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La cultura gandalla

Susana Cepeda Islas

Es alarmante como en nuestro país se propaga con gran potencia y rapidez la cultura gandalla entre todos los grupos que integran nuestra sociedad, recordemos que cuando nos referimos a la palabra cultura hacemos referencia al conjunto de conocimientos, valores, creencia, ideas, tradiciones, religión, moral, artes, y costumbres que se practican en un grupo, es decir, la idiosincrasia, el modo de ser de las personas, todo lo que es creado por el hombre es cultura. Por otra parte, de forma coloquial se utiliza en nuestro lenguaje la palabra gandalla, representa a las conductas abusivas que tienen malas intenciones, puede ser estas de abuso físico o de autoridad, siempre con un fin único: sacar ventaja de otros utilizando el engaño, para romper el orden social.

Por ello, es común, casi una norma que se utilice el refrán en varios ambientes de nuestra sociedad: “el que no tranza no avanza”. La mayoría de las personas prefieren escoger el camino fácil y rápido sin el menor esfuerzo, robando a otros y así transitar por la vida de manera tranquila y pensando que son los mejores, ¿esto que significa? Que prefieren la forma inmoral de alcanzar un objetivo, y lograrlo incumplen las reglas y así obtienen ventaja en cualquier situación, las personas hacen trampa para satisfacer sus instintos más bajos, es decir, por medio de conductas inadecuadas recurren a métodos ilegales para aprovecharse de sus semejantes, dañando, incomodando, aprovechándose.

Para hacer trampa se recurre al engaño, farsa, enredo, se asecha, intriga, insidia, y así podemos ir incrementado la lista de artimañas que se utilizan para lograr sacar ventaja en cualquier actividad o propósito que tenga el gandalla. Me pregunto ¿qué nos hace agandallar a nuestros semejantes? Nuestra falta de preparación, capacidad, ignorancia, miedo a perder, de principios morales, obviamente de valores, es apostar a ganar-ganar sin merecerlo y obviamente sin hacer el mínimo esfuerzo.

El ejemplo mejor de quienes practican una cultura gandalla son nada menos que nuestros políticos, se encargan de difundir este comportamiento, mandan todos los días el mensaje de lo bueno que es practicar la cultura gandalla. Hablan de democracia cuando practican el autoritarismo, el dedazo; hablan de erradicar la corrupción cuando no hay transparencia en sus programas; realizan encuestas amañadas con gran descaro y anuncian que se realizaron con honestidad; dicen que el dinero es malo, poseerlo es un pecado para población, pero no para ellos que presumen  poseerlo; comentan que las adquisiciones que se hacen conforme a las reglas establecidas, cuando piden “moche”; ocupan grandes puestos gracias a las a “palancas” no a su preparación y experiencia; ellos son correctos dicen no a la “movida”, cuando en la realidad es todo lo contrario.

Los ciudadanos repetimos esta conducta gandalla, cuántas veces no le ha pasado que cuando va por la calle, si va en auto, está formado en la larga fila para incorporarse al periférico, lleva quince minutos avanzando lentamente y de repente un auto de la manera más burda se le mete, usted le hace ver su enojo por esa conducta vil y descaradamente el conductor saca la mano recordándole a toda su parentela. Espera detenidamente a ocupar un lugar en el estacionamiento y un auto se mete al lugar que está esperando y lo ocupa se baja del auto y sonríe pensando ¡me lo fregué! Hace fila para pagar la luz y llega una señora de manera sigilosa se introduce y paga la luz, al reclamarle lo insulta. Esta tranquilamente esperando su turno en el banco para que lo atienda un ejecutivo y llega de repente una persona con él y la atiende con el mayor descaro a pesar de la larga fila. En el trabajo usted presenta un buen proyecto y se lo apropia otra persona, en fin, son varios los ejemplos que puedo mencionar.

