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No cash, be happy

Francisco Tobías

Dentro de la ciencia económica se pueden analizar dos variables de manera simultánea para interpretar si éstas tienen alguna relación, a esto se le conoce como correlación. Esta relación, puede ser positiva o directa en caso de “moverse” juntas, si llegarán a “moverse” de manera opuesta es negativa o indirecta.

Ejemplos sencillos son la ley de la oferta, la cual establece que cuando el precio de la mercancía aumenta el vendedor está dispuesto a vender más y si el precio baja el mismo vendedor desea vender menos, mostrándose en este caso una correlación positiva. Sucediendo una correlación indirecta en el caso de la ley de la demanda, la cual sostiene que los compradores están dispuestos a comprar más cuando el precio baja, y a comprar menos cuando el precio sube.

La correlación de las variables pareciera interminable, como el caso del uso del dinero en efectivo y la felicidad, ya que, de manera por lo menos intuitiva o empírica, podemos darnos cuenta de la existencia una relación indirecta, o negativa, entre estas dos variables. Es decir que en aquellos países donde se usa más efectivo se vive de una manera menos feliz.

Ya que, al analizar el ranking del índice de la felicidad y el uso de efectivo, existe una tendencia negativa, por lo menos de manera general. La mayoría de los países que utilizan más efectivo se encuentran, desafortunadamente, en las posiciones más bajas del índice de la felicidad, mientras que la mayoría de las economías que utilizan métodos de pago “no cash” se encuentran en las primeras posiciones. Caso curioso, situación que no sucede con México.

Los países que menos utilizan efectivo son Australia, Islandia, Noruega, Países Bajos y Suiza. Australia ocupa la posición 11 en el índice de la felicidad, mientras Islandia se ubica en la tercera posición, seguido de Suiza y después Países Bajos, y en la 7ª. Posición Noruega.

Por su parte los países que utilizan más efectivo se encuentran al final del ranking de la felicidad, excepto, afortunadamente México. Birmania es la economía que utiliza más efectivo ocupa el lugar 126 de 147 en el índice de la felicidad, Etiopía lugar donde el 95 por ciento de las transacciones son en efectivo tiene el lugar 132 referente a la felicidad, Gambia siendo el tercer país donde se usa más efectivo, ocupa la posición 112 en el índice de la felicidad. El único país que se ha declarado ateo, Albania, según el índice de la felicidad se encuentra en la posición 87 mientras ocupa el 4º lugar mundial con el uso de más efectivo.

Es cierto que el uso de “no cash” o “sin efectivo” depende de muchos factores como lo son la tecnología, la infraestructura, el ingreso de los habitantes de un país, la confianza, el contar con reglas y leyes adecuadas, además de la facilidad de su uso.

El caso de nuestro país pareciera ser la excepción, pues a pesar de ser la 14va economía que utiliza más efectivo en el mundo, 80 por ciento de las transacciones son con este medio de pago, ocupamos el décimo lugar en el índice de la felicidad.

Pareciera que para los mexicanos las palabras de la diva, María Félix siguen presentes cuando dijo: “El dinero no es la felicidad, ah pero como calma los nervios”.

Mis 4 recomendaciones de ahorro para el 2026

Francisco Tobías

Para el 2026 se estima que la economía mexicana tenga un crecimiento bajo, entre el 1 y el 2.5 por ciento, con una inflación, oficial, baja del 4 por ciento y se espera que el Banco de México continúe con una política hacía la baja en la tasa de interés con altas probabilidades de que al cierre del año entrante la tasa de interés sea del 6 por ciento.

Por su parte la economía global, según la OCDE, crecerá menos durante el 2026, respecto al 2025, reduciéndose del 3.2 al 2.9 por ciento, por su parte la inflación seguirá a la baja, reduciéndose del 3.5 al 3 por ciento.

