Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

El Ejército y la creación de la Guardia Nacional

Rubén Aguilar Valenzuela
La propuesta de creación de la Guardia Nacional (GN) fue de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), de acuerdo a un documento en poder de Reforma (11.11.22).
 
Ésta, en su momento, se le presentó al entonces candidato a la presidencia de la República, López Obrador. La idea central es que con la creación de este cuerpo se libraba al Ejército de las tareas de seguridad pública.
 
En la carpeta, que hace semanas el secretario de la Defensa entregó a senadores de la Comisión de Defensa Nacional, se hace un alegato de la amenaza que representa para el país el crimen organizado.
 
De acuerdo al texto, el Colegio de la Defensa estudió la constitucionalidad de la creación de un organismo que contribuyera a contener y desarticular a las bandas del crimen organizado.

En el documento se dice que la creación de la GN tiene como finalidad: "(...) complementar y en su momento relevar al Ejército y Fuerza Aérea Mexicana de las tareas de seguridad pública".
 
Y añade "tomando como referencia los diferentes países que cuentan con organismos similares con una base militar, constatando que las naciones que han aplicado este modelo de seguridad han obtenido, resultados favorables, una vez que se han consolidado".
 
El documento lleva el nombre de "Presunto proceso de militarización del País y control operativo y administrativo de la Guardia Nacional (GN)".
 
Tal como se presenta el documento en Reforma, la creación de la GN era para relevar al Ejército, como en otros países, de las tareas de seguridad pública.
 
En un principio se dijo que la GN era un organismo civil, aunque se integró con elementos del Ejército y la Armada y estuvo a cargo de militares. En los hechos solo fue civil de membrete.
 
¿En algún momento hubo cambio de posición del Ejército que ya no vio a la GN como un instrumento para relevarlo en las tareas de seguridad pública? ¿Fue decisión del comandante en jefe?
 
Lo que ahora quiere el Ejército, hay un grupo del alto mando que se opone, es que la GN sea otro cuerpo dentro del mismo, a más de la Fuerza Aérea.
 
La mayoría de Morena en la Cámara de Diputados, violando la Constitución, votó que así fuera, y el caso está en manos de la SCJN, que todavía no resuelve sobre esa materia.
 
Lo correcto, en cumplimiento de lo que señala la Carta Magna, sería que la SCJN decretara que es anticonstitucional la incorporación de la GN al Ejército.
 
Esto obligaría a la creación de un organismo civil de carácter nacional que se haga responsable de la seguridad pública, para apoyar la acción de la policía de los gobiernos estatales.
 
La evidencia señala que si los estados no se hacen responsables de la seguridad pública, con el apoyo de las fuerzas federales, nunca habrá de resolverse el problema.

El discurso y los símbolos del bolsonarismo

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado domingo los fieles de Jair Bolsonaro (São Pablo, 1955), que fuera presidente del Brasil (2019-2023), se tomaron en Brasilia la plaza de los Tres Poderes.

En su ataque al Congreso, la Presidencia y el Tribunal Supremo contaron con el apoyo de la Policía Militar del gobierno del Distrito Federal a cargo de Anderson Torres, que fue ministro de Justicia en el gobierno anterior.

Al momento de los hechos se encontraba de vacaciones en Florida, donde ahora vive Bolsonaro.  En Brasil, la Policía Militar depende de los gobernadores para el caso de Ibaneis Rocha, aliado de primera hora de Bolsonaro.

Cuando los asaltantes ya habían iniciado su operativo y se supo que Torres estaba en Florida, el todavía gobernador en ese momento lo destituye. Y graba un video donde pide disculpas a Lula.

El sábado el ministro de Justicia federal, Flavio Dino, avisó al  gobernador que llegaba una nueva tanda de bolsonaristas para apoyar las protestas. No hizo nada.

El Tribunal Supremo suspendió al gobernador de su cargo por 90 días a quien acusa de connivencia con delincuentes que ya habían anunciado cometerían actos violentos contra los poderes constituidos.

Eduardo Heleno, politólogo y profesor del Instituto de Estudios Estratégicos de la Universidad Federal Fluminense (INEST-UFF), a propósito de la acción del domingo, ha hecho un análisis de los símbolos que utiliza la derecha bolsonarista.

En término del discurso Bolsonaro y sus fieles seguidores dicen defender la libertad y la democracia, pero en su voz dejan de ser bienes comunes, para pasar a ser instrumento del nuevo fascismo que ellos representan. 

