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Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera (Lima, Perú)

Rubén Aguilar Valenzuela

Historia

En 1923, Rafael Larco Hoyle recibió de su padre, Rafael Larco Herrera, una pieza de la Cultura Mochica. Larco Herrera donó su colección arqueológica al Museo del Prado de Madrid. Con esta pieza Larco Hoyle inició su propia colección.

 

Su tío Víctor Larco Herrera lo anima a que funde un museo, que guarde los objetos arqueológicos saqueados continuamente por los huaqueros. Se decide hacerlo y así continuar lo que su padre había comenzado.

 

Para iniciar el museo compra 8000 piezas de la colección de Roa y 6000 de la colección de Carranza. Y otras colecciones más pequeñas con piezas de los valles de Chicana, Trujillo, Virú y Chimbote. Ahora la colección tiene 45 000 piezas. En 1926, a los 25 años, Larco Hoyle, abre su museo en un espacio de la Hacienda de Chiclín.

Primera pieza de la colección del museo.

 

Larco Hoyle se dedicó al estudio del antiguo Perú en un tiempo donde había muy poca información en el Perú de la década de 1920. Entre 1933 y 1941 investiga y excava científicamente sitios arqueológicos de la costa norte, y se le considera uno de los padres de la arqueología peruana.

 

Su investigación le permitió realizar notables descubrimientos arqueológicos, además de publicaciones científicas y de difusión. Sus estudios estratigráficos fueron importantes para comprender la profundidad de la historia precolombina en Perú.

 

En 1946, propone el primer ordenamiento cronológico de las culturas de la costa norte, incluso antes del desarrollo del método de datación radiocarbónica. Ese mismo año dirigió y organizó la Conferencia de Chiclín sobre arqueología de la costa norte del Perú.

 

Es en la década de 1950, que Larco Hoyle se establece en Lima, con la idea, entre otros propósitos de aquí instalar el museo, para que lo conocieran más personas del Perú y otros países. Compra la casa a la familia Luna Cartland en la que ahora está el museo.

 

Edificio

De 1700 es el edificio original donde se encuentra el museo y perteneció a los marqueses Herrera y Villahermosa de Trujillo. Aquí estuvo la Hacienda la Cueva. Larco Hoyle la restaura respetando el estilo original.

Entrada museo / Subida al museo iluminada por la noche.

 

 

Exhibición

 

La exhibición se organiza en trece salas: Introducción (1); Culturas del antiguo Perú (2, 3 y 4); Tejidos del antiguo Perú (5); Sincretismo (6); Ceremonia del sacrificio (7); Recipientes ceremoniales (8); Guerra ritual y música (9); Muerte en el antiguo Perú (10); Oro y joyas (11, 12 y 13). Y dentro del mismo conjunto hay un sitio aparte que es la Galería Erótica Checán.

 

- Introducción 

 

Del siglo XVI hasta principios del siglo XX, cuando se hablaba del Perú anterior a la conquista, sólo se mencionaba a los Incas. Los primeros trabajos arqueológicos a inicios del siglo XX mostraron que los Incas gobernaron el Perú sólo los últimos 150 años de un desarrollo cultural que duró más de 10 000 años.

 

En lo que hoy es Perú, hace 5000 años atrás surge la civilización con múltiples expresiones culturales. Hoy se considera uno de los lugares del mundo donde ocurre este hecho de carácter histórico. En América la otra región que vive este mismo proceso es Mesoamérica.   

 

- Culturas del antiguo Perú

 

En estas salas, la muestra se ordena por regiones, tiempo y culturas: Costa norte: Vicús, Moche y Chimú; Costa central: Lima y Chancay; Costa sur: Paracas, Nazcay Chimcha; Sierra central: Chavín; Sierra sur: Tiahuanaco, Wari e Inca. De estas culturas se pueden ver trabajos en piedra, cerámica, metales, madera, plumas y textiles.

 

Los antiguos peruanos honraban a sus dioses con ofrendas y ceremonias, y rendían culto a sus muertos. Las obras de arte que encontramos en los museos no suelen ser objetos de uso cotidiano. Aunque algunas de sus formas utilitarias podrían sugerir ese uso, sus fines reales fueron más espirituales que terrenales.

Tambor Cultura Nasca (1-800d.C.)

 

Las sociedades andinas practicaban el culto a los muertos, que les permitía estar en contacto con los otros mundos: el de abajo, o de los muertos; y el de arriba, o de los dioses. Para que los dioses les fuesen favorables, la gente debía llevar a cabo ceremonias, depositar ofrendas y hacer sacrificios, desde el mundo del presente.

 

Los pobladores construían tumbas y realizaban ritos funerarios para que al morir sus líderes se pudieran transformar en ancestros. A los ancestros, la comunidad les atribuía el poder para asegurar que la sociedad y el universo continuaran existiendo. En los señoríos, estados e imperios del antiguo Perú, la muerte de los jefes (curacas, señores-sacerdotes, sacerdotisas o emperadores) era un evento crucial.

 

La cerámica es una fuente de información sobre diversos aspectos de las sociedades que la crearon. Las culturas precolombinas han sido definidas en gran medida a partir de las características estilísticas e iconográficas de la cerámica. Como la cerámica varía a lo largo del tiempo y del espacio, también sirve para establecer cronologías locales y regionales.

Botella retrato de la Cultura Mochica (1-800 d.C.)

 

Botella retrato de la Cultura Mochica (1-800 d.C.)

 

 

Cultura Cupisnique(1250 a.C.-1-D.C) / Cultura Nasca (1-800 d.C.)

