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Trotsky y la televisión rusa

Rubén Aguilar Valenzuela

 
Trotsky (Rusia, 2017) es una serie de ocho capítulos producida por el Canal 1 de la televisión rusa que se estrenó en 2017 con un enorme éxito de audiencia en ese país. Konstantin Ernst, el director del canal, ante las críticas responde que no se quería hacer una biografía o un documental sobre la vida de Trostsky sino una serie con elementos reales y ficticios de su vida con el propósito de hablar sobre la Revolución de 1917.

El elenco está compuesto por actores y actrices muy reconocidos en Rusia como Konstantin Khabenesky (León Trotsky), Olga Sutulova (Natalia Sedeova, la esposa de Trotsky), Yevgeny Stychkin (Valdimir Lenin), Orkhan Abulov (José Stalin), Maksim Matveyev (Frank Jackson un periodista estadounidense que es quien asesina a Trotsky y ocupa el papel de Ramón Mercader), Aleksander Bergman (Diego Rivera) y Viktoria Poltorak (Frida Kahlo).

En Rusia la serie ganó muchos de los premios que otorga la Asociación de Productores de Cine y Televisión: Mejor Sonido; Mejor Dirección Artística; Mejor Maquillaje; Mejor Fotografía; Mejores Efectos Especiales; Mejor Actriz (Olga Sutulova), Mejor Actor (Konstantin Khabensky) y Mejor Serie de Televisión. Es notable la fotografía de Sergei Trofimov y Nikolai Bogachov.

La serie deja mal parados a Lenin, a Stalin y a Trotsky que son los líderes históricos de la Revolución de Octubre. A Lenin se le caracteriza como oportunista, maniobrero y calculador; a Stalin como ignorante y bárbaro y a Trotsky como arrogante, soberbio y sanguinario. A finales de 2018, Netflix compró los derechos a la televisión rusa, para ponerla en su plataforma.

La serie es una superproducción de la televisión pública rusa. Se toman hechos reales de la vida de Trotsky y otros que se inventan, para construir un personaje muy atractivo que muestra a un hombre inteligente, lúcido, osado y un gran orador, pero también a un sujeto perverso y capaz de cualquier cosa para conseguir lo que quiere.

La ambientación de la época, los escenarios, el vestuario, la fotografía, la actuación y la dirección de la serie son muy buenos. La televisión rusa quería hacer algo espectacular y lo logra. La trama, entre la realidad y la ficción, está muy bien armada y mantiene siempre la atención de los televidentes. La construcción dramática es muy buena.

La serie plantea dos preguntas centrales: ¿Por qué dar este trato a los líderes de la Revolución de Octubre? ¿Por qué de manera particular dar ese trato a Trotsky?  Pienso que la respuesta va en línea de lo que quiere el régimen del presidente Vladimir Putin. Es una relectura de la Revolución y de sus héroes que no lo son tanto o simplemente no lo son.

Me quedo con la idea de que el actual régimen político en Rusia trata de desacreditar a la Revolución y a sus líderes. No solo se quiere hacer un corte radical con el pasado, sino que se pretende eliminarlo del imaginario de los rusos de hoy. Eso abre espacio a la construcción de una nueva epopeya y narrativa, la que conduce Putin.

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Título original: Trotsky
Producción: Rusia, 2017
 
Dirección: Aleksander Kott y Konstantin Statskiy
Guión: Oleg Malovichko, Rusian Galeev y Pavel Teterksky
Música: Ryan Otter
Fotografía: Sergei Trofimov y Nikolai Bogachov
Con: Konstantin Khabenskiy, Mikhail Porechenkov, Maksim Matveyev, Yevgeni Stychkin, Orkhan Abulov, Sergey Bezrukov

Twitter: @RubenAguilar
 

La valoración y percepción de AMLO 

Rubén Aguilar Valenzuela
Al fin del primer semestre de gobierno la aprobación del presidente López Obrador es del 61 %, la de Peña Nieto fue del 57 %, de Calderón del 65 %, de Fox del 63 %, según la serie de Consulta Mitofsky.

Los cuatro se mueven en rangos semejantes, no hay nada excepcional, pero el morenista (López Obrador) queda por debajo de los panistas (Calderón y Fox) y solo arriba del priista (Peña Nieto).

En las recientes encuestas de El Financiero y Consulta Mitofsky, el presidente cae en sus niveles de aprobación en el caso de la primera del 82 % en enero a 66 % a finales de junio, 16 puntos menos, y en la segunda del 67.1 % en febrero a 61 % a finales de junio, seis puntos menos.

Una explicación de la caída de la buena percepción del presidente, que todavía sigue siendo alta, se encuentra en la valoración que la ciudadanía tiene sobre la actual situación económica y de la seguridad.

El 48 % de la población piensa que su situación económica está peor que antes, el 37 % igual y solo el 14 % dice que ha mejorado, según Consulta Mitofsky (El Economista 01.07.19).

