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La vegetariana

Rubén Aguilar Valenzuela

La vegetariana (Ediciones Rata_, España, 2017) es una novela de la coreana Han Kang (Gwangju, Corea del Sur, 1970), Premio Nobel de Literatura 2024. La historia cuenta la vida de Yeonghye, que un día decide hacerse vegetariana y su vida y la de su familia se ven profundamente afectadas.

 

El suyo es un acto subversivo y está decidida a hacer lo que ella piensa y llevar las cosas hasta las últimas consecuencias. Esa decisión, de manera no prevista, la lleva a una transformación de todas sus relaciones, también la que tiene consigo misma. Ahora es otra.

 

Desde su primera edición en Corea en 2007, la novela ha tenido un gran éxito, que continúa al día de hoy. Se ha traducido al español, inglés, japonés, chino, vietnamita, francés, hebreo, italiano, portugués, polaco, neerlandés y catalán, entre otras lenguas.

 

En 2016 gana el premio Man Booker International con el voto unánime del jurado que dijo de la novela: "Una obra compacta, exquisita y perturbadora que reverberará en las mentes, quizá también en los sueños, de todos sus lectores". En la lista de finalistas estaban el Premio Nobel Orhan Pamuk y la italiana Elena Ferrante.

 

El contexto social en el que Kang escribe La vegetariana es el de una sociedad patriarcal donde las mujeres, pese al grado de desarrollo económico y social de Corea, todavía están sometidas a los hombres. Ella aprende a decir no, a hacer lo que quiere y por eso ahora es vista como loca y disfuncional.

 

La narración se articula desde tres miradas y en tiempos distintos: la del esposo, que no entiende y acepta las nuevas decisiones de su esposa; la de su cuñado artista que se ha propuesto explotar creativamente más allá de lo convencional; y la de su hermana, que si bien no logra descifrar las razones de Yeonghye, de algún modo comprende su sufrimiento mientras toma conciencia de lo que ella misma ha soportado por el hecho de ser mujer.

 

Estamos ante una novela que no solo cuestiona hábitos y realidades presuntamente intocables del sistema social. De hecho, cada uno de los capítulos implica una ruptura, una desintegración, mientras la protagonista avanza en su ideal.

 

La autora dice del personaje: "Desde el principio quise que Yeonghye no tuviera voz y que fueran las personas que la rodean las que hablaran en su lugar. La única parte de la novela en que Yeonghye habla en primera persona es cuando relata sus pesadillas".

 

Y añade "en el resto de la novela es objeto de observación, existe como blanco de la incomprensión y el odio, de la lástima y la compasión, y de una extraña afinidad. Únicamente la imaginación del lector puede acercarse a ella y llegar a conocerla de un modo íntimo. La determinación de Yeonghye de rechazar la violencia y la condición humana es tan radical y atípica que pensé que esa era la única forma de relatar su historia".

 

De Yeonghye plantea que "rechazando la carne, mi protagonista rechaza la violencia del ser humano". En el desarrollo del texto somos testigos del desgarrador recorrido que la protagonista hace al romper los lazos que la ataban a un mundo al que ya no quiere pertenecer, para integrarse a otro, en estado ideal, donde puede estar en comunión con todos los seres vivos.

 

La economía verbal de Han Kang, que todos los críticos reconocen en sus obras, en este caso contribuye  a subrayar los hechos en la vida de Yeonghye y cada una de sus ideas subversivas, que imprimen al libro una gran intensidad. El prólogo es de Gabi Martínez.

 

La vegetariana

Han Kang

Ediciones Rata_

España, 2017

pp. 132

 

Versión original. Ch'aesikjuuija, que se publica en 2007 en Corea. La traducción del coreano al español es de Sunme Yoon del 2012.

El huachicol

Rubén Aguilar Valenzuela 

Unos son los discursos y otra la realidad y en el sexenio del presidente López Obrador (2018-2024), el huachicol creció en 117% con relación al sexenio de Peña Nieto (2012-2018), el aumento más alto en la historia del país desde que existe esta práctica, de acuerdo a Pemex.

 

Una investigación periodística de Everardo Martinez (El Universal, 01.12.24) da cuenta que las tomas clandestinas totales en el gobierno de Peña Nieto fueron 28 835 y en el de López Obrador 62 441, que representa un incremento del 117%.