 

 

 

- Tejidos del antiguo Perú

Cultura Nasca-Huari (800-1300d.C.)

 

El valor que tuvieron los tejidos en las sociedades precolombinas puede equipararse con el que tuvieron el oro y la plata. No sólo cumplieron la función de vestimenta, sino la de medio para difundir ideas religiosas y llevar mensajes al más allá, al emplearse para envolver a los muertos. También fueron regalos exquisitos de los gobernantes, y sirvieron para marcar diferencias sociales.

 

En el área andina, el algodón fue domesticado 4500 años atrás. Desde entonces fue una de las principales fibras empleadas para hilar y tejer, confeccionar redes, bolsas, mantos funerarios y finas prendas de vestir. Junto con el algodón, también se tejió con las fibras de lana de alpaca y vicuña.

 

En el Perú antiguo las mujeres fueron las principales hilanderas y tejedoras. Dominaron las técnicas del hilado, teñido, tejido y bordado. Los tejidos son materiales capaces de contener mucha información, no sólo en sus diseños sino en la estructura de la confección.

 

Los tejidos del sur del Perú son los más famosos, pues se lograron preservar gracias a la sequedad de los desiertos costeros del sur. Los tejidos del norte del Perú fueron también de alta calidad, pero no resistieron el aumento de la humedad por las lluvias torrenciales asociadas a los recurrentes fenómenos de El Niño en esa región.

Camisa de pluma. Cultura Nasca-Huari (800-1300 d.C.)

 

Tejido en plumas. Cultura Nasca-Huari (800-1300 d.C.)

 

- Sincretismo 

 

Tras la conquista española, se busca eliminar las formas de culto y creencias indígenas anteriores. Éstas, con todo, se mezclaron con los nuevos conceptos que vinieron de Europa, y bajo una nueva apariencia siguieron transmitiendo mensajes autóctonos. A este proceso se le conoce como Sincretismo.

 

Durante la colonia, los artistas andinos reinterpretaron la cultura proveniente de España. Asimilaron técnicas europeas, adaptándolas a recursos y prácticas indígenas. Los temas artísticos introducidos por los europeos se mezclaron con los temas ancestrales. Bajo apariencia cristiana, se siguieron plasmando los mitos y ritos andinos.

Escudo de armas y retrato de Manaco Cápac. Escuela Cusqueña, siglo XVIII. 

 

- Ceremonia del sacrificio

Cuchillo y copa de sacrificio. Cultura Mochica. (1-800 d.C.)

 

Los sacrificios humanos fueron practicados en muchas culturas antiguas. La muerte, el derramamiento de sangre o las mutilaciones corporales transformaban a la víctima ritualmente. La vida ofrecida se hacía sagrada (sacrum facere) al ser transformada.

 

La ceremonia de combate ritual y posterior sacrificio humano practicada por los Mochica es uno más de otros rituales de pueblos originarios en América. Los sacrificios humanos eran también habituales entre los celtas, escandinavos, griegos, cartagineses, romanos, y pueblos orientales.

 

El sacrificio es un acto central de casi todas las religiones. El sacrificio humano consistía en ofrecer una víctima para aplacar la ira de los dioses, espíritus, o fuerzas cósmicas. Hoy en día todavía se puede reconocer en algunas prácticas religiosas formas simbólicas de sacrificios.

Cuchillo ceremonial. Cultura Mochica. (1-800 d.C.)

 

- Recipientes ceremoniales

Cultura Chimú (800-1300 d.C.) 

 

Las ceremonias más importantes en el antiguo Perú fueron las relacionadas con la fertilidad, el sacrificio y el culto a los muertos. En todas ellas, el ofrecimiento e intercambio de fluidos era central, y por ello los recipientes tuvieron una importancia notable.

 

En las ceremonias, los gobernantes y sacerdotes, se legitimaban como los representantes de los dioses sobre la tierra. Ellos manipulaban los recipientes de oro y plata reforzando así su posición social y política. Estos objetos no sólo eran simbólicamente importantes por la función que cumplían en los ritos, como la de verter los líquidos en la tierra, o ser los vasos para las libaciones: el oro y la plata eran el vehículo para la comunicación de mensajes religiosos por excelencia, ya que eran los materiales de lo sagrado y sobrenatural.

 

- Guerra ritual y música

Camisa de plata, Costa norte.

 

Los guerreros preparados para la guerra y participan con lujosos vestidos y adornos. Algunos muy poco funcionales para una actividad que exige movimiento, rapidez, y eficiencia en el ataque. Estos adornos eran usados como símbolos religiosos y de prestigio, demostrando la función ceremonial de los combates.

 

En el territorio andino, los ciclos naturales no son regulares. La fuerza de la tierra puede manifestarse en eventos extraordinarios como los terremotos. Las lluvias podían no comenzar o, por el contrario, continuar durante mucho tiempo debido al fenómeno de El Niño. Por lo tanto, los combates rituales y sacrificios destinados a restaurar un orden perdido también se llevaron a cabo con cierta frecuencia.

 

La música en todas las culturas ha sido un medio para conectar a la humanidad con el mundo inmaterial. La danza es también otra manera de comunicación no verbal. Los seres humanos, desde tiempos inmemoriales, crean coreografías con el movimiento de sus cuerpos. Las danzas cuentan historias y manifiestan alegrías, tristezas, pedidos o agradecimientos.

Trompetas ceremoniales. Costa norte. 