En esta valoración influye que el 39 % de los entrevistados estima que el incremento de los precios ahora es más grave que en el gobierno anterior, el 33 % que es igual y 29 % que es menor.

Y el 35 % piensa que la creación de empleos nuevos ahora es un problema más grave que en el gobierno anterior, 33 % que es igual y solo el 30 % que es menor.

El 60 % considera que la inseguridad está peor que antes, el 23 % igual y solo el 9 % que ha mejorado. En esta valoración influye que han crecido los homicidios, los secuestros y la presencia del crimen organizado.

El 50 % estima que el problema de los homicidios ahora es más grave que en el gobierno anterior, 34 % que es igual y solo 15 % que es menor.

Y el 48 % que el problema de los secuestros ahora es más grave que en el gobierno anterior, el 33 % que es igual y solo el 16 % piensa es menor.

Sobre la presencia del crimen organizado el 48 % considera que ahora es más grave que en el gobierno anterior, el 33 % que es igual y solo el 16 % piensa es menor.

El deterioro de la imagen del presidente no se va a detener mientras que la ciudadanía no vea que mejora su situación económica y también que se reduzcan los niveles de homicidios y secuestros.

En el corto y mediano plazo la situación económica no va a mejorar y más bien todo indica que se va a complicar con un crecimiento del menos del uno por ciento el PIB en 2019 y los efectos negativos que trae consigo esta realidad.

Y los especialistas piensan que con la estrategia de enfrentar al crimen organizado y garantizar la seguridad a partir de la acción de la recién creada Guardia Nacional -el mismo Ejército con otro uniforme- se van a elevar y no reducir los niveles de violencia.

@RubenAguilar

Siete meses de gobierno

Rubén Aguilar Valenzuela  
Hoy lunes 1 de julio, al cumplirse siete meses de gestión, el presidente López Obrador convoca a un mitin en el Zócalo, para rendir un informe de gobierno. El evento es un claro pretexto, para celebrar el primer aniversario de su victoria en 2018. En adelante todos los años seguramente se va a organizar esta celebración.

López Obrador una vez pasada la elección y ya en el cargo, no ha querido asumirse como presidente de todas las y los mexicanos. Se asume solo como el presidente del sector de la ciudadanía que votó por él y está de acuerdo con todo lo que dice y hace. A los otros los ve como enemigos.

En estos meses el presidente mantiene un discurso que polariza a la sociedad y no corresponde a su investidura como Jefe del Estado y del Gobierno, sino es el propio de la cabeza de una fracción por grande que sea. Esta actitud proyecta a un mandatario intolerante y autoritario. Para él solo existe la disyuntiva de estás conmigo o estás contra mí.

Es evidente que su proyecto es restaurar el viejo presidencialismo donde el Ejecutivo se ubica por encima de los otros Poderes del Estado y también de la soberanía de los estados. Es el regreso al México del muy viejo PRI donde nada se movía sin que el presidente lo decidiera todo. Él se formó en esa tradición y la asume como un valor.

En este afán se ha propuesto eliminar los órganos autónomos del Estado, que tanto trabajo han costado construir, y también programas sociales institucionales que han sido sustituidos por apoyos directos a la población, sin reglas de operación, con el propósito de construir una gigantesca base social que se convierta en una plataforma electoral cautiva.

El presidente en estos meses mantiene un ataque frontal contra medios, periodistas y comentaristas que no coinciden con lo que le dicen y evidencian sus mentiras de todos los días. Él habita en un mundo construido con "otros datos" mismos que contradicen los que ofrecen las estadísticas de su gobierno. Vive en la negación absoluta de la realidad.

La laicidad del Estado ha sido una y otra vez violentada por el presidente que mantiene una relación privilegiada con sectores de las iglesias evangélicas a las que ha prometido dar concesiones de radio y televisión para que difundan el mensaje de Cristo, al que con frecuencia hace mención en sus intervenciones de la mañana.

Este gobierno, como nunca antes, ha castigado el presupuesto destinado a la salud. Hay gente que ya ha muerto a consecuencia de esta nueva política. Y de la misma manera se han reducido los recursos públicos para el desarrollo de la cultura, de la ciencia, de la tecnología, de la innovación y también para estudiar en el extranjero.

Muchas de las reformas que impulsa el actual gobierno, en particular la de educación con claro carácter clientelar apuntan a una regresión de carácter histórico. El país se ha militarizado y la seguridad pública ha pasado a manos de las Fuerzas Armadas. Los primeros siete meses del gobierno de López Obrador no han sido buenos para la democracia ni para México.


 

Extinción de las especies

Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado mayo se dio a conocer el informe Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), auspiciada por la ONU en la que participaron 145 científicos de 50 países con el apoyo de 310 especialistas.

