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Desde mi escritorio: Los rostros de México en el mundial: la fiesta en la cancha, el caos en las calles

Héctor Reyes

México volvió a hacer historia. Por tercera ocasión, el legendario Estadio Azteca -hoy denominado Estadio Ciudad de México- fue sede de una inauguración mundialista, un hecho sin precedentes en la historia de la Copa del Mundo. Sin embargo, detrás de la fiesta futbolística, la jornada inaugural del Mundial 2026 dejó al descubierto una serie de contrastes que evidenciaron las asignaturas pendientes del país anfitrión.

Mientras millones de personas observaban al mundo poner los ojos sobre México, miles de aficionados enfrentaban una auténtica carrera de obstáculos para llegar al estadio. Operativos especiales, cierres viales, restricciones en el transporte público, filtros de seguridad y accesos limitados complicaron el arribo de los asistentes. A ello se sumaron diversas manifestaciones sociales y sindicales en distintos puntos de la capital, particularmente las relacionadas con la CNTE y otros colectivos, que obligaron a reforzar los operativos de movilidad y seguridad en las inmediaciones del inmueble mundialista.

Como si ello no fuera suficiente, las lluvias que azotaron la Ciudad de México durante la jornada pusieron nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura urbana. Las precipitaciones provocaron afectaciones a la circulación vehicular, complicaciones en distintos sistemas de transporte y retrasos para miles de personas que intentaban desplazarse hacia el estadio o regresar a sus hogares. El Mundial llegó, pero también llegaron los viejos problemas que cada temporada de lluvias exhiben las limitaciones de la capital del país.

Pero quizás el contraste más llamativo se produjo fuera de la cancha. Mientras la afición abarrotaba las tribunas y las calles cercanas al estadio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, decidió no asistir al partido inaugural. La mandataria optó por seguir el evento desde espacios alternativos preparados por el gobierno, lejos del principal escenario donde se desarrollaba el acontecimiento deportivo más importante del planeta. Su ausencia resultó inevitablemente simbólica.

La decisión adquiere una dimensión histórica. Diversos reportes señalan que es la primera ocasión en que un jefe de Estado de un país anfitrión no asiste a la inauguración de una Copa del Mundo. Mientras México presumía al mundo el honor de albergar por tercera vez una ceremonia inaugural mundialista, su máxima autoridad política optaba por mantenerse alejada del recinto donde se desarrollaba el acontecimiento.

Las explicaciones oficiales hablan de un gesto de cercanía con quienes no pudieron acceder a un boleto y de la intención de ceder su lugar a una joven mexicana. Sin embargo, el simbolismo político permanece. En momentos donde el país buscaba proyectar unidad, liderazgo y capacidad organizativa ante miles de millones de espectadores, la imagen que quedó fue la de una presidencia distante del escenario principal y refugiada en espacios controlados por el propio gobierno.

La inauguración del Mundial 2026 mostró dos rostros de México. El de la pasión futbolera, la historia y la capacidad de convocar al mundo alrededor del deporte. Pero también el de los problemas de movilidad, las protestas sociales, las afectaciones urbanas provocadas por las lluvias y una clase política de la 4T que, en el momento de mayor exposición internacional, decidió observar la fiesta desde la distancia.

El balón comenzó a rodar. La pregunta es, si las lecciones que dejó esta jornada inaugural tendrán la misma repercusión que los goles que se marcarán durante el torneo…

Buen fin de semana, la frase: “Nunca hables de lo que no sabes”.

X:_hreyes

Desde mi escritorio: Morena y el costo político por los escándalos que cercan a sus gobernadores

Héctor Reyes

La llamada Cuarta Transformación enfrenta uno de los momentos más complejos desde su llegada al poder. Mientras Morena se prepara para las batallas electorales de los próximos años, una serie de señalamientos y controversias que involucran a gobernadores emanados de sus filas han colocado al partido en una posición incómoda ante la opinión pública.

El caso más delicado es el de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, quien fue señalado por autoridades estadounidenses en una investigación relacionada con presuntos vínculos con el narcotráfico. Las acusaciones han generado una intensa controversia política y diplomática entre México y Estados Unidos, además de abrir un nuevo frente de desgaste para el partido gobernante. Rocha Moya ha rechazado los señalamientos, mientras el gobierno mexicano ha cuestionado la actuación de las autoridades norteamericanas. Sin embargo, el daño político ya está hecho. 