 

Las culturas del antiguo Perú crearon instrumentos de percusión y de viento con materiales ofrecidos por la naturaleza. Tambores, sonajas, silbatos, quenas, antaras y trompetas eran ejecutados y producían ritmos y melodías que eran compartidas en los rituales. También se utilizaron objetos sonoros, como las vasijas silbadoras de cerámica que producían sonidos con el movimiento del viento o el agua.

 

La indumentaria ceremonial estaba formada por ornamentos que en su gran mayoría producían sonidos por el contacto entre elementos metálicos, o por los cascabeles o sonajas que colgaban de ellos. De esta manera los vestidos y adornos convertían a quienes los usaban en seres sobrenaturales y los vinculaban con el mundo divino.

Camisa de cobre dorado. Costa norte.

 

- Muerte en el antiguo Perú

 

Cuando morían los líderes de las sociedades precolombinas, debían convertirse en seres semidivinos o ancestros, para acercarse a los dioses. Los rituales funerarios eran esenciales para lograr que esta transformación fuera exitosa.

 

La muerte en la cosmovisión andina no era el fin de la vida, sino el inicio de la otra vida en el mundo de los muertos. El nacimiento y la muerte son tránsitos que debían ser acompañados por ritos y ceremonias. La adecuada performance ritual aseguraría que el resultado fuese el deseado: que las criaturas nazcan, y que los muertos lleguen a su destino.

Fardo de la Cultura Huari (800-1300 d.C.)

 

Cuando morían los líderes, la sociedad en su conjunto tenía que asegurar que cruzaran exitosamente de este mundo al mundo de los muertos, y que realizaran un buen viaje hacia su destino final, ya cerca de los dioses. En ese viaje los líderes se transforman en los ancestros de su sociedad, a la que cuidarían y por la que velarían desde su nueva posición preferencial.

 

Por ello, el "culto a los ancestros" requería que los antiguos peruanos prepararan cuidadosamente los entierros de sus líderes. La tumba, que era el espacio donde habita el ancestro, requiere un diseño especial. El cuerpo del ancestro debe ser preparado y vestido con adornos y emblemas que dan cuenta de su posición social, funciones ceremoniales y pertenencia a algún linaje divino. Todas actividades cargadas de gran significado e importancia.

 

- Oro y joyas

Coronas y pectorales de la Cultura Chimú (1300-1536 d.C.)

 

Los vestidos y los adornos que usaban los gobernantes del antiguo Perú eran los símbolos que comunicaban quiénes eran en la tierra y quiénes serían después de muertos. Los líderes se vestían y adornaban con indumentarias propias de su rango. Ellos dirigían las principales ceremonias, y por eso sus vestidos y ornamentos no sólo indicaban la función que debían realizar, sino que estaban cargadas de códigos religiosos, y emblemas de poder y prestigio. Su posición social e identidad estaba expuesta en su vestido, en sus coronas y en sus múltiples adornos.

 

Al morir, se llevaban al más allá objetos que expresaban su manera de ver el mundo o cosmovisión. Eran enterrados con sus indumentarias rituales, que los habían identificado en vida, y les habían permitido ser reconocidos como descendientes de los dioses. Su identidad trascendía la vida terrena, y los acompañaba en el otro mundo. Tras la muerte, los gobernantes se transforman en ancestros que comparten un sitio en el mundo de arriba con los dioses.

 

Los orfebres, tejedoras, ceramistas y otros artesanos especializados dedican su habilidad y destreza, así como una gran cantidad de tiempo y energía, a vestir y adornar a sus señores, tanto para la vida como para la muerte. De ellos depende en gran medida que el viaje de sus señores al otro mundo fuera exitoso, razón por la cual vivían el proceso de manufactura de estos objetos altamente simbólicos con devoción y misticismo.

Adornos frontales Cultura Mochica (1-800 d.C)

 

Ajuar funerario de la Cultura Chimú(1300-1536 d.C.) / Chan Chan

 

Orejeras. Cultura Mochica (1-800 d.C.) / Collares diversas culturas

 

Ajuar y tocado funerarios. Cultura Vicús (1250 a.C.-1 d.C.)

 

 

Galería Erótica Checán 

 

Esta galería se divide en seis salas: Introducción (1 y 2); Cuerpos femeninos y masculinos (3); Uniones de procreación (4); Interacciones sexuales propiciatorias (5); Regeneración (6).

 

- Introducción 

Cultura Recuay (1-800 d.C.) 

 

 

Se presenta la selección de objetos arqueológicos que hiciera Rafael Larco Hoyle como resultado de sus estudios sobre las representaciones sexuales en el arte precolombino peruano, que publicara en su obra Checán (1966).

 

Se ofrece una comprensión de la sexualidad y el erotismo vinculada a un entendimiento integral del mundo y las fuerzas vitales que lo animan. En el centro de la cosmovisión andina se encuentra el concepto de tinkuy: encuentro generador de fuerzas opuestas y complementarias.

 

Una de las expresiones artísticas más claras de tinkuy es la escena mitológica de la unión del héroe civilizador mochica con la madre tierra (Pachamama). De esta unión amorosa nace el árbol de la vida, símbolo de la regeneración constante, de la continuidad de la existencia, de la buena vida en la comunidad (kawsay).

 

El árbol de la vida es un símbolo universal, presente en diversas mitologías a lo largo de la historia, que recuerda la potencia regeneradora del vínculo amoroso y del impulso erótico.

 

Checan es la palabra que en lengua muchik significa amor, y fue el término elegido por Larco Hoyle para titular su obra sobre las representaciones sexuales en el mundo andino.