La demostración más clara de que rechazan la democracia es que no reconocen los resultados de la elección y tampoco aceptan la crítica y nada que los contradiga.

En ese marco se han apoderado de los símbolos de la República. La bandera de Brasil se ha convertido en símbolo de su partido.

Los uniformes de camuflaje, de uso exclusivo para las Fuerzas Armadas, de acuerdo a la ley brasileña, se han convertido en vestimenta oficial de estos fascistas.

El himno nacional para ellos no es símbolo de la comunidad nacional, sino afirmación moral de un grupo que excluye a los otros. Solo ellos son la nación.

En versión de Heleno, el bolsonarismo tiene los elementos propios de una secta: culto a la personalidad, estado de gracia que se expresa en el carisma, percepción de un entorno hostil, lectura religiosa extremista y la ilusión del acceso a la verdad.

El estrato social del bolsonarismo se caracteriza en lo general por ser blanco, pertenecer a los estratos medios altos, muchos son militares en activo o pertenecen a la reserva de las Fuerzas Armadas y de la policía.

Esto, dice el politólogo, da a los bolsonaristas la falsa sensación de omnipotencia y la percepción delirante de ser la reserva moral de la nación. No temen ser castigados porque para ellos la ley solo aplica a los demás.

En Brasil, la reacción de los otros poderes es ahora decisiva para contener a los fieles del bolsonarismo. La disyuntiva es clara: La república y la democracia brasileña se fortalecen o quedan a merced del nuevo fascismo creado por Bolsonaro. ¿Algún parecido con México?
 

¿El papa Francisco va a renunciar?

Rubén Aguilar Valenzuela
La muerte del papa emérito Benedicto XVI, el pasado 31 de diciembre, ha despertado todo tipo de especulaciones sobre la posibilidad de la renuncia del papa Francisco. El 11 de febrero de 2013, Benedicto sorprendió al mundo cuando anunció que dejaría su cargo el 28 de febrero del mismo año, por razones de salud y avanzada edad. Nacido en 1927, fue nombrado papa el 19 de abril de 2005, cuando tenía 78 años. Presentó su renuncia a los 85 años y vivió como papa emérito una década, más tiempo del que duró su papado; al morir había cumplido 95 años.


Ilustración: Fabricio Vanden Broeck
 
 
La renuncia anterior a la suya ocurrió en 1415, cuando el papa Gregorio XII (1406-1415) dejó su cargo para poner fin al Cisma de Occidente, un periodo en el que tres religiosos se asumían como papas legítimos. De acuerdo al Derecho Canónico de la Iglesia católica, el cargo de papa es vitalicio y dura hasta la muerte del pontífice. En los más de 2000 años de la historia del papado solo se han dado seis o siete renuncias.
 
El papa Francisco tenía 76 años cuando el cónclave de cardenales lo nombró líder de la Iglesia el 13 de marzo de 2013. El pasado 17 de diciembre cumplió 86 años. La situación de Francisco no es la misma que aquella que Benedicto enfrentaba al momento de su renuncia. En esa época los burócratas de la Curia Romana, por la vía de los hechos, conducían los destinos de la Iglesia. Francisco inició el proceso de transformación de la Curia apenas asumida su responsabilidad, para devolver al papa su autoridad plena, que se había perdido en los últimos años del papado de Juan Pablo II. En los ya diez años de su pontificado ha sufrido los embates de los sectores más conservadores de la Iglesia, en particular algunos obispos de Estados Unidos, pero ha continuado con su proyecto de cambio.
 
En agosto del año pasado, Francisco citó a los cardenales en Roma para explicar y analizar la operación de la nueva Constitución Apostólica (Praedicate Evangelium) en la que el Vaticano trabajó nueve años y que entró en vigor desde el pasado junio. Esta Constitución, uno de los más relevantes aportes del papado de Francisco a la Iglesia, modifica la estructura organizativa de la Curia Romana y sustituye la que en 1988 promulgó Juan Pablo II. La propuesta avanza en la descentralización de la Curia y abre la puerta a una mayor presencia de laicos y mujeres en la Iglesia. Además, establece una estricta regulación que amplía el control, la vigilancia y las sanciones para evitar los abusos a menores.
 
