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Museo del Aeropuerto Internacional (Estambul, Turquía)

Rubén Aguilar Valenzuela

Historia

 

El museo se inauguró en 2020 y reúne 316 piezas de 29 museos de distintas regiones de Turquía.

Exhibición

Desde su apertura al día de hoy (2025) en el museo se muestra la exposición "Tesoros de Turquía: los rostros del trono", que se organiza en cuatro salas. Hay objetos de las civilizaciones de las épocas de la prehistoria como Göbeklitepe y Çatalhöyük. De la cultura griega, helenística y romana. Obras de arte bizantino y del imperio otomano. Y una colección de pinturas de la época de la Republica. Entre los objetos está el Tratado de Kadesh, que se considera el primer tratado de paz conocido en la historia de la humanidad.

Prehistoria: Göbeklitepe y Çatalhöyük

Culturas griega, helenística y romana

Imperio Otomano

Comentario

Las 306 piezas que se exhiben provienen de 29 museos de distintas ciudades de Turquía. Es una selección que sorprende. Me impresionaron los objetos de las civilizaciones prehistóricas y también de la griega, helénica y romana. La museografía es buena y sorprende que un museo con piezas de tal calidad se encuentre en un aeropuerto. Por este al año pasan 73 000 000 viajeros y de ellos 58 000 000 son extranjeros. En principio hay un público potencial muy grande. Cuando lo visité solo había otra persona.    

 

Concierto de Pauli Camou

Rubén Aguilar Valenzuela

El pasado 20 de marzo me tocó escuchar el concierto de Pauli Camou (Hermosillo, Sonora, 1988), en el que presentó Lava y miel, su primer disco que se integra de ocho canciones con letras y música de su autoría.

El evento tuvo lugar en el Foro del Tejedor en la Ciudad de México, que por su dimensión ofreció la posibilidad de experimentar la cercanía con la artista y producir un ambiente de intimidad, que invita a estar atento y escuchar.

La cantautora, que estudió licenciatura en el Centro Universitario de Música Fermatta, en la Ciudad de México, dice que canta "desde mi constante necesidad de entender que hago aquí, y a veces desde el pedacito de paz que se crea cuando baja la marea. Normalmente soy las olas, y rugen, y tosen sal y sale el sol y se refleja".

Las letras de las canciones que integran el disco son poesía, que hacen patente el lugar desde donde ella compone, que es su propia realidad y vivencia, y también desde donde canta, que es una forma de decir la poesía como lo han hecho Patti Smith, Leonard Cohen y Bob Dylan.

En el concierto cantó las poesías – canciones que tiene el disco: Vuelve a caer: Canción a medias; Ojos bailarines; Lava y miel; Mujer desierto; Cerquita; En pausa y Sueño de colibrí (Eterno).

Estas las acompaña de una música, también compuesta por ella, que busca ser un sonido propio, que es una fusión de influencias, dice, con sonidos de la música mexicana, latinoamericana, en particular cubana, y también sonidos del pop y la música electrónica.

Su música es una evidente y clara fusión de elementos tradicionales, de enorme riqueza y calidad, y las propuestas propias de lo contemporáneo, que son muchas y diversas.

Pauli Camou, que hizo un diplomado en Berklee College of Music en Boston, Estados Unidos, es parte de una nueva generación de cantautores que se han propuesto ser fieles a sí mismos y a su arte, que son sus letras y su música.

En la red había oído cantar a Pauli Camou, pero nunca la había visto en directo y tampoco la había escuchado interpretando sus propias poesías – canciones. Me impresionó.

Forma parte de una generación de mujeres y hombres jóvenes que con honestidad enfrentan la creación artística. No ceden a la tentación de la música comercial fácil e intrascendente.

Se saben y saben que aportan algo distinto y nuevo, y que el camino es difícil y largo, pero vale la pena recorrerlo. Hay que picar piedra y no cejar. Su trabajo va en contra de muchas convenciones sociales y artísticas.