 

La sexualidad humana, el cuerpo, la atracción, el deseo y el placer tomaron forma en objetos artísticos y rituales que fueron usados en festividades y ceremonias, y estuvieron presentes en los espacios privados y públicos, en palacios, templos y mausoleos.

 

En la galería se exponen obras que presentan una manera de entender la sexualidad como la potencia regeneradora tanto en esta tierra (Kay Pacha) donde debe reproducirse nuestra comunidad, en el mundo de abajo (Uku Pacha) desde donde deben volver a crecer los cultivos que nos alimentan, y en el mundo de arriba (Hanan Pacha), donde los seres divinos han de reencontrarse siempre, haciendo posible el eterno retorno de un nuevo ciclo de vida.

 

- Cuerpos femeninos y masculinos

Cultura Virú (1250 a.C.-1 d.C.)

 

Hay vasijas escultóricas de cerámica que representan cuerpos femeninos y cuerpos masculinos desnudos en posiciones sugerentes, mostrando explícitamente o de forma desmesurada los órganos sexuales, así como también órganos genitales masculinos y femeninos modelados con gran detalle en forma de contenedores diversos, mostrando un gran conocimiento de la anatomía humana.

 

Las vasijas de cerámica que se ven en estas salas fueron usadas en ceremonias agrícolas, en la preparación de comidas y bebidas para las fiestas, en ceremonias funerarias, y en rituales de sacrificio. Su destino final fueron los entierros, junto a otras vasijas y ofrendas. Estos objetos fueron vehículos de mensajes para la vida, y también para la vida después de la muerte, en el mundo de abajo.


- Uniones de procreación

Cultura Mochica (1-800 d.C.)

 

En la cosmovisión andina, la vida existe en esta tierra gracias a la interacción permanente de fuerzas opuestas y a la vez complementarias. La noche da paso al día, la tierra recibe al agua que la fertiliza, y el cuerpo femenino recibe el semen del hombre, y se gesta una nueva vida. Estas uniones procreativas se dan entre seres humanos, pero también entre animales, asegurando así la continuidad de la vida en este mundo, en el Kay Pacha.

 

Estas uniones son la expresión del encuentro de la pareja de opuestos que se necesitan uno al otro (Yanantin). Esta pareja hace alusión a una dualidad que no es estática, sino dinámica. Su encuentro es un tinkuy, un encuentro generativo. Producto de esta unión, una nueva vida crece y luego sale a la luz desde el interior del cuerpo femenino, y acompaña en el lecho a los padres quienes siguen activos sexualmente junto al ejercicio de su maternidad y paternidad.

 

En el arte del antiguo Perú otras actividades sexuales que no llevan a la fecundación fueron modeladas en detalle. El sexo anal, por ejemplo, se representa por lo general asociado a escenas relativas al mundo de los muertos. Allí, en el inframundo, lo que ha de suceder es la activación de los habitantes del Uku Pacha para que irriguen y fertilicen a la madre tierra. También hay escenas en las que hombres y mujeres participan en actos sexuales con seres míticos y ancestros.

 

- Interacciones sexuales propiciatorias

 

En el arte del antiguo Perú se representan actividades sexuales entre seres que habitan esta tierra, pero también interacciones sexuales con los habitantes del mundo de abajo, los ancestros. En estas interacciones asociadas al Uku Pacha, la intención parece ser la propiciación y excitación de los ancestros, la emisión del semen, el flujo de líquido que podría simbolizar la venida de las aguas, necesaria para asegurarla fertilidad de la tierra.

Cultura Mochica (1-800 d.C.)

 

En las escenas sexuales, la mujer se representa tocada, acariciada, besada y penetrada. Las vasijas de cerámica nos muestran a la mujer fecundada, embarazada, pariendo, alimentando, nutriendo. También se le representa como una persona sexualmente activa, que propicia la emisión del líquido seminal de sus parejas masculinas.

 

El hombre se representa como un emisor, un fertilizador, que proyecta su virilidad y su potencia. El hombre también toca, acaricia, besa, así como es tocado, acariciado y besado. Se le representa también como un receptor pasivo de las acciones propiciatorias de su pareja femenina, en especial cuando se presenta como habitante del mundo de abajo, con características cadavéricas, situación que no es causa de su inhabilitación sexual.

 

Los ancestros, claramente no son considerados "muertos", o inactivos, sino que son los seres que han de vitalizar la tierra desde su interior. Los dos tipos de actividades sexuales en las que participan sacerdotes y mujeres, con rasgos de la mujer arquetípica que representa a la Pacha mama, son las felaciones y las masturbaciones. Probablemente, estas actividades se llevaban a cabo en contextos ceremoniales vinculados a la fertilidad agrícola.

 

- Regeneración

Cultura Mochica (1-800 d.C.)

 

Una escena en relieve sobre botellas de cerámica nos detalla visualmente el momento de la regeneración del ciclo de la vida. Se trata de un episodio de la mitología Mochica, cultura que se desarrolla en la Costa Norte peruana del 1 al 800 d.C.

 

Tras un viaje lleno de aventuras y hazañas persiguiendo al Sol que desde el mundo de arriba, el Hanan Pacha, se ha hundido en el mundo oscuro, el héroe Ai Apaec muere e ingresa al inframundo, al Uku Pacha, donde habitan los ancestros. Allí, logra recuperar su poder gracias a la ayuda de la mujer chamana, y finalmente logra unirse con la madre tierra. Ella, la Pachamama, lo recibe y ambos copulan en fértil unión bajo el arco celeste, representado por la gran serpiente de dos cabezas. Un árbol de la vida crece y conecta la tierra con el cielo.