Es tarea de todos erradicar la cultura gandalla, porque daña considerablemente la convivencia de la sociedad, porque este tipo de comportamientos ayuda a sobrevivir en la sociedad al que mata de manera ventajosa, despoja, pisotea, se comporta de una manera indigna y pasa por encima de los derechos humanos, que se siente superior cuando comete sus atrocidades y nadie lo castiga al contrario lo festejan y alardea, las presume haciendo creer a los demás que su conducta es correcta. Ojalá que día a día crezca el número de habitantes que reprobamos este tipo de conductas nefastas que dañan nuestra convivencia.

Debemos fomentar y practicar en nuestro trato con los demás todos los días una conducta recta, donde se respeten a las leyes, a los semejantes, las pertenencias ajenas, entre otras conductas dignas, esto hace que nuestro comportamiento entre nosotros sea cordial, en paz, en confianza, compañerismo, solidaridad, porque si no lo hacemos ahora, dejaremos un mundo caótico a las siguientes generaciones creo que no es justo. Urge en la sociedad erradicar la cultura gandalla y fomentar la cultura del trabajo y el respeto, con líderes que nos den ese ejemplo y no lo contrario.

Empoderamiento social

Susana Cepeda Islas

Al concepto empoderamiento se le atribuye su origen a la educación popular de Paulo Freire en la conciencia crítica, cuando afirma que es necesario ofrecer al pueblo una educación valiente, que lleve a la reflexión sobre sí mismo, el tiempo, la responsabilidad “Una educación que le facilitase la reflexión sobre su propio poder de reflexionar y que tuviese su instrumentación en el desarrollo de ese poder, en la explicación de sus potencialidades, de la cual nacería su capacidad de opción” El término empoderamiento lleva implícito el proceso de capacitación para obtener la emancipación, es decir, la independencia respecto de un poder, una autoridad, una tutela o cualquier otro tipo de subordinación o dependencia. Es ayudar a las personas a entender que tiene derecho en la toma de decisiones y acceso al poder, a la toma de conciencia del poder individual para la recuperación de la dignidad.

El concepto de empoderamiento lo podemos entender en varios sentidos, como la expansión en la libertad de escoger y de actuar, aumentar la autoridad y el poder del individuo sobre los recursos y las decisiones que afectan su vida. Se mencionan cuatro elementos claves de empoderamiento: acceso a la información, inclusión y participación, responsabilidad, capacidad local y de organización. Los estudiosos del tema coinciden en que los procesos de empoderamiento se manifiestan en los grupos más desfavorecidos, éste encierra un cambio individual y un cambio en los procesos y las estructuras que provocan la situación desfavorecida de las personas.

La estrategia para avanzar de una condición perjudicial a una mejor: es hacer valer el poder, es decir, tener acceso al control de los recursos materiales y simbólicos, lograr influencia y participación en el cambio social. Lo que implica la toma de conciencia individual y por ende grupal por parte de estos colectivos, conocer sus derechos y capacidades. El empoderamiento proporciona los cimientos para que las personas tomen fuerza para participar y defender sus derechos, de manera individual y posteriormente grupal para trabajar en objetivos comunes: ¡se logra con la acción!

Para que los individuos logren empoderarse es fundamental que tengan acceso a la educación, ya lo señalaba Nelson Mandela “ La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar al mundo” debido a que proporciona los pilares para poder comprender la realidad en la que se vive, proporciona las herramientas para poder analizar las situaciones que se presentan, despierta la curiosidad por conocer, te lleva directo al camino de la ciencia y la tecnología, te permite buscar los medios para tener bienestar, todo esto es posible siempre y cuando la educación sea de calidad. Cuando el mayor deseo del individuo sea el bien común y no sólo personal.

Una educación de calidad, jamás adoctrina a las personas, la educación cuyo objetivo sea adoctrinar está destinada a enseñar sólo los principios de una creencia o doctrina,  es utilizada por los gobiernos autoritarios con la única perversa intención de tener el mayor número de partidarios y así, tener el control absoluto del poder, se limita a dar instrucciones sobre cómo hacer y comportarse de acuerdo con la ideología dictada por el gobierno, sólo eso, si se piensa o actúa diferente se elimina totalmente para evitar influenciar a otros y hacer una rebelión. Lo funesto es adoctrinar a los niños, porque se les cortas las alas de la creatividad, innovación, invención, mutilas su inteligencia, pretendiendo hacer personas que no tengan decisión, quién decide por ellos el gobierno.