 

De estas, en el caso de López Obrador, 51 779 fueron en ductos de gasolina y en 10 662 de gas LP, y con Peña Nieto 28 384 en ductos de gasolina y 451 de ductos de gas LP. Las tomas de gas LP de un sexenio a otros suponen un crecimiento de 24 veces más.

 

A pesar de la contundencia de los datos de Pemex, López Obrador hasta el final de su mandato, mintiendo de forma abierta y descarada, sostuvo en su sexenio que el huachicol se había reducido en 90%.

 

El aumento histórico de las tomas clandestinas y los volúmenes de gasolina y gas, que se extraen de los ductos propiedad de Pemex, se debe a la falta de voluntad política de la empresa para hacer frente al problema.

 

Se requiere, entre otras cosas, de implementar nuevas tecnologías que están en el mercado y solo se requiere adquirirlas. Pemex tiene los recursos, para hacerse de ellas, pero no lo ha querido hacer.

 

Esto, necesariamente, plantea preguntas: ¿Por qué no se quiere evitar el huachicol? ¿Por qué se permite la existencia del huachicol? ¿A quién se favorece? ¿Quiénes están detrás del negocio?

 

Una buena parte del huachicol tiene lugar en territorios controlados por grupos del crimen organizado, mismos que fueron cedidos por el gobierno federal, de manera particular por el que acaba de terminar su mandato.

 

Me consta, que por decisión política, el gobierno de Coahuila, de Rubén Moreira Valdez (2011-2017) terminó con el huachicol que había en los ductos que pasaban por su estado a través de un sistema de vigilancia y acción para hacer frente a los grupos que se dedicaban a esta actividad.

 

Un reto para el actual gobierno y la dirección de Pemex, ante el desastre de la administración anterior, es hacer frente al huachicol, lo que requiere antes que nada de voluntad política. ¿La tienen las nuevas autoridades? ¿Dejarán que las cosas sigan igual?

 

¿Hay compromisos inconfesables que no se pueden tocar? En el mercado está la tecnología que se requiere para detectar las tomas y actuar en consecuencia. En muy poco tiempo nos vamos a enterar si el actual gobierno sigue la política del anterior o la cambia.

 

Puede también, es una opción, dejar que todo siga igual y refugiarse en la mentira, como lo hizo el presidente anterior, para una y otra vez decir, que el problema ya fue resuelto y ahora no existe.

 

El crimen organizado y la guerra psicología

Rubén Aguilar Valenzuela 

En toda guerra siempre está presente lo que se conoce como la "guerra psicológica" que pretende sembrar miedo entre los enemigos y también dentro de la población. Los grupos del crimen organizado no son la excepción y utilizan de este recurso estratégico en la lucha abierta por el control del territorio y de las actividades que en él se realizan.

 

Una investigación periodística de Daniela Wachauf (El Universal, 21.08.23) da cuenta de los mecanismos utilizados por estos grupos para infundir no solo miedo sino terror entre la población y quien les puedan disputar su poder. Es una práctica que vienen realizando desde hace décadas.

 

En las redes sociales (YouTube, X, Facebook y WhatsApp) difunden videos con escenas terribles de personas decapitadas o desmembradas. Dan a conocer que jóvenes reclutados de manera forzada pelean entre sí hasta la muerte de alguno de ellos. Quien vive permanece en el grupo.

 

Secuestran mujeres a quienes violan masivamente y luego son tomadas como esclavas sexuales y destinadas a diverso tipo de trabajo, entre ellos la cocina, en los campamentos y casas bajo su control.

 

La "guerra psicológica" de estos grupos tiene tres destinatarios: los adversarios, las autoridades, en particular las policías locales, y la población en general. Se pretende que estas se "inmovilicen" presas del miedo y el terror.

 

Los actos de extrema violencia, que puede ser calificada como salvaje, cometidos por esos grupos, no son casuales o accidentales, sino acciones premeditadas con propósitos específicos. Implican una puesta en escena, para el logro de sus propósitos. Es precisamente la "guerra psicológica".

 

La antropóloga Elena Azaola especialista en temas de violencia e inseguridad, plantea que: "cada día tenemos conocimiento de un avance significativo de toma de territorios por parte de la delincuencia organizada, de ausencia por parte de las autoridades del Estado que no llegan a tiempo. Estamos viviendo una violencia exacerbada, deshumanizante, que ha perdido todo respeto por la vida".

