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Las odiosas comparaciones

Francisco Tobías

Generalmente cuando hablamos de la situación económica de los países nos referimos al Producto Interno Bruto, conocido como el PIB, este, es la suma de todos los bienes y servicios que se producen en un país en un determinado tiempo, el cual está compuesto por todo el consumo que se realiza, así como la inversión de los empresarios, agregando todo lo gasta o invierte el gobierno, además del ahorro que realizan los entes de las economía, añadiendo las exportaciones y reduciendo las importaciones.

El crecimiento del PIB es muy importante para la economía, ya que al crecer este indicador hay mayor consumo, inversión, empleo, ahorro y así logramos tener una tendencia hacia el desarrollo económico, para tener un mejor nivel de vida.

Al realizar comparaciones del PIB, podemos realizarlo de dos maneras, una de ella es respecto a la misma economía, por ejemplo para el caso de México el PIB del 2020 decreció en un 8.2% respecto al 2019, mientras que en el 2021, respecto al 2020 creció en 4.8%, y según estimaciones de la Secretaría de Hacienda el PIB crecerá un 3% este 2022 respecto al 2021, crecimientos que aún no alcanza para colocarnos en el mismo nivel del producción que teníamos en el año 2019, pero este análisis será para otra ocasión. La otra comparación del PIB es la que realiza entre economías, como por ejemplo si comparamos el PIB mexicano con el de Uruguay, la producción en nuestro país es casi 20 veces más alta, sin embargo el crecimiento del PIB uruguayo, en el 2021, es poco mayor al que logramos los mexicanos, pero si nos comparamos con grandes potencias económicas, como por ejemplo Alemania que es la economía más grande de Europa, podemos darnos cuenta que los alemanes logran una producción 3 veces y media mayor que la nuestra.

En el año 2021 el PIB mexicano fue el 17º más grande de un total de 198 economías registradas en el mundo, pareciera que es una posición demasiada digna, sin embargo al compararnos con los Estados Unidos, la cual es la economía más grande del orbe, nos quedamos muy rezagados, pues ellos tiene un PIB casi 20 veces mayor al nuestro, incluso el estado de Texas, tiene un PIB mayor al mexicano, y ese estado sureño no es quien tiene el PIB más grande, siendo este California, cuyo PIB es casi el 6º más grande del mundo. Quedando debajo de los propios Estados Unidos, China, la Zona del Euro, Japón y Alemania, economía que esta apunto de ser rebasada por los californianos.

Al comparar el crecimiento del PIB en el 2021, la posición que ocupamos está muy lejana a la de Maldivas economía que logró crecer en 31%.

Realmente la solución para el problema del crecimiento del PIB mexicano no es un tema netamente económico, la solución está en el comportamiento diario de cada uno de los entes de la economía, desde nosotros los consumidores, las ONGs, los empresarios y el gobierno. Bien lo dijo Miguel de Cervantes: “Y ¿es posible que vuestra merced no sabe que las comparaciones que se hacen de ingenio a ingenio, de valor a valor, de hermosura a hermosura y de linaje a linaje son siempre odiosas y mal recibidas?”. Y desafortunadamente también sucede lo mismo con las económicas.  

Toma chocolate

Francisco Tobías

Los gobiernos requieren de recursos económicos para poder realizar todas sus funciones, las cuales le permiten dotar a la comunidad desde la provisión de los servicios públicos hasta la solución de situaciones no planeadas que pueden ocasionar problemas a la comunidad, como lo fue la pandemia del Covid19.

Los recursos económicos, vamos el dinero, con el cual los gobiernos realizan sus funciones y logran su operación sólo puede obtenerse de tres fuentes, por supuesto la primera, que se no viene a la mente y es la más grande e importante, son los impuestos. La segunda fuente de financiamiento es la venta de bienes y/o servicios, como lo es, para el caso de México la venta del petróleo al exterior, o bien la gasolina al interior, o como lo fueron las ventas de las paraestatales en la década de los 90´s. La tercera fuente que le permite a cualquier gobierno obtener recursos es la deuda pública.

En teoría el recurso que se obtiene por cualquiera de estas vías es utilizado para poder dar seguridad pública, educación, salud, defensa territorial, seguridad social, el pago de la burocracia, entre muchas otras responsabilidades más.

De estas formas de ingreso existe una que es peligrosa en caso de no realizarse de una manera responsable, y me refiero a la deuda pública, la cual se puede explicar como el conjunto de todas las obligaciones financieras que tiene no sólo el gobierno sino también los organismos o institutos autónomos, los fideicomisos y las empresas paraestatales. 

Para septiembre de este año teníamos, si en plural e incluyéndonos pues es de todos los mexicanos, una deuda pública de 10 billones 785.5 mil millones de pesos. Según datos del Fondo Monetario Internacional la deuda pública mexicana sobrepasará la frontera del 50% del PIB para el año 2023, es decir que la deuda que tendremos será mayor a la mitad de todos los bienes y servicios que se produzcamos en nuestro país ese mismo año. Incremento, porcentual, que año tras años hemos experimentado, señalando que hace 4 años, nuestra deuda pública equivalía al 44.85% del PIB.

