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 No hay que tenerle miedo a la soledad

Susana Cepeda Islas

Me causa conflicto siempre que voy al Banco a realizar cualquier trámite, porque ya sé que me voy a tardar una eternidad, verá porque lo digo, tomo mi turno, soy la segunda en llegar pero hay un problemita, no soy cliente preferente, antes de mi número, hay un número preferente, no me explico ¿cómo y en qué un momento?, llegan de repente seis personas que tienen la fortuna de ser clientes preferentes, esa situación me manda automáticamente al final de la fila, ya se imaginará el tiempo que demoro en el Banco. No hay más remedio que tener paciencia. Lo positivo de esta situación, es que me permite escuchar la conversación de los usuarios, siempre y cuando vayan acompañados por alguien.

Así fue, como escuché a dos mujeres comentar sobre lo que estaba viviendo una amiga mutua: “Pobre Carmen ya se quedó sola. No sé qué va a hacer ahora sin marido” la compañera contesta “y los hijos ya casados, pobrecita tienes razón va a estar sola”. Omito lo demás.  Este hecho me llevó a pensar, ¿Hay que tenerle miedo a la soledad? No cabe duda de que un tema que causa controversia en nosotros, esa ausencia de compañía por decisión o por las circunstancias de la vida. La soledad ha sido una gran protagonista a través de la historia de la humanidad, es considerada como una emoción que vivimos las personas a través de nuestra existencia.

Recordé que es representada en todas las expresiones artísticas, por ejemplo: en la poesía con el bello poema de Gabriela Mistral “Yo no tengo soledad”; en literatura, el libro de Paul Auster “Viajes por el Scriptorium”; en la pintura de Edward Hopper “Autómata, 1927”; en la música con Sound of Silence de Simon & Garfunkel, o en el cine “Her” del director Spike Jonze. También es expresada en los dichos populares, donde se muestra a la soledad desde muy diferentes maneras de percibirla, desde lo positivo o lo negativo: “La soledad no es tan triste, hay quien la disfruta”, “Esta mi soledad, es mi momento de crecimiento”, “la soledad es la mejor compañía”, “La mejor de todas las vidas es la de una ocupada soledad”, “La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes”, “La soledad nos da el placer de una buena compañía: la nuestra”,  “La soledad es la peor enfermedad”, “La soledad es la enfermedad en la cual pensamos que somos los únicos que la padecemos”, “Uno se encuentra en la soledad con la tristeza”. “La fama siempre trae soledad”. No cabe la menor duda, las personas interpretamos a la soledad según nuestra percepción como crecimiento o tragedia y como vivimos.

Lamentablemente no nos prepararnos para estar solos, si la asimilamos de manera negativa nos puede causar graves problemas desde los psicológicos hasta los físicos: como depresión, baja autoestima, ansiedad, inmovilidad física, debilitamiento del sistema inmunológico, descuido en la alimentación que nos pueden provocar diferentes enfermedades y complicar aún más esta situación. Es importante vencer el miedo a la soledad. Sobre todo, tenemos que entender la diferencia entre estar solo que es la ausencia de compañía, o sentirse solo que es la ausencia de interés, invade la tristeza, la inactividad, apatía por la vida a pesar de tener compañía.

Es una ironía que venimos a este mundo solos y solos nos vamos a ir, por ello, no hay que temerle, los psiquiatras recomiendan que, para evitar sentirnos solos, es necesario estar dinámicos, buscar actividades que nos interesen y causen alegría realizarlas. Conservar a los amigos, integrarnos a grupos afines a nosotros, aprender nuevas disciplinas, realizar trabajo comunitario, hacer ejercicio, cuidar nuestra alimentación. Para no caer en el miedo a la soledad debemos identificarla, reconocerla y enfrentarla, recuerde que la mejor manera de combatirla es estar activos, ya sea solos o en compañía de esta manera nunca le tendremos miedo a la soledad.