En cambio, una educación de calidad no adoctrina, al contrario, permite que las personas generen sus propios criterios, decisiones, opiniones, pensamientos, juicios, porque ofrece mejores formas de relacionarse con los seres humanos, inculca valores cívicos para una buena convivencia entre los diferentes grupos que integran una sociedad, como la solidaridad, tolerancia, responsabilidad, equidad, respeto. Esta educación permite que la sociedad se empodere y haga valer los Derechos Humanos, de esta manera se cumplen con los deberes y obligaciones ciudadanas permitiendo la convivencia en paz. Abre de par en par, las puertas para que todas las personas tengan las mismas oportunidades para lograr la prosperidad y el progreso.

Por ello, es importante que la sociedad se empodere, pierda el miedo, deje de ser sumiso, dócil, obediente, conformista, apático, abra los ojos y vea claramente hacia donde nos quieren llevar a los mexicanos, con las fatales medidas que están tomando desde palacio nacional, no es posible que se mutile la libertad, y no expresemos nuestra inconformidad, aún se puede recuperar lo perdido, no dejemos pasar más tiempo. No va a hacer fácil, porque tienen como se dice coloquialmente “el sartén por el mango” pero la buena noticia es que somos cada día más los que deseamos un país que progrese, goce de paz y tranquilidad, buena educación, atención médica, en fin, bienestar para todos. ¡empoderémonos!

¿Qué pasa con la ética en los servidores públicos?

Susana Cepeda Islas

Hace ya algún tiempo cuando iniciaba mi carrera universitaria, leí una frase en un libro que me impacto: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”, tiempo después encontré en la biblia la misma frase: Mateo 20:28 “…como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Hallé que, para los griegos, las cualidades que debería tener un funcionario eran claras por ejemplo Aristóteles comentaba que: “(…) prestar un servicio público es tarea de los hombres buenos” “El hombre virtuoso merece gobernar porque es el mejor, no obstante, dos hombres buenos son mejor que uno (…). La preocupación en todas las civilizaciones a través de la historia ha sido tener políticos que posean un correcto compartiendo ya que tienen la responsabilidad de dirigir y organizar a la sociedad. Por ello, los encargados de gobernar y administrar los bienes públicos deben tener claro que su comportamiento debe ser estrictamente ético.

En la actualidad, los ciudadanos de todas las sociedades Latinoamericanas se preguntan constantemente ¿Qué pasa con la ética en los servidores públicos?, que la olvidan no la tienen presente en su quehacer político, en especial en nuestro país, pues basta escuchar o leer las noticias del día, para enterarnos de la gran cantidad de notas de corrupción, de violencia desmedida, la indiferencia de nuestros políticos ante los graves problemas que se viven. Situación que decepciona, provoca desconfianza, apatía en la participación ciudadana, en fin, una descomposición social lamentable y perjudicial para la convivencia y que se está convirtiendo en  normal y es aplaudida y fomentada la conducta de maldad. Surgen algunas interrogantes sobre el comportamiento de nuestros políticos, ¿Qué sucede con la clase política que ve como botín personal, lo que nos pertenece a todos?, es muy fácil olvidar que los bienes públicos son de todos y no son de nadie. Que se deben conservar en buen estado para que den un buen servicio, para eso fueron creados para apoyar a todos los ciudadanos, sobre todo a los más vulnerables.

Ojalá y reflexionarán sobre su quehacer público y reconozcan la gran responsabilidad que tienen y el compromiso de cumplir con la ciudadanía, olvidan lo valioso que significa contar con la confianza de los mexicanos, que han depositado en ellos para administrar sus bienes con profesionalismo, pero sobre todo con ética, para lograr una comunidad unida y solidaria, siempre pensando en el bien común, con el compromiso de eliminar con rápides todo lo que dañe y favorece la desigualdad social. Es indignante observar como el máximo gobernante de este país, no le interese en lo más mínimo el bienestar de los ciudadanos, que no le interese el caos que está provocando, el irreparable daño que le está generando a los mexicanos, en seguridad, salud, educación, alimentación entre otros.