Las y los invito a escuchar las poesías – canciones y también la música de Pauli Camou y vivir la experiencia de lo nuevo y distinto. De disfrutar de la ceración artística de calidad, que trasciende con mucho lo convencional.

 

Cantautora: Pauli Camou

Concierto: Lava y miel

Escenario: Foro del Tejedor

Lugar: Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México

Un gran artista mexicano desconocido en su país

Rubén Aguilar Valenzuela 

Hacia las nueve de la mañana del pasado domingo recibí de Anna Liang, desde Tapéi, Taiwán, compañera de Francisco Borboa Valenzuela, Pancho, el siguiente mensaje: "Queridos amigos: El 6 de abril, a las 00:58, el Señor Jesús llevó a nuestro amado Pancho a la CASA del Padre. Ya está libre de todo sufrimiento y muy feliz con Jesús y todos sus amigos".

 

El próximo 23 de julio Pancho hubiera cumplido 102 años. A lo largo de su vida artística pintó 187 murales en 51 ciudades de 12 países. Ningún artista mexicano ha hecho esto y muy probablemente tampoco ningún otro en el mundo. En México muy pocos saben de él y de su trabajo por el mundo.

 

Pancho, de familia sinaloense nació en 1923 y se crio en Los Mochis, Sinaloa. En 1943 ingresa al noviciado de la Compañía de Jesús en Santiago Tianguistenco, Estado de México. En 1948, cuando tiene 25 años, sus superiores lo destinan a China y ese mismo año viaja a Beijing para empezar a estudiar chino todavía antes de que Mao Zedong se haga del poder.

 

En 1950, después del triunfo de la Revolución y la creación de la República Socialista Popular de China, los estudiantes jesuitas abandonan China. Por barco van Hong Kong y luego a Manila. Ahí, cursa filosofía y en 1953, al término de esta es enviado como profesor al Ateneo de Cagayán, en Oro City, en la isla de Mindanao en Filipinas.

 

Al terminar el magisterio inicia la teología y en 1957 se ordena sacerdote. En 1958, realiza la etapa que los jesuitas llaman la tercera probación, en Hiroshima, Japón. En 1960 se le destina a Taichung, en Taiwán, donde trabaja en la editorial Kuang Chi Press de los jesuitas. Entre otras cosas ilustra publicaciones.

 

En 1962, a los 39 años, Pancho deja la Compañía de Jesús en la que había pasado 19 años. Se traslada a Hong Kong. Ese año se casa con la china Anna Liang, que fue su compañera por 53 años y también su colaboradora en el trabajo.

 

La obra mural está en China, Taiwán, Hong Kong, Macao, Japón, Brunei, Malasia, Filipinas, Australia, España y México. Se encuentra en hoteles, restaurantes, cafés, edificios de oficinas, edificios de departamentos, hospitales, universidades, escuelas, jardín de niños, internados, centros de atención social y clubs sociales.

 

Y también en seminarios, casas de congregaciones religiosas, mezquitas, iglesias, capillas, templos evangélicos, casas de ejercicios, centros de espiritualidad, jardines, reformatorios, asilos, orfanatos, funerarias, cementerios, albercas y casas particulares.

 

Pancho tiene obras de gran formato, algunas que corren a lo largo del frente de todo el edificio como el mural en cerámica de la fachada del Hotel Sintra, en Macao, que tiene 42.0 metros por 7.0 metros, y la fachada de la Mezquita Nacional de Kuala Lampur, Malasia, un mosaico de 20.0 metros por 1.50 metros.

 

Pancho y yo tenemos en común haber sido jesuitas, que seguimos siendo creyentes y que nos gusta e interesa el arte. En 2013 entramos en contacto a través del correo electrónico, alguna vez hablamos por teléfono. A partir de entonces por esa vía y el WhatsApp él, Anna y yo hemos mantenido una frecuente y estrecha comunicación.

