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San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas

Rubén Aguilar Valenzuela 

San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús (Editorial Balmes, 1954), del jesuita Ignacio Casanovas, fue la primera biografía que leí del santo.

 

Lo hice en 1966, cuando hacía el primer año de novicio de la Provincia Sur de la Compañía de Jesús, en san Cayetano, Santiago Tianguistenco, Estado de México.

 

El padre maestro Edgardo de la Peza me la dio a leer, después vendrían otras más. Casanova nació en 1872 en Santpedor, Provincia de Barcelona, y fue asesinado el 21 de septiembre de 1936, al inicio de la Guerra Civil.

 

Fue un filósofo que continuó la obra del filósofo español Jaime Balmes. De este jesuita español se han publicado más de 20 libros, la gran mayoría ediciones póstumas.

En 1944 por primera vez se da a conocer su biografía sobre san Ignacio (Loyola, Guipúzcoa, 1491 - Roma, 1556), el fundador de la Compañía de Jesús.

La obra de Casanova abarca la totalidad de la vida de san Ignacio y da cuenta desde la infancia hasta el proceso de canonización del vasco. Con mucho detalle desarrolla cada una de las épocas.

 

Lo que llama la carrera civil y militar, la caída en la batalla de Pamplona, su proceso de conversión, donde distingue distintas etapas.

 

Monserrat y Manresa, la experiencia de los Ejercicios, la paz interior. Tierra Santa, los estudios en Barcelona, Alcalá de Henares, Salamanca y finalmente en París. La fundación de la Compañía de Jesús.

Para mi este primer encuentro con la vida de san Ignacio fue algo relevante. Me dio una panorámica muy amplia, al tiempo que detallada, de la vida del fundador de la Orden a la que había ingresado.

San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús

Ignacio Casanovas

Editorial Balmes

Barcelona, 1954

pp. 398

 

Desconocimiento de Xóchitl Gálvez

Rubén Aguilar Valenzuela

El dato más relevante de la encuesta de El Universal, del pasado 4 de octubre, no es la intención del voto que tiene Xóchitl Gálvez, sino su nivel de desconocimiento entre la ciudadanía.

La encuesta arroja que Claudia Sheinbaum tiene un conocimiento del 68% y Xóchilt del 47%, una diferencia de 21 puntos.

Lo que la explica es que Sheinbaum, por cinco años fue jefa del gobierno de la Ciudad de México, que es el puesto, después del presidente, que tiene la mayor visibilidad política del país.

El candidato López Obrador, en muy buena medida, construyó su imagen nacional a partir de desempeñarse en ese cargo que en gran parte, si no es que en todo, se lo debe a Rosario Robles.

Ella, que sustituyó a Cuauhtémoc Cárdenas en esa responsabilidad, recibió instrucciones de este, para hacerlo ganar. Eso incluía registrarlo como candidato, que no se podía, porque tenía credencial del IFE de Tabasco.

Sheinbaum además tuvo la visibilización nacional, en el marco de la estrategia electoral diseñada por el presidente, que le dio estar por meses de gira por el país como una de las corcholatas.

Cuando Gálvez anunció su interés de participar en la contienda interna del Frente Amplio por Mexico para elegir al candidato a la Presidencia de la República, tenía solo 10% de conocimiento.

Cuatro meses después ya es de 47%, ha subido 37 puntos, no es poca cosa y ha hecho un gran trabajo. Ahora su mayor reto es alcanzar un nivel de reconocimiento igual o mayor al de Sheinbaum.

Tiene para ello los próximos tres meses y lo puede alcanzar en el marco de una estrategia nacional que pasa por responder a las características de cada región del país. Los tiros tienen que ser de precisión.

Ahora, la diferencia en la intención del voto entre Sheinbaum y Gálvez, es de 20 puntos, de 50% contra 30%, que hace relación al mismo porcentaje del desconocimiento que son 21 puntos. 

Una de las condiciones de la victoria de Gálvez, que a estas alturas sigue siendo claramente posible, pasa necesariamente por elevar su conocimiento del 47% al 70%. 

Los estrategas y operadores de su campaña deben concentrar todo su esfuerzo en llevarla a esos niveles de conocimiento. Hay que ir ahí donde sigue siendo una desconocida y en ese espacio hacer lo necesario para darse a conocer. 

Cada región, de las cinco o seis que puede dividirse el país, requiere de una estrategia en particular de recordación. La gran historia personal de Gálvez a contar es la misma, pero hay que hacer énfasis a episodios en dependencia del lugar que se trate.

 

 

@RubenAguilar

La migración africana hacia Estados Unidos

Rubén Aguilar Valenzuela 

Los migrantes africanos se han visto obligados a buscar la posibilidad de ingresar a Estados Unidos, como nuevo lugar de destino, ante el endurecimiento del cierre de las fronteras de los países en Europa.

 

La búsqueda de esta nueva posibilidad empieza a crecer a partir de 2019 y desde entonces ha ido en aumento sostiene, desde Bruselas, Inder Bugarin, en un artículo publicado en El Universal (02.10.23).

 

En el año fiscal 2019, en Estados Unidos fueron detenidos 5000 migrantes africanos de 35 países mientras intentaban cruzar desde México.

 

El número de migrantes africanos registrados en México suman 28 174, en los primeros seis meses de 2023, que es tres veces más que en 2022.

 

Diversos estudios muestran que los migrantes africanos no siguen una ruta lineal en su objetivo de ingresar a Estados Unidos, sino que la van construyendo sobre la marcha, de acuerdo a como se presenten las circunstancias.

 

Su viaje puede durar meses e incluso años y normalmente primero llