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Casts de Nina Beier en Museo Rufino Tamayo (Bosque de Chapultepec, Ciudad de México)  

Rubén Aguilar Valenzuela

Exposición 

Casts reúne una serie de esculturas y performance de la artista danesa Nina Beier (1975, Aarhus, Dinamarca). La  curaduría es de Aram Moshayedi,  curador en jefe interino en el Hammer Museum de Los Ángeles y curador residente en el Museo Tamayo.  

 

El título de la exposición refleja la naturaleza doble de los intereses de Beier, ya que en inglés la palabra Cast, hace relación tanto a un proceso escultórico a base de moldes, como al papel asignado a un actor en el reparto de una obra.

 

El curador destaca la importancia que tiene la interrelación, en la propuesta y práctica de Beier, entre escultura y performance. Se pretende, con esta combinación de disciplinas, que las dos adquieran un nuevo significado y forma de ser observadas.

 

Y señala que "uno de los aspectos en la práctica de Nina, por el que estoy particularmente atraído, es que cada obra transita por diferentes significados (...)".

 

Hay obras colocadas en las paredes y en el piso, que constituyen escenario propios del performance. La práctica artística de Beier tiende a la contradicción, y sugiere que la exhibición de la escultura tiene un carácter tan escenográfico como museográfico.

 

La muestra permite que los objetos que se exhiben adopten diversas identidades, ya sean como esculturas, accesorios, símbolos, monedas, o solo bienes de consumo. Beier, parte de un lenguaje formal de falsificaciones, copias, imitaciones y engaños. Así, su obra simultáneamente subvierte y refuerza los sistemas de valor convencionales y nuestra comprensión del llamado mundo natural.

 

Comentario

La exposición permite conocer la obra de Beier que se mueve en el terreno dual de las esculturas y la performance. Y experimentar el irse una a otra con obras que dialogan entre sí. La artista juega con la idea de que los objetos y las acciones pueden adquirir nuevos significados dependiendo de su contexto.

 

Así, un simple jarrón roto se transforma en elemento cargado de un nuevo simbolismo. Los objetos cotidianos, al ser descontextualizados, parecen adquirir un carácter casi mágico, empujándonos a reconsiderar nuestra relación con el entorno material.

 

Uno de los aspectos más intrigantes de la exposición es su carácter cambiante. Elementos como vegetales frescos que se reponen cada dos semanas forman parte de una obra viva que responde a la disponibilidad y variabilidad del suministro. Este enfoque en lo efímero y lo cambiante subraya cómo el arte de Beier se adapta al espacio y al contexto en el que se presenta.

 

La exposición también invita a una reflexión sobre el papel del espectador. Muchas de las performance ocurren sin la presencia de una audiencia, recordándonos que el arte puede seguir existiendo y transformándose, aún cuando nadie lo esté observando directamente.

 

Me llamó la atención la obra Fields construida con 2500 macetas con plantas que conviven con perros de porcelana, jarrones, maniquíes de niños y otros objetos.

 

Nina Beier mantiene una relación con México de años atrás: Su primera exposición individual fue en 2013 con Tragedy Teaser, en Proyecto Monclova, donde volvió a exponer en 2014 con Valuables. En 2017 tuvo una retrospectiva en la galería José García en la Ciudad de México, y en 2020, Hard Feelings, en el Museo Taller José Clemente Orozco, en Guadalajara.

CSP: La percepción al inicio de su mandato

Rubén Aguilar Valenzuela

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) inicia su gestión con un 66.0% de opinión positiva según la encuesta nacional realizada por Buendía & Márquez, para El Universal (23.09.24).

 

El estudio, que se hizo en vivienda, señala que el 81% de los encuestados dice que ella está bien preparada: el 74% que tiene carácter para gobernar; el 74% que entiende las preocupaciones de las personas y el 74% que es honesta.

 

Un 53% dice que sus decisiones no dependen de López Obrador y un 32% considera que "hace todo lo que el presidente le pide". Al comenzar su mandato, un sector amplio percibe que no es independiente de su antecesor.

 

De acuerdo a los encuestados los problemas más relevantes que debe resolver son: Seguridad (37%); mejorar la economía familiar (31%) y combatir la corrupción (26%).

 

El 23% le da entre un año y dos para disminuir la violencia y el 20% entre dos y tres años. El 23% le da entre uno y dos años para mejorar la economía familiar y el 21% entre dos y tres años.

 

Y el 25% le da entre uno y dos años para combatir la corrupción y el 21% entre dos y tres años. En los tres casos, un poco más del 40% le dan entre uno y tres años para obtener buenos resultados en estos temas.

 

Las expectativas de los encuestados sobre el gobierno de Sheinbaum en comparación con el de López Obrador: el 54% espera que sea mejor; el 19% igual de bien; el 11% igual de mal y el 7% peor.

 

Sobre las decisiones que ha tomado en los cuatro meses como presidenta electa el 76% las aprueba mucho y el 35% las aprueba algo.

 

En todas las respuestas hay una marcada diferencia entre quienes se asumen como militantes de Morena y quienes se dicen independientes o de la oposición.