 

En 2016 se publicó en México la autobiografía de Pancho, Los caminos del viento. La vida de un misionero jesuita y en 2024 Francisco Borboa Valenzuela. Artista y muralista mexicano, que recoge su obra. Era un buen hombre. Me duele su partida. Lo voy a extrañar. Queda su vida y su obra que debería ser conocida en México.

Sísifo, de Juan Carlos Henríquez

Rubén Aguilar Valenzuela

Juan Carlos Henríquez, S.J.  

En el Centro de Exploración y Pensamiento Crítico (CEX),  Espacio Cultural de la Universidad Iberoamericana, en la alcaldía de San Ángel, Ciudad de México, se presentó la exposición Sísifo: Escultura – Instalación de Juan Carlos Henríquez.

De ella el rector de la Ibero, el jesuita Luis Arriaga, dice que la "serie escultórica de Juan Carlos Henríquez, S.J., ofrece una reinterpretación del mito (Sísifo) atendiendo a esa tensión entre ley y esperanza, carga y deseo, rechazo y acogida, solidez y volatilidad, y encuentra en ese vaivén aquello que da forma a la condición humana".

Y que "las piezas aquí reunidas son al tiempo, metáfora de la inagotable voluntad de vivir del ser humano, que persiste a pesar de la irresolubilidad de su conflicto y de lo insoportable que pudiera ser a veces la carga, y metáfora del deseo en su expresión más primigenia e irrenunciable".

El rector considera que la obra artística "refleja, además, su vocación jesuita, pues san Ignacio de Loyola en sus Ejercicios espirituales instruía a no sólo resistir al adversario, sino a vencerlo, lo que en términos contemporáneos tendríamos que resignificar como un llamado a la resiliencia frente a la dificultad y la desesperanza".

Y esta "colección de escultura e instalación transitable da forma plástica a esa lucha al interior de toda persona, en la permanente pugna por defender la vida concreta y presente de todo aquello que la amenaza. Nos encontramos ante obras realizadas con materiales de peculiar dureza, como el concreto o el bronce, que evocan esa resiliencia, al tiempo que estamos ante piezas modulares, lo que permite pensar en la posibilidad continua de reacomodo, transformación y cambio".

A lo largo de su trayectoria, el artista y jesuita, ha realizado proyectos que apelan directamente al espectador y su trabajo se propone cuestionar, confrontar y obligar a pensar a quien lo ve. Esta exposición explora sobre la condición humana, social y política, aparentemente condenada a su infinita repetición. Aborda el tema de la carga impuesta sobre nosotros, pero también la de nuestros faltantes y mutilaciones; aborda el deseo, preciado y áureo, como carga inevitable, y considera la ambigüedad de la criatura humana, tan estable y voluble, tan acogedora y rechazante a la vez.

José Luis Barrios curador de la exposición dice que: "es una cita al mito, pero es una "cita" hecha en escultura, es decir, hecha en materia y volumen, al menos eso pareciera en un primer momento. Sin embargo, y esa es la invitación al visitante, es sobre todo una instalación que se produce por medio del emplazamiento de las piezas en el lugar. Se trata de una operación que saca el volumen escultórico de su ensimismamiento y produce su espaciamiento".

 

Y añade que "con este gesto instalativo, el artista genera una red compleja de emociones en et espectador, relacionada con el lugar y la escala de las esculturas, y que pide al visitante colocar sus sentidos conforme al modo en que en cada núcleo de la exposición se produce un "paisaje"; corresponde al espectador conformarlo. Mirar, pero también inclinar y entrar, son acciones que interpelan algo más que el ojo".

Juan Carlos Henríquez, S.J. (México, 1962). Es autor de instalaciones, performance, arte audiovisual, intervenciones textiles y escénicas, y gráfica. A partir de 2016 ha centrado su exploración en el movimiento del cuerpo al desplazarse por el espacio, mediante instalaciones transitables como Los Amantes (2017), No Son Tres (2018), Patria Desgarrada (2018), Habitación I y Habitación II (2019), Metro y Medio (2020).