A esta crisis se suman los casos de los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, respectivamente, quienes han enfrentado versiones periodísticas y señalamientos relacionados con presuntas investigaciones por posibles vínculos con actividades ilícitas. Ambos mandatarios han negado cualquier irregularidad, pero, como cita el diario español El País, la polémica escaló después de que trascendiera información sobre restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos a diversos funcionarios mexicanos. 

Más allá de la veracidad o no de cada acusación, Morena enfrenta un problema de percepción pública. Durante años, el partido construyó gran parte de su narrativa alrededor del combate a la corrupción y de la promesa de una nueva forma de hacer política. Hoy, esa bandera se encuentra sometida a una dura prueba.

Los efectos comienzan a reflejarse en los estudios de opinión. La encuesta más reciente de Enkoll para El País y W Radio reportó una aprobación presidencial de 68 por ciento para Claudia Sheinbaum, una caída de siete puntos respecto a marzo, la disminución más pronunciada desde el inicio de su mandato. Aunque la mandataria mantiene niveles de respaldo elevados, el descenso coincide con la crisis política generada por los casos de Sinaloa y otros conflictos recientes. 

Incluso, el mismo estudio señala que una mayoría de los encuestados considera creíbles las acusaciones formuladas por autoridades estadounidenses contra Rocha Moya, un dato que revela el impacto que estos escándalos han tenido en la percepción ciudadana.

Para Morena, el verdadero desafío no radica únicamente en responder a las acusaciones, sino en evitar que la narrativa de los presuntos vínculos entre políticos y grupos criminales termine contaminando la imagen de todo el movimiento. La oposición ya ha encontrado un tema de alto impacto para cuestionar la credibilidad del partido gobernante, mientras que la dirigencia morenista enfrenta la obligación de ofrecer explicaciones claras y contundentes.

La política suele castigar con severidad las dudas. Y cuando las sospechas alcanzan a figuras de alto nivel, el costo puede extenderse mucho más allá de los involucrados. Los acontecimientos de las últimas semanas han demostrado que ningún proyecto político es inmune al desgaste cuando la sombra de la corrupción, la impunidad o el crimen organizado comienza a aparecer en el horizonte.

La pregunta que hoy enfrenta el partido en el poder no es únicamente si logrará superar esta crisis. La verdadera interrogante es cuánto capital político estará dispuesto a sacrificar para defender a sus cuadros más cuestionados.

Buen fin de semana, a votar este domingo. La frase: “Cuando solo te quejas, se debilita tu mente. No entrenes tu cerebro para ver sólo lo negativo”. ¡Ánimo!

X:_hreyes

 

Desde mi escritorio: El nuevo golpe económico y social contra México: remesas bajo presión

Héctor Reyes

La firma del nuevo decreto impulsado por el presidente de Donald Trump, mediante el cual se endurecen los controles bancarios y las investigaciones sobre transferencias enviadas por migrantes, representa mucho más que una medida administrativa o financiera. Se trata de un nuevo episodio de presión política contra la comunidad migrante mexicana y, al mismo tiempo, un golpe directo a una de las principales fuentes de ingresos de millones de familias en México.  

La orden ejecutiva obliga a instituciones financieras estadounidenses a reforzar mecanismos de vigilancia sobre operaciones consideradas “sospechosas”, especialmente aquellas relacionadas con personas sin estatus migratorio regular. Bancos y empresas de envío de dinero deberán reportar movimientos vinculados con evasión fiscal, uso de documentos consulares y transferencias realizadas mediante números ITIN, utilizados comúnmente por trabajadores migrantes.  

El problema de fondo es que esta decisión coloca bajo sospecha a millones de trabajadores mexicanos que, durante décadas, han sostenido económicamente a sus familias desde Estados Unidos. Las remesas no son únicamente dinero enviado al país; son el sustento diario de comunidades enteras en estados como Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Zacatecas y Oaxaca.

México recibió cifras históricas superiores a los 64 mil millones de dólares en remesas durante los últimos años, convirtiéndose en el segundo país que más recursos recibe por este concepto a nivel mundial, solo detrás de India. Diversos análisis económicos señalan que las remesas representan alrededor del 4% del Producto Interno Bruto mexicano, además de ser una de las principales fuentes de divisas para el país.  

