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Impuesto Global

Francisco Tobías

Una política fiscal para atraer inversiones extranjeras a cualquier país es la de cobrar impuestos muy bajos e incluso exentar de ese pago a a las empresas que deciden realizar sus inversiones dentro del territorio del país que ofrece este “beneficio” fiscal. Un ejemplo de esta política tributaria es la zona libre de la frontera norte de México, la cual abarca 43 municipios, en los cuales el gobierno federal cobra 8% de IVA y el ISR sólo del 20%.

Esto se realiza con la intención de que esas zonas fiscales sean atractivas para la inversión y así generar empleos, consumo, crecimiento y desarrollo. Política que se aplica tanto en países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo, sin importar su ubicación geográfica o su riqueza.

Con el Covid19, el mundo, la sociedad y por supuesto la economía cambió, se tuvieron que realizar ajustes inmediatos y otros con lentitud para así intentar volver a alcanzar niveles, como el del PIB, previos a la pandemia.

Uno de estos ajustes o cambios, que no se han aplicado tan rápido, es el impuesto global, pero no se apure, que a la inmensa mayoría de nosotros no nos lo cobraran, pues se trata de impuesto que únicamente se aplicará a aquellas empresas transnacionales, alrededor de 100, que obtienen ingresos anuales superiores a los 868 millones de dólares.

La propuesta inicial, realizada por los Estados Unidos, fue de cobrar un restante del hasta el 21% de las utilidades de las transnacionales, hoy se busca que sea sólo un 15%. Es importante explicar que ese porcentaje no es total, ya que los gobiernos donde se tenga la sede de la empresa sólo cobrarán el diferencial del ISR que se cobra en el país donde se produce la mercancía hasta el 15%, diferencia que llegará a las arcas del gobierno del país de donde se origina la inversión.

140 países, representando el 94% del PIB mundial, en el 2021 acordaron la implementación del impuesto mínimo global, con lo que se busca recaudar 150 mil millones de dólares.

Existen muchos comentarios a favor y por supuesto en contra de este intento de impuesto global, las consecuencias y resultados serán distintos, se ajustarán los flujos de inversión en el mundo, el cobro del ISR se modificará, existirán ganadores y perdedores. Ojalá que este impuesto no se convierta en su propia antítesis pues debemos de recordar que el objetivo real de los impuestos es la redistribución del ingreso.

El proceso de globalización pareciera que sólo tiene como límite, hoy, el mismo mundo, pues de manera cada vez más evidente, aunque lenta en muchos aspectos, como el del cobro de los impuestos, tiende hacia la estandarización global.

Argentina y su dolarización

Francisco Tobías

La inmensa mayoría de las economías del mundo cuentan con una moneda de curso legal, la cual puede ser definida como la moneda oficial, con la cual se realizar todas las transacciones dentro del territorio político de esa economía, para el caso de México es el peso.

La moneda de curso legal además de ser reconocida por los integrantes de la economía como el medio de pago aceptado “universalmente”, es el producto de la soberanía monetaria de la misma economía, pues su emisión se encuentra a cargo de una autoridad, legalmente constituida, como lo es el Banco de México.

La autonomía monetaria permite que la autoridad pueda desarrollar y aplicar políticas, valga la redundancia, monetarias con el objetivo principal de evitar que su moneda pierda valor, lo cual sucede por la inflación. Sin embargo, debido a muchos factores ya sean políticos, económico, sociales y hasta externos, existen economías cuya inflación se ha disparado, alcanzando cifras estratosféricas, como lo fue el caso de Argentina para el 2023 alcanzando los 211%, es decir que si cierta mercancía costaba 10 pesos argentinos, el 1 de enero de ese año, para el día último de ese año costaba 21.10 pesos argentinos.

