Francisco Tobías

En esta ocasión te comento que el día 30 de julio de 1874, Saltillo se abochornó: tres oficiales del 9° regimiento del ejército, sin el menor pudor, se bañaron en la fuente de la Plaza de Armas. Sí, en la fuente que se encontraba frente a la Catedral de nuestra hermosa ciudad de Saltillo. Y esto sucedió ante los ojos incrédulos de los Saltillenses que pasaban o paseaban por el lugar.
Los oficiales eran Francisco Linares, Eduardo Cabrera y Manuel Grajales. El Alcalde, al percatarse de lo sucedido, dio parte a la máxima autoridad militar que en esa época era el Gobernador, cargo que recaía en el señor Carlos Fuero.
El Gobernador dictaminó inmediatamente el cese a los oficiales, ya que no solo causaron malestar en los Saltillenses, sino que además manchaban la imagen de la institución a la que pertenecían, por lo que la orden también abarcó darles cárcel y aplicar la sanción que la autoridad municipal dispusiese.
Como sentencia, el Presidente Municipal aplicó 10 pesos de multa y un mes de arresto, por el deshonroso comportamiento de los militares.
Pero, no, no acuséis injustamente a estos tres militares, quienes no pretendían hacer escándalo, sino manifestar su necesidad de agua, ya que no les habían mandado el vital líquido para el uso en el regimiento militar.
Los Saltillenses de ese entonces no se conformaron con la multa y el arresto. Pidieron un castigo mucho más severo: una sanción ejemplar para los tres elementos castrenses que lo único que querían era bañarse. Incluso, hubo quien propuso el castigo llamado “La Picota en Tonel”, el cual se aplicaba a los ciudadanos beodos que consistía en introducir a los inculpados en un tonel lleno de desperdicios humanos y dejarlos un tiempo para que la gente los insultase y así aprendieran buenas costumbres.
Sí, amigas y amigos Saltillenses, el 30 de julio de 1874, tres integrantes de las fuerzas armadas protestaron por la falta de agua, bañándose en la fuente de la Plaza de Armas, manera muy peculiar para manifestar su inconformidad, mas no la adecuada.
@franciscotobias

En esta ocasión te comento que en el año de 1867, para ser precisos el 11 de julio, el Gobernador de Coahuila, Andrés S. Viesca, emitió un decreto, de una gran visión educativa y social, disponiendo la creación del Ateneo. El 2 de octubre de ese mismo año abrió sus puertas, y su inauguración oficial se realizó el 1 de noviembre, en la calle de Juárez. Su primera morada fue la casa marcada con el número 2.
En esta ocasión te platico sobre un hecho que estremeció a todo Saltillo, villa aún, allá por el año de 1665, cuando don Vicente de Voz Mediano encontró la muerte de manera violenta.