Se observa en la conducta de estos seudo políticos que su único interés es la ambición, la avaricia por poseer de manera fácil riqueza, poder y perpetuarlo sin importar el precio, enfocan toda su energía en buscar los caminos para lograrlo a costa de lo que sea, como robar, pisotear, ultrajar, injuriar o calumniar. Lo peligroso es que, en ese deseo excesivo y voraz, no les importa destruir todo lo que se les ponga en el camino.

Imagínese un gobernante que no mienta, que se preocupe por todos los ciudadanos sin importar su condición económica, social, religiosa, cultural; conozca los principales problemas y les conceda prioridad a los importantes; de continuidad a los programas exitosos de sus antecesores; se capacite continuamente, que investigue como se han solucionado problemas sociales en otros países; cuente con la experiencia y preparación para resolver dificultades que se presenten y las resuelva con rápides; se preocupe por dar una buena atención con calidad en los servicios públicos, que cuide la economía pública y privada, que administre el presupuesto público de manera racional, es decir, hacer más con menos; además que realice sus actividades con entusiasmo, precisión, conocimiento, amabilidad y esmero por atender  y satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

Hay dos elementos esenciales para llevar todo esto a cabo, la visión a futuro y la innovación. La visión a futuro es simplemente estar atentos en las decisiones que se toman en el presente y saber las consecuencias que tendrán en el futuro, es decir, tener sumo cuidado en tomar decisiones que no sólo sean un paliativo temporal y en un futuro se compliquen tanto de manera que no se puedan solucionar. La innovación, que son las mejoras para transformar un producto o servicio, las iniciativas para brindar de la mejor manera posible los servicios. Consiste en incorporar los nuevos métodos, técnicas e innovaciones tecnológicas, dejando atrás elementos obsoletos. Para hacer cumplir estos principios, se necesita por supuesto de servidores públicos éticos, profesionales en su quehacer que se preocupen y ocupen en hacerlos realidad, recordemos que nosotros los elegimos, por ello debemos ser cuidadosos.

Dos filosofías: ¿tener o ser?

Susana Cepeda Islas

Siempre insisto que las cuestiones éticas son importantes en la conducta de los individuos, porque centran su interés en estudiar lo bueno y lo malo de los actos humanos, junto con los valores que son bienes universales que humanizan y mejoran nuestra condición de personas. El poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht, describe con gran talento lo que significa un hombre de bien cuando afirma: “Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay hombres que luchan un año y son mejores, pero hay hombres que luchan toda la vida: esos son imprescindibles”. Estos últimos deberían ser mayoría en las sociedades para evitar el peligro extinción de la humanidad. Hacer una reflexión sobre las dos filosofías que predominan actualmente el mundo contemporáneo: ¿ser o tener?, es necesaria para encontrar los elementos que las predominan, consecuencia de vivir en un mundo consumista.

Todos los medios de comunicación, actualmente se han encargado de enseñar a los individuos a malgastar su tiempo y su dinero; consecuentemente la sociedad da valor prioritario al “tener”, considerando al “tener” como una función normal de la vida para vivir; es decir, para cubrir nuestras necesidades básicas y también no necesariamente básicas, se nos ha creado el falso deseo de poseer cosas, que nos proporcionan felicidad aparente, una vez satisfecha desaparece y se crea otra. Si los individuos no tenemos cosas materiales, tenemos la falsa creencia que: no somos nadie, no tenemos valor. Todo ser humano tiene algo, por ejemplo: un cuerpo, algunas ropas, un lugar donde pernotar; y las personas que gozan de un trabajo tienen un auto, televisión, celular, ropa de marca, entre otras.

