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Feminismos En Corto Sin Tanto Rollo: La soledad de los hombres

Haidé Serrano

Una de cada cuatro personas se siente sola en el mundo. Es decir, 2 mil millones se sienten muy o bastante solas en un planeta poblado por 8 mil millones de seres humanos.

La encuesta más reciente de Meta-Gallup, realizada en más de 140 países, arrojó que las personas que se sienten solas pueden ser muchas más, pues el ejercicio estadístico no se realizó en China, donde viven casi mil 500 millones de personas.

La soledad ya es una “amenaza apremiante” para la salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por ello, hace algunas semanas, la OMS creó la Comisión de la Conexión Social, que estudiará cómo el aislamiento afecta el estado de salud de las personas. Y así ofrecer soluciones que fomenten políticas públicas para restablecer las relaciones sociales.

«Las altas tasas de aislamiento social y soledad en todo el mundo tienen graves consecuencias para la salud y el bienestar. Las personas que no tienen suficientes relaciones sociales estables corren un mayor riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, ansiedad, demencia, depresión, suicidio, etc.,» explicó el Director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Los resultados de Gallup también arrojan que las mujeres y los hombres dicen sentirse muy o bastante solos en un porcentaje similar, el 24 por ciento.

Sin embargo, los hombres cuyo comportamiento responde a la denominada “masculinidad hegemónica” tienden a expresar menos sus emociones y a no buscar ayuda psicológica si se sienten solos o deprimidos.

“El modelo de masculinidad hegemónica asentado en el poder como dominación, configura una imagen del hombre basada en la fuerza, la competitividad, el control emocional, la racionalidad y la valentía (Rosado Millán, 2011; Connell R. W., 2005; Williams, Stephenson, & Keating, 2014). Este modelo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las ventajas se encuentra la alta autoestima que pertenecer a un colectivo varonil reporta a los hombres. Sin embargo, las desventajas son diversas, por un lado, la opresión que experimentan aquellos hombres que por diversas razones no encajan en el modelo; por otro, la ausencia de recursos económicos, emocionales de autoayuda, etc., destinados a los hombres cuando se les presentan problemas que les tornan vulnerables, pues la vulnerabilidad es un tema tabú para la masculinidad que, en opinión de Williams et al., tiene un coste considerable para los hombres a nivel individual. (Rosado, M.J., García, F., Alfeo, J.C. y Rodríguez, J. (2014).

Otro dato a tomar en consideración es el de los suicidios en México. Según el Inegi, para 2022, ocho de cada 10 fallecimientos por suicidios (81.3 %) ocurren en hombres y dos de cada 10, en mujeres (18.7 %).

Cantidades que han ido en aumento, particularmente en dos grupos de edades: “La tasa más alta fue la del grupo de 25 a 29 años (11.6 —suicidios— por cada 100 mil) y siguió la del grupo de 30 a 34 años (11.0 por cada 100 mil).

Para muchas personas las fiestas decembrinas son motivo de alegría, pero para otras tantas de depresión, ansiedad y soledad.

Quienes no tienen relaciones sociales sólidas y se han aislado tienen más tendencia a deprimirse en estas fechas. Y la diferencia entre los géneros se remarca: los hombres tienen menos recursos emocionales para vincularse y las mujeres, por generaciones, han desarrollado más inteligencia emocional.

Además, la mayoría de las mujeres que son madres tienen cerca a sus hijas e hijos. En contraparte, los hombres que han elegido distanciarse de su progenie suman esa soledad al distanciamiento social.

Me pregunto si los hombres que están lejos de sus hijas e hijos, que no les dan pensión alimentaria (en México, al menos el 67,5% de las madres sin pareja no reciben pensión alimentaria, según el Inegi), que han abandonado su paternidad, estarán conscientes de la soledad y las consecuencias que esta tendrá en su salud mental y emocional.

Te deseo a ti lectora, lector y lectore que disfrutes estas fiestas decembrinas en compañía, con relaciones sólidas de amistad, solidaridad, sororidad y amor.

https://news.gallup.com/opinion/gallup/512618/almost-quarter-world-feels-lonely.aspx

https://www.who.int/es/news/item/15-11-2023-who-launches-commission-to-foster-social-connection

Rosado, M.J., García, F., Alfeo, J.C. y Rodríguez, J. (2014). “EL SUICIDIO MASCULINO: UNA CUESTIÓN DE GÉNERO”. Prisma Social, Revista de Ciencias Sociales [en línea], nº 13

Feminismos En Corto Sin Tanto Rollo: Machirulo, ya te reconoció la RAE

Haidé Serrano 

Hay muchas resistencias para avanzar en el respeto a los derechos de las personas. Una de las obstinaciones más frecuentes es hacia el lenguaje incluyente y no sexista.