Existen muchos casos de inflación galopante, como lo fue la que sufrió ese país sudamericano en 1991 alcanzando un aumento en los precios del 2,314%, sí es decir que si producto costaba 1 peso al inicio de ese año a finales tenía un precio de 2,314 pesos. Incluso existen ejemplos con inflaciones más altas como las experimentada en Zimbabue en 2008 cuya inflación fue de 89,700 trillones, por cierto, es decir cada día los precios se duplicaban. Motivo por el cual la autoridad económica de ese país decidió sustituir su moneda por el rand sudafricano y por el dólar norteamericano. Realizando algo muy parecido a lo que los economistas llamamos dolarización.

Pero, ¿qué es la dolarización?, no es más que un proceso en el cual la moneda de curso legal local es desplazada, no de manera inmediata, por el dólar norteamericano.

Hace unos días el presidente argentino Milei, presentó un proyecto para dolarizar a la economía de Argentina, cuyo primer paso es dejar de emitir pesos argentinos, aceptando el dólar como medio de pago de manera oficial para así en el mediano plazo todas las transacciones en aquel país se realicen mediante el dólar. Incluso el mandatario dijo, y cito textual: “Los pesos serán una pieza de museo”, por supuesto se refiere al peso argentino.

Los estudios señalan que una dolarización tiene efectos positivos como la reducción de la inflación, debe de existir mayor crecimiento económico, así como la eliminación de alguna devaluación. Pero pareciera que toda decisión económica, como las monedas tienen dos caras, pues la dolarización provoca la pérdida de la autonomía monetaria.

Esperemos que los argentinos tengan beneficios de esta decisión económica, así como sucedió con El Ecuador, sin embargo, de todas las economías dolarizadas, la argentina será la más grande.

Lo dijo Maradona y debe de aplicar para la dolarización: “si vas paso a paso y con confianza puedes llegar lejos”.

El Concorde y el pozo

Francisco Tobías

La economía es una ciencia social que gira alrededor del individuo, de hecho sin la existencia de éste, la economía no existiera. Al estudiar la manera en que satisfacemos nuestras necesidades, dentro de un sistema económico, los economistas creemos que siempre se busca la maximización de las utilidades, es decir obtener el mayor beneficio al menor costo posible, sin embargo, no siempre actuamos de esa manera, incluso muchas decisiones las tomamos de manera intuitiva, automática o hasta involucrando sentimientos.

Un claro ejemplo de cuando un ente, ya sea individuo, gobierno, empresa u organismo, actúa de una manera distinta a la esperada por los economistas, cuando espera obtener los beneficios esperados después de hacer inversiones de tiempo, dinero y esfuerzo, continúa invirtiendo, esperando recuperar lo perdido.

A este comportamiento económico se llama la falacia del costo hundido y también es conocido como la falacia del Concorde, haciendo referencia al avión supersónico de pasajeros europeo, cuyo caso explica perfectamente lo que significa la falacia.

El avión Concorde fue desarrollado y fabricado por la empresa francesa que hoy se llama Airbus de manera conjunta con BAE System empresa de origen británico, con aportaciones importantes de los gobiernos de ambos países. Esta aeronave surcó los cielos desde 1976 hasta el 2003, su costo tanto de producción como de uso y mantenimiento era altísimo, pues recorría la misma distancia que un jet en la mitad del tiempo. Desde sus inicios no generaba utilidades económicas, después de una década las inversiones para el Concorde seguían aumentando, por las empresas y los gobiernos, llegó el Siglo XXI y las utilidades no se reflejaban en dinero, pero las inversiones seguían, ya que las empresas y gobiernos involucrados pensaban que ya habían invertido tanto dinero, tiempo y esfuerzo que era necesario continuar con el proyecto para así intentar reducir sus pérdidas. Fue hasta el 2003 con el último vuelo de este avión supersónico que se dejó de invertir en el proyecto, después de 27 años.

Acá por donde vivo cuando una persona está equivocada en lo que está haciendo le decimos: “Estas en el pozo y sigues escarbando”, esta es una forma mucho más coloquial para explicar lo que es la falacia del costo hundido, y hasta más rápida que un vuelo supersónico del Concorde.