Es virtualmente imposible vivir sin tener algo, sin embargo, tener es un problema, debido a que los que creen que “tener” constituye la categoría más natural de la existencia humana. Actualmente en la mayoría de las sociedades se fomenta entre los individuos a adquirir cosas, el éxito de los individuos radica en poseer la mayor cantidad de bienes, estos individuos son admirados por la sociedad, se forma en el colectivo un anhelo, un deseo por llegar a ser como ellos. Es indudable que el verbo “tener” está presente en todas las actividades que realizan los individuos dentro de una sociedad, el tener es pues poseer, por ejemplo, al referirse a su entorno encontramos en el lenguaje: mi trabajo, mi casa, mi familia, mi coche, mi escuela etc.  Es decir, yo tengo, yo poseo. El tener desde esta mirada es negativo tanto para el individuo como para la sociedad, el problema no se encuentra en el “tener”, sino en el lugar que ocupa en la vida de los individuos.

Al ocupar un lugar importante el “tener” en la vida de los individuos, se crea en ellos un inevitable deseo de poseer, cuantas más cosas se tienen, más se teme que te despojen. Al final sólo se vive para tener cosas, se valora más al objeto que a la experiencia, es decir al tener que al ser. Lo complejo del tema es la gran difusión de la filosofía del tener es una práctica cotidiana de los medios de comunicación masiva, donde es latente la invitación continua al consumo, lo que contribuye a crear necesidades para cuya satisfacción se ofrecen cosas y más cosas, que son innecesarias.

Intentar definir el concepto de “ser” no es tarea fácil, debido a que existen diferentes enfoques del concepto, sin embargo, Fromm, nos da una amplia explicación comentando: El “ser” significa provocar en el interior un cambio, significa devenir, es decir el concepto hace referencia a estar activos, pero estar activos en el interior, hacer uso de nuestras cualidades y talentos de manera positiva. La actividad en este sentido es una conducta que tienen un fin socialmente reconocido y que produce cambios socialmente útiles. Por lo tanto, en el “ser” está implícita la posibilidad de crear, cada individuo tiene la capacidad de construir su realidad de acuerdo con lo que piensa y es. Se pueden señalar otras manifestaciones de la filosofía del ser: Ser, significa buscar y encontrar el sentido de las cosas que los sujetos realizan, el por qué y para qué se realizan. En la medida que el sujeto llega a ser, tiene una la posibilidad de lograr bienestar. Ser, significa aumentar el conocimiento de lo que somos, de los motivos internos y externos que nos mueven a hacer las cosas.

Lo ideal es que los individuos sean dueños de su conciencia, dueños de su propio juicio y eso sólo lo lograrán en el momento en que se decidan a “ser” y se preocupen menos por el “tener”. Faena nada fácil, por la manipulación de los grupos en el poder que se tienen dueños de las personas, debido a ello se incrementa en la actualidad la tendencia que asumimos los hombres de poseer más y más cosas materiales al costo que sea, teniendo como consecuencia tomar el camino directo a la destrucción de la familia y por ende de las sociedades. ¿Qué prefiere usted?

La propagación en la sociedad de los antivalores

Susana Cepeda Islas

Las sociedades a través de la historia entran en crisis cuando los gobiernos que la hacen funcionar no cumplen con su propósito: garantizar la seguridad pública, garantizar el derecho al sufragio universal, garantizar el funcionamiento de la justicia en base a la Constitución, garantizar la circulación de los ciudadanos dentro del territorio, garantizar la educación, la salud, vivienda, el trabajo etcétera. Cuando nuestros gobernantes toman medidas equivocadas para beneficiarse sólo ellos, realizan políticas públicas desacertadas, gastan gran parte del presupuesto en cosas innecesarias, pretenden un control total de la educación, aumentan el poder centralizado del gobierno, se tiene un alto déficit presupuestarios en las instituciones públicas, difunden ideas falsas de cómo lograr el bienestar de población, se propaga la violencia, se enfocan en instaurar modelos populistas o autoritarios. Desafortunadamente todo esto lleva directo por el camino de la destrucción.