 

En los meses y años por venir estos porcentajes podrá ser utilizado como un referente, para saber si con el ejercicio del poder aumenta su valoración positiva o crece la negativa.

 

El presidente López Obrador comenzó su gestión con 80% de aprobación y al iniciar su segundo año tenía 60%, en los primeros doce meses de gestión perdió 20 puntos. En ese porcentaje se mantuvo el resto del sexenio con variaciones menores arriba o abajo.

 

Al terminar su mandato López Obrador obtiene el 61% de valoración positiva; el presidente Peña Nieto, 24%; el presidente Calderón Hinojosa, 53 % y el presidente Fox Quesada, 59%, de acuerdo a Consulta Mitofsky.

 

Sheinbuam inicia su gestión como presidenta con 14 puntos abajo de su antecesor. Recibe un país con muchos problemas, aunque ella, por su relación con López Obrador, nunca lo va a decir. Eso puede afectar su percepción positiva.

 

Los encuestados le dan entre uno y tres años, para que ofrezca resultados en seguridad, economía familiar y combate a la corrupción. ¿Se mantendrá en la valoración inicial o en los próximos meses subirá o bajará la percepción que se tiene de ella? Las próximas encuestas lo van a decir.

 

Museo del Sitio,, Huaca de Túcume (Túcume, Provincia de Lambayeque)

 
Rubén Aguilar Valenzuela

Historia

 

El museo se crea en 1992 y se inaugura en 1993, para alojar las piezas encontradas en las excavaciones de los trabajos arqueológicos realizados entre 1989 y 1994 como parte de un proyecto de investigación que se lleva a cabo bajo el patrocinio del biólogo y explorador noruego Thor Heyerdahl, y financiado por el Museo Kon Tiki de Oslo, Noruega.

 

Edificio

Es un edificio moderno de buena arquitectura construido para ser museo. Tiene tres salas.

 

 

Exhibición

La mayor parte de las piezas son de la Cultura Lambayeque (700-1300 d.C.). Esta ciudad-Estado se funda en el 1000 d.C. Después fue habitada por pobladores de la Cultura Chimú y luego de la Cultura Inca.

 

En el centro urbano de la ciudad está el cerro La Raya o Purgatorio. Se desarrolla y extiende de manera particular sobre uno de sus lados. Hay 26 estructuras. En el museo hay una buena maqueta de la ciudad.

 

Dentro de los objetos que se exhiben destacan las joyas halladas en la tumba del Señor de Túcume, descubierta en 1991-1992.

La Sala 3 aloja piezas de la Cultura Chimú y de la Cultura Inca. Hay buena información en paneles. Al final de la sala dos se explica como las comunidades de la región siguen viviendo tradiciones milenarias y el sincretismo religioso entre las culturas indígenas y el cristianismo.

 

Comentario

El recorrido del museo lo hicimos con Cecilia, una guía que contratamos para la visita. Vale la pena tener una guía. Su información aporta y se pueden hacer preguntas. Conoce del tema. Con relación a otros museos que hemos visto en estos días éste muestra menos piezas originales.

 

La colección tiene 8500 objetos de cerámica, textiles, metales, madera, y otros materiales. Solo el 18 por ciento se muestra en las salas de exposición.

 

La arquitectura del edificio es buena. Las dos primeras salas son mejores que la tercera dedicada a los incas. La museografía es buena, pero falta mantenimiento. Cecilia nos dice que no hay presupuesto. Los baños bien y limpios.

 

En diversos textos leí que el museo se plantea en el marco de lo que se conoce como museografía social, que considera los conceptos de Territorio, Patrimonio y Comunidad como ejes fundamentales para su realización.

 

Esto implica el uso de herramientas y estrategias de trabajo comunitario participativo, responsable, interinstitucional y multisectorial, nacional e internacional para intervenir adecuadamente en la conservación del patrimonio cultural y natural, respetando los principios de sostenibilidad considerados por las entidades internacionales vigentes.

Me asumo como minoría

Rubén Aguilar Valenzuela

Mañana primero de octubre asume la presidencia de la República Claudia Sheinbaum, la primera mujer en nuestro país en ocupar ese cargo en los más de 200 años de vida independiente. Lo celebro.

 

No voté por ella y no estoy de acuerdo con el proyecto que ha dicho habrá de seguir, y es el que diseñó e implementó en su gestión su líder y mentor, el presidente López Obrador.

 

Del 100% del 61% de las y los mexicanos que ejercieron su derecho a sufragar, el 54% votó por ella y el proyecto que representa. Se identifican con él.

 

Respeto la decisión de la mayoría, que no es abrumadora, pero es mayoría, y me asumo en mi condición de minoría. Las minorías debemos sujetarnos a la decisión de las mayorías, que estas, en una sociedad democrática, deben dar lugar a la expresión de las minorías.

 

La mayor parte de los electores se manifestaron por la restauración del viejo régimen del presidencialismo autoritario, del PRI de la década de 1970, cuando el presidente era el centro del sistema político y todo giraba en torno a él.