 

La "guerra psicológica" siempre presente ha evolucionado en sus formas de acuerdo a las distintas décadas. Francisco José Gutierrez, jefe del Departamento de Psicología Básica, de la Universidad de Guadalajara (UdeG) hace un recorrido histórico por las modalidades de la violencia.

 

En la década de 1970, signo de poder era dar a las víctimas un tiro en la frente; en la de 1980, disolver los cuerpos en ácido, y en las siguientes décadas vino las mutilaciones y las decapitaciones en búsqueda del miedo y terror que se quiere infundir.

 

Los especialistas coinciden, que para el caso de la sociedad mexicana, pese a estos brutales niveles de violencia, se ha dado con el paso del tiempo una "normalización" de la violencia. Estas acciones, de por sí terribles, se les ve como algo "normal".

 

Se asume de manera pasiva, que esta es expresión de nuestra realidad, y qué no hay más que convivir con ella. La sociedad ve la "guerra psicológica" con resignación y apatía. Es un dato más del país en el que ahora se vive.

 

"Tok a While" de Luis Ituarte en el Centro Cultural Tijuana (Tijuana, Baja California)

Rubén Aguilar Valenzuela

Exposición

En Tok a While, Luis Ituarte, muestra pinturas en gran formato, esculturas de herrería, textiles y videos. Son obras abstractas desarrolladas en técnicas diversas.

 

Roberto Rosique, curador de esta muestra, dice en el texto curatorial: "La tridimensionalidad aparece en la obra de Ituarte como un cierre esperado a la planitud con la que había edificado su discurso estético. Dibuja y organiza las formas hasta completar cuerpos dismórficos construidos de curvas y contracurvas, de sinuosidades y elongaciones, los que traza sobre el metal, las recorta y manipula; sometiéndolo a tensiones, contra curvándolo, creando volúmenes y conformando espacios".

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Luis Ituarte nació en Tijuana y estudió Historia del Arte en la Academia de San Carlos en la Ciudad de México; posteriormente se trasladó a Guanajuato, donde trabajó con el maestro muralista José Chávez Morado, para después migrar a diferentes lugares.

 

En Canadá fue miembro fundador de Alley Art (coalición de artistas y arte urbano), en Los Ángeles también lo fue para las organizaciones Graffiti Arts Coalition y el Consejo Fronterizo de Arte y Cultura (COFAC).

 

Regresó a Tijuana como coordinador de la organización Bajo el mismo sol (especializada en el intercambio cultural entre Baja California y Los Ángeles) por parte del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) y del Departamento de Cultura de Los Ángeles.

 

Comentario

De la exposición de Luis Ituarte, Roberto Rosique, el curador, dice: "Esta pequeña muestra ofrece una mirada amplia y genuina de su dilatada producción; la que hoy es ya, un pilar reconocido de la plástica binacional que nos identifica ante el mundo".

La visita a esta muestra fue una oportunidad de conocer a este autor y ponerme en contacto con su obra. Es un artista que se ha movido en el espacio de la frontera entre México y Estado Unidos, pero también en Canadá. Su obra me gustó. Hay una propuesta original en la manera de abordar la pintura y en la escultura. La exposición está bien montada en la sala principal.

Museo - Iglesia Nuestra Señora de la Asunción. Juli, Provincia de Chucuito (Departamento de Puno, Perú)

Rubén Aguilar Valenzuela

Historia

 

La Orden de Predicadores (OP) llega al virreinato de Perú en 1532, y para 1548 los frailes Andrés de Santo Domingo y Domingo de Santa Cruz inician la evangelización en el Juli y los caseríos de la ribera del lago Titicaca. En el Juli, entre 1562 y 1576, edifican la iglesia de Santa María la Mayor que después será Nuestra Señora de la Asunción.

 

Los jesuitas llegan al virreinato de Perú en 1568 y en 1576 deciden iniciar su trabajo misional de manera permanente bajo un esquema metodológico, que contempla el desarrollo social, la educación y la evangelización. Los dominicos dejan el Juli y el 4 de noviembre de 1576, los jesuitas asumen esta doctrina que va a ser su primera misión en América. Son seis los misioneros destinados entre ellos Alonso de Barzana (1530-1597), Diego de Bracamontes (1533-1583), Diego Martínez (1543-1626) y Francisco de Medina.

 

El trabajo misional de los jesuitas era en aimara y en quechua. Siempre hicieron un gran esfuerzo en hablar las lenguas de los indígenas y por eso se les conocía como "padres lenguas". Los jesuitas estuvieron en el Juli y en otras poblaciones del virreinato del Perú hasta 1767 cuando son expulsados de los dominios de la corona de España.