Cambio el sillón dental por un tapete de yoga

Susana Cepeda Islas

A lo largo de nuestra vida se presentan cambios innumerables, inesperados y constantes, me refiero a que nunca imaginamos en donde estaremos según nuestros planes, la mayoría de las veces no se realizan, ya lo decía Heráclito “La única constante en la vida es el cambio”,  es verdad, pues en un abrir y cerrar de ojos estamos a la deriva, podemos cambiar de empleo, de casa, de ciudad, de economía, de salud, en fin, sin embrago, para cambiar a nivel personal es necesario cambiar la manera en que percibimos nuestras experiencias de vida, si lo llevamos a cabo podemos realizar un cambio radical en nuestra vida. Ya lo han dicho muchos teóricos interesados en el tema “cambia tu forma de pensar y cambiara tu vida”, “si tú cambias, todo cambia” vaya que es una gran verdad, basta comprenderlo.

Mi vida cambio cuando tuve la gran experiencia de practicar el yoga, después de jubilarme me aficioné a ella, descubrí que no sólo mejora el estado físico, la postura o la flexibilidad, es una filosofía de vida, es un desarrollo integral del cuerpo, la inteligencia, la mente y el espíritu, es decir, se logra un equilibrio en la mente y el cuerpo mediante las asanas (posturas), meditando (enfoque de los pensamientos), realizando correctamente el pranayama (el control y expansión de la respiración), este hallazgo en mi vida me llevo a profundizar más, es así como conocí a una extraordinaria mujer Olivia Luz Bolio Rueda .

Olí como le digo de cariño estudió en la UNAM, la Facultad de Odontología la recibió en su fila de alumnos, al concluir sus estudios de licenciatura, se mudó a Francia donde estudió la maestría en Ortodoncia en Paris en la Universidad Pierre et Marie Curie. Se casó y tuvo tres hijos fue una madre de tiempo completo, lo que la llevo a asistir con sus pequeños hijos a un Club deportivo, ahí fue su primer contacto con la disciplina del yoga, asistía con frecuencia a las clases, era muy entregada así que en una ocasión no asistió la maestra y las compañeras le insistieron que ella diera la clase. Al hacer continuamente clases yoga entendió que practicarla iba más allá que el ejercicio físico, es una filosofía de vida.  Buscó especializarse es así como obtuvo su primer Certificado como maestra de yoga y al mismo tiempo la Certificación en Desarrollo Humano.

Actualmente Olivia es maestra en OM Yoga Monterrey desde hace más de 20 años, ha formado a más de 30 generaciones, se dedica a la investigación, práctica y enseñanza de YOGA. Compartiendo su experiencia a alumnos, a quienes nos inspira a practicar continuamente, a aprender y a enseñar esta disciplina. Creadora de SAKKRA YOGA, método que se suma exitosamente a propuestas mundiales y que básicamente propone utilizar de manera cotidiana todas las técnicas ancestrales de yoga y no sólo en el tapete.

Ella comenta que “para empezar a impartir clases me acerqué a diferentes escuelas y me di cuenta de que el ámbito del yoga es mucho más grande e interesante.  Lo más importante para mí es tratar a personas de diferentes edades, criterios, religiones, cultura y creencias entre otras. Eso me motivó muchísimo, a prepararme lo mejor posible para realmente dar lo mejor de mí a todas las personas que se interesarán en esta disciplina; a mí me había ayudado en todos los aspectos tanto físicamente como emocionalmente, puedo asegurar que descubrí el valor de la espiritualidad, el autoconocimiento y el respeto a sí mismo. Ha sido un maravilloso y largo camino que me permite ser maestra y alumna, seguir aprendiendo y enseñando. Desde que abrí mi escuela en 2002 he conocido a maravillosos seres humanos y Certificado aproximadamente a más de 200 alumnos, actualmente abro la Certificación para maestros de Yoga dos veces al año. El yoga es una disciplina Universal y evolutiva con bases firmes, todo esto me motivó a desarrollar un estilo propio llamado SAKKRA YOGA”.

Como pocas personas que practican yoga Olí, es un ejemplo de vida, sin miedo y con gran fortaleza cambio su sillón dental por un tapete de yoga. Al conocerla te transmite paz, es disciplinada, correcta al dar las instrucciones, en una situación de conflicto lo toma con serenidad y da una solución convincente para todos, no cabe la menor duda que es una mujer espiritual, ella si practica con hechos lo que dice con palabras, su vida es un ejemplo porque te enseña que cuando haces las cosas en el aquí y ahora, con disciplina, con pasión los resultados son favorables para tu vida, es una GURU que instruye y ayuda a los alumnos a avanzar física y emocionalmente.

Espacios

Susana Cepeda Islas

Hace unos días a llegado estuve pensando de manera recurrente y hoy quiero compartir con usted querido lector, la pregunta: ¿qué es el espacio?, usted y yo, todos ocupamos un espacio en este universo, de hecho, este concepto en el diccionario aparece como la extensión que contiene toda la materia existente, es esa parte del espacio donde se encuentra ubicado cada objeto material. Se puede identificar como universo, atmósfera, cosmos, éter, vacío, infinito, firmamento o cielo. Algo importante es que el espacio que ocupa un objeto no puede ser ocupado por ningún otro.

Para el filósofo griego Platón, el espacio es una realidad vacía e infinita. Kant define también el concepto, pero lo relaciona con el tiempo, explica que son condiciones a priori de toda experiencia, a la vez que aparece comprometerse con la naturaleza euclidiana del espacio y la simultaneidad absoluta. También Albert Einstein define el espacio, dice que el espacio absoluto, tomado en su naturaleza, sin relación a nada externo, permanece siempre similar e inmóvil, está en eterno descanso y no se modifica, actúa por sí mismo y sobre el cual no se puede actuar.

En la arquitectura el espacio es la dimensión tridimensional donde se desarrolla la vida humana. Físicamente podemos encontrar espacios iluminados, abiertos, con colores agradables o lugares oscuros, cerrados, con poca ventilación, tétricos. El espacio indudablemente puede provocar alegría, bienestar o todo lo contrario miedo, angustia tristeza, es decir, puede causar tanto sensaciones agradables como repugnantes, nos pueden dar paz o causar nerviosismo. Los seres humanos tenemos la capacidad de crear espacios sagrados o diabólicos según nuestras creencias. Desde la psicología se comenta que el espacio se refiere a la distancia física entre dos personas que interactúan, esto permite comprender los ambientes que habitan los individuos cómo influyen en sus pensamientos y por ende en el comportamiento, que puede ser negativo o positivo para él o su entorno.

El espacio interior es cerrado, tiene límites, en él nos podemos sentir refugiados, protegidos, resguardados, o ¡no!, desde la espiritualidad se entiende como la dimensión más profunda del ser humano, ese espacio en el interior que le da sentido a la vida, sin importar creencias, cultura, situación económica o social, es decir, cada individuo construye su espacio interior dependiendo de cómo interpreta sus vivencias en la realidad. Utilizamos espacios exteriores donde interactuamos con la naturaleza, con diversos objetos materiales construidos por el hombre, con otros seres humanos, las acciones que desarrollemos con el mundo exterior van a depender de nuestra particular manera de percibir ese entorno. 

También existen espacios internos en las personas, poseemos un cuerpo que ocupa un espacio y en su interior estamos biológicamente constituidos por diferentes sistemas como lo es el circulatorio, el digestivo, respiratorio, y la conciencia, es decir, lo que somos realmente, nuestra esencia. Lo que nos caracteriza como personas es el alma espiritual, Stein en su obra “El castillo interior” la define como el centro de todo ese edificio físico-psíquico-espiritual que nos define como seres humanos, el alma es la imagen del espíritu divino Dios, es única, individual e inmortal. Indica un YO consciente y libre de virtud que tiene una gran cualidad, dependiendo de la actitud con que apreciemos el espacio puede abrir o cerrar puertas. 

Los espacios que tienen presencia en esta dimensión para que puedan tener una vida larga es necesario darles mantenimiento, éstas son las operaciones y cuidados necesarios para que puedan seguir funcionando en excelentes condiciones, dando un rendimiento óptimo. Podemos hacer un mantenimiento preventivo, como la inspección, la limpieza y la revisión, se puede realizar diariamente, mensualmente, usted decide el periodo en el que se va a realizar. También puede hacer un mantenimiento correctivo, llevar a cabo las acciones necesarias para hacer funcionar de manera óptima lo que se ha averiado, y el mejor mantenimiento el preventivo que es construir un programa periódico, planificado para evitar situaciones graves en un futuro. El mantenimiento se debe hacer en cualquier tipo de espacios ya sea en los físicos o en el interior de las personas.