Es cuando brotan en la sociedad de manera incontrolable  los antivalores que difunden los gobiernos destructivos, esas conductas negativas que dañan considerablemente a las personas que las practican y a sus semejantes, son creencias equivocadas porque van cargadas de odio, resentimiento, venganza, rencor, incomprensión, mentira, injusticia, envidia, deshonestidad, desventaja, egoísmo, corrupción, impunidad, ignorancia e indiferencia, entre otras más, que no terminaría de enumerar en este escrito.

Cuando los individuos dentro de una sociedad practican los antivalores como conductas de manera normal la situación se complica, el inconveniente es que no se comprende que provocan malestar y desgracia, se tambalean las instituciones, las relaciones personales, la familia. Con rapidez sentimos las consecuencias de esta perjudicial conducta, de injusticia, inseguridad, irresponsabilidad, indiferencia al dolor del prójimo, es decir, instintivamente no se respetan leyes, es común violarlas olvidando que son las que dan orden y justicia. Se vive completamente en el caos, no se sigue un patrón fijo, el comportamiento es caótico, lo que provoca confusión al no haber orden.

Giovanni Sartori, en su libro Homo videns y la sociedad teledirigida mencionaba como los medios de comunicación actuales influyen como medios de control social, son manipuladores del entendimiento social, que no informan, porque hacerlo es dar datos, lugares, descubrimientos, en fin,  cosas que desconocemos, ahora nos dictan la manera de comportarnos, de elegir, nublan el entendimiento creando un retroceso mental y destruyendo los valores éticos y fomentando los antivalores.

En serio, vamos directo a la destrucción estableciendo de manera prioritaria en nuestra conducta los antivalores, no me cree respetado lector, le solicitó revise el internet por mencionar un medio de comunicación, podrá comprobar la difusión de los antivalores como una conducta normal entre los habitantes de este país: una pareja entra al kínder de su hijo a golpear de manera despiadada a la maestra, delante de hijo. Un hombre daña físicamente a un joven en un restaurante por solicitarle a éste que tome su lugar en la fila de personas para atenderlo. El cierre violento y constante por el narcotráfico de las carreteras en todo el país para robar de manera impune las pertenencias de los transeúntes. La música que escuchan los jóvenes donde los invitan a tener conductas sexuales aberrantes.  Bailes donde lo prioritario es dañarse físicamente. Ahora es común ver los asesinatos de todo tipo de personas.

Aparecen de manera sorprendente una gran cantidad de individuos que ayudan en la promoción de conductas dañinas, su fama crece de manera sorprendente por difundir en la mayoría de los casos conductas negativas. Se dicen llamar You Tubers los cuales se dedican a subir videos, o Influencer que son personas que utilizan las redes para promoverse o promover una causa, reciben grandes cantidades de dinero de manera fácil sin necesitar ningún tipo de preparación, sin una buena oratoria, sin importar el contenido, ni el impacto que tiene en las personas que lo escuchan. Lo valioso es propagar entre la audiencia la obtención de cosas materiales sólo por la marca o el valor de los objetos, lo fácil y maravilloso que es drogarse con todo tipo de substancias, tener relaciones sexuales de manera abierta e irresponsable, como tomar bebidas embriagantes hasta perder el control o como perder la vida.

Este es un atento llamado a la sociedad, para estar atentos y preocuparnos en rescatar los valores en la sociedad que nos permiten regular nuestro comportamiento, prohibiendo  conductas que dañen a cualquier ser vivo, los valores éticos son meritorios porque permiten distinguir entre el mal y el bien, pero sobre todo en las consecuencias de esos actos, ejercerlos nos permite tener una convivencia en paz y armonía con todo lo que nos rodea, no seamos indiferentes a lo que está sucediendo en la sociedad, estoy convencida que somos más los que deseamos una vida de certidumbre, actuemos sin descanso, desde nuestra pequeña trinchera y lograremos cambiar nuestra realidad por una mucho mejor para nosotros y nuestras familias.

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