En un acto de fuerza, en esa misma ocasión nombró a 21 nuevos cardenales, de manera que el Colegio cardenalicio cuenta ahora con 229 cardenales; de estos, sin embargo, sólo 132 son electores. Los que pueden elegir son los que tienen menos de ochenta años; los otros pueden asistir al cónclave, pero no votan. Ahora los cardenales nombrados por Francisco son 113, de los cuales 83 son electores: claramente la mayoría. Los electores nombrados por sus antecesores son ya sólo 49.  La distribución geográfica de los cardenales es la más amplia en la historia de la Iglesia: 107 proceden de Europa, 54 de ellos electores; de América, sesenta, 38 de ellos electores; de Asia, treinta, veinte de ellos electores; de África, veintisiete, diecisiete de ellos electores; y de Oceanía, cinco, tres de ellos electores.

A la hora de nombrar cardenales, Francisco ha buscado asegurar que sean obispos; que estén de acuerdo con el cambio en la Iglesia, que pertenezcan a las distintas regiones del mundo y que trabajen en las diócesis de las periferias. Lo que ahora se puede ver es que el papado de Francisco sigue con una agenda amplia que avanza en su proyecto de cambio —a veces radical— de las estructuras eclesiales. A pesar de sus problemas de movilidad, ha demostrado ser un papa muy activo. Francisco ha hablado públicamente de su situación de salud. En una entrevista con Julian Quirós y Javier Martínez-Brocal, del periódico ABC de Madrid, dijo que "la Iglesia no se gobierna con la rodilla, sino con la cabeza". Por si alguien tuviera dudas.
 
Se sabe que sectores particularmente conservadores de la Iglesia jerárquica se proponen aprovechar la muerte del papa emérito para lanzar una ofensiva contra Francisco con el objetivo de hacerlo renunciar, para citar a un cónclave que nombre a un nuevo papa. Francisco, acusado de hereje por estos grupos, tendrá que enfrentar la andanada de estos jerarcas ultraconservadores, que son una absoluta minoría dentro de la Iglesia, pero que hacen mucho ruido y generan problemas que no pueden ignorarse.
 
Alberto Melloni, historiador de la Iglesia, citado por Daniel Verdún, corresponsal de El País en el Vaticano plantea: "La oposición que tiene Francisco dentro de la Iglesia no debe minusvalorarse. Todos los papas la han tenido, también los gobernantes. Hasta cierto punto es normal. El problema es que ahora las resistencias apuntarán directamente a su dimisión y a un cónclave que cambie el eje del pontificado". Y añade que "Benedicto se fue pensando que se seguiría su línea ―su candidato preferido era Angelo Scola―, pero no fue así. Si la presión para la dimisión crece y se hace fuerte, para el papa será un problema. Porque la única condición de la renuncia es que debe ser libre. De modo que cuanta más presión tenga, más impensable será ese paso a un lado. El Papa no puede rendirse a la voluntad de los otros".
 
Verdún entrevistó también a Austen Ivereigh, biógrafo de Francisco y una de las personas que mejo lo conocen, quien le dijo que "la muerte de Benedicto abre el camino a renunciar cuando llegue ese momento" y que "parecía inconcebible que lo hiciera con su predecesor vivo. Pero al mismo tiempo creo que es un pontificado con mucho camino por recorrer y veo a Francisco mejor que el año pasado en términos de salud y energía".
 
La actitud del papa Francisco y los reportes de los vaticanólogos y de quienes lo conocen sugieren que no hay ningún elemento que señale la intención del papa de renunciar. Por el contrario: los hechos y datos muestran a un papa en gran actividad. Los sectores más conservadores ya no podrán recurrir al papa emérito al que intentaron, en más de una ocasión, utilizar como un freno y contención al actuar del papa Francisco.  Lo que sigue en el tramo final del pontificado de Francisco, ya sin la mirada de Benedicto, es acelerar y consolidar los cambios para aprovechar la lucidez de la que todavía goza.
 
En la entrevista con los periodistas del ABC, el papa hace una análisis de las personas conservadores en la Iglesia que "se aferran a lo que se hizo antes. El problema no es la tradición. La tradición es la fuente de inspiración. La tradición son nuestras raíces que te hacen crecer y van andando y creciendo y te hacen crecer en vertical. El problema es andar hacia atrás". Añade que "en italiano lo llamo 'indietrismo': 'No, mejor estar como se hacía antes,' 'es más seguro,' 'no arriesgues'. Ese marchar hacia atrás". Continúa con su reflexión: "Decía un músico que la tradición es la garantía del futuro. Y otro, que la tradición es la fe viva de los muertos; pero el tradicionalismo es la fe muerta de los vivos".
 