Me han dicho en varios talleres: “te acepto lo que quieras, ¡menos eso del lenguaje inclusivo! Eso lo inventó el ex presidente presidente Fox, ‘chiquillos y chiquillas’. Y mucho menos me pidas agregar la letra <<e>>”.

El lenguaje es el reflejo de cómo interactúan las personas en sus comunidades y sociedades. Los lenguajes integran símbolos y códigos para transmitir modos de pensar, valores, sentimientos e ideas. Contienen todas las claves que conforman la cultura.

Así, muchas de las palabras que empleamos tienen cargas que reflejan el sexismo de nuestro tiempo. Si bien, el femenino y masculino en las palabras no está cargado de discriminación, cobran otro significado cuando se emplean en sociedades como la mexicana, donde el androcentrismo es la principal perspectiva.

“Esta palabra (androcentrismo) se deriva del griego andros (hombre) e implica la prevalencia de la mirada masculina, centrada en la consideración de que el hombre es el modelo, la medida y la representación de la humanidad. Tal visión proviene de una falsa idea según la cual se justifica la desigualdad de género como resultado de las diferencias biológicas y las funciones reproductivas de hombres y mujeres; visión que ha sido construida a través de la lengua mediante explicaciones que reflejan el peso de dichas creencias, cuya influencia se manifiesta, a su vez, en la mentalidad y la manera de sentir y actuar de las personas.” https://www.conapred.org.mx/documentos_cedoc/GuiaBasica-Uso_Lenguaje_Ax.pdf

Las mujeres, desde la perspectiva androcéntrica, no se nombran. Como dice la famosa frase “lo que no se nombra no existe”, por ello el lenguaje debe modificarse y enriquecerse para reconocer a las mujeres y demás personas, como es su derecho. Existen diversos manuales, talleres, libros y documentos para incorporar las formas del lenguaje incluyente o inclusivo; estos están a la disposición desde diversas instituciones del gobierno y civiles, para atender lo que es una exigencia en diversas leyes y normativas.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas <<por “lenguaje inclusivo en cuanto al género” se entiende la manera de expresarse oralmente y por escrito sin discriminar a un sexo, género social o identidad de género en particular y sin perpetuar estereotipos de género. Dado que el lenguaje es uno de los factores clave que determinan las actitudes culturales y sociales, emplear un lenguaje inclusivo en cuanto al género es una forma sumamente importante de promover la igualdad de género y combatir los prejuicios de género.>>

Nombrar a las personas como quieren ser nombradas abona a la igualdad y es una forma de avanzar en disminuir la discriminación. Ayuda a tomar conciencia. A reconocer que hay grupos que han sido estigmatizados y violentados.

Y aunque la Real Academia Española se resista, la realidad la empuja a incorporar términos como el de “machirulo”, que fue añadido hace unas semanas al “cementerio” (así llamaba el escritor Julio Cortázar al diccionario).

machirulo, la

Der. de macho.

1. adj. despect. coloq. Dicho de una persona, especialmente de un hombre: Que exhibe una actitud machista. U. t. c. s. En la reunión había varios machirulos.

Sin.:

machista.

2. adj. despect. coloq. Propio o característico de un machirulo. Una respuesta muy machirula.

Sin.:  

machista.

Considerado como parte del argot feminista, el término machirulo es una señal de que aún las instituciones más arcaicas comienzan a abrirse para derribar sistemas como el patriarcado. Y tú, ¿cómo te identificas?

Feminismos En Corto Sin Tanto Rollo: "La peor enemiga de una mujer es otra mujer"

Haidé Serrano

La expresión “la peor enemiga de una mujer es otra mujer” sale a relucir profusamente en conversaciones, talleres o encuentros donde se explican y abordan la discriminación y violencia en contra de las mujeres. La mencionan todo tipo de personas. A veces, para argumentar que el machismo es, también, culpa de las mujeres. Otras, para sentir que se defienden si se sienten aludid@s. Algunas más, para retrasar el avance en la eliminación de las desigualdades.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, esa expresión está enfocada en preservar el sistema patriarcal. Un entramado cuya visión androcéntrica ha determinado un orden social donde las mujeres existen en subordinación a los hombres.

Y la frase, tramposamente, desvía el foco de la clave: el patriarcado; pone en el centro de la inconformidad de las mujeres a otras mujeres, haciendo creer que las mujeres son las únicas portadoras del orden social que juega en nuestra propia contra.