 

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Las representaciones sexuales en el arte precolombino están vinculadas a los ritos de fertilidad, de sacrificio y de culto a los ancestros. En la cosmovisión andina, los seres que habitan los diferentes mundos se relacionan, e interactúan sexualmente entre sí.

 

- Las divinidades o seres mitológicos del mundo de arriba

El dios Ai Apaec copula dando origen a la vida. Él, que es un ser divino, fecunda a la madre tierra, la Pachamama, representada como una mujer, y de esa unión se generan los frutos primigenios. De manera semejante, los animales mitológicos como los sapos y jaguares, se unen como lo hacen la tierra y el agua, haciendo posible la vida vegetal.

 

- Los seres humanos en este mundo

 

En el mundo terrenal los seres humanos, la pareja, los opuestos complementarios o yanantin se unen para procrear. Su encuentro, el tinkuy entre ellos, la unión entre hombre y mujer hace posible la regeneración de la vida. Se representa incluso a la pareja con el fruto de su unión en el lecho.

 

Los seres humanos también realizan actos sexuales que no llevan a la fecundación, como felaciones y sexo anal, actividades que vinculan simbólicamente el mundo de los vivos con el mundo de los muertos.

 

- Los muertos en el mundo de abajo

 

Los muertos son mostrados como seres activos sexualmente, interactuando entre ellos y también con los vivos. Las actividades sexuales en las cuales están involucrados los muertos son no-procreativas, como las masturbaciones.

 

La finalidad de estas acciones no es la fecundación, sino la emisión de semen, que es el líquido que fertiliza, y que debe ser ofrecido a la tierra, donde habitan los muertos.

 

Depósitos visitables

Desde su fundación en 1926, el depósito del Museo Larco es el único del Perú y uno de los pocos del mundo abierto al público. Aquí se pueden ver más de 30 000 piezas de la colección. Para protegerlas, las vitrinas están cubiertas con vidrios, pero se pueden ver con mucha claridad. Recorrer el depósito es una gran experiencia.

 

En 2014, cuando por primera vez visité este depósito con Sebastián, me pareció una gran idea y me impresionó mucho. Ahora en el viaje con Sybille también. En todos los lugares del mundo los museos deberían tener Depósitos visitables y no bodegas.

Colección en línea

 

El Museo Larco fue el primero en América Latina en catalogar electrónicamente toda su colección, para hacerla accesible a través de su catálogo en línea. En el 2001, con el apoyo de la Fundación Telefónica, inicia el proyecto de catalogación electrónica y desde el 2007 brinda acceso público al 100 por ciento de sus colecciones.

 

 

Comentario

El Museo Larco es un extraordinario, por su muy rica colección de piezas de todas las culturas que se ha desarrollado en lo que ahora es Perú, que son 45 000. Se exponen objetos del 7000 a.C. a después de la conquista.

 

La exhibición se organiza en trece salas: Introducción (1); Culturas del antiguo Perú (2, 3 y 4); Tejidos del antiguo Perú (5); Sincretismo (6); Ceremonia del sacrificio  (7); Recipientes ceremoniales (8); Guerra ritual y música (9); Muerte en el antiguo Perú (10); Oro y joyas (11, 12 y 13). Y dentro del mismo conjunto hay un sitio aparte que es la Galería Erótica Checán.

 

Las culturas del antiguo Perú se ordenan por tiempo, regiones y culturas: Costa norte: Vicús, Moche y Chimú; Costa central: Lima y Chancay; Costa sur: Paracas, Nazca y Chimcha; Sierra central: Chavín; Sierra sur: Tiahuanaco, Wari e Inca. De estas culturas se pueden ver trabajos en piedra, cerámica, metales, madera, plumas y textiles.

 

La concepción del guion museográfico es muy buena y lo es también su museografía con una buena iluminación. Algo único son sus Depósitos visitables donde se puede ver el conjunto de la colección. Caminar por los pasillos rodeado de la belleza de las piezas es una gran experiencia.

 

Es también algo único la Galería Erótica Checán, que con su guion museográfico y sus piezas ofrece una mirada sobre la concepción de la sexualidad en el mundo andino donde los seres que habitan los diferentes niveles que tiene el universo se relacionan e interactúan sexualmente entre sí.

 

Un valor añadido del museo es la casona del siglo XVIII, situada en alto, con su camino de piedra para subir, y su patio de entrada, y los jardines en la parte de abajo del conjunto.

 

Los secretarios de la Sedena y la Semar

Rubén Aguilar Valenzuela 

La presidenta electa Claudia Sheinbaum ha dicho que será hasta el mes de septiembre que dará a conocer los nombres del secretario de la Defensa y del secretario de la Marina.

 

Es una atribución única y exclusiva de la comandanta en jefe, que asume la presidencia de la República el primero de octubre. Ella anunció que los nombramientos tendrán lugar en las últimas semanas de septiembre, ya para asumir su cargo.

 

Estas designaciones adquieren mayor importancia ante el proceso de militarización que inició el presidente López Obrador y que Sheinbaum ha dicho que habrá de continuar.

 

En el equipo de la presidente electa, los pasillos de esas secretarías, entre los estudiosos de las Fuerzas Armadas y en los medios de comunicación ya circulan nombres de los posibles secretarios.