Por ello, cualquier restricción, vigilancia excesiva o temor entre los migrantes puede provocar una disminución en el flujo de dinero hacia México. El efecto sería inmediato en miles de hogares que dependen de esos recursos para alimentación, salud, educación y vivienda. Más grave aún: expertos advierten que medidas de este tipo pueden empujar a muchos trabajadores a utilizar canales informales o clandestinos para enviar dinero, incrementando riesgos de fraude, extorsión y lavado de dinero precisamente fuera del sistema financiero regulado.  

La administración Trump intenta justificar esta política bajo el argumento del combate al crimen organizado y al lavado de dinero. Sin embargo, el mensaje político resulta evidente: criminalizar indirectamente a los migrantes y endurecer el discurso antimigratorio rumbo a un nuevo proceso político en Estados Unidos.

Desde México, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha rechazado públicamente la narrativa impulsada por Washington. La presidenta ha señalado que no existen pruebas para afirmar que las remesas sean un mecanismo generalizado de lavado de dinero y advirtió que no se puede “criminalizar” a millones de personas trabajadoras por casos aislados.

El gobierno mexicano también ha insistido en mantener el diálogo diplomático y financiero con autoridades estadounidenses para evitar medidas que afecten el envío de recursos.

Lo cierto es que detrás de cada remesa hay una historia de sacrificio. Son millones de mexicanos quienes sostienen dos economías: la estadounidense, con su trabajo diario, y la mexicana, con el dinero que envían a casa. Convertir esas transferencias en un objetivo político no solo tensiona la relación bilateral, también amenaza la estabilidad económica de regiones enteras del país.

Buen fin de semana, la frase: “La lealtad es difícil de encontrar. La confianza es fácil de perder.” ¡Ánimo!

 

X: _hreyes

 

Desde mi escritorio: El pase turístico de NL: una medida improvisada

Héctor Reyes 

El llamado “pase turístico” que impulsa el gobierno de Nuevo León, que preside Samuel García Sepúlveda, vuelve a colocar sobre la mesa una vieja discusión en México: ¿hasta dónde puede llegar un gobierno estatal en nombre de la movilidad, la seguridad o el control vehicular sin vulnerar derechos constitucionales?, legalmente ¿está permitido?.

La propuesta, que pretende obligar a los automovilistas con placas foráneas a tramitar un permiso para circular por Nuevo León, particularmente en la zona metropolitana de Monterrey, ha despertado una ola de cuestionamientos no solamente entre ciudadanos de estados vecinos como Coahuila, sino también entre legisladores y especialistas en derecho constitucional.

Aunque el gobierno estatal ha intentado presentar la medida como un mecanismo de ordenamiento vial y control vehicular rumbo al Mundial FIFA 2026, la realidad es que miles de personas que diariamente se trasladan entre Saltillo y Monterrey por trabajo, estudios, atención médica o negocios, ven esta iniciativa como una barrera burocrática innecesaria. 

La principal preocupación radica en el posible choque de esta medida con el Artículo 11 de la Constitución Mexicana, el cual establece que toda persona tiene derecho a transitar libremente por el territorio nacional sin necesidad de cartas de seguridad, pasaportes o requisitos semejantes. Precisamente por ello, diversas voces han advertido que un “permiso” para ingresar o circular en un estado podría abrir un precedente delicado para el federalismo y las libertades individuales.

No es casualidad que la inconformidad haya crecido rápidamente en entidades vecinas. En Saltillo, ciudadanos entrevistados por medios regionales rechazaron la medida al considerar que afecta directamente su vida cotidiana, especialmente porque la relación económica y laboral entre Coahuila y Nuevo León es prácticamente metropolitana. 

A ello se suma otro punto preocupante: hasta ahora no han quedado claras las sanciones para quienes no tramiten el pase, ni tampoco el sustento jurídico completo que permita justificar una medida de esta naturaleza. Lo único que se ha adelantado es que el permiso sería digital, gratuito y condicionado a contar con licencia, seguro y pagos vehiculares vigentes. 

El problema de fondo es político y social. Nuevo León ha construido durante décadas una imagen de motor económico del norte del país gracias precisamente a la apertura comercial, industrial y laboral con estados vecinos. Imponer filtros administrativos a quienes llegan de otras entidades manda una señal equivocada: la de un estado que comienza a cerrarse sobre sí mismo.

Más allá de la intención gubernamental de mejorar la movilidad o reforzar controles, la medida corre el riesgo de convertirse en un instrumento recaudatorio, discrecional o incluso de hostigamiento para automovilistas foráneos. Y en un país donde históricamente las revisiones vehiculares han sido señaladas por abusos y corrupción, el temor ciudadano no resulta exagerado.