El estudio plantea que están en peligro de extinción un millón de las ocho millones de especies animales y vegetales que ahora existen en el planeta.

Esta pérdida podría ocurrir en las próximas décadas de no tomarse medidas realmente efectivas y con carácter de urgente. El documento asegura que estamos frente a un "declive sin precedente" en la historia de la humanidad.

"Los ecosistemas, las especies, la población salvaje, las variedades locales y las razas del planeta y animales domésticos se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La esencial e interconectada red de vida en la Tierra se retrae y cada vez está más desgastada", asegura uno de los autores del informe.

El documento identifica y, por primera vez, clasifica los cinco principales impulsores directos de las transformaciones de la naturaleza. En los últimos 50 años son los que las han acelerado. Y son:

  1. Los cambios en el uso de la tierra y el mar. Por la acción humana se han visto alterados significativamente el 75% del medio ambiente terrestre y el 66% del marino.
  2. La explotación de organismos. Ya en 2015 el 33% de los recursos pesqueros marinos eran explotados en niveles insostenibles.
  3. El cambio climático. Desde 1980 se han duplicado las emisiones de gas de efecto invernadero. Esto ha
  4. provocado un aumento global de la temperatura del 0.7 grados.
  5. La contaminación. Desde 1980 se ha multiplicado por diez la polución plástica.
  6. Las especies invasoras. Desde 1970 han aumentado en un 70% en al menos 21 países. 

 

El informe, de 1,500 páginas, plantea que el impacto no es solo medio ambiental, sino que amenaza el cumplimiento de buena parte de los objetivos del desarrollo sostenible fijados por la ONU y también a la economía y el desarrollo social.

Los científicos sostienen que golpear a la naturaleza necesariamente frena la lucha contra la pobreza, el hambre y también obstaculiza los avances en materia de salud.

La posibilidad de revertir las cosas es "transformar nuestro modelo de desarrollo" en todos sus niveles y que los ciudadanos cambien sus actuales hábitos de consumo, asegura el texto.

Twitter: @RubenAguilar

Militarización de las fronteras

Rubén Aguilar Valenzuela

El presidente de la República, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, decidió la militarización de la frontera norte y sur como elemento central de la estrategia, para impedir el paso de los migrantes centroamericanos por el territorio nacional y también, para que no ingresen a los Estados Unidos.

En total se han desplegado 23,500 efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Federal ya que la Guardia Nacional todavía está en período de formación. Son 15,000 efectivos en la frontera norte y 8,500 en la frontera sur, de acuerdo al secretario de la Defensa, Luis Crescencio Sandoval González.

Los efectivos destinados a la frontera norte cubren desde Tijuana a Matamoros y los de la frontera sur están divididos en dos grupos: 2,000 distribuidos en la frontera con Guatemala y Belice y 6,500 en el área de Chetumal a Tapachula y en el Itsmo de Tehuantepec como segundo anillo de contención.

En versión del secretario de Defensa "estamos haciendo todo una cobertura en la frontera sur y ahí estamos coadyuvando con el esfuerzo del Instituto Nacional de Migración (INM), que tiene la facultad para hacer el aseguramiento de personas y los estamos apoyando para poder llevar esta actividad".

Esto quiere decir que las Fuerzas Armadas detienen a los migrantes, incluyendo a los niños, y después se los entregan al INE, para que los lleve a una estación migratoria y luego los deporte. La prensa ha publicado imágenes que muestran que esto mismo están haciendo las Fuerzas Armadas en la frontera norte.

El secretario de la Defensa señala que el INM no tiene los elementos necesarios para implementar la nueva estrategia de contención de los migrantes y que por eso las Fuerza Armadas se han visto en la necesidad de apoyarlos.

A lo largo del siglo XX y lo que va del XXI nunca se había adoptado como parte de la estrategia del gobierno, para hacer frente al tema de la migración, a la militarización de las dos fronteras para evitar el ingreso de los centroamericanos que huyen de sus países por la violencia y la pobreza.

En versión del secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, la estrategia responde a que el gobierno "no puede ser ingenuo, en muchos casos los cruces y los flujos migratorios están vinculados a tratantes de personas y a crimen organizado, que ha hecho de la migración uno de los grandes negocios".

Tres preguntas: ¿Cuántos de los 400,000 o más migrantes centroamericanos que cada año cruzan el territorio nacional en busca de llegar a los Estados Unidos son llevados por polleros o como parte del negocio del crimen organizado? ¿Cuántos de estos criminales ya han sido arrestados? ¿En qué cárceles están?

La militarización de las dos fronteras forma parte de los compromisos que el presidente López Obrador asumió con el presidente Trump y que se sabe que todos los días supervisa el canciller Marcelo Ebrard, responsable general de la implementación de la estrategia. En días, Trump va a decidir si su implementación le resulta o no satisfactoria ¿Si no la ve bien, qué sigue?

Twitter: @RubenAguilar

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