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Rubén Aguilar Valenzuela
En la pasada Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, Jalisco, estuvo la escritora española Irene Vallejo, quien también visitó otras regiones del país. Días atrás publicó Deus ex machina (El País, 14.12.24) y de ese texto retomo seis párrafos que pienso describen con exactitud el momento que vive la sociedad en el mundo y México no es la excepción.
- "En esta época de épica hiperventilada, los algoritmos, las redes y ciertos medios rentabilizan nuestra angustia. Al amplificar la sensación de caos, explotan la incertidumbre y el desconcierto, y, en esa atmósfera, insuflan la idea de que necesitamos individuos poderosos, carismáticos, autoritarios, capaces de disolver con mano dura las dificultades enquistadas y el desorden. Y, de paso, derribar las regulaciones, ese gran negocio".
- "El historiador Carlo Ginzburg, hijo de Natalia, víctima de las inclemencias del fascismo italiano, escribió: "El miedo está siempre disponible, la cuestión es quién lo usa". Curiosamente, personas que se definen como inconformistas, rebeldes e indómitas, dicen preferir un liderazgo de ordeno y mando. En la vida cotidiana nos molesta que nos dicten lo que debemos hacer, pero nos deslizamos fácilmente al espejismo del gobernante fuerte y sin contemplaciones (...)".
- "Hoy crece en las encuestas el número de personas, sobre todo jóvenes, que aceptarían gobiernos no democráticos, siempre que garanticen ciertos niveles de bienestar. El atractivo de la mano dura parece aumentar entre quienes nunca la experimentaron. En su imaginación es solo una idea, y se permiten el lujo de idealizarla".
- "Mientras en Atenas agonizaba la democracia, la República romana se construía sobre la idea obsesiva de evitar el personalismo. Tras una monarquía que desembocó en legendarios abusos, legislaron para impedir que un individuo carismático gobernase sin cortapisas. Todas las magistraturas de la antigua Roma se concibieron colectivas, colegiadas y responsables".
- "¿Quién vigila al vigilante?", escribió Juvenal. He aquí una gran objeción: cómo garantizar una alternancia eficaz, cómo cesar al César si se lanza a cometer atropellos, qué sucede si quien manda se desmanda. No podemos entregarle todo el dominio a alguien que llega clamando ser la solución, mientras exhibe su odio al oponente y al diferente. La sana vigilancia consistirá en robustecer las cortapisas, controles y validaciones. Si eres escéptico frente al poder, asegúrate de que se fragmenta y distribuye. Divide y te protegerás".
- "El poder es tan peligroso y enloquecedor que casi resulta un rasgo de humanidad mantenerlo diseminado y difuso. Ese fue el ideal de la democracia ateniense y la república romana, experimentos valiosos y valientes, aun en sus contradicciones. Vivir en sociedades de ciudadanos exige afrontar el embrollo cotidiano con creatividad y esfuerzo, incluso ante circunstancias adversas, como intentaron –con altibajos– esos locos antiguos. Quizá por eso, el final de las tragedias reflexionaba sobre el peso y el precio de la libertad humana. Y aunque sea tentador confiar en soluciones drásticas, conviene recordar que los salvadores providenciales, aquellos que ofrecen remedios simples para problemas complejos –recetas ex machina–, son siempre pura tramoya".
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Rubén Aguilar Valenzuela
La presidenta Claudia Sheinbaum utiliza con mucha frecuencia la frase "no es cierto", para responder a preguntas de las y los periodistas que asisten a su comparecencia mañera de todos los días.
No descalifica en directo al periodista, pero sí le dice que en el contenido de la pregunta está utilizando un dato falso. Quien no está en lo cierto es ella, pero de manera visceral, reacciona a todo dato que no beneficie al gobierno que encabeza.
De inmediato, después del "no es cierto", plantea otro dato que elabora manipulando cifras o francamente diciendo una mentira, lo que cada vez es más frecuente.
Ella no tiene un discurso de tipo populista, como su antecesor, pero sí lo imita en decir mentiras, para posicionar las "verdades" que permitan construir el mundo de fantasía donde ella vive, como también lo hacía su líder y mentor.
En las y los populistas, se digan de derecha o izquierda, la mentira es uno de los ejes que articula su narrativa. Ella, como ya dije, en sus intervenciones no utiliza la retórica propia de los populistas, siempre emocional, pero sí los imita en su manera de mentir.
El "no es cierto" es un recurso equivalente al "tengo otros datos" del presidente López Obrador (2018-2024), que se propone negar la crudeza de la realidad, para construir un mundo maravilloso tal como ellos mismos lo quiere ver.
De otra manera reconocerían que su gestión no va bien y eso es algo que nunca lo pueden aceptar gobernantes como López Obrador y Sheinbaum, que se inscriben en la lógica de un movimiento supuestamente revolucionario donde todo camina como ellos lo han planeado.
En segundo lugar, está también el alimentar con un discurso de datos falsos o de francas mentiras, la ilusión y la esperanza de sus simpatizantes, que quieren oír, no importa si la realidad dice otra cosa, que el mundo de fantasía en el que quieren vivir existe y ello son parte de él.
Ya son cuatro meses, 120 días, de operar la estructura de la actual comparecencia mañanera, que tiene varias partes, una de ellas el ejercicio de preguntas de los periodistas y respuestas de la presidenta, y no se ve que ella, a partir de este ejercicio, haya logrado imponer la agenda de la discusión mediática, cosa que lograba casi todos los días su antecesor.
El tiempo pasa muy rápido y lo que ahora se puede ver de la comparecencia diaria de la presidenta, eso en el futuro puede cambiar, es que: Cada vez más recurre a la mentira como un elemento central en la construcción de su discurso para subsanar la deficiencias y errores de su gobierno y que no logra imponer la agenda mediática diaria.
En las últimas semanas, ante las declaraciones del presidente electo Donald Trump, que hoy asume formalmente la presidencia, ha envuelto todas sus intervenciones en un discurso nacionalista muy básico e incluso primitivo. Es muy probable que ante la personalidad de Trump y el tipo de sus intervenciones, la presidenta de México vaya a convertir al nacionalismo en el centro de su discurso, por lo menos los cuatro años que dure la presidencia de Trump. Ya veremos.
