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Índice TACO

Fransico Tobías

En realidad, pensé que se trataba de un índice económico, sobre el taco, ese platillo de comida que es símbolo universal de la mexicanidad, pero no, ni de harina ni de maíz. Se trata de un índice desarrollado por Deutsche Bank, la cual es una institución financiera de origen alemán siendo una de las más grandes del mundo.

Los analistas de esta entidad financiera desarrollaron hace poco un indicador financiero llamado “TACO”, pero déjeme aclarar antes de que empiece a saborearse unos taquitos, que este indicado nada tiene que ver con los tacos y poco pero muy poco con la economía mexicana. En realidad, se refiere al acrónimo “Trump Always Chickens Out”, que en español significa “Trump siempre se acobarda”.

 

Para nadie es un secreto que el presidente Donald Trump después de lanzar una amenaza o de realizar una acción como el imposición o aumento de los aranceles, al paso de poco tiempo suaviza su acción o incluso ha llegado hasta a retractarse. De hecho, pareciera que el comportamiento del presidente 47 de los EEUU es irracional. Dejando a su paso reacciones en los mercados financieros. Antes esta situación y con el fin de prever lo que sucederá en los mercados los analistas desarrollaron el índice TACO considerando 4 factores de la Unión Americana, tres económicos y uno político; calculado cada 20 días.

 

Los factores económicos que se consideran son: la inflación esperada en un año, el comportamiento del índice S&P 500; el cual es el índice bursátil más importante de los EEUU agrupando a las 500 empresas de mayor capitalización; y la tasa de interés del bono norteamericano a diez años. Por su parte el factor político es la popularidad de Trump.

 

Cuando la combinación de estos 4 factores aumenta o es alto se espera que en breve el presidente norteamericano de marcha atrás a alguna decisión o bien la suavice.

 

Pero ¿este indicador sobre el comportamiento de Trump que nada tiene que ver con los deliciosos tacos para qué se utiliza? Con este índice los inversionistas pueden tomar decisiones de comprar acciones cuando el presidente norteamericano amenaza o realiza una acción, que pareciera incongruente, para que al momento en el cual suavice su acción o recule obtener una ganancia por el rebote financiero. En palabras más sencillas: cuando Trump amenaza o toma una decisión “alocada” los mercados caen, el precio de las acciones baja; ese es el momento para comprar; cuando se acobarda Trump, las acciones suben de precio; siendo este el momento de la venta para así aprovechar el rebote y obtener una ganancia.

 

En economía casi todo se puede medir, o bien los economistas tratamos de medir todo, aunque en ocasiones pareciera que el famoso androide C-3PO de Star Wars tiene razón al decir: “A veces no comprendo el comportamiento humano”. Y eso que no conoció a Donald Trump.

 

 

 

Las guaguamóviles

Francisco Tobías

Hace algunas semanas asistí a una boda, durante el festejo trasmitieron videos en los cuales en más de una ocasión mostraron imágenes de la mascota de la pareja, incluso de forma simbólica Lorenza, como se llama la perrita de raza cocker, firmó el acta de matrimonio entre Marielita y Sayeg.

Los gustos, las tendencias sociales, así como el precio, las expectativas, los precios de otras mercancías, y hasta la cantidad de la población son factores que determinan la demanda de la mayoría de los productos.

Existen ejemplos visibles de como las tendencias sociales y la cantidad de población “objetivo” de ciertas mercancías afectan en la demanda, como sucede en el mercado de lo son las “mamá móviles” sí me refiero a esas miniváns diseñadas para tener mayor comodidad y espacio interior, ideal para familias numerosas, las cuales generalmente eran o son conducidas por madres de familia.

La demanda de este tipo de vehículos tuvo su auge del año 2000 al 2005 comercializándose a nivel mundial 8.5 millones vehículos, empezando después un declive anual quinquenal, ya que del 2006 al 2010 las ventas fueron de 7 millones de unidades, para los siguientes 5 años las minivans vendidas en el mundo fueron 5 millones, reduciendo sus ventas para una cantidad de 4 millones del 2020 al 2025.

Por otro lado, la demanda, y la venta, de accesorios automotrices para mascotas se ha disparado de manera espectacular, para darnos una idea, este mercado en el año 2000 representaba menos de 2 mil millones de dólares, para el 2015 equivalía a 4 mil quinientos, 10 años después, es decir en el 2025 las ventas de estos artículos fue mayor a los 32 mil millones de dólares, tendiendo un crecimiento de más del 700 por ciento.