El papa está consciente de que se enfrenta a grupos que no quieren cambiar y se refugian en el pasado. Ante la pregunta ¿qué ocurre si un pontífice queda repentinamente impedido por problemas de salud o accidente?, el papa responde: "Yo ya he firmado mi renuncia [. . .] Le dije [a Tarcisio Bertone, el secretario de Estado del Vaticano]: 'En caso de impedimento por cuestiones médicas o qué sé yo, acá está mi renuncia. Ya la tienen'".
 
Después de la muerte del papa emérito se plantea la necesidad de normar la existencia de esta figura, que solo tiene diez años. Ivereigh, el biógrafo de Francisco, asegura que este "mismo dijo que, si no se acomete, existe el riesgo de crear una autoridad paralela con la figura del emérito. Benedicto siempre fue muy leal, pero es indudable que algunos opositores le usaron de una forma escandalosa para dañar al Papa". Es al actual obispo de Roma a quien toca dar forma jurídica, dentro del Derecho Canónico, a esta figura que podrá repetirse en el futuro.

México, la actitud ante los migrantes

Rubén Aguilar Valenzuela
En nuestro país menos del uno por ciento de sus habitantes es migrante contra el 16% en Estados Unidos y el 21% en Canadá, naciones con las que integramos la América del Norte.

Este grupo está fundamentalmente constituido por jubilados de estos dos países, que han decidido vivir a México por las condiciones del clima y porque es considerablemente más barato.

La Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022 (Enadis), que realiza la Secretaría de Gobernación (Segob), identifica las actitudes de la sociedad mexicana con relación a los migrantes.

La Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (Upmrip), responsable de aplicar la encuesta, percibe prejuicios en la sociedad mexicana con relación a los migrantes.
 
En su versión dentro de la población en general se piensa que los migrantes quitan empleo, generan inseguridad y traen enfermedades.

Estas percepciones generan un ambiente de rechazo, xenofobia y discriminación hacia los migrantes, que dificulta su integración en las comunidades.

Propicia también se violen sus derechos humanos y se crean barreras, que dividen y polarizan a las comunidades que los reciben.

La Segob sostiene, con todo, que la percepción sobre los migrantes y refugiados no se divide en blanca o negra sino que existe una gama de matices, que van de la aceptación al rechazo.

Considera también que los medios de comunicación y las redes sociales pueden contribuir a generar una actitud positiva o negativa sobre los migrantes y los refugiados.

Nuestro país, recuerda la Segob, es signataria de acuerdos mundiales y regionales que obligan a respetar y proteger los derechos humanos de los migrantes.

Esto sin importar su nacionalidad y estatus migratorio a fin de garantizar su seguridad y bienestar. El discurso de la Segob es el correcto, pero la realidad es otra.

La política migratoria de México, acordada con Estados Unidos, desde el gobierno de Donald Trump, es la deportación de los migrantes, en particular de los centroamericanos.

Los discursos son unos y la realidad es otra. Lo que cuenta, más allá de las palabras huecas, ocurre en la realidad, que podemos constatar todos los días.

Añado un dato de la encuesta: el  65.1% de los encuestados percibe que, entre la población de la localidad en la que vive, existen prejuicios hacia los migrantes.

Museo de Arte Eclesiástico e Histórico 

Rubén Aguilar Valenzuela

Monasterio de Rila

Bulgaria

 

Edificio

Está en una de las áreas del monasterio, que se funda en el siglo X, por san Juan de Rila, pero el actual edificio es del siglo XIX.

 

Colección

La colección se integra con piezas de los siglos XIV al XIX. En particular de este último siglo. La gran mayoría son íconos, pero hay también libros, documentos, vestimenta y objetos que se utilizan en las celebraciones litúrgicas.  

 

Comentario

Por la importancia del monasterio pensé que me iba a encontrar con piezas más antiguas y de mayor valor artístico. En las diferentes destrucciones del edificio se fueron perdiendo las obras de arte del pasado.

Ahora gran parte de los objetos que se pueden ver son obras del siglo XIX. No todos los íconos expuestos me parecen obras de arte. Algunos artísticamente son pobres.

 

Twitter: @RubenAguilar

 

 

Página 92 de 205