Desde el inicio de su administración, la presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado una coordinación de seguridad con EE. UU. basada en el respeto a la soberanía mexicana, cooperación sin subordinación, y rechaza la injerencia militar extranjera o la instalación de plataformas operativas permanentes de agencias estadounidenses en México; la relación se enfoca en compartir inteligencia, combatir el fentanilo y la criminalidad, y se enfatiza la intervención exclusiva de fuerzas mexicanas en su territorio, manteniendo una colaboración institucional.
Si tomamos en cuenta las últimas declaraciones de altos funcionarios de nuestro vecino país, las cosas van marchando bien en cuanto a esa coordinación. Por ejemplo, el senador estadounidense Marco Rubio elogió recientemente la cooperación en seguridad del gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, afirmando que "México está haciendo más que nunca en su historia" en este tema.
Durante una conferencia de prensa en Washington D.C., Rubio, quien funge como secretario de Estado de EE. UU. en la administración actual, destacó que la cooperación bilateral ha alcanzado un nivel "sin precedentes".
Señaló, además, que, si bien aún existen desafíos, la coordinación con México es constante y real, convirtiendo al país en una pieza clave de la agenda regional de seguridad.
Declaraciones que marcan un giro notable respecto a sus críticas de años anteriores hacia la administración previa, resaltando una percepción de mayor colaboración por parte del gobierno de Sheinbaum en el combate al crimen organizado y el tráfico ilegal.
Rubio contrastó la situación con Venezuela, indicando que ese país representa el caso opuesto, al no cooperar con Estados Unidos e incluso colaborar con elementos criminales.
Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dijo el viernes pasado que más de 2,5 millones de inmigrantes ilegales han abandonado Estados Unidos desde que el presidente Donald Trump regresó al cargo este año, citando una amplia ofensiva migratoria que, según dice, ha llevado a la "frontera más segura en la historia estadounidense".
En un informe de fin de año que destaca los logros de la agencia, el DHS afirmó que los cruces fronterizos ilegales se redujeron un 93 % interanual, el tráfico de fentanilo se redujo a la mitad y cientos de miles de inmigrantes ilegales delincuentes fueron arrestados o deportados, lo que representa un cambio drástico con respecto a la administración Biden.
"En menos de un año, el presidente Trump ha logrado algunos de los logros más históricos y trascendentales de la historia presidencial, y esta administración apenas está comenzando", declaró la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
"Bajo el liderazgo del presidente Trump, estamos haciendo que Estados Unidos vuelva a ser seguro y priorizando al pueblo estadounidense. En un tiempo récord, hemos asegurado la frontera, combatido a los cárteles y arrestado a miles y miles de inmigrantes ilegales delincuentes".
Si bien el primer año de Trump en el cargo fue "histórico", la administración "no descansará hasta que la tarea esté terminada", añadió Noem.
De los 2,5 millones de inmigrantes indocumentados que abandonaron el país desde que Trump asumió el cargo el 20 de enero, se estima que 1,9 millones se autodeportaron y más de 622.000 fueron expulsados, según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
A finales del mes del pasado mes de marzo, tras una reunión de trabajo con la presidenta, Kristi Noem informó que la reunión con Sheinbaum había tenido la finalidad de “discutir el papel de México en la seguridad de la frontera entre Estados Unidos y México”.
“El despliegue de tropas de la Guardia Nacional en la frontera y la aceptación de vuelos de deportación es un paso positivo, pero aún queda mucho trabajo por hacer para detener el flujo de drogas e inmigrantes ilegales a nuestro país”, afirmó.
“Nuestra alianza ayudará a que Estados Unidos y la región centroamericana vuelvan a ser seguros”, añadió Noem.
Leer más: México–EE. UU.: cooperación en seguridad y soberanía en el tablero geopolítico

En agosto pasado, 18 empresas y organizaciones de la región lagunera emitieron un desplegado en el que denunciaron extorsiones y cobros ilegales "a manos de operadores vinculados a la organización sindical CATEM y grupos del crimen organizado”. Tras este llamado de auxilio, la Fiscalía General (FGR) realizó en septiembre un operativo en el local sindical de la CATEM de Gómez Palacio, Durango.
El diagnóstico que la economista María Manjarrez nos ha brindado recientemente arroja que la economía mexicana muestra señales preocupantes de enfriamiento.