 

Descripción 

- Atrio

El atrio es una plataforma de la Cultura Inca, desde el nivel de las calles se asciende por una escalinata. La entrada es un arco de medio punto que se sostiene en dos pilastras de cantera adornadas con flores de cinco pétalos. Sobre el arco, que está labrado, una estructura adornada con bajorrelieves dos de ellos ángeles tocando trompetas.

- Iglesia

Exterior

 

La iglesia está asentada sobre una plataforma de la Cultura Inca. En 1620, los jesuitas terminan la construcción de la iglesia. La fachada principal es un rectángulo. Al centro la portada que es un arco de medio punto de cantera que se sostiene en dos pilastras con capiteles. La enmarcan dos pilastras y en la parte alta una especie de alfiz con elementos decorativos. La ventana del coro.

La fachada lateral es una gran pared rectangular lisa. Al centro la portada que es de mampostería. Un arco de medio punto en medio de dobles pilastras, y entre las dos está el monograma IHS (Jesús Salvador de los Hombres), que es el escudo de la Compañía de Jesús. El remate un triángulo y al centro el mismo monograma.

La torre es de cantera y se monta sobre la plataforma de la Cultura Inca. Tiene cuatro cuerpos. Los dos primeros del mismo tamaño. El primero es liso y en el segundo en la parte alta aparecen cuatro adornos de cantera, que se prolongan en el tercer cuerpo. Del cuarto cuerpo se sostiene una de las paredes, que tiene dos arcos de medio punto. En este nivel estaban las campanas.

Interior

La nave central tiene forma de cruz latina con 63 metros de largo y 34 metros de ancho. En su origen tuvo 15 ventanas en la parte superior de los muros. La iglesia desde 1989 es museo y en la nave de la iglesia está la galería de pintura con cuadros de los jesuitas Bernardo Bitt y Diego de la Puente. Hay también obras de Tomás Lara, indígena del Cusco, activo entre 1710 y 1730, y de Baltazar Torres. Y extraordinarias obras de autores anónimos.

 

- Bernardo Bitti (Camerino, Estados Pontificios, hoy Italia, 1548 - Lima, virreinato del Perú, 1610). En 1568 ingresa a la Compañía de Jesús como hermano coadjutor, después de cinco años de ejercer el oficio de pintor. En Roma pinta algunos frescos en el noviciado de Santa Andrea del Quirinal.

 

En 1575 llega al virreinato del Perú, para "evangelizar por medio del arte", a solicitud del provincial de la Compañía de Jesús del virreinato de Perú. Trabajó en Lima desde 1575, trasladándose a Cusco en 1583 y luego, en 1585, al Juli, Puno. Retorna al Cusco entre 1595 y 1598, y hasta 1600 alterna su estancia con las ciudades de la Audiencia de Charcas, hoy Bolivia, y Arequipa. En esta última regresa en 1603 y en 1604 vuelve a Lima hasta su muerte en 1610. En Bolivia estuvo en Sucre, La Paz, Potosí y Chuquisaca.

 

Bitti estaba formado en la escuela de los manieristas romanos Vasari y Salviatti. Hay estudiosos del arte que consideran que él es quien introduce el manierismo en el Cusco, en ese momento en boga en Europa. Sus principales características eran el tratamiento de las figuras de manera alargada, con la luz focalizada en ellas y un acento en los primeros planos en desmedro del paisaje y, en general, de los detalles.

 

Bitti nunca firmó sus cuadros, pero su estilo es inconfundible. Entre sus principales características destaca el uso predominante de la línea, la mera insinuación de los volúmenes, la figura alargada, la sofisticación en la postura de sus personajes, quienes están trabajados teniendo como base una línea serpentinata.

 

En las figuras de Bitti no se aprecia el naturalismo, sino al contrario, la ingravidez de sus telas, sus colores fantasiosos y la ausencia de diferentes texturas de sus paños, influencia del Greco y Rafael según José de Mesa y Teresa Gisbert. Tiene la intención de idealizar sus figuras como se observa en sus vírgenes y santos quienes están arropados con telas de colores pasteles. Otros críticos plantean que debió conocer la obra del Divino Morales.