 

Para ocupar la secretaría de la Defensa se mencionan seis generales de división: Gabriel García Rincón, actual subsecretario; José Alfredo González Rodríguez, actual oficial mayor; Ricardo Revilla Trejo, jefe del Estado Mayor Conjunto; Jaime González Ávalos, inspector y contralor general; Ernesto Zapata Pérez, comandante de la I Región Militar con sede en la Ciudad de México y Francisco Jesús Leana Ojeda, comandante de la III Región Militar con sede en Culiacán, Sinaloa.

 

Los seis son cercanos al actual secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval González. De los 27 generales de división que existen a más de estos seis se habla de otros nueve que podrían ser electos como titular de la Defensa.

 

En el caso de la secretaría de la Marina se menciona a seis almirantes: Julio César Pescina Ávila, actual subsecretario; César Carlos Preciado Velázquez, actual oficial mayor; Alfredo Hernández Suárez, jefe del Estado Mayor; Raymundo Morales Ángeles, director del Corredor Interoceánico; Francisco Escamilla Cásares, comandante de la II Región Naval, en Ensenada, Baja California, y José Manuel Salina Pérez, comandante de la XII Región Naval, en Acapulco, Guerrero.

 

La tradición señala que los titulares de la Sedena y la Semar entregan, a quien resultó ganador en la contienda presidencial, para el caso Claudia Sheinbaum, una lista con cinco nombres de posibles secretarios. No hay nada que obligue a quien resultó triunfador a tomar estos consejos.

 

En los hechos cada uno sigue un método particular. En el caso del presidente Fox Quesada fue constatar, de los cinco que se consideró reunían las características para ser secretario de la Sedena, si su nivel de vida se correspondía con su ingreso. Solo uno cumplió con este criterio de selección.

 

El presidente López Obrador solicitó nombres al general Cienfuegos, secretario de la Defensa del presidente Peña Nieto, de posibles secretarios y con eso hizo una lista de los que nunca nombraría. Eligió a uno que por su historial nunca pensó en serlo.

El papel de la teología en el mundo de hoy

Rubén Aguilar Valenzuela

En julio de 2024, en La Civiltà Cattolica, revista fundada por los jesuitas italianos en 1850, el padre jesuita Ernesto Cavassa (Lima, 1952) escribe un comentario al motu proprio del papa Francisco, Ad Theolgiam Promovendam, donde el pontífice plantea su visión sobre la teología en el mundo de hoy.

 

Este motu proprio se hizo público el 1de noviembre de 2023, al término de la primera fase del Sínodo sobre la Sinodalidad celebrado en octubre en Roma, donde por primera vez en la historia participaron laicos, mujeres y hombres, en condición de igualdad con los obispos.

 

El propósito de ese proceso fue "promover la teología en el futuro". En su escrito al respecto, el papa expone su pensamiento sobre el quehacer teológico en el mundo de hoy, en el marco de la aprobación de los nuevos Estatutos de la Pontificia Academia de Teología.

Ilustración: Patricio Betteo

Teología de frontera

 

Cavassa, doctor en teología, dice que el papa, desde el inicio de su pontificado, planteó "la idea de una teología en salida y desde las fronteras" y que para él "la Iglesia en salida es la comunidad de los discípulos que primerean (un neologismo típico del Papa), que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan".

 

En esta concepción, las periferias y las fronteras no son sólo geográficas o territoriales, sino también existenciales y sociales. Una de las claves del pensamiento del papa es la idea de frontera como lugar de encuentro y diálogo. Las fronteras, sostiene Cavassa, son para Francisco espacios liminales, donde las diferencias se encuentran, se entrecruzan, dialogan, debaten, se pelean.

 

El papa plantea la frontera como espacio de diversidad que, asumida desde el diálogo, enriquece y permite crecer. En este contexto, la teología no se puede limitar "a proponer de manera abstracta fórmulas y esquemas del pasado". La Iglesia en salida, señala el papa, lleva a una teología en salida y no "de escritorio", que huele "a pueblo y a camino", que sea capaz de verter "aceite y vino sobre las heridas del hombre".

 

Las fronteras son también lugar de conflicto. Por eso el papa asume que la Iglesia de salida es también un "hospital de campaña" y vincula el quehacer teológico con la idea de una Iglesia que vive sumisión de salvación y curación en el mundo. Así, añade que "enseñar y estudiar teología significa vivir en una frontera, esa en la que el Evangelio encuentra las necesidades de las personas a las que se anuncia, de manera comprensible y significativa".

 

La teología debe acompañar los procesos sociales y culturales y "de modo particular las transiciones difíciles". Por ello, el papa subraya que la teología también debe hacerse cargo de los conflictos no sólo dentro de la Iglesia, "sino también de los que afectan a todo el mundo", asegura el papa. Así, la frontera, lugar de vulnerabilidad y de conflicto, interpela a la teología.

 

Teología contextual

 

Cavassa, que fue provincial de la Compañía de Jesús en el Perú (1998-2004), sostiene que el papa concede gran importancia a la estrecha vinculación entre la teología y "una cultura de diálogo y encuentro" que es el único espacio donde puede desarrollarse el quehacer teológico. En el diálogo y encuentro se van contextualizando las palabras de la Tradición.

 

La Iglesia no solo está llamada a estar cerca  de los pobres, sino que también debe aprender de ellos. Se trata, por tanto, de "poner a los pobres en el centro de todos los aspectos de la vida". Así, la teología contextual no sólo traduce las "grandes palabras" de la Tradición, sino que también centra su interés en aquellos relatos que los destinatarios en las fronteras, "los protagonistas del camino de la Iglesia", sienten como más próximos y relevantes para su experiencia personal y social.