¿Verdad que es importante estar conscientes de los espacios? Realmente nosotros somos los responsables de la creación de ellos, tanto en el exterior de nosotros como en nuestro interior, esto depende del interés y propósito que tengamos en la vida. Ahora bien, para hacerlo correctamente, es necesario estar presentes, saber observar, escuchar, corregir, no perder vista nuestro objetivo, estar alertas para corregir cualquier alteración que suceda en el espacio que habitamos, y así, concentrarnos en la búsqueda de acciones adecuadas que den soluciones oportunas para lograr el resultado óptimo. Lo invito estimado lector a que: ¡Cuidemos los espacios! 

¿Qué nos pasó?

Susana Cepeda Islas

Los mexicanos tenemos una gran riqueza gracias a nuestros pueblos indígenas son raíces poderosas y únicas, ellos cuentan con grandes sapiencias que los convierten en ilustrados, admiro que ven a la naturaleza como una madre porque es la que provee de los recursos necesarios para vivir. Nuestro México es pluricultural y multiétnico, cuenta con una gran variedad lingüística, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) se tienen identificadas 11 familias lingüísticas, aproximadamente 68 etnias indígenas, que hacen un total de 364 lenguas indígenas, estas etnias cuentan con conocimientos y creencias diferentes que las caracteriza de manera importante.

Si tenemos grandes raíces ¿Qué nos pasó? Nuestra sociedad actualmente olvida esta riqueza, no tiene ni la más mínima idea, en la mayoría de los casos, de cómo llevar la vida de manera digna y con bienestar, como lo hacían nuestros antepasados. En estos momentos estamos sufriendo cambios rotundos con consecuencias importantes en nuestro quehacer cotidiano, siendo honestos como sociedad somos un caos, y lo lamentable es que, la visión a futuro no es nada halagadora para ninguno de los mexicanos, no importa su situación cultural, de educación o económica. Por ello, cuestionó que si somos afortunados de tener grandes culturas indígenas no las valoramos, en qué momento como sociedad las despreciamos, hasta nos avergonzamos de ellas, y amanera de insulto nos referimos a nuestros semejantes como: “míralo parece indio” en forma despectiva, cuando debe ser un orgullo serlo. Según los estudiosos del tema esto sucedió en el siglo XX con aparición del término mestizo cuando se incrementa la discriminación.

Nuestras antiguas culturas tenían buenas costumbres que hacían que su pueblo gozará de bienestar. Una de las características es que reconocían a los ancianos, debido a que poseían un profundo conocimiento sobre diversos temas, por ello, eran merecedores del respeto y admiración de la población. Las ciudades se conservaban en buen estado, las calles estaban limpias, porque las personas las barrían todos los días. Tenían alumbrado público en cada calle se encontraba una gran fogata que iluminaba los hogares por la   noche. No había enfermos debido a la limpieza corporal que tenían, por ejemplo, se lavaban los dientes con las cenizas de las tortillas. Se curaban gracias a las hierbas medicinales. Se organizaban para la simbra de los cultivos, cuidaban la flora y la fauna para mantener un equilibrio en la naturaleza. 

Estaban organizados, en grupos de sacerdotes, curanderos, agricultores, artesanos, cada persona tenía asignada una tarea en la sociedad y su educación estaba orientada a realizar estas actividades. En la familia el padre era el proveedor cazaba, pescaba, se dedicaba a agricultura, la mujer cultivaba y recolectaba frutos, aquí viene lo interesante en la mayoría de los pueblos existía el matriarcado, los hijos pertenecían a la familia de la madre.

Lo antes expuesto es para darse una idea de la organización general de estas sociedades indígenas, cada una poseía sus características propias, por supuesto que no todo era perfecto en la sociedad, pero tenían cubiertas sus necesidades básicas, alimento, vivienda, educación, salud, las prácticas que utilizaban para lograrlo eran buenas. Por ello, me pregunto ¿por qué las olvidamos? Ojalá rescatáramos las prácticas exitosas de ese período, le aseguro querido lector que nuestra sociedad sería muy diferente a lo que estamos viviendo. No estaríamos inmersos en la violencia, narcotráfico, delincuencia, pobreza, falta de educación, desempleo, escasez de agua, problemas de salud física y mental, drogadicción, calentamiento global, destrucción del medio ambiente, falta de infraestructura, contaminación y migración. Estamos retrocediendo como sociedad, en pocas palabras dimos un salto para atrás.