 

Henríquez es doctor en sociología por el Boston College con las especializaciones en Psicoanálisis Social y Sociología de la Subjetividad y Espiritualidad. Tiene dos Maestrías: una en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y otra en Filosofía y Ciencias Sociales por el ITESO. Cuenta con cuatro licenciaturas: Comunicación, Universidad Iberoamericana; Filosofía y Ciencias Sociales, Instituto Libre de Filosofía y Ciencias; Teología y Ciencias Religiosas, Collegium Maximum Christus Rex y en Ciencias Teológicas, Universidad Iberoamericana.

 

Se ha desempeñado en distintos proyectos radiofónicos en el país: dirigió el proyecto Radio Pueblo en Guadalajara, y fue capacitador en las estaciones campesinas Radio Huayacocotla y Radio Teocelo, ambas en el Estado de Veracruz. En la Universidad Iberoamericana fundó y dirigió la estación Ibero 90.9. Ha sido investigador y conductor titular de series de televisión producidos por Discovery Chanel (Estados Unidos y América Latina) y Wag TV (Reino Unido), y de la radio pública nacional en donde ha sido titular de los programas radiofónicos Todo Se Aclara y Políticamente Incorrecto que se han transmitido en estaciones del Instituto Mexicano de la Radio (IMER). Actualmente es académico y director del Departamento de Comunicación de la Ibero, Ciudad de México.

Sísifo

Escultura – Instalación de Juan Carlos Henríquez

Centro de Exploración y Pensamiento Crítico (CEX)  

Espacio Cultural de la Universidad Iberoamericana

Alcaldía San Ángel, Ciudad de México

Museo de Sudáfrica (Ciudad del Cabo, Sudáfrica)

Rubén Aguilar Valenzuela

Historia

El Museo de Sudáfrica se fundó en 1825 y pertenece a la Iziko Museos de Sudáfrica, un organismo a cargo de la promoción de los museos en el país.

 

Edificio

Desde 1897, el museo se instaló en el edificio del Jardín de la Compañía de las Indias, ubicado en el Parque la Compañía en el centro de la ciudad. La fachada es de estilo neoclásico. Después se han añadido nuevos espacios. Al frente una plaza.

 

Colección

El museo tiene una colección de 1 500 000 especímenes de valor científico, que es el resultado del trabajo de recolección de 200 años. A lo largo del tiempo diversos personajes de la historia del país han contribuido a la conformación de esta gran colección. Entre otros objetos se pueden ver fósiles que tienen 700 000 000 años.

 

Exhibición

La parte fundamental del museo está dedicada a la historia natural y se organiza en salas.

 

- Sala animales de África  

- Sala aves

Aves de África disecadas. Una réplica del esqueleto del pájaro más antiguo, de 150 000 000 que se encontró en 1861 en Alemania. El original en un museo de Berlín.

 

- Sala dinosaurios

 

Un conjunto de restos fosilizados de 250 000 000 de años localizados en Karoo, Sudáfrica.

- Sala animales marinos

- Sala el arte en la ciencia

 

Es la sala más reciente y se exhiben croquis, dibujos, pinturas y fotografías que los especialistas han hecho como parte de sus investigaciones.

 

El museo tiene una historia de 200 años de esfuerzos de investigación académica. La sala se propone que los visitantes conozcan ese trabajo que forma parte de las investigaciones.

 

El valor científico de estas imágenes es significativo, pero tienen también un valor artístico que a menudo se pasa por alto.

 

- Sala minerales

 

Se exponen minerales de Sudáfrica donde destacan la gran variedad de piedras que existen en el país.

 

Comentario

La colección de especímenes de la naturaleza es enorme y solo está expuesta una pequeña parte. Es notable los restos de los dinosaurios. El museo da una idea general de la enorme riqueza natural, de la fauna y la flora, de Sudáfrica y el continente africano. Pienso que la museografía está rebasada y requiere modernizarse. Las fichas técnicas son buenas.

 

Página 24 de 201