Los economistas analizamos la información con el objetivo de “pronosticar” el futuro y así poder contribuir en la toma de decisiones con el objetivo de maximizar la satisfacción de las necesidades.

Con datos posibles del futuro se pueden realizar recomendaciones para proteger el patrimonio, hacer crecer el capital, generar inversiones, cuidar el ahorro y hasta para poder irse de vacaciones. Para el 2026 me permitiré dar 4 recomendaciones.

La primera recomendación es aprovechar el uso de la tecnología para realizar inversiones en crowfunding, el cual es un sistema mediante el cual diversos ahorradores realizan una “polla” para prestarle dinero a quien lo necesita, con tres ventajas, la primera, este programa es regulado por la Comisión Nacional Bancaría y de Valores, segundo el ahorrador es decir quien presta dinero, recibe una tasa de interés mucho mayor que la ofrecida por cualquier banco y tercero por su parte quien solicita el prestamos paga una tasa de interés menor a la que le pagaría a una institución financiera. Me permitiré recomendar dos plataformas, yotepresto.com y prestadero.com.

La segunda recomendación para ahorrar es el Bitcoin, durante las jornadas recientes esta criptomoneda ha cotizado a la baja, ocasionando que este activo digital que por increíble que parezca se convierta en una excelente opción para el ahorro, pues al bajar su precio se presenta la gran oportunidad de compra, recordando que durante su tiempo de existencia esta nueva forma de “dinero” siempre alcanza un nuevo máximo en el mediano plazo. Una moneda digital que empezó con un valor de $0.00076 dólares en el 2009 y hoy con sus alzas y bajas tiene un precio de casi 88 mil dólares norteamericanos es sin duda el mejor aval para convertirse en una herramienta de ahorro y protección al patrimonio. Para realizar este tipo de inversión en México se puede realizar por medio de la plataforma de Bitso.

Mi tercera recomendación son los ETFs (Exchange Traded Funds) que en México conocemos como Fondos Cotizados en Bolsa, los cuales son como un tipo de “capirotada” de acciones que cotizan, como su nombre los dice, en la bolsa de valores, con la ventaja de que ofrecen diversificación, costo bajo y sobre todo con la gran facilidad de invertir de manera muy sencilla en mercados muy complejos. Estas inversiones se realizan por medio de un bróker digital siendo en nuestro país la más popular Capital.com

La cuarta recomendación, siendo la más conservadora, la más segura, pero a la vez la que menos ganancias puede dar son los CETES, los cuales, con Certificados de la Tesorería de la Federación, siendo un tipo de pagare que el gobierno emite y mediante el cual los ciudadanos podemos prestarle dinero al mismo gobierno a cambio de un interés, hoy oscilan entre el 7 y el 8 por ciento anual. Este tipo de inversión se puede realizar desde el celular con la aplicación Cetesdirecto.

Recuerde que bien lo dijo John Kenneth Galbrait, quien fue un economista, político, diplomático, embajador y profesor de las Universidades de Harvard y Princeton: “La única función de la predicción económica es hacer que la astrología parezca algo más respetable”. Por mi parte más allá del pronóstico o recomendación les deseo que el 2026 sea un año lleno de bonanza, abundancia, salud, éxito y amor.

Imprimir más dinero

Francisco Tobías

Si el dinero es el principal instrumento que utilizamos para comprar artículos y con ellos satisfacer nuestras necesidades, ¿por qué las autoridades monetarias no imprimen más dinero? Y así todos tuviéramos suficiente dinero para adquirir las mercancías.

Podríamos pensar que imprimir dinero a diestra y siniestra es la solución a todos los males económicos, pues así todos contaríamos con dinero para poder comprar mercancías con las cuales satisfagamos nuestras necesidades; sin embargo, esa es la peor decisión que se puede tomar.