 

Teología transdisciplinar

 

El papa, afirma Cavassa, plantea que la teología debe estar en relación con otros saberes y que el trabajo interdisciplinar es necesario en un enfoque contextual, y también que un principio vital es la unidad del saber en la diversidad y en el respeto de sus expresiones múltiples.

 

En el motu proprio se plantea que "esta dimensión relacional connota y define, desde un punto de vista epistémico, el estatus de la teología, que está impulsada a no encerrarse en una autorreferencialidad que conduce al aislamiento y a la insignificancia, sino a percibirse inserta en una red de relaciones, en primer lugar con otras disciplinas y otros saberes".

 

Teología sinodal

 

La práctica sinodal, que procede de la tradición eclesial, se actualizó en la forma en que se construyó el Concilio Vaticano II. El papa sostiene que no solo hay que reflexionar sobre la sinodalidad, sino que también se debe "hacer teología en forma sinodal, promoviendo entre ellos (los teólogos) la capacidad de escuchar, dialogar, discernir e integrar la multiplicidad y variedad de peticiones y aportaciones".

 

Para Cavassa, quien fuera presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina (CPAL, 2005-2012), el papa entiende que una teología al modo sinodal es un quehacer compartido que se alimenta de la experiencia, y que en todos los contextos culturales los términos "sinodal" y "sinodalidad" indican un modo de ser Iglesia que articula comunión, misión y participación.

 

Teología popular y sapiencial

El tema de lo "popular" y "sapiencial" es central en el pensamiento del papa y en la encíclica Evangelii Gaudium define como cultura "el estilo de vida que tiene una sociedad determinada" y el "modo propio que tienen sus miembros de relacionarse entre sí, con las demás criaturas y con Dios". La cultura que abarca la totalidad de la vida, que aporta identidad y sentido de permanencia, cambia y se transforma de manera permanente.

 

La buena nueva del Evangelio adquiere forma distinta en cada cultura en particular a través de las iglesias locales y estando "atento a la voz del pueblo" que desarrolla su "dimensión sapiencial". En este proceso de interacción entre el Evangelio y la cultura, mediado por las expresiones concretas de Iglesia en cada tiempo y cultura, "el cristianismo no tiene un único modo cultural". La evangelización no debe imponer en una determinada forma cultural.

 

Para el papa, dice Cavassa, el contacto del Evangelio con las diferentes culturas puede implicar la emergencia de nuevos aspectos de la revelación. Al mismo tiempo, ese contacto puede ser fuente de cambios culturales significativos que cristalizan en formas religiosas propias incorporadas a las dinámicas del pueblo. El motu proprio afirma que la teología popular y sapiencial debe ser una teología inculturada que "puede contribuir al debate actual sobre el 'repensar el pensamiento' mostrándose como un verdadero saber crítico como saber sapiencial" y que debe ayudar a vincularla fe cristiana y la vida cotidiana en una perspectiva de coherencia y autenticidad propia del testimonio.

 

Método teológico

 

Con relación a la metodología del quehacer teológico, el motu proprio señala tres puntos de especial importancia: el discernimiento de "los signos de los tiempos"; la prioridad que debe darse al sentido común del pueblo; y la referencia al resultado esperado de un proceso adecuado de inculturación: que la fe se convierta en cultura.

 

Hay que discernir los "signos de los tiempos", concepto clave del Concilio Vaticano II, que hace referencia a la manera que la Iglesia debe situarse ante la realidad. La Iglesia tiene que ver a esta realidad y dejarse interpelar por ella desde la fe y con los ojos misericordiosos de Dios, al estilo de Jesús.

 

Así, el sentido común del pueblo debe ser priorizado por la Iglesia y la teología. Pero esta afirmación no significa necesariamente que todo lo que está presente en el sentido común popular es sensus fidei. El motu proprio dice que el sensus fidei debe ir madurando. Yde ahí la relevancia del trabajo teológico.

 

"La teología se pone al servicio de la evangelización de la Iglesia y de la transmisión de la fe para que la fe se convierta en cultura, es decir, ethos sabio del pueblo de Dios, propuesta de belleza humana y humanizadora para todos", dice el motu proprio, retomando la reflexión sobre la inculturación.

 

Conclusión

 

Los párrafos finales del motu proprio se dirigen específicamente a señalar el rol de la Pontificia Academia de Teología y la importancia de sus nuevos estatutos. Invita a sus integrantes a crear "una comunidad académica de intercambio de fe y de estudio, que teje una red de relaciones con otras instituciones formativas, educativas y culturales y que sabe penetrar, con originalidad y espíritu de imaginación, en los lugares existenciales de la elaboración de conocimientos, profesiones y comunidades cristianas".

 

Cavassa, quien también fue rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (2014-2019) en Lima, considera que en el motu proprio Ad Theolgiam Promovendam del papa Francisco desarrolla una extensa reflexión sobre lo que significan hoy el quehacer teológico en el contexto del saber interdisciplinar y presenta los criterios fundamentales con vistas a una renovación y a un relanzamiento de la aportación de los estudios teológicos en una Iglesia en salida misionera.

El maestro y su escriba, una historia refleja

Rubén Aguilar Valenzuela

José Antonio Lugo (Ciudad de México, 1960) publica su primera novela El maestro y su escriba (Editorial El Tapiz del Unicornio, México, 2023)

 

En su juventud fue escriba del maestro Juan García Ponce (Mérida, Yucatán, 1932 - Ciudad de México, 2003), que fue víctima de esclerosis múltiple.