Es cierto que hay economías en el mundo cuya deuda, comparada con su propio PIB son mucho más alta que la mexicana, por ejemplo, para el 2021 la deuda pública española equivalía al casi 119% del PIB, o bien los nipones tienen una deuda pública de casi 2 veces y medio de su PIB, o bien nuestro vecino del norte tiene una deuda equivalente al 128% del PIB.

Por primera vez, desde que el FMI ranquea las deudas públicas, México estará en el segmento de economías que se pintan de amarillo, en el cual se encuentran quienes debemos entre un 50 y 75% del PIB.

Más allá de los porcentajes, o de las comparaciones con el resto del mundo la realidad es que la solicitud y uso de un crédito público, ya sea externo o interno, terminará pagándose por los contribuyentes fiscales, quienes tendremos que pagar un porcentaje mayor por cada impuesto ya existente, o en su caso pagar nuevos impuestos.

Para concluir les comparto una frase del político, científico e inventor estadounidense, Benjamín Franklin, quien dijo: “Es mejor acostarse sin cenar, que levantarse sin deudas”, usted que opina, yo prefiero cenar, aunque saldrá más caro el caldo que las albóndigas por supuesto gracias a los nuevos impuestos o incrementos en estos para pagar la deuda.

La tarjeta de crédito

Francisco Tobías

La economía y la manera en que realizamos las compras han cambiado con el tiempo, siempre buscando que la satisfacción de las necesidades sea más fácil y rápida, las tarjetas de crédito han demasiado a estos cambios, como método de pago.

Estaremos de acuerdo en que las tarjetas de crédito son un método en el cual podemos comprar en el presente y pagar, en abonos, a futuro. Esta forma de pago ha utilizado la tecnología y las telecomunicaciones para su funcionamiento, ya que la primera tarjeta de crédito, como tal, se utilizó por primera vez en el año 1914, cuando el banco norteamericano Wester Union, lanzó una campaña para sus clientes preferentes, los cuales con una tarjeta, que era de papel, podían disfrutar de descuentos en otros establecimientos y contaban con una línea de crédito para sus compras. Hoy las tarjetas de crédito, en poco más de un siglo, se han popularizado tanto que existen comercios en los cuales ya no se aceptan monedas y billetes para realizar los pagos, ejemplo de ello son las tiendas de Amazon, no me refiero a la plataforma. O bien el uso de la tecnología conocida como la contactless.

Para los economistas las tarjetas de crédito son un tipo de cuasi dinero, este término se refiere a los activos financieros que nos son tan líquidos como el efectivo, a pesar de que el cuasi dinero hace las funciones del dinero, no es dinero. Y esta herramienta de compra, de consumo ha sido un aliado muy importante para lograr que el consumo, la demanda, la inversión, el empleo y el PIB de los países crezca.

El funcionamiento de las tarjetas de crédito en realidad es algo sencillo, es un préstamo en el cual tenemos la capacidad de utilizar un dinero que no es nuestro para realizar una compra o desde otra óptica es la oportunidad de atraer del futuro un ahorro para un consumo presente, por supuesto que, para cualquiera de las dos explicaciones, existe un precio y el precio no es otra cosa que las tasas de interés, las cuales cuando aumentan, encarecen el uso de la tarjeta de crédito.

Hace poco la Fed, autoridad monetaria de los Estados Unidos, incrementó la tasa de interés en 0.75 puntos porcentuales, para ubicarla en 3.25%. Dicha decisión económica provocó que otras autoridades monetarias en el mundo, como el Banco de México, realizaran una acción en el mismo sentido, nuestro banco central la hizo incluso en la misma proporción, para ubicar la tasa de interés de referencia en nuestro país en 9.25%

Estas decisiones, de encarecer el dinero, se realizan con la intensión de frenar la “loca” carrera de la inflación que está afectando a la inmensa mayoría de las economías del mundo y por supuesto que repercutirá en la manera en que los integrantes de las economías hagamos nuestros consumos.

Al aumentar la tasa de referencia, todas las tasas de interés se incrementarán y por supuesto las tarjetas de crédito no son la excepción.

Por ello si tenemos una tarjeta de crédito la recomendación que le daría es usarla con responsabilidad financiera y a que me refiero con “responsabilidad financiera”, a utilizarla como palanca y no como black berry, utilizar la tarjeta de crédito para compras de bienes de consumo duradero, usar la tarjeta de crédito para comprar mercancías cuyo uso duren más tiempo que el planeado para pagar su compra por medio de la tarjeta de crédito.

Del 18 hasta el 24

Francisco Tobías

Uno de los indicadores económicos más conocidos, incluso de mayor relevancia para los análisis de las economías es el PIB per cápita. Este índice nos indica el promedio de la cantidad de dinero que los habitantes de un país, tienen como ingreso en un lapso determinado.

Por supuesto es imposible que está cifra, la cual se obtiene de dividir el PIB entre todos los habitantes de un país sea el real ingreso de todos sin embargo, el PIB per cápita, nos ayuda en el análisis económico para conocer y así poder realizar una comparación tanto del crecimiento del Producto Interno Bruto y de la calidad de vida de los habitante de un país.