Los migrantes vistos desde allá

Francisco Tobías

Cuando leemos o escuchamos sobre el tema económico de la migración de nuestros connacionales a los Estados Unidos, pensamos en las remesas y como el dinero que ganan en aquella nación genera beneficios en la economía mexicana, sin embargo, es igual de interesante analizar lo que sucede del aquel lado de la frontera gracias al trabajo de los migrantes.

En la Unión Americana viven poco más de 45 millones de migrantes, entre legales e ilegales, representando casi el 14% de la población total, han logrado convertirse en una parte importante y fundamental para la economía norteamericana. Para dimensionar su importancia basta con decir que industrias como la de la construcción, la alimentaria y la de servicios se derrumbarían sin la participación de 11 millones de trabajadores migrantes que no cuentan con status legal de residencia. 

Es cierto que sin la participación de los migrantes la economía norteamericana no sólo se derrumbaría de hecho, fuera catastrófico tanto para los ciudadanos de ese país, para su economía, incluso para la economía mundial. Pero es igual de cierto que es inevitable que los migrantes dejen de participar en la aún más grande economía del mundo.

Los ciudadanos y residentes legales de nuestro vecino del norte cargan con un costo por la migración, ya sea legal o ilegal, ya que a esas personas que arriban se les tiene que proporcionar salud, alimentación, vivienda y educación, servicios que son de alguna manera cubiertos con los impuestos. Por ello se tiene estimado que en los próximos 10 años el gobierno norteamericano realicé un gasto de 7 billones de dólares con los cuales se pueda proporcionar trabajadores a su economía y estos mismos logren incrementar el consumo, para así hacer crecer su economía, entrando a un círculo virtuoso. 

Sólo los migrantes mexicanos contribuyen con 2.7 billones de dólares al año, según la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), por ello no es nada irracional que el gobierno norteamericano decida “gastar” 7 billones de dólares para los migrantes quienes multiplicaran esa cifra, logrando hacer crecer el consumo, la inversión, el empleo y el PIB.

En los Estados Unidos existe un exceso de demanda de trabajo, es decir hay más vacantes laborales que personas dispuestas a trabajar, los funcionarios del gobierno lo saben, los presidentes – candidatos lo saben por ello las “amenazas” electorales sobre la deportación masiva de migrantes ilegales, no son más promesas que no se pueden y no se van a cumplir.

La economía más grande, fuerte, enérgica no sólo hoy en día sino de la historia al final no es más que el resultado de la migración y eso es más certero que cualquier análisis económico.

 

La economía y los colores

Francisco Tobías

De manera reciente se han empezado a clasificar las actividades de la economía en colores, de acuerdo con factores y elementos comunes, esto con el objetivo de combatir el cambio climático, además de lograr una sostenibilidad y un desarrollo inclusivo. Este modelo

Debemos de recordar que en economía todo cambia, nada es permanente, y con seguridad se incluirán más colores en esta clasificación, pero actualmente se tiene la siguiente clasificación.

Por supuesto que al hablar de economía verde nos referimos a las actividades que buscan cuidar el medio ambiente, sin embargo, al referirnos a los océanos y mares se habla de la economía azul, mientras que las actividades de innovación tecnológica y de ciencia se engloban en la economía amarilla, con la economía naranja nos referimos a la cultura, actividades artísticas y a la propiedad intelectual, para hablar del consumo como factor prioritario de la economía se utiliza el color rojo, las actividades económicas de los adultos mayores se consideran en la economía plateada, por supuesto que la economía violeta hace referencia a la igualdad de género. En esta clasificación también se consideran aquellas actividades fuera de la ley las cuales están señaladas con el color negro, por su parte el color gris es utilizado para englobar aquellas actividades legales pero que no son registradas ante la autoridad.

Todos los colores juntos conforman un sistema económico, es necesario aclarar que un color sólo no es por sí mismo un sistema económico, incluso no podría estar aislado de los demás colores. Así como un solo color primario no es un arcoíris, un color económico no es economía.

Si bien dice la canción: “De colores se visten los cambios en la primavera”, pues de la misma forma se visten los cambios en la economía.

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