recuerdos despiertan la memoria que va y viene en tres planos temporales distintos: la juventud, la madurez y la vejez.
 
El texto de Beckett, que algunos críticos consideran el más autobiográfico, es una reflexión de carácter filosófico sobre el sentido de la vida.
 
Es una pregunta sobre el pasado, que es el que construye, al final, la idea del futuro. Es lo que permanece. Es también un adentrarse a verse en la trayectoria de los años.
 
El tiempo pasa y al recordar lo que se ha vivido aparece la realidad con sus contradicciones. Lo bueno y lo malo. El gozo y el dolor. Se cobra sentido de que hay un final.
 
Esta obra de Beckett nos remite al pasado, que ya no podemos cambiar, pero sí recordar. Nos plantea la pregunta de si el pasado puede dar cuenta del presente y explicar lo que será el futuro.
 
Del montaje de la obra, la directora Sandra Félix, que ha dirigido más de 40 obras de teatro, dice: "que ir de la mano de Luis de Tavira en esta travesía de vida ha sido un viaje extraordinario: colega, amigo, maestro del arte teatral. Su profundidad intelectual, filosófica e intelectual enriqueció el estudio del universo breckttiano. La forma en que se entregó a este reto actoral es algo que definitivamente quedará en nuestra memoria".
 
Y añade que "Beckett nos hace tocar las fibras de la fragilidad humana: de nuestra propia fragilidad. Ver a Krapp, ese viejo en solitario que recuerda su pasado, nos hace pensar en lo que somos, lo que hemos sido y lo que seremos (...)". La obra del Premio Nobel nos enfrenta a la realidad de que todos los seres humanos guardamos los recuerdos del pasado.
 
En nuestra condición de mortales, de que nuestra vida tiene un fin que resulta imposible evitar, los recuerdos de lo que ya pasó lo son de la vida que fue en otro tiempo y que desde el hoy nos señalan que algún día, en el futuro, dejaremos de ser. Desde el hoy nos confrontamos con el ayer. Nosotros fluimos de manera permanente en la vida hasta ya no ser.
 
Luis de Tavira, director y dramaturgo, vuelve a actuar como lo hizo en La última sesión de Freud (Marc St German) y La Fundamentalista (Juha Jokela). Y en este monólogo de Beckett, de 60 minutos, que se van muy rápido, lo hace una vez más con enorme naturalidad. El crea un Krapp que resulta creíble. Nos transmite su angustia y desesperación. Su dicción es perfecta. El Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006, es un gran actor. Me gusta mucho su trabajo.
 
La escenografía de Philippe Armand es radicalmente minimalista: Un escritorio, una silla, una grabadora y tres lámparas. Y la iluminación, que también es de él, crea un ambiente de penumbra que envuelve muy bien a Krapp haciendo ir y venir las cintas de la grabadora. En la reflexión de su vida a partir de la memoria del pasado.
 
Se puede ver hasta el 13 de septiembre. Funciones sábado y domingo a las 18.00. Foro La Gruta. Centro Cultural Helénico. 
 

 
La última cinta de Krapp      
Foro La Gruta
Centro Cultural Helénico
Dramaturgia: Samuel Beckett
Dirección: Sandra Félix  
Escenografía e iluminación: Philippe Armand
Diseño sonoro: Rodrigo Castillo
Elenco: Luis de Tavira
 
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Samuel Beckett. Nació el 13 de abril de 1906, en Foxrock, cerca de Dublín, en el seno de una familia irlandesa de clase media. Tras asistir a una escuela protestante en el norte de Irlanda, ingresó en el Trinity College de Dublín, donde empezó a escribir poemas y hace su licenciatura en lenguas romances. En 1926 viajó a París con la intención de conocer a los célebres escritores (Joyce, Hemingway, Fitzgerald, etc) asentados en la ciudad francesa por aquel entonces. En 1937 se estableció definitivamente en París, donde trabajaría temporalmente como secretario de James Joyce, autor que ejerció una gran influencia sobre su obra.
 
En 1942, tras adherirse a la Resistencia, tuvo que afincarse brevemente en la zona liberada del sur de Francia.
Al final de la guerra regresó a París, donde produjo cuatro grandes obras: su trilogía Molloy (1951), Malone muere (1951) y El innombrable (1953), y su célebre obra de teatro Esperando a Godot (1952), textos de una gran austeridad formal en los que el dramaturgo irlandés remarcaba el carácter angustioso y absurdo de la condición humana. Gran parte de su producción posterior a 1945 fue escrita en francés. Otras obras importantes, publicadas en inglés, son Final de partida (1958), La última cinta de Krapp (1958), Días felices (1961), That Time (1976), y dos colecciones de Poemas (1930 y 1935). En 1969 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Murió en 1989. (Circulo de Bellas Artes de Madrid)
 

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