Durante el 107 Aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917, el lunes 5 de febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentará un paquete de iniciativas de reforma que pretenden mejorar los ingresos de la población, así como los procesos en materia de justicia y democracia.
“Es un paquete de iniciativas que tiene que ver con el bienestar, que tiene que ver con salarios, con pensiones, con la reforma al Poder Judicial, la reforma electoral, todo, el día 5 de febrero. (…) Es un paquete de reformas importantes en beneficio del pueblo de México”, explicó el Presidente.
Su visión: “Que nunca más el gobierno, ni las leyes, estén al servicio de una minoría, que podamos reivindicar a los trabajadores luego de esas reformas que aprobaron en el periodo neoliberal, que son contrarias a los derechos laborales”.
Reafirmó que una de las iniciativas tiene el objetivo de garantizar que trabajadores incorporados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) reciban una pensión digna, del cien por ciento del salario previo a jubilarse.
El mandatario aclaró que la iniciativa no se refiere a las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) sino a la cantidad que reciben las y los jubilados. Tampoco afectará a empresarios o empleadores porque el Gobierno de México aumentará sus contribuciones con el propósito de hacer justicia y reparar el daño causado en sexenios anteriores.
“Para tranquilidad de todos, lo que vamos a hacer es que el gobierno va a ir aportando lo que no ha aportado antes, ayudando para que progresivamente se logre que el trabajador reciba, cuando se jubile, su sueldo y no la mitad. Entonces estamos haciendo un análisis de cuánto tiene que ir aportando el gobierno, ayudando, hasta lograr el equilibrio, remediar el problema que dejó el neoliberalismo”, fue parte del planteamiento.
En lo que el presidente da a conocer su iniciativa de reforma y así estar en posibilidades de desmenuzarla y analizarla, les comparto un planteamiento expuesto por uno de los principales expertos de Latinoamérica acerca del tema de pensiones, el actuario Francisco Miguel Aguirre Farías.
Para el actuario, el pago de las pensiones es y será uno de los principales problemas financieros de México. Y señala: “Dado que el presidente pone el tema de pensiones nuevamente en la mesa con su intención de hacer modificaciones que permitan disminuir los déficits sociales, considero que es un excelente momento para que el Poder Ejecutivo y el Legislativo propongan un plan de acción para solucionar en su conjunto el problema de pensiones en México, de manera que no exista pensión sin necesidad, ni necesidad sin pensión y tratando de no construir paraísos económicos sobre cementerios sociales, ni viceversa”.
“Desde hace décadas he planteado la necesidad de trazar un rumbo para que paulatinamente se vayan corrigiendo los problemas sociales y/o financieros de los más de mil sistemas públicos mexicanos.
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En el invierno de 1985, el Maestro Gastón García Cantú nos dijo: “La situación de la frontera con los Estados Unidos es un problema nacional. Históricamente siempre ha sido. La frontera con ese país ha sido causa de nuestros mayores conflictos. La colonización autorizada por Iturbide a Moisés Austin terminó en pretexto político, primero, para la supuesta independencia de Texas, después, en la anexión que terminó en guerra de conquista. Las condiciones de hoy son, estrictamente, diferentes: el propósito de avanzar sobre México es el mismo, sólo han cambiado los signos de los tiempos y un hecho relevante: las masas norteamericanas en lo que fueran campos desolados, y las masas mexicanas: una parte, en los propios Estados Unidos; otros, tendidos en las ciudades de la frontera, asimilándose lengua, modos, semicultura, prejuicios, políticos y un pragmatismo de aventureros que tiene en el dólar el brillo que tuviera el peso mexicano ante los ojos de Adams.”
Vivimos en una sociedad polarizada, se ha dicho y se ha dicho bien. Económicamente hablando, la mayoría de los mexicanos pertenecen a la clase baja o de menores ingresos, la clase media se ha mantenido y muy pocas personas pertenecen a la clase alta, es decir que tienen altos ingresos. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en los promedios nacionales, el 56.6% está en la clase baja, el 42.2% de los mexicanos estarían en la clase media y sólo el 1.2% en la clase alta.