Como el caso reciente del periodista Joaquín López Dóriga, quien dio una clase de misoginia y violencia política en contra de la invitada a su programa, la candidata Clara Brugada. Y en la que expresó “Yo soy producto de la educación de mi madre” para tratar de justificar su violencia, pues la llamaba “señora” en lugar de candidata. Además de la insistencia de López Dóriga para denostar la paridad de género.

O el caso del ex presidente Vicente Fox, quien se refirió a Mariana Rodríguez Cantú, titular de Amor por Nuevo León, como “dama de compañía”, lo que es violencia política en razón de género.

Y lo expresado, hace unos días, por el Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Estado de Quintana Roo, Heyden Cebada Rivas, en un foro en una universidad de Cancún: “Yo siempre lo he dicho (…), muchas veces, el obstáculo de otra mujer son ustedes mismas”, declaración que realizó en la inauguración, en tono paternalista, animando a las mujeres a “aprovechar el momento y capitalizarlo, porque <<es el tiempo de las mujeres>>”.

La fracción IX del Artículo 20 Ter, del Capítulo IV BIS relativo de la Violencia Política en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, señala que: «difamar, calumniar, injuriar o realizar cualquier expresión que denigre o descalifique a las mujeres en ejercicio de sus funciones políticas, con base en estereotipos de género, con el objetivo o el resultado de menoscabar su imagen pública o limitar o anular sus derechos». https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGAMVLV.pdf

Las mujeres hemos nacido y crecido en el mismo sistema patriarcal que el resto de las personas. Este orden masculino nos ha inculcado numerosos prejuicios en contra de personas de nuestro mismo género que es esencial desmontar y desvelar su origen para no continuar perpetuándolos.

Todas las personas tenemos esta tarea y responsabilidad, sin embargo, son obligaciones mayores cuando quienes las expresan tienen un megáfono, son personas servidoras públicas, periodistas y, más aún, si están encargadas de la justicia; por cierto, la justicia, la gran ausente cuando se trata de las víctimas de feminicidio y de todas las violencias en razón de género en México.

De acuerdo con la investigación de Valeria Durán para Mexicanos contra la corrupción y la impunidad: “En los últimos diez años se han registrado siete mil 246 feminicidios y menos del 25% de esos crímenes ha terminado en una sentencia condenatoria. En México, la impunidad en los delitos de feminicidio es del 76 por ciento.”.

Feminismos En Corto Sin Tanto Rollo: Fiestas decembrinas y más trabajo sin paga para las mujeres

Haidé Serrano

Las reuniones son el centro de las fiestas decembrinas. Para algun@s, el encuentro de quienes han estado lejos. Son vacaciones para una gran parte de la gente. Son festejos de familias, las familias de sangre y las “elegidas”, es decir, compuestas por amistades. Como sucede en lugares como Quintana Roo, con ciudades pluriculturales y en las que convivimos personas de todo México y el mundo.

Especialmente en nuestro país, las convivencias giran alrededor de la comida. Nuestra cultura está nutrida por platillos con reminiscencias precolombinas e ingredientes de diversas partes del mundo; banquetes únicos que se preparan especialmente en Navidad.

La cena del 24 de diciembre es una de las comilonas más importantes del año. En muchas ciudades, los guisos son tan elaborados que toman días de preparación. Y también requieren la colaboración de varias personas.

Además de la comida, son días de limpieza profunda en las casas; se cree que se debe recibir el año en un entorno atildado para que el Año Nuevo llegue con sólo buenas nuevas.

Es decir, son días de mucho y mucho trabajo en el hogar. Trabajo que se suma al cotidiano. En otros casos, trabajo que se acrecienta con las niñas y niños en la casa, porque están de vacaciones en la escuela.

Y a todo esto, ¿quién hace todo ese trabajo? Pues las mujeres.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi del 2022, el 74 % de las mujeres en México realizan todos estos trabajos sin remuneración alguna, vaya sin reconocimiento; se espera que toda esta chamba la hagan las mujeres porque les toca, porque se saben las recetas, porque siempre lo han hecho, porque les sale mejor que a los hombres, “porque no trabajan, sólo están en la casa”, porque “ni modo que los hombres empiecen a estas alturas a aprender cómo se hacen los romeritos o el bacalao, pero ¡qué idea!”.

Este porcentaje seguramente no considera el factor de cómo se dispara para las mujeres el trabajo en las fiestas decembrinas. Cómo, después de preparar fiestas acordes con las fechas, con todo lo que ello implica, además tienen que limpiar todo durante y al día siguiente.

Los trabajos de limpieza del hogar, así como de la cocina, que se remuneran en México también los realizan las mujeres. Según la misma encuesta, el 91 % de este trabajo los desempeñan las mujeres. Siendo ocasiones que generan muchos quehaceres, las mujeres que realizan estas tareas en sus casas, lo hacen también en otras para ganar dinero. Aunque son fechas de vacaciones, no para ellas, porque con las presiones que hay para consumir, dar regalos, gastar en opíparas cenas, la exigencia es trabajar dobles o triples jornadas.