Es lógico entender que cuando el PIB per cápita aumenta el PIB aumenta, lo interesante es que al analizar los PIB per cápita, de los países, se puede observar que los países donde hay mayor desarrollo económico son aquellos donde el este indicador es más alto.

Según el Banco Mundial el país con mayor Ingreso per cápita, nombre también otorgado al PIB per cápita, es Mónaco, pues en promedio cada habitante de aquella monarquía constitucional recibe casi 180 mil dólares anuales, no es de sorprendernos que de los 10 países o economías con mayor PIB per cápita 9 sean europeos y sólo uno de América, y no son los Estados Unidos. Nuestro país se encuentra en la posición 90 en el ranking de 213 países, siendo Uruguay en la posición 69 el país mejor posicionado de América Latina y africano de Burundi, el país africano, con el ingreso per cápita, más bajo del mundo con un monto de 236 USD, el país más rezagado en ese indicador.

En México durante el sexenio del Lic. Miguel de la Madrid, el PIB per capita de los mexicanos cayó en 7.91%, durante el mandato de Carlos de Salinas este indicador se recuperó en un 12.18%, con el Doctor Zedillo el crecimiento continuó aunque no con la misma fuerza pues llegó a incrementarse en un 8.23%, lo crecimientos del Ingreso per cápita, durante los sexenio de Fox y Calderón fueron de 4.72 y 1.3%, nuestra economía siguió experimentando un crecimiento, durante el sexenio de Peña Nieto del 6.68% y desafortunadamente desde el 2018 a la fecha el Ingreso per cápita de los mexicano ha caído en 4.65%.

Según los datos del Fondo Monetario Internacional al iniciar el mandato de AMLO el PIB por mexicano era $147,773, llegado a un mínimo por cuestiones de la pandemia en el 2020, pero se tiene estimado que para el 2024 apenas logremos tener una producción promedio de $141,518, monto aún menor al que teníamos en diciembre del 2018.

Cuando se aplican políticas económicas adecuadas, es posible incrementar el PIB per cápita, y con ello mejorar el nivel de vida. Dado esta explicación y estos datos queda claro que el nivel de vida de los mexicanos, desafortunadamente, en el 2018 era mejor de la que logremos obtener en el 2024.

Aunque existan otros datos, estos son los datos de economía. 

Aaaachú, ¡salud!

Francisco Tobías

Históricamente la economía de México ha estado íntimamente ligada a la de nuestro vecino del norte, los Estado Unidos. Y no solamente por los más de 3,100 kilómetros que compartimos de frontera, sino por el comercio, formal, entre ambos países que durante el 2021 tuvo un equivalente de 661 mil 164 millones de dólares, monto que ira incrementándose cada año gracias entre otros factores al T-MEC. Pero, así como esa relación – dependencia tiene efectos positivos también los tiene de manera negativa.

Cuando la economía norteamericana experimenta un crecimiento, la economía de la tierra azteca goza de los sabores dulces, ya que cuando los norteamericanos aumentan su consumo, muchos de esos productos son elaborados en nuestro país, logrando así un incremento en las exportaciones mexicanas, generando más inversiones y empleos, además del ingreso de dólares a nuestro país, esto último logrando dar estabilidad al tipo de cambio.

Cuando la economía de los Estados Unidos crece, también aumentan las divisas que nuestros compatriotas envían desde allá, generando a la vez que el consumo en México crezca.

Sin embargo, los sabores amargos de los declives de la economía norteamericana también son experimentados por nuestra economía y por los mexicanos, pues una reducción del consumo o de la demanda en aquel país, refleja de este lado de la frontera una reducción en la producción, y en los empleos.

La economía más grande del mundo, la economía de los EUA está atravesando el umbral hacia la recesión, pues de manera oficial se ha notificado que su economía ha sufrido por dos trimestres consecutivos de una reducción en el PIB. Esta situación nada agradable, ni para ellos ni para nosotros, es el resultado por un lado de la alta inflación que se está experimentando y por el otro lado las políticas monetarias, como el aumento en las tasas de interés, que buscan frenar el aumento en los precios.

En un sistema económico tan globalizado como en el que vivimos hoy en día, las acciones de un gobierno repercuten más allá de sus fronteras, para muestra podemos mencionar la situación de crisis económica que se generó en el mundo debido al conflicto bélico que inició Rusia contra Ucrania. De la misma manera, las políticas económicas, que se dictan en los Estados Unidos tienen efectos en el resto del mundo, y de manera especial en nuestra economía, por lo que de manera casi instantánea el Banco de México aumentó las tasas de interés en nuestro país, pero eso no será todo pues, a pesar de los escépticos, los reflejos negativos ocasionados en nuestro país por las decisiones o situaciones de la tierra del Tío Sam son mayores.

Así que no crea que sí a nuestro país le da una pulmonía es debido al frente frio que acaba de entrar, sino por el resfriado que ocasionará malestares en la economía de Estado Unidos.

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