Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

El presidente y su proyecto de desaparecer a las organizaciones de la sociedad civil

Rubén Aguilar Valenzuela

Desde el primer día de su mandato el presidente arremetió contra las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Su actitud expresa una vieja y anquilosada concepción política. Para él, Estado y gobierno son la misma cosa.
 
Su posición revela en la Universidad no estudió el marxismo de Antonio Gramsci, que planteó, desde los años veinte del siglo pasado, que el Estado estaba integrado por el gobierno y la sociedad civil.
 
Muestra también, que el presidente no ha leído a los distintos teóricos del Estado que desde final de la década de los ochenta plantean que el Estado se compone de gobierno, mercado y sociedad civil.
 
Si el presidente hubiera estudiado a Gramsci y se mantuviera al día de la nueva teoría del Estado su posición con relación a las OSC sería otra. Entendería, entre otras cosas, que son constructoras del Estado y pieza clave de la gobernanza.
 
Como sería también, que en esa condición los recursos públicos, que administran el gobierno, pero no son de él deberían también ser canalizados a las OSC, que desarrollan obras claves al servicio de la comunidad.
 
Como vive en el pasado y todo indica que nunca se ha renovado conceptualmente no solo menosprecia el trabajo de las OSC y su rol político-social sino que las quiere desaparecer.
 
Y para eso se ha propuesto estrangularlas al no darles recursos públicos. Así piensa que irán dejando de existir. Ese es su proyecto. De una u otra manera lo ha hecho público y ha operado en esa dirección.
 
Así, en lo que va del sexenio, el monto de los donativos contemplados en el Presupuesto de Egresos de la Federación a las OSC se ha reducido en forma considerable con relación a los gobiernos que lo antecedieron.
 
En 2020 se destinaron 404 millones de pesos a las OSC, 81 % menos que el promedio anual registrado de 2010 a 2018, de acuerdo con México Evalúa.
 
Sólo en la primera mitad de 2021 se erogaron 95 millones de pesos en donativos, 69 % menos que en el mismo lapso de 2020 y 83 % menos que el promedio semestral de 2010 a 2018, que fue de 479 millones.
 
Desde 2006 hay lineamientos para que las dependencias federales puedan otorgar donativos a OSC, universidades públicas o secretarías estatales, con recursos de su presupuesto autorizado.
 
De 2010 a 2018 en promedio se donaron 2 mil 179 millones de pesos a OSC dedicadas a resolver necesidades sociales como violencia de género, trata de personas, atención al cáncer, entre otras.
 
Pero en esta Administración, el monto de donativos del Presupuesto federal para esas organizaciones que prestan un servicio fundamental a la sociedad prácticamente se eliminó.
 
"Parece clara la estrategia gubernamental de debilitamiento de la sociedad civil organizada. Los recortes al financiamiento de las agrupaciones ciudadanas a lo largo de esta Administración lo demuestran", dice México Evalúa.
 
Entre 2010 y 2018, en promedio 655 organizaciones recibieron donativos, pero en 2019 sólo fueron 76, en su mayoría secretarías en las entidades federativas.
 
En 2020 y 2021 esa política no cambió y por eso mermó la creación de nuevas organizaciones: sólo 185 nuevas OSC se registraron en el Directorio de las Organizaciones de la Sociedad Civil. Es la cifra más baja desde 1993, época previa al inicio de la transición democrática de nuestro país, afirma México Evalúa.
 
A cambio de lo que ocurre con el actual gobierno, los donativos privados a las organizaciones aumentaron en mil 500 millones de pesos de 2018 a 2020, debido a un crecimiento de 20 por ciento de las donaciones provenientes del extranjero.
 
En el sector de las OSC preocupa que en 2022, con los cambios fiscales que limitarán el porcentaje de deducciones de los donativos, pueda haber menores recursos de los particulares.

La gran novela póstuma de Roberto Bolaño

Rubén Aguilar Valenzuela

La novela 2666 (Alfaguara, 2016) publicada después de la muerte del chileno Roberto Bolaño (1953-2003) se compone de cinco partes, que son otras tantas novelas, todas relacionadas de manera inesperada. El crítico literario Ignacio Echeverría fue el encargado de revisar y prepara el manuscrito, para su publicación.
 