 

El arte de Bitti influyó en su colaborador, el jesuita Pedro de Vargas, quien trabaja con él en Lima y Cuzco. También en el dominico quiteño fray Pedro Bedón, quien, después de su estadía en Lima, donde ejerció como traductor de quechua en el Tercer Concilio Limense (1583), funda una escuela pictórica para indios en la ciudad de Quito. El pintor más destacado de esta escuela es el indio Andrés Sánchez Galque, autor del lienzo de Los mulatos de las Esmeraldas, que se conserva en el Museo de América de Madrid.

 

La influencia de Bitti en las escuelas locales de Perú y Bolivia se hace sentir hasta bien entrado el siglo XVII cuando llegan a Lima obras de Valdés Leal y lienzos de Zurbarán y su taller que se dispersan por todo el virreinato. Estos envíos cambian las tendencias estéticas basadas en el manierismo que habían primado hasta entonces, sobre todo en la capital virreinal.

Hay obras de Bitti claramente identificadas como suyas en Lima: Coronación de la Virgen; La Virgen de la Purificación o Candelaria y Virgen de la O, Iglesia de San Pedro; Rector Jerónimo López Guarnido, Museo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Virgen María con el niño y Plancha de cobre con la imagen de la Virgen, Museo Pedro de Osma; Oración en el huerto, Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y Virgen de la Rosa, Museo de los Descalzos.

 

En el Cusco: Las esculturas de San Ignacio de Antioquía, Santiago Apóstolsan Gregorio papa, san Sebastián, Museo Histórico Regional de Cusco; Virgen del pajarito y cuadros con los misterios de la vida y pasión de cristo, Catedral de Cusco; Coronación de la Virgen e  Inmaculada, Virgen con el niño, Virgen de la Candelaria,  Cristo resucitado y Las lágrimas de san Pedro, iglesia de la Compañía de Jesús en Cusco.

 

Las obras registradas en Arequipa son: Virgen con el Niño, Cristo resucitado, Escenas de la pasión, Virgen de la Candelaria, Virgen con el Niño, Cristo Camino al calvario, en la iglesia de la Compañía de Jesús; y una obra en la Colección del Banco Central de Reserva.

 

En el Juli están: Virgen de la Asunción y Coronación de la Virgen, Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción; Santa Catalina, Santa Bárbara, San Juan Bautista, Sagrada familia de la pera, Iglesia de San Pedro Mártir;  Bautismo de Cristo, san Juan, el Evangelista, Iglesia de San Juan de Letrán; retablo de san Pedro y san Juan Evangelista, iglesia de San Pedro, Acora; retablo, Challapampa.

 

Las obras en Bolivia: Virgen con el niño y San Juanito, La Anunciación y san Juan, Catedral de Sucre; Virgen con el niño y san Juanito y san Antonio, Convento de Santa Clara, Sucre. En Chuquisca pinta los lienzos del retablo mayor de san Miguel, iglesia de la Compañía de Jesús dedicada originalmente a san Juan Bautista. Ahora las pinturas de este retablo se encuentran en el Museo de la Catedral de Sucre; entre ellas destaca el lienzo de la Imposición de la Casulla a San Idelfonso, los apóstoles Juan y Santiago, y La Virgen con el Niño y san Juanito. En Venezuela, Virgen con el niño durmiendo.

 

- Diego de la Puente (Malinas, Bélgica, 1586 - Lima, virreinato del Perú, 1663). Hermano coadjutor jesuita que estuvo activo como pintor más de cuarenta años en el virreinato del Perú. A los 19 años ingresó a la Compañía de Jesús. Cuando muere el hermano Bernardo Bitti, la Provincia de la Compañía de Jesús en el virreinato peruano pide a la curia de los jesuitas en Roma, que les manden otro jesuita pintor.

 

En el Juli pintó en las cuatro iglesias de los jesuitas. Los cuadros Anunciación, Adoración de los pastores y La Adoración de los Reyes, una obra singular porque el rey Baltasar ha sido sustituido por un inca, de forma que en la Epifanía se representan las tres razas de América: la blanca, la negra y la indígena. Este cuadro fue reproducido por otros pintores. En la iglesia de San Juan, de Juli, se exhibe otro cuadro: La Magdalena.

 

El estilo de Diego de la Puente muestra a un buen artista de la Escuela Flamenca. Su paleta cromática es la propia de esa escuela en la que él se formó. Pinta cuadros de grandes dimensiones con figuras macizas. Algunos críticos de arte consideran que él introdujo en tenebrismo en la América del Sur.