Este cambio en la demanda y por lo tanto en el mercado no se debió por la falta de comodidad de las “mamá móviles”, ni del precio de estos autos, sino fue por un cambio en el comportamiento de los consumidores, mientras las familias más jóvenes hoy, conformadas principalmente sólo por la pareja, prefieren tener mascotas que hijos, su comportamiento hicieron cambiar el mercado, desplazando las minivans por autos en los cuales se pudieran instalar accesorios para sus mascotas.

Así es bien los dijo el filosofo griego Heráclito: “Todo cambia nada es” y pareciera que las “ mamá móviles” están siendo cambiadas por “guaguamóviles”.

PD Que Marielita y Sayeg, junto a Lorenza sean siempre felices.

El “alto” al fuego, la OPEP+ y la economía

Francisco Tobías

El reciente anuncio del presidente Donald Trump de frenar los bombardeos contra Irán no solo representa un giro en la estrategia militar, sino también un respiro para la economía global. En cuestión de horas, los mercados reaccionaron con claridad: el precio del petróleo tipo Brent,  el cual es un referente internacional para fijar e precio del oro negro, llegó a caer entre un 4 y 6 por ciento, pasando de niveles cercanos de los 90 dólares por barril a la zona de los 84 a los 86 dólares, mientras que el WTI, petróleo texano que es referencia para el pretóleo de los EEUU retrocedió en cifras semejantes. Al mismo tiempo, las bolsas mostraron recuperación: el S&P 500, que podría considerarse como el índice bursátil más imoportante de los Estados Unidos, avanzó cerca de 1%, mientras que el Nasdaq, bolsa de valores que se centra en empresas de tecnología e innovación, subió alrededor de 1.3% tras el anuncio. La lectura es clara: menor tensión geopolítica reduce el riesgo percibido y devuelve liquidez a los mercados.

A este entorno petrolero se suma un factor clave del lado de la oferta, es decir de la explotación. La OPEP y sus aliados, Arabia Saudita y Rusia, anunciaron un aumento en la producción de crudo en 188 mil barriles diarios, buscando estabilizar el mercado y evitar un creciente incremento en el precio. Todo indica que hay una relación inversa entre las tensiones en Medio Oriente con la oferta mundial del pertóleo, es decir que cuando la tensión baja, la producción de este hidrocarburo aumenta, lo que ocasiona dos efectos, por un lado la baja del precio y por otro “alivio” a las economías, como México, que dependen de la importación de este tipo de energéticos. En nuestro país entre el 50 y 30 por ciento de la gasolina que consumimos es importada.

La “suspensión” de la guerra, el incremento de la producción mundial de petróleo, que dará inicio en junio, son factores que también dan alivio al comercio internacional

Este nuevo escenario reduce presiones inflacionarias y a da una mayor certidumbre tanto a  empresas como a consumidores en el corto plazo. Sin embargo, el equilibrio sigue siendo muy frágil, cualquier cambio en el conflicto podría revertir rápidamente estos avances. Es definitivo la economía global continúa moviéndose al ritmo de la geopolítica, donde cada decisión tiene efectos inmediatos en precios, inversiones y crecimiento. Como dijo Warren Buffett, “la incertidumbre es el amigo del inversor de largo plazo”; pero en el corto plazo, sigue siendo el principal factor que define el comportamiento de los mercados.

No es la dieta, es la economía

Francisco Tobías

La semana pasada fui a comer con dos compañeros de trabajo al restaurante “La Puntada” en Nueva Rosita al salir, Hugo, uno de mis dos compañeros, nos invitó un helado de yogurt. Llegamos al negocio, entramos y la vendedora de manera muy amable nos ofreció la nieve en venta, eran tres presentaciones, medidas o tamaños. Juan José, apodado “Toro”, quien dijo estar a dieta, empezó escogiendo el vaso más pequeño y terminó con el más grande. Por supuesto que Hugo y yo escogimos el más grande desde el principio, él tal vez por gusto yo para no desaprovechar que me lo iban a “pichar”.

Al salir del negocio, después de comernos el helado, Juan José me dijo: “Rompí la dieta”, a lo que le dije: “la economía puede más que la dieta”. Se me quedo viendo y empecé a explicarle.