En 2000, el autor, que vivía con su familia en Barcelona, entra a una lista de espera para someterse a un trasplante de hígado que nunca ocurrió. Consciente de su estado de salud decide embarcarse en la construcción de una obra que consideraba de "dimensiones colosales".
 
De ella dice que: "2666 es una obra tan bestial, que puede acabar con mi salud, que ya es de por sí delicada. Y eso que al terminar Los detectives salvajes me juré nunca más una novela río: llegué a tener la tentación de destruirla toda, ya que la veía como un monstruo que me devoraba".
 
Quince días antes de su muerte acordó con su editor, Jorge Herralde, publicar la obra como cinco novelas separadas. Pensaba así obtener más recursos para su familia. Pese a este acuerdo el editor y la viuda de Bolaño, Carolina López, decidieron publicar el libro en un solo tomo, como habían sido los deseos iniciales del autor, lo que se hace en 2004.
 
​En 2666 una parte muy importante de la acción del conjunto de la obra sucede en la ciudad ficticia de Santa Teresa, que se ha identificado con Ciudad Juárez, Chihuahua. A continuación, de manera sintética, el contenido de cada una de las cinco novelas interrelacionadas entre sí.
 
La primera: La parte de los críticos. El francés Jean-Claude Pelletier, el italiano Piero Morini, el español Manuel Espinoza y la inglesa Liz Norton, profesores de literatura deciden buscar al escritor alemán Benno von Archimboldi. Ellos son especialistas de su obra. Al escritor nadie lo conoce, él siempre se ha mantenido oculto.
 
En un seminario sobre literatura alemana en Toulouse conocen al mexicano Rodolfo Alatorre, quien afirma que un amigo suyo conoció a Archimboldi. ​El escritor pasó por la Ciudad de México y ahí tomó un avión hacia Hermosillo, para luego dirigirse a Santa Teresa. Entonces Norton, Espinoza y Pelletier ellos deciden viajar a esa ciudad en su búsqueda.
 
A su llegada los recibe el rector de la Universidad de Santa Teresa quien los pone en contacto con el profesor chileno Óscar Amalfitano. Con su apoyo emprenden la búsqueda del alemán. Poco a poco pierden la esperanza de encontrar a Archimboldi. En su estancia les cuentan que en la ciudad están ocurriendo asesinatos de mujeres.
 
La segunda: La parte de Amalfitano. El personaje principal es Amalfitano, el profesor chileno, que desde Barcelona se traslada con su esposa Lola y su hija Rosa a Santa Teresa a trabajar en la Universidad. Ella lo abandona, para ir en búsqueda de su poeta favorito, que se encuentra en un manicomio. ​Después de unos años regresa y le dice, antes de irse, que tiene un hijo en Francia y que tiene sida.
 
Después de relatar la vida del chileno antes de llegar a México, la historia se centra en su vida cotidiana. Está al borde de la locura. ​Cuelga un libro de geometría escrito por Rafael Dieste del tendedero en el patio de su casa. Empieza a dibujar polígonos donde en sus vértices escribe nombres de filósofos y comienza a oír voces dentro de su cabeza que identifica con las de su padre y su abuelo.
 
La tercera: La parte de Fate. Quincy Williams, periodista afroamericano de Nueva York, a quien dicen Fate, va a Santa Teresa, para cubrir un combate de box. La muerte de quien debería hacerlo lo pone en esa situación. Él se especializa en temas político-sociales. Al llegar a la ciudad conoce al periodista Chucho Flores, que le platica de los asesinatos.
 
Fate propone a su revista cubrir ese suceso, pero recibe una negativa. Es cuando conoce a Guadalupe, periodista que cubre los asesinatos, que sustituye a un compañero asesinado. Se propone entrevistar al sospechoso de los crímenes, que está en la cárcel. El día de la pelea Fate asiste a una reunión donde Flores le presenta a Rosa, la hija de Amalfitano.
 
Al finalizar el combate Fate, Rosa, Chucho con otros amigos se van juntos. El estadounidense huye con Rosa cuando presencia un evento violento. Van a casa de Amalfitano y este, temeroso de que pueda suceder algo malo a su hija, a Fate le da dinero para que la saque del país. Antes de abandonar México, el periodista junto con Rosa y Guadalupe se disponen a entrevistar al sospechoso de los asesinatos. Cuando se encuentran cara a cara con él, les llama la atención su gran estatura.
 