La movilidad metropolitana entre Monterrey, Saltillo y otras ciudades del noreste no puede entenderse bajo fronteras estatales rígidas. Miles de trabajadores, estudiantes y empresarios cruzan diariamente esas carreteras como parte natural de una dinámica regional integrada. Pretender regular ese flujo mediante permisos especiales parece más una medida improvisada que una solución de fondo a los problemas de tráfico y contaminación que enfrenta Nuevo León.

El debate apenas comienza, pero deja una advertencia importante: ningún objetivo administrativo debe colocarse por encima de los derechos constitucionales. Porque cuando un ciudadano necesita un permiso para circular libremente dentro de su propio país, la línea entre regulación y restricción comienza peligrosamente a desdibujarse.

Buen fin de semana, la frase: No hables, actúa. No digas, demuestra. No prometas, cumple. ¡Ánimo!

Desde mi escritorio: Luz Elena, equilibrando responsabilidades

Héctor Reyes

En México, el papel de la mujer ha evolucionado de manera profunda durante las últimas décadas. Hoy, miles de mujeres no solamente sostienen hogares, forman familias y educan a sus hijas e hijos, sino que además encabezan empresas, instituciones, proyectos sociales y espacios públicos que antes parecían reservados únicamente para los hombres. La política no ha sido la excepción.

Durante muchos años se creyó que el ejercicio de la función pública y la maternidad eran caminos difíciles de combinar. La antigua visión de la política exigía jornadas interminables, ausencia familiar y una dinámica que prácticamente obligaba a sacrificar la vida personal. Sin embargo, los nuevos tiempos han demostrado algo distinto: las mujeres han sabido abrirse espacio, transformar la manera de hacer política y demostrar que sí es posible equilibrar ambas responsabilidades.

Uno de esos ejemplos en Coahuila es el de Luz Elena Morales Nuñez, hoy candidata a una diputación y que ha trabajado en diversas responsabilidades públicas a nivel estatal y municipal. Su trayectoria reciente refleja precisamente esa nueva realidad que viven muchas madres trabajadoras en México.

Luz Elena Morales ha combinado el rol de mamá con el de legisladora, además de desempeñarse, hasta hace poco, como presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso local, responsabilidades que exigen tiempo, capacidad de diálogo, toma de decisiones y cercanía permanente con la ciudadanía.

Ahora, en plena campaña electoral, vuelve a quedar claro que una mujer puede cumplir múltiples responsabilidades sin descuidar ninguna. Mientras recorre el distrito electoral en busca del respaldo ciudadano, también mantiene la cercanía con su familia y participa en momentos importantes de la vida de sus hijas, como festivales escolares, actividades académicas y eventos cotidianos que forman parte esencial de la maternidad.

Ese equilibrio no es sencillo. Requiere disciplina, organización y, sobre todo, compromiso. Pero justamente ahí radica el valor de miles de mujeres mexicanas que todos los días salen adelante enfrentando dobles y hasta triples jornadas laborales.

La política también ha cambiado gracias a ello. Hoy la ciudadanía observa con naturalidad a mujeres encabezando campañas, tomando decisiones, debatiendo en tribuna y al mismo tiempo ejerciendo plenamente su papel como madres. Hace algunos años, una imagen así habría parecido poco común o incluso imposible dentro de la vida pública nacional.

Actualmente, las nuevas generaciones crecen viendo algo distinto: mujeres participando activamente en la construcción del presente del país sin renunciar a su vida familiar. Ese cambio cultural representa uno de los avances más importantes de nuestra sociedad.

Por ello, este reconocimiento debe extenderse a todas las madres trabajadoras que diariamente hacen un enorme esfuerzo por equilibrar sus responsabilidades profesionales y familiares. Mujeres que, como Luz Elena, demuestran que la dedicación, el trabajo y el amor por la familia pueden caminar de la mano con el servicio público, la responsabilidad laboral y el compromiso social.

Vaya pues mi reconocimiento (y creo que el de mucha gente) para las madres trabajadoras que, desde cualquier espacio, dan todos los días lo mejor de sí, para construir un mejor entorno para sus hijos y para la sociedad.

Buen fin de semana, la frase: “Cuando solo te quejas, debilitas tu mente. No entrenes tu cerebro para ver sólo lo negativo”. ¡Ánimo!

 

X:_hreyes

 

 

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