Dentro de la ciencia económica existe una rama llamada la economía del comportamiento la cual, con herramientas de psicología, estudia y analiza la manera en que los factores emocionales, cognoscitivos y sociales participan en la toma de decisiones del individuo o del consumidor. Es decir, estudia la diferencia entre lo que debería de hacer una persona de manera racional y lo que realmente hace.

Dentro de este estudio hay un análisis llamado “efecto señuelo”, en el cual a las opciones de compra - venta se incluye una tercera opción, siendo esta la intermedia o la del medio. Señalando que la “peor” opción es precisamente esa tercera, la del medio. En palabras sencillas la opción intermedia está colocada sólo para provocar que la gente compre la opción grande, no para que el consumidor la elija.

Volvamos al ejemplo de la nieve de yogurt, las medidas de los vasos y sus precios eran, el chico por 20, el mediano por 35 y el grande 40 pesos. ¡Por sólo 5 pesos más puedes comprar el vaso grande! ¡Wooow es una ganga! Eso pensamos los consumidores, creemos que tenemos un ahorro sin embargo la realidad es distinta lo que ha logrado el vendedor es vendernos más.

El sesgo cognitivo, que es la generación de juicios equivocados, ocasionando decisiones irracionales gracias a las interpretaciones erróneas, se hace presente en el efecto señuelo.

Este “truco” provoca por otro lado que las primeras dos opciones parezcan muy pequeñas y caras ante la opción grande.

Así que cada vez que compre el paquete “grande” se dará cuenta que ha vuelto a caer en el señuelo, y si compra un helado grande recuerde, como le sucedió a “Toro”, no es la dieta es la economía.

Entre el 0 y el 1

Francisco Tobías

Corrado Gini fue un italiano superdotado, quien en 1912 desarrollo un coeficiente mediante el cual se mide la desigualdad de ingresos de una población por medio de herramientas estadísticas.

El coeficiente de Gini se convirtió rápidamente en la herramienta principal para entender qué tan equitativamente se distribuye el dinero entre los habitantes de una sociedad. Aunque suene técnico, en realidad se puede explicar de forma sencilla: mide la desigualdad económica, es decir, qué tan grande es la diferencia entre los que tienen más y los que tienen menos ingresos.

Imaginemos una comunidad pequeña donde todos ganan exactamente lo mismo. En ese caso, no hay desigualdad: todos viven en condiciones similares. El coeficiente de Gini para esa comunidad sería 0, lo que representa igualdad perfecta. Ahora pensemos en el extremo opuesto: una comunidad donde una sola persona tiene todo el dinero y el resto no tiene nada. Ahí la desigualdad es total, y el coeficiente de Gini sería 1 En la vida real, los países se encuentran en algún punto entre estos dos extremos. Entonces, el coeficiente de Gini siempre se mueve entre 0 y 1. En realidad la mayoría de los países tienen valores entre 0.25 y 0.60 aproximadamente.

¿Por qué es importante este indicador? Porque no basta saber cuánto se produce en un país o en una economía. Ya que un país puede ser muy rico, pero si ese dinero se concentra en muy pocas manos, la mayoría de la población viviría en situaciones precarias. El coeficiente de Gini ayuda a ver esa realidad, la de la desigualdad del ingreso, que a veces no es evidente con otros datos.

En México el coeficiente de Gini va a la baja, de manera constante, desde el año 2000, siendo en el 2024, última medición, en 0.391, ubicándonos como una economía con “desigualdad moderada”, de hecho acabamos de pasar el umbral de la desigualdad.

Es importante entender que un coeficiente de Gini alto no solo es un tema económico, sino también es unn tema social y político. Debido a que una gran desigualdad genera tensiones, inseguridad y desconfianza en las instituciones. Por otro lado, reducir la desigualdad suele estar relacionado con mejores niveles de bienestar general.

Sin embargo, el coeficiente de Gini tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, no muestra quiénes son los ricos o los pobres, ni cómo se vive realmente en cada grupo. Tampoco refleja aspectos importantes como el acceso a servicios públicos, la calidad de vida o las oportunidades.

Entender este concepto permite ver más allá de los números generales de crecimiento económico. Nos invita a hacernos una pregunta clave: no solo cuánto crece la economía, sino para quién crece realmente.

Además se trata de que todos ganemos más, que la economía sea más pareja, es decir que los de abajo suban, no de que los de arriba bajen. Lo primero es desarrollo económico lo segundo es estupidez.

Por cierto, Corrado Gini estudió derecho, matemáticas, economía y biología.

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