La cuarta: La parte de los crímenes. Aquí ​se describen los asesinatos cometidos en Santa Teresa entre 1993 y 1997. De cada víctima se describe la edad, la estatura, el oficio, la ropa que llevaba puesta, el nombre y la causa de la muerte. Muchos asesinatos se ajustan a un mismo patrón, pero otros que son muy distintos. Con los crímenes se intercalan historias paralelas como la investigación que realiza el policía Juan de Dios Martínez y su relación con Elvira Campos, directora del manicomio de la ciudad.
 
Martínez entre otros casos se propone encontrar a un profanador de iglesias que también es asesino. Otra historia es la de Klaus Haas al que se le considera, sin razón, como autor de los asesinatos, por lo que ingresa en prisión. Éste convoca a conferencias de prensa donde afirma que el asesino es Daniel Uribe, miembro de una familia rica y poderosa de la localidad. Está también la historia de una adivina que participa en un programa de televisión donde pide se resuelvan los casos y la de una diputada del PRI, que después de la desaparición de una amiga encarga a un periodista investigue el caso.
 
La quinta: La parte de Archimboldi. Se narra la vida del escritor Benno von Archimboldi, y los intentos de su hermana para sacar al hijo de la prisión de Santa Teresa acusado del asesinato de las mujeres. ​El relato comienza con el matrimonio de los padres del escritor; un soldado cojo que combatió en la Primera Guerra Mundial y una mujer tuerta. Tienen dos hijos: el mayor, Archimboldi, cuyo nombre real es Hans Reiter y la pequeña, Lotte Reiter.
 
A Hans sus profesores le declaran incompetente para los estudios. Empieza, entonces, a trabajar como sirviente en la casa de campo de un barón. Ahí conoce a la hija de éste y a su sobrino, Hugo Halder, que está enamorado de ella. En 1936 el barón cierra la residencia y Hans tiene que buscar trabajo. Llega a Berlín donde ubica a Halder, que le introduce en el grupo de sus amigos y le encuentra trabajo.
 
En 1939, el ejército alemán lo recluta para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Su regimiento se dirige a Polonia. La altura de Archimboldi le convierte en un blanco fácil para los soldados polacos. En un castillo de Rumanía se vuelve a encontrar a la hija del barón, la baronesa Von Zumpe. Esa noche Archimboldi, junto con otro soldado, desde un pasadizo observar cómo esta tiene relaciones sexuales con un militar rumano, el general Entrescu.
 
Archimboldi en un permiso busca a Helder en su casa, pero ahora viven otras personas. Una de ellas es Ingeborg Bauer, una joven perturbada que reside ahí con su familia. Luego destinan a Archimboldi a la Unión Soviética donde es herido. Lo mandan a Ucrania para que se recupere de sus heridas y allí encuentra un manuscrito escondido en la chimenea de la casa donde vive. Es el relato autobiográfico de Boris Abramovich Ansky, judío que después de alistarse en el Ejército Rojo se establece en Moscú y decide dedicarse a la literatura. En ella se habla de un escritor de ciencia ficción amigo de Ansky, Ivanov, que es condenado a muerte por Stalin debido a sus últimas obras, aunque es Ansky quien las escribe.
 
Las tropas alemanas comienzan la retirada. Archimboldo se entrega al Ejército de los Estados Unidos. Permanece en un campo de prisioneros. Cuando es liberado, se traslada a Colonia y se reencuentra con Ingeborg. Se hacen pareja. Consigue una máquina de escribir y redacta su primera novela. Adopta el seudónimo de Benno von Archimboldi. Consigue que el editor Bubis, que casualmente es pareja de la baronesa Von Zumpe, ​le publique esa obra y las que habrán de seguir.
 
Ante el estado de salud de Ingeborg, la pareja viaja por Europa en busca de su restablecimiento, pero fallece. Archimboldi empieza a residir en Venecia. Ahora es un escritor de cierto éxito, y recibe ocasionalmente visitas de la baronesa Von Zumpe, con quien mantiene relaciones sexuales. Llegados a este punto empieza la narración de Lotte, la hermana de Archimboldi.