El imaginario social

Susana Cepeda Islas

Cotidianamente aparecen en la sociedad muy diversas maneras de relacionarse entre los diferentes grupos sociales, el concepto de imaginario social es una herramienta en las ciencias sociales que ayuda en la búsqueda de las nuevas formas que aparecen en la sociedad para describir las cosas, las que son capaces de crear nuevas realidades.  El imaginario social es un concepto creado por Cornelius Castoriadis, filósofo y psicoanalista greco-francés, publica un libro en 1975. “La institución imaginaria de la Sociedad” donde define este concepto como el conjunto de valores, instituciones, leyes, símbolos y mitos comunes a un grupo social más o menos concreto y, en parte a su correspondiente sociedad. Se refiere a la idea que tienen los individuos reflejando en una construcción histórica de significaciones, símbolos y representaciones, se vincula a los procesos de creación y a las condiciones reales de una autonomía individual y por ende colectiva.

Aún cuando el concepto apunta a lo imaginario, no es considerado verdadero o falso, se instaura por sí mismo en una realidad que tiene consecuencias prácticas en la vida cotidiana de las personas, Castoriadis divide el concepto en dos vertientes: el social efectivo o instituido como son las tradiciones y costumbres de una sociedad, el otra es el imaginario radical o instituyente que se manifiesta en un hecho histórico como son las nuevas formas de ver y pensar la realidad, por ejemplo, el cambio en la música, en las relaciones humanas o con otros seres. El imaginario social lleva a crear condiciones de caos o de orden,  lleva a también a establecer normas y a su vez a realizar una reflexión o critica de la sociedad para modificar lo establecido.

En nuestro país existe el imaginario nacional que hace referencia a la construcción de una identidad cultural, que se manifiesta en un orgullo nacional, es decir, las tradiciones, comida, estructura física como edificios, territorios, que enriquecen nuestra identidad. Nos identifica el festejo que hacemos a los santos patronos de cada ciudad, el día de muertos, la virgen de Guadalupe, el día de la Independencia, la Revolución, o el himno nacional y nuestra bandera. Estos elementos nos hacen únicos en el mundo y es positivo para construcción de nuestra sociedad.

También tenemos presente en la vida cotidiana, el imaginario social de la violencia, que es negativo para nuestra convivencia, por desgracia esta situación se presenta diariamente en el país, donde entran en la escena: las relaciones privadas como es lo individual, la familia, lo grupal y las Instituciones esa correspondencia entre lo jurídico y económico con la comunidad. Como sociedad nos enfrentamos a ello. La violencia deja una gran huella de desconsuelo, miedo, angustia y desolación. Creamos un gran número de significaciones y formas de accionar y reaccionar ante ella, porque desarrollamos creencias, representaciones que cambian la realidad social, como dejar de asombrarnos por los homicidios que suceden en cada momento y no darles la importancia que tiene a estos sucesos.

El imaginario social como podemos percibir se manifiesta en ideologías, alegorías, rituales mitos, con respecto a la violencia observamos que ha cambiado nuestra realidad, consecuencia del narcotráfico, el tráfico de armas, los asaltos, robos en cualquier sitio, ataques sexuales, homofobia, tráfico humano, violencia doméstica. Debido a esta situación, estamos creando una gran descomposición de nuestra sociedad, que es provocada como sabemos por la desintegración familiar, la pobreza, la falta de equidad, la ausencia de educación, valores éticos, el desempleo, la impunidad, la corrupción entre otras causas.  Por otro lado, las instituciones no han tenido la sensibilidad y la eficacia para evitar esta situación, no se han organizado para combatir la violencia, lo desastroso es que la delincuencia si lo ha hecho y está ganando terreno. 

Hace poco me llego información de una comunidad rural llamada Cherán en el estado de Michoacán, en el 2011 sus habitantes se cansaron de la delincuencia y la corrupción de sus autoridades, tomaron las riendas de su destino, expulsando a partidos políticos, políticos y a la delincuencia organizada. Se autogobiernan y los resultados han sido increíbles, han logrado proteger y cuidar sus bosques, el medio ambiente y de una manera creadora construir el captador de agua más grande de América Latina, ubicado en el cerro de Kukundicata. Está situación es un ejemplo que, con voluntad, amor por la comunidad, solidaridad, respeto se logran cosas increíbles para la colectividad, ojalá y cambiara el imaginario social de los mexicanos para construir una mejor realidad.

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