 

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Hay documentos que dan prueba que trabajó en Lima, Trujillo, Juli, Cuzco, Chuquiabo, Wamanqa, Ayacucho y también estuvo en Bolivia, y en Chile hacia 1652. En Trujillo se conserva un grupo de pinturas al fresco en pechinas, capiteles y claves de arcos del antiguo Colegio de la Compañía. En las cuatro pechinas aparecen los evangelistas.

 

En La Paz, Bolivia, en capilla de la Orden Tercera están los cuadros San Miguel, de magnífico en colorido, Cristo atado a la columna, tenebrista, y El Hogar de Nazaret. En el Museo de Arte de La Paz están los cuadros San Feliciano y el Arcángel San Miguel. En Chile hay una Última Cena firmada en 1652.

 

En Ayacucho están los cuadros Muerte de San Francisco Javier, San Juan Bautista, Cristo vestido de jesuita. En Cuzco, entre otros, La Transfiguración. En Lima, Cristo Salvador y La Virgen María.

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Como parte de las obras del museo se muestran los murales pintados al temple y también los altares, el mayor y los dos laterales.

El techo de la nave de la iglesia - galería

 

 

- Atar Mayor

El Altar Mayor es una obra del siglo XVII. En la actualidad no quedan vestigios de la estructura original, salvo un relieve con la Virgen que debió ser parte del mismo. Se conserven los murales en las paredes del presbiterio.

- Altar lateral - Derecho

El altar es del siglo XVII. Tiene tres cuerpos. El primero, con tres calles, sirve de base. En la calle central no hay nada y en las laterales imágenes en relieve. El segundo cuerpo tiene tres calles, en la central restos de un mural, y en las laterales dos nichos con imágenes en cada una. Se enmarcan en columnas acanaladas, que en el arranque tienen un adorno. El tercer cuerpo, el remate, al centro un crucifijo enmarcado en columnas. Y a los lados ángeles sobre las columnas de las calles del segundo cuerpo. Murales en las paredes.

 

- Altar lateral – Izquierdo

El altar es del siglo XVII. Tiene tres cuerpos. El primero, con tres calles, sirve de base. En la calle central una imagen y en las laterales imágenes en relieve. El segundo cuerpo tiene tres calles, en la central un nicho sin imagen, y en las laterales dos nichos con imágenes en cada una. Se enmarcan en columnas acanaladas, que en el arranque tienen un adorno. El tercer cuerpo, el remate, al centro una imagen de la Virgen enmarcada en columnas. Y a los lados ángeles sobre las columnas de las calles del segundo cuerpo. Murales en las paredes. La estructura de los dos altares es muy semejante.

 

- Murales

Están los murales al temple en las paredes de donde se encuentran los altares y también en columnas. Aquí las columnas de uno de los altares laterales.  

- Púlpito

El púlpito, obra del siglo XVII, está sobre la pared izquierda de la nave - galería.

Comentario

Todo en el Museo - Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que originalmente se llamó iglesia de Santa María la Mayor, es de un gran valor histórico y de una gran belleza. En 1548, la Orden de Predicadores (OP) inicia la evangelización en el Juli y los caseríos de la ribera del lago Titicaca. Ellos empiezan la construcción de las iglesias.

 

La Compañía de Jesús comienza su trabajo misional en 1576 en el Juli, el primero de América, una vez que los dominicos dejan el lugar. Ellos son los que terminan las iglesias y la dotan de las obras de arte, que todavía podemos contemplar.

 

En 1989 se decide convertir la iglesia en museo, la nave central se vuelve una galería. En las paredes vemos obras de los jesuitas Bernardo Bitti (Camerino, Estados Pontificios, hoy Italia, 1548 - Lima, virreinato del Perú, 1610) y Diego de la Puente (Malinas, Bélgica, 1586 - Lima, virreinato del Perú, 1663). Son cuadros de gran calidad artística en el estilo del manierismo entonces en boga en Europa de donde vienen ellos.

Ventana con piedra de Huamanga.

 

Los murales al temple en el ábside y en las paredes de las capillas laterales son muy buenos. Las artistas que los hicieron, seguramente indígenas o criollos, dominaban el oficio. Son obras de gran calidad. Y lo mismo decir de los altares laterales que son del siglo XVII. Del altar mayor solo se conserva un relieve. Para Sybille y para mí la visita al Museo - Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, fue una muy bella experiencia y nos hicimos de más información sobre el trabajo de los jesuitas y el arte colonial del virreinato del Perú.

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