---------

Ella cuenta como desde pequeña sentía veneración por su hermano mayor. Durante la guerra deja de tener noticias suyas. Los años pasan y Lotte se casa con un mecánico, Werner, con quien tiene un hijo, Klaus Haas. ​Klaus, ya un joven, emigra a Estados Unidos. Al poco de llegar allí sus padres dejan de tener noticias de él. A los años, Lotte enviuda y en 1995 recibe un telegrama que le comunica que su hijo Klaus se encuentra preso en Santa Teresa, acusado del asesinato de mujeres.
 
Ella viaja a México para ver a su hijo y hacerse cargo de los gastos de la defensa. El caso de su hijo se estanca. Alterna estancias en México y en Alemania. En 2000, de viaje a México compra una novela en el aeropuerto, El rey de la selva, escrita por Benno von Archimboldi. Ese libro solo lo pudo hacer escrito su hermano Hans. Se pone en contacto con la editora, la baronesa Von Zumpe, y le cuenta la historia de cómo su hijo está encarcelado. Esta le pide su dirección en Alemania. Cuando Lotte regresa recibe la visita de su hermano. Después de hablar varias horas, Archimboldi comienza los preparativos para viajar a México donde se hará cargo del caso de su sobrino.
 
---------

La novela fue recibida con el aplauso general de la crítica literaria. Por ejemplo, Juan Antonio Masoliver Ródenas considera esta novela de Bolaño como "su obra más importante y una de las más grandes de la literatura contemporánea en lengua castellana". Todas las críticas van en el mismo sentido. Hablan de una obra monumental, soberbia, bestial, gigantesca, furiosa y única. A mí me resultó extraordinaria por la calidad de la prosa escrita en un español claro, preciso y contundente. Y también por la complejidad de la historia, de las historias, y la manera de articularlas. Habla de alguien que domina el oficio y lo hace con maestría y elegancia.
 
La novela ha recibido muchos premios literarios todos después de la muerte de su autor. Entre ellos: En 2004, el premio Ciudad de Barcelona; en 2005, el Premio Salambó; en 2009, el premio National Book Critics Circle Award. Otros galardones son: Premio Altazor; Premio Municipal de Literatura de Santiago y el Premio Fundación José Manuel Lara. Ha sido traducida al inglés, francés y al italiano entre otros idiomas.
 
2666
Roberto Bolaño
Editorial Alfaguara
México, 2016
pp. 1216

La forma del discurso de los mandatarios populistas del mundo

Rubén Aguilar Valenzuela 
A lo largo de 2021 en Etcétera se analizaron las estrategias operativas de comunicación y el discurso de 24 mandatarios populistas: nueve en América, seis en África, cuatro en Europa y cuatro en Asia. Ahora se analiza lo que les es común en la forma del discurso. En un próximo artículo se verá el contenido del discurso y en otro las diferencias que existen en la forma y el contenido.

Entre estos mandatarios hay grandes y muy evidentes diferencias en la geografía, la historia y la cultura de la que provienen, pero en lo que hace a la forma del discurso hay claras semejanzas sin importar si se dicen de izquierda o de derecha. A continuación, se presentan las mayores coincidencias.
 

Lo común en la forma del discurso

- Conciben el ejercicio de gobernar como un espectáculo mediático. Actúan como estrellas de la farándula. Tienen un gran dominio del escenario. Dramatizan la política.

- Privilegian la palabra sobre la acción. El discurso llena los vacíos por la falta de resultados.

- Recurren a grandes eventos de masas. Construyen escenarios donde participa el pueblo para "producir" la identidad del grupo.

- Tienen una alta exposición mediática. Sus eventos siempre son trasmitidos por los medios y redes. Se difunden profusamente.

- Manejan una retórica emocional con la que se identifica el "pueblo". Ese sentimiento se traduce en apoyo irracional e incondicional a lo que dice y hace el líder.

- Pronuncian discursos que se sale de los cánones establecidos. Son extravagantes, grandilocuentes, efectistas e incendiarios.

- Utilizan un tono estridente, escandaloso y lleno de mentiras, para llamar la atención de las audiencias y los medios.