 

Y también lo hicieron por la existencia de un partido hegemónico, el sometimiento al Poder Ejecutivo del Poder Judicial y Legislativo y la sumisión de los gobernadores al presidente en turno.

 

El voto de las mayorías implica también, es parte de su decisión, el regreso del corporativismo, el clientelismo y el paternalismo ejercidos por el Poder Ejecutivo ahora en manos de una presidenta.

 

Su decisión avala también que el titular del Poder Ejecutivo, ahora una presidenta, polarice a la sociedad, desconozca la existencia de la oposición e insulte a la prensa y a los periodistas que critican su gestión como lo hizo López Obrador.

 

Luché por décadas por destruir ese sistema político antidemocrático y participé en una decena de organizaciones, en la década de 1990, que luchaban por la instauración de la democracia.

 

Como minoría asumo que el proyecto de un sistema político democrático, en el que creo y por el que luché, ha sido derrotado por decisión de la mayoría del electorado que optó por la restauración del sistema autoritario, que tanto trabajo constó derrocar.

 

Me equivoqué al pensar que la sociedad mexicana, por decisión de las mayorías, seguiría impulsando el proyecto democrático, al que se tenían que hacer muchas correcciones, para hacerlo cada vez mejor.

 

Me asumo como una minoría que no está de acuerdo con la restauración del viejo sistema político, que es el logro más grande de la gestión del presidente López Obrador, que fue priista por 14 años. Dice el dicho que lo priista nunca se quita, que imprime carácter.

 

Como minoría voy a seguir manifestando mis opiniones y dando a conocer mi análisis de la política a través de mi trabajo en la academia y en mis artículos en diversos medios, también en libros y en conferencias a las que soy invitado. Lo he hecho por muchos años.

 

Ya vendrán nuevas generaciones de hombres y mujeres, que se organicen para luchar por el fin del régimen autoritario, que ahora se ha restaurado, y volver a instaurar el régimen democrático que ahora se ha perdido. Será una lucha de años.

La seguridad depende del crimen organizado

Rubén Aguilar Valenzuela 

El general de división Jesús Leana Ojeda, comandante de la tercera región militar, con sede en Culiacán, el pasado 16 de septiembre, en una conferencia de prensa, hizo declaraciones que dan cuenta de cómo el Ejército asume el tema de la seguridad nacional y pública.

 

Dijo de manera clara, no ha lugar a las interpretaciones, están las grabaciones, que el problema de los enfrentamientos entre Los Chapitos y Los mayos, grupos del Cártel del Pacifico, solo "depende de los grupos antagónicos".

 

En su versión el problema de la seguridad no es un tema que corresponda al Ejército o a la Guardia Nacional (GN), sino solo a los grupos rivales, que no merecen el calificativo de crimen organizado, simplemente son "grupos antagónicos".

 

A pregunta expresa sobre cuándo la gente de Culiacán regresaría a la normalidad respondió: "Queremos que sea lo más pronto posible, pero no depende de nosotros. Depende de los grupos antagónicos que deben dejar su confrontación entre ellos y que estén dejando a la población en paz para que viva con tranquilidad".

 

El periodista, incrédulo con lo que acaba de oír, le vuelve a preguntar, para que no haya dudas, "¿la seguridad depende de los grupos delincuenciales?". Y el general le contesta: "Depende de ellos, son los que quieren hacer las agresiones, son los que están cobrando las vidas. Nosotros no, al contrario. Nosotros estamos acá para evitar que ellos tengan confrontación y haya pérdida de vidas".

 

El Ejército y la GN no se hacen cargo de la seguridad, esa no depende de ellos, sino solo de la buena voluntad de los grupos criminales. El general utiliza un lenguaje muy semejante al de su comandante en jefe, el presidente López Obrador, que llama a los criminales a "portarse bien" y de no hacerlo los va a "acusar con sus mamás".

 

Un alto mando del Ejército me dice también que esa es la posición del secretario de la Defensa. Y me confirma que la declaración del general no es un error o expresión de ingenuidad, sino es lo que se piensa en la actual Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a cargo del general Sandoval.

 

Traduce, en los hechos, la estrategia de seguridad trazada por el comandante en jefe, López Obrador, que se articula a partir de dos mantras: "Abrazos y no balazos" y "No uso de la fuerza pública por que su uso genera más violencia". A las Fuerzas de Seguridad, lo que toca entonces, es contemplar cómo se expande el crimen organizado en el territorio, pero de manera "pacífica".

 

Y en todo caso, como lo dice el general Leana Ojeda, a los militares solo les toca "evitar que ellos tengan confrontación". Para las Fuerzas Armadas no se trata de que no operen, de que no existan los grupos del crimen organizado, sino solo de que no luchen entre sí.

 

La seguridad, pues, como lo sostiene el general, que no es un caso único sino la actual doctrina del Ejército, solo "depende de los grupos antagónicos" y no de las Fuerzas Armadas. El actual comandante en jefe, al que le quedan días en el cargo, estableció un nuevo paradigma de seguridad nacional y pública que es no actuar y dejar que los problemas se resuelvan entre los criminales.

Página 39 de 201