Si el Banco de México (Banxico), autoridad monetaria de nuestro país, decidiera imprimir más billetes y troquelar más monedas, lo que ocasionaría sería más pobreza y mayores problemas económicos. La razón es que existiría mucho más dinero con el cual se pudieran comprar la misma cantidad de mercancías existentes, generando una escasez de ellas y ocasionando una inflación desmedida.

Imaginemos que tenemos 10 pesos, con los cuales deseamos ir a comprar, como todos los días, al estanquillo de la esquina, el de Don Félix, una golosina que sabemos cuesta esa misma cantidad. Llegamos, la compramos y la disfrutamos. Al día siguiente Banxico decide imprimir más dinero; nosotros llegamos una vez más con Don Félix y, al querer comprar la misma golosina, nos dice que el precio ahora es de 15 pesos. Le preguntamos el motivo, a lo que el vendedor nos dice: “Como ahora todos traen más dinero, empecé a vender más golosinas, de las cuales ya tengo muy pocas, por lo que decidí aumentar el precio”.

Don Félix haría lo correcto, lo que sucede en cualquier mercado y en cualquier economía: aumentaría el precio de sus productos, esto por la escasez ocasionada ante el exceso de dinero que hay. Por cierto, a esa cantidad de dinero los economistas la llamamos el circulante.

Pues así sucede en la economía “real”, pero ahora imaginemos que no solo Don Félix aumenta sus precios, sino todos los vendedores y proveedores que hay en la economía, quienes actuarían de la misma manera. Por supuesto que los precios se elevarían de una manera considerable gracias a una espiral inflacionaria y a la escasez de mercancías que se tendría.

Una espiral inflacionaria se presenta cuando el aumento en el precio de ciertas mercancías, como por ejemplo la gasolina, genera que otras mercancías aumenten de precio, y estos aumentos generan otros aumentos, y así sucesivamente.

La impresión desmedida de dinero ocasiona que ese mismo dinero pierda valor. Incluso las hiperinflaciones que se han sufrido en el mundo se han ocasionado por la impresión descontrolada de dinero, tal como la que vivió México en 1982 o la que existió en Hungría durante el año de 1946, cuando los precios se tenían que actualizar, es decir, subir, cada 15 horas.

Tal como lo dijo el Premio Nobel de Economía, Milton Friedman: “La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que es y solo puede ser producida por un aumento más rápido de la cantidad de dinero que de la producción”. En pocas palabras, imprimir dinero no crea riqueza; la verdadera riqueza se genera produciendo más y mejor, no fabricando billetes.

Es el mercado, compadre

Francisco Tobías

Hace algunos días un compadre me llamó, vía telefónica, para decirme que no había explicación, que era un abuso, que era una exageración, los precios tan exorbitantes de las habitaciones de los hoteles en la Ciudad de México durante el mundial FIFA 2026.

Para entrar en contexto sobre los precios del hospedaje durante la jornada mundialista, estos se incrementan de manera descomunal. Según un estudio de The Athletic, el cual es un medio de información y noticias deportivas, de las 4 ciudades que tendrán el mayor aumento en el precio del hospedaje hotelero, 3 son las sedes mexicanas. En cuarto lugar, está la Perla Tapatía, con un 405 por ciento, la Sultana del Norte se encuentra en segundo lugar con un altísimo 466 por ciento, mientras que el primer lugar con un literal exagerado incremento de 961 por ciento está la Ciudad de los Palacios.

Para ejemplificar el caso de una manera más clara señalo dos ejemplos; el hotel Ibis, tiene una tarifa regular de 800 pesos por noche, durante la justa deportiva el precio por noche en ese hotel de franquicia francesa es de 9 mil pesos, es decir tuvo un incremento del mil 125 por ciento. Por su parte la cadena hotelera norteamericana Courtyard, tiene una tarifa regular de 2 mil quinientos pesos, y durante la copa FIFA el costo medio es de 28 mil pesos, lo que significa un aumento de mil 200 por ciento.