Y así, entre luces navideñas, buenos deseos, mensajes de amor, las mujeres siguen haciendo el trabajo que les corresponde a todas las personas integrantes de las familias. Mientras algun@s descansan, ellas trabajan sin parar. Mientras algún@s disfrutan las fiestas, ellas son explotadas y víctimas de violencia económica. Mientras los hombres celebran, las mujeres les atienden, miman, porque es lo que se espera de todas, todos y todes.

Las fiestas decembrinas son una estupenda ocasión para mirar de cerca quién hace todo el trabajo para que podamos celebrar. Y tomar acción y responsabilidad para asumir que son tareas que también nos tocan a tod@s. Es momento de dejar de beneficiarnos con el tiempo, el esfuerzo y trabajo de las mujeres, que son nuestras mamás, hermanas, hijas, primas, tías, abuelas, esposas, novias, o sea, todas las mujeres de nuestras vidas.

Feminismos En Corto Sin Tanto Rollo: DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Haidé Serrano

El espacio público es un espacio violento y peligroso para las niñas, adolescentes y mujeres. El acoso, los gestos y comentarios no solicitados y desagradables, tocamientos, violencia sexual y hasta el feminicidio son cotidianos en ámbitos rurales y urbanos de México. Pero el espacio público es también el megáfono para exigir un alto a la violencia, porque las calles también son de las mujeres.

Esta violencia sistémica en contra de las mujeres inhibe el goce de sus derechos humanos. Y se ha convertido en una emergencia nacional que, en lugar de disminuir, crece.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) arrojó que, en septiembre de 2023, 67.4 % de las mujeres de 18 años y más consideraron que vivir en su ciudad es inseguro, contra un 54.1% de los hombres. El porcentaje de mujeres en Cancún es mayor, de 83.3%. Mientras que en Chetumal es de 53.9%.

Por ello, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora cada 25 de noviembre, es la oportunidad para visibilizarla y para reforzar la exigencia al Estado y a la sociedad toda para ponerle un alto.

Este sábado se llevarán a cabo numerosas manifestaciones, muchas de ellas en el espacio público, que el patriarcado ha designado como violento para las mujeres. Este día confluyen en las calles las expresiones de millones de víctimas, el clamor de las y los deudos de miles de personas desaparecidas y quienes han muerto a manos de feminicidas y de todas aquéllas que rompen el silencio.

Las protestas en los espacios cívicos son también una recuperación de lo que a las mujeres se les ha arrebatado: la seguridad en el ámbito público. Son gritos que demandan el reconocimiento a sus derechos fundamentales y el fin a la violencia por su condición de género.

El descontento de millones de personas que se expresa cada 25 de noviembre es la voz también de quienes ya no pueden hablar ni defenderse. Pero también esa voz es una oportunidad para las autoridades, una oportunidad para escuchar. No para reaccionar ni reprimir, sino garantizar la seguridad de las personas manifestantes. Y entender su responsabilidad y de una vez por todas asumir el compromiso hacia la eliminación de la violencia contra la mujer.

También es la ocasión para que todas, todos y todes prestemos atención. Ir más allá de nuestros prejuicios y del argumento cómodo que etiqueta a las manifestantes como vándalas. Indagar cuánto formamos parte de actitudes, pensamientos y valores machistas que mantienen a millones de mujeres en situación de violencia. Y así poder comprender un poco más este problema social que nos atañe por igual. Y que afecta principalmente al 52 % de la población de este planeta.

De acuerdo con ONU Mujeres: “La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo la violación de los derechos humanos más extendida de todo el mundo. Se estima que 736 millones de mujeres —casi una de cada tres— han sufrido violencia física o sexual por parte de la pareja, violencia sexual fuera de la pareja, o ambas formas, al menos una vez en su vida. Más de cuatro de cada cinco mujeres y niñas (el 86%) viven en países sin una sólida protección legal o en países que no disponen fácilmente de los datos.”

¡Participa activamente para eliminar la violencia en contra de las mujeres este 25 de noviembre y todos los días del año!

@HaideSerrano dirige y conduce Feminismos en Corto sin Tanto Rollo, una plataforma sobre feminismo, perspectiva de género, igualdad, derechos humanos y paz. Es autora del libro “Mujeres líderes en la pandemia”. Columnista en Luces del Siglo y Milenio. Conductora de Luces del Siglo El Podcast. Licenciada en Comunicación y maestra en Género, Derecho y Proceso Penal.

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