 

En la historia que cuenta Lugo, Olivia es la escriba del Maestro, que ya no puede escribir, víctima de la esclerosis múltiple. Él dicta y ella escribe.

 

Se establece entonces, una relación refleja entre la novela en la que trabaja el escritor y la historia que vive con su asistente, con su escriba.

 

Olivia en la realidad cotidiana se somete y cumple toda clase de deseos al Maestro, para quien trabaja. Este en ella y a través de ella encuentra razones para vivir el día a día.

 

La esclerosis múltiple avanza todos los días y el Maestro, que sabe el fin se acerca, se complace en todo tipo de perversiones, que incluye el asesinato.

 

Su escriba, Olivia, más allá de redactar el texto que le dicta el Maestro, ahora realiza, es su tarea principal, las acciones perversas que este imagina, para así tener historias que contar.

 

Olivia, con la ejecución de las perversiones, se transforma y empieza a gozar de ellas. Encuentra placer en el reto y la complejidad de la acción. Y en la certeza de la victoria cada vez que las realiza.

 

El Maestro y Olivia ahora son una pareja, pero no por amor o la atracción física, sino por la perversidad. Los dos gozan, él en proponerlas y ella en realizarlas.

 

De manera siniestra, la vida del Maestro cobra vida, en el marco de su enfermedad degenerativa, a través de los asesinatos que planea y que Olivia ejecuta por él.

 

Cuando se conoce la relación del autor con García Ponce, no puede dejar de pensarse que en la novela se hace relación, de alguna manera, a su historia personal y también a la del escritor yucateco.

 

Lugo, que estudió la licenciatura en letras francesas y la maestría en literatura comparada en la UNAM, construye una novela de estructura compleja que resulta atractiva.

 

En El Maestro y su escriba, la prosa es clara y directa. Cada párrafo es objeto de una construcción cuidadosa. Es un ejercicio de buena, de muy buena literatura.

 

De las obras que he leído de Lugo, un gran conocedor de la historia de la literatura, en particular de la francesa, y también un gran maestro, ésta considero es la mejor.

 

El maestro y su escriba

José Antonio Lugo

Editorial El Tapiz del Unicornio

México, 2024

pp. 119

 

De padres e hijos, en la Siria de la guerra

Rubén Aguilar Valenzuela

El documental De padres e hijos (Siria-Líbano-Alemania, 2017), del director sirio Talal Derki, cuenta la historia de una familia radical islamista de Siria que encabeza Abu Osama, el padre.

 

Derki, que vive en Alemania, regresa a Siria, su país de origen, y logra obtener la confianza de Osama y su familia con la que comparte su vida por dos años.

 

Se hace pasar por un periodista que simpatiza con la causa fundamentalista, que se ha propuesto hacer un reportaje de la vida cotidiana de una familia yihadista.

 

La aldea donde vive la familia está en una zona bajo control del grupo Jabhat Al-Nusra, uno de los brazos armados de Al-Qaeda.

 

Su cámara sigue el desarrollo de la vida familiar, pero sobre todo lo que hacen los niños. El padre, sueña con que un día se establezca el Califato Islámico.

 

El ángulo de mirada de Derki, para adentrarse al radicalismo islámico, es muy distinto a cualquier otro. Da seguimiento a lo que ocurre al interior de una familia.

 

La vida de Osama, de 13 años y su hermano menor Ayman, de 12, conducen la narración de la historia. Los dos, que tienen una buena relación con su padre, crecen en medio del yihadismo.

 

Su padre al mayor le ha puesto Osama en honor a Osama Bin Laden, y al menor Ayman en honor al doctor Zawahiri, otro de los dirigentes de Al-Qaeda.

 

Abu Osama, padre de los niños, le cuenta a Derki que rogó a Allah, que el día ataque del 11 de septiembre de 2001, lo bendijera con un hijo. Años más tarde, su esposa dio a luz a un niño un 11 de septiembre. Le puso Muhammad, en honor a uno de los atacantes.

 

Cuando Derki le pregunta sobre su admiración por Al-Qaeda, Abu Osama responde que si pudiera expresar todo el amor que siente por la organización, nuestro planeta pasaría de llamarse Planeta Tierra a llamarse Planeta Amor.

 

Ninguna mujer sale en el documental, porque lo tienen prohibido. El director con su cámara registra las comidas familiares y de amigos y los juegos de los niños. Sigue, al padre de familia, cuando va en busca de minas y también cuando se dirige a combatir.

 

Registra la incorporación de Osama, de 13 años, a la escuela para formarse como combatiente en un "campamento Sharia" donde habrá de permanecer dos años.

 

Derki, da espacio para que los yihadistas expresen sus ideales y convicciones. Sueñan con un mundo regido por un Califato Islámico donde ya no habrá injusticia y opresión.

 

El entorno de miseria y violencia en el que viven no permite imaginar que eso que desean, algún día sea posible conquistar por el camino que han elegido.

 

En el documental se ven los estragos de la guerra, a nivel de la infraestructura, pero también de las vidas humanas, de las que se han perdido y de las que todavía están aquí.

 

Derki realiza un gran trabajo que estuvo nominado al Oscar como Mejor documental. En el Premio de Cine Alemán ganó como Mejor documental y en el Gran Premio del Jurado al Mejor Documental Internacional en el Festival de Cine de Sundance de 2018.

 

Se puede ver en Amazon Prime.

 

De padres e hijos

Título original: Of Fathers and Sons 

Producción: Siria-Líbano-Alemania, 2017

Dirección: Talal Derki

Guion: Talal Derki

Fotografía: Talal Derki

Página 42 de 201