La realidad no es un exceso o abuso de las empresas hoteleras, la verdad es que el mercado quien establece los precios. Cuando la oferta, es decir cantidad de habitaciones disponibles, no puede ajustarse a la demanda; en este caso no se puede aumentar las habitaciones disponibles de la noche a la mañana y sólo durante un mes; se ocasiona una escasez provocando que las existentes, que son pocas, se conviertan en más deseadas, que de manera regular. Haciendo que los precios suban, ¿qué tanto?, lo suficiente para que todas las habitaciones se alquilen. Esto debido a que, al llegar una gran cantidad de turistas futboleros, están dispuestos a pagar los “exorbitantes” precios. Si los viajeros no están dispuestos a pagar esas tarifas, los precios bajarían, hasta un punto en el cual se pondrían de acuerdo, turistas y hoteles, a ese punto los economistas lo llamamos punto de equilibrio.

Todas ciudades mundialistas, incluso aquellas cercanas, en los tres países; Canadá, EEUU y México tendrán un aumento del turismo, generando así un aumento en el precio de las tarifas hoteleras, por ejemplo, en Houston será del 457 por ciento, Vancouver del 233 por ciento.

Regresando a la llamada telefónica, le dije: “Compadre, no es un abuso, así es el mercado”. Mi interlocutor al final de la llamada me aseguró que tendría que cambiar su visita a la Ciudad de México, cuando el mercado vuelva a la normalidad, es decir después del Mundial 2026.

Penny

Francisco Tobías

Cuando la sociedad empezó a utilizar el dinero, éste no era como lo conocemos hoy en día, ni billetes, ni monedas, ni que pensar en un cheque, en una tarjeta de crédito y olvidémonos del dinero digital. En sus inicios, hace más de 12 mil años, el dinero era mercancía, que se utilizaba para realizar trueque.

Mercancías como sal, conchas, ganado, dientes de ballena, cacao se utilizaban para la compra - venta de otras mercancías. Por supuesto la sociedad, las relaciones comerciales cambiaron y por supuesto el dinero fue evolucionando. Hasta como lo conocemos hoy en día, ya sea en billetes, tarjetas, monedas, cheques o dinero digital como lo son las criptomonedas.

El dinero que utilizamos hoy en día es conocido como dinero fiduciario el cual representa un valor, y cuyo valor inscritico, es decir el valor por si mismo, es mucho menor que el que representa. Para ejemplificar hablemos de un billete de mil pesos mexicanos el cual representa esa cantidad, pero su valor, es decir lo que cuesta elaborarlo es de tan sólo un peso con 40 centavos.

En la economía norteamericana la moneda más utilizada, literalmente hasta este momento, es el “cent”, llamado “penny”, en circulación se encuentra la exorbitante cantidad de 114 mil millones de pennies, los cuales son fabricados de zinc y cobre, moneda que el pasado 12 de noviembre se acuñó por última vez en la casa de moneda de ese país, oficinas y fabrica instalada en la ciudad del amor, Philadelphia.

El motivo de la suspensión definitiva de la producción de monedas de un centavo norteamericano se debió a su costo de producción, pues cada “penny” costaba 3.69 centavos es decir casi 4 veces más que el valor que representa, convirtiéndose en realidad en un mal negocio hasta para quien fábrica las monedas. Además, la inflación se ha hecho presente, pues en realidad en 1792 cuando circuló el primer centavo de dólar, se podían adquirir varias mercancías y hoy en día no hay mercancía alguna que se pueda comprar con un “penny”.

Aquí en México tuvimos una situación semejante durante la década de los 50´s del siglo pasado, con los Hidalgos, las cuales eran monedas con valor nominal de 1 y 5 pesos, pero cuya acuñación contiene plata ley 0.720, por supuesto que su valor nominal es mucho menor que el valor mismo de la moneda.

Pareciera que en los Estados Unidos se dieron cuenta que, con los centavos, les sale más caro el caldo que las albóndigas.

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