- Privilegian las frases y consignas fáciles de entender y asumir, propias de la publicidad y la mercadotecnia.

- Recurren a la descalificación sistemática, al insulto y la agresión para enfrentar a su "enemigos", que ellos mismos construyen. Polemizan con ellos.

- Pronuncian discursos largos y farragosos, muchas veces incoherentes, pero siempre son bien recibidos por sus bases y simpatizantes.

Forma y poder

En el ADN de los populistas, se digan de izquierda o de derecha, está la concentración del poder del Estado en su persona. Algunos son dictadores y permanecen indefinidamente en el cargo y otros, ante la fuerza de la estructura institucional de sus países, al término de su mandato deben dejarlo.

La forma del discurso forma parte de la teatralización de la política en la que suelen ser unos maestros. Su manera de gobernar, para mantenerse en contacto con sus bases y simpatizantes exige del espectáculo mediático. Requieren, necesariamente, de recursos propios del teatro y también de la publicidad y la mercadotecnia.

Esos mandatarios viven de la forma que suplanta, a través de la retórica emoción, la falta de buenos resultados. Y para eso diseñan continuamente nuevos escenarios y escenas donde el "pueblo bueno" tiene un lugar y un papel que cumplir. A través de esos eventos teatrales retroalimentan la identidad de los suyos y mantienen la adhesión a su proyecto. La forma se convierte en contenido. Y es también expresión de su poder.

Los Acuerdos de Oslo

Rubén Aguilar Valenzuela
La película Oslo (Estados Unidos, 2021) del director Bartlett Sher se basa en la obra de teatro del J.T. Rogers, quien hace el guion. Se basa en hechos reales.

Es un trabajo que reconstruye el proceso de negociación entre el gobierno de Israel y los representantes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que culminan con la firma de los Acuerdos de Oslo que se firman en septiembre de 1993.

El guionista y el director ofrecen una narración, que se puede ver como un documental actuado, que ofrece mucha información y datos desconocidos sobre el proceso.

La carga dramática de la película está en el encuentro y las tensiones entre personas de bandos que han sido y se ven como irreconciliables.

¿Cómo generar las condiciones, para que puedan hablar y escucharse? ¿Para que puedan confiar unas de las otras? ¿Cómo supera el dolor del pasado, que cada uno tiene?

La película da cuenta del papel que jugó el matrimonio compuesto por Mona Juul (Ruth Wilson) y Terje Rød-Larsen (Andrew Scott), ella diplomática del ministerio de asuntos exteriores de Noruega y él sociólogo.

Ellos, es un hecho histórico, tuvieron la iniciativa del encuentro y facilitaron el proceso. Fueron capaces de mantener una estricta neutralidad.

Su actitud resultó fundamental, para que los delegados de uno y otro bando se conocieran y después pudieran empezar la negociación. La sede fue en una mansión en las cercanías de Oslo.

Se reunieron, bajo un mismo techo, dos profesores de universidad israelíes, Yair Hirschfeld (Doval'e Glickman) y Ron Pundak (Rotem Keinan) y dos representantes de la OLP, Ahmed Qurie (Salim Dau), Hassan Asfour (Waleed Zuaiter) con el respaldo de Yasir Arafat.

Luego se incorporaron funcionarios del más alto nivel del gobierno de Israel, que podían hablar y comprometerse a nombre de Simon Peres e Isaac Rabin.

Rogers en la obra de teatro, también se plantea en la película, ahora junto con Shers, desarrollan la idea-experiencia de la confianza como la única posibilidad del encuentro.

La confianza solo es posible cuando se da el espacio para que las personas se conozcan. Es la única manera de dejar a un lado la confrontación e incluso el odio.

En su momento los Acuerdos de Oslo fueron un paso adelante en la conquista de la paz, luego, por desgracia, se dieron pasos hacia atrás.

La película se pude ver en HBO.

Oslo    
Título original: Oslo    
Producción:  Estados Unidos, 2021

Dirección: Bartlett Sher
Guion: J.I. Rogers
Fotografía: Jaanus Kamminski
Música: Zoo Keating y Jeff Russo
Actuación: Ruth Wilson, Andrew Scott, Jeff Wilbusch, Salim Dau, Waleed Zuaiter, Igal Naor, Doval'e Glickman, Rotem Keinan, Itzik Cohen, Tobias Zilliacus, Sasson Gabai, Geraldine Alexander, Adam Vacula, Joachim Paul Assböck

El discurso de los mandatarios populistas

Rubén Aguilar Valenzuela
 En estas páginas el pasado agosto se identificaron y analizaron las estrategias de comunicación y los discursos de los gobernantes populistas de América; en septiembre, de sus contrapartes en Europa; en octubre, de Asia; y en noviembre, de África. En diciembre se expusieron las estrategias operativas que les son comunes y las que solo comparten parcialmente. Ahora se presentan los elementos de sus discursos que son semejantes en la forma y el contenido. Y también se identifica lo que no comparten del todo.

Se contemplan veintitrés mandatarios populistas: nueve en América, cuatro en Europa, cuatro en Asia y seis en África. En el caso de nuestro continente, la lista incluye a Andrés Manuel López Obrador (68 años), presidente de México; Daniel Ortega (76) y Rosario Murillo (70), presidente y vicepresidenta de Nicaragua; Nayib Bukele (40), presidente de El Salvador; Nicolás Maduro (58), presidente de Venezuela; Jair Bolsonaro (65), presidente de Brasil; Alberto Fernández (62) y Cristina Kirchner (68), presidente y vicepresidenta de Argentina; y a José Pedro Castillo (52), presidente de Perú.
 
En Europa, los líderes a considerar incluyen a Viktor Orbán (nacido en 1963), primer ministro de Hungría; Boris Johnson (1964), primer ministro de la Gran Bretaña; Janez Janša (1958), primer ministro de Eslovenia; y Miloš Zeman (1945), presidente de la República Checa.
 
En Asia, por otro lado, la lista incluye a Recep Tayyip Erdoğan (1954), presidente de Turquía; Narendra Damodardas Modi (1950), primer ministro de la India; Rodrigo Duterte (1945), presidente de Filipinas; y Prayuth Chan-o-cha (1954), primer ministro del Reino de Tailandia.
 
Finalmente, en África los líderes a considerar son John Pombe Joseph Magufuli presidente de Tanzania ((1959-2021, murió en marzo del año pasado de covid); Andry Nirina Rajoelina (1974), presidente de la República de Madagascar; Paul Barthélemy Biya'a bi Mvondo (1933), presidente de la República Federal de Camerún; Évariste Ndayishimiye (1968), presidente de la República de Burundi; Issayas Afewerki (1946), presidente de la República de Eritrea y Salva Kiir (1951), presidente del Sudán del Sur, el país más joven del mundo.

Lo común en el marco del discurso

A pesar de las grandes diferencias en la historia, la geografía, la cultura y la tradición política de la que provienen estos mandatarios populistas, se digan de izquierda o de derecha, sus discursos comparten formas y contenidos.

Forma
 
• Conciben el ejercicio de gobernar como un espectáculo mediático. Actúan como estrellas de la farándula. Tienen un gran dominio del escenario. Dramatizan la política.
• Privilegian la palabra sobre la acción. El discurso llena los vacíos por la falta de resultados.
• Recurren a grandes eventos de masas. Construyen escenarios donde participa el pueblo para "producir" la identidad del grupo.
• Tienen una alta exposición mediática. Sus eventos siempre son transmitidos por los medios y redes y son difundidos profusamente.
• Manejan una retórica emocional con la que se identifica el "pueblo". Ese sentimiento se traduce en apoyo irracional e incondicional a lo que dice y hace el líder.
• Pronuncian discursos que salen de los cánones establecidos. Son extravagantes, grandilocuentes, efectistas e incendiarios
• Utilizan un tono estridente, escandaloso y lleno de mentiras para llamar la atención de las audiencias y los medios.
• Privilegian las frases y consignas fáciles de entender y asumir, propias de la publicidad y la mercadotecnia.
• Recurren a la descalificación sistemática, al insulto y la agresión para enfrentar a sus "enemigos", que ellos mismos construyen. Polemizan con ellos.
• Pronuncian discursos largos y farragosos, muchas veces incoherentes, pero siempre son bien recibidos por sus bases y simpatizantes.

Contenido

• Aseguran que son los únicos capaces de gobernar. Solo ellos saben lo que el pueblo necesita y quiere.
• Hablan de sí mismos y se auto elogian de muy diversas maneras. Promueven el culto a la personalidad.
• Mencionan que son hombres del pueblo, que hablan su mismo lenguaje. Se planean como su representante. 
• Hacen referencia constante al "pueblo", que son todos los que están con ellos. Solo el "pueblo" entiende el proyecto que impulsan.
• Desconocen todo tipo de crítica e insultan de manera sistemática a quienes no piensan como ellos. Plantean el dilema estás conmigo o contra mí.
• Hablan sobre el nacionalismo y la soberanía nacional. Exacerban sentimientos básicos y elementales.
• Utilizan la historia patria como elemento central de la identidad popular que se proponen construir.
• Aseguran que han restaurado los valores y la grandeza nacional que se había perdido. Es su obra.
• Descalifican al mundo del pensamiento (científicos, intelectuales, artistas) así como a la prensa y a los periodistas críticos.
• Utilizan de manera sistemática referencias a Dios y a la religión. Citan textos religiosos.
• Tienden a denostar las posiciones progresistas en prácticamente todos los temas.
• Defienden a la familia tradicional. Sólo aceptan un tipo de familia. No importa su historia personal.
• Desconocen los derechos de la comunidad LGBTI. Se manifiesten en contra del aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción por parte de estas parejas.
• Están en contra de la legalización de la marihuana y otras drogas.
• Hablan sobre el fin de la corrupción a pesar de que algunos de los países que dirigen son de los más corruptos del mundo.
• Dicen que ya está solucionando el problema de la violencia e inseguridad a pesar de que la evidencia dice lo contrario.

Lo que no es común

Entre las semejanzas hay también elementos que no todos los líderes populistas comparten, o no lo hacen del todo. Algunas de estas diferencias son las siguientes:
• Presentarse como víctima de las injusticias de "los de arriba". Decir haber sido perseguido y humillado por los poderosos debido a su compromiso con el "pueblo".
• Operar venganza contra las élites políticas, económicas y culturales que pusieron en duda o no aceptaron su victoria cuando llegaron al poder.
• Reprimir de muy distintas maneras a la oposición política. Llevar a la cárcel a los líderes opositores.
• Agredir a los medios y a los periodistas. Promover la censura de manera abierta y llevar a la cárcel a los periodistas independientes.
• Adueñarse desde el poder de los medios de comunicación que consideran hostiles.
• Presentarse como gobernantes con "mano dura" contra el crimen organizado. Estar a favor de la pena de muerte y el uso de la tortura.
• Manifestarse abiertamente en contra de los migrantes. Los argumentos son distintos de acuerdo a las regiones.
• Promover abiertamente actitudes homofóbicas, machistas e incluso racistas.
• Mantener posiciones intolerantes y discriminatorias contra el movimiento feminista y la comunidad LGTBI.
• Enriquecerse a expensas del poder. Altos niveles de corrupción.
• Utilizar símbolos de identidad tales como cierto tipo de vestimenta (trajes, camisas, sombreros).

Más allá del discurso

En el ADN de los populistas, se digan de izquierda o de derecha, está la concentración del poder del Estado en su persona. Algunos acceden al cargo por la vía electoral, pero una vez que lo tienen no lo dejan ir y pasan a encabezar dictaduras. Otros deben dejar su cargo al término de su mandato, aunque no quieran, por la fortaleza de las instituciones democráticas del Estado en sus países. 
 
El discurso populista deja de existir una vez que el líder populista deja el cargo: no hace escuela. Un ejemplo muy notorio es el de Donald Trump. Por la vía electoral llegó a la presidencia de su país; por esta misma vía perdió la elección y el discurso populista de un día para otro dejó de tener lugar.
 
Los líderes populistas tienden a sentirse únicos e indispensables. Piensan que por su gestión y sus discursos van a pasar a ser parte de la historia de sus países. Sus nombres serán grabados en letras doradas. La evidencia muestra que es una falsa ilusión. La mayoría de las veces su mandato, por más estridente que haya sido, se olvida pronto. Y cuando se recuerda es para mal. Es frecuente que así sea en las distintas regiones del mundo.

 

*Ilustración: Belén García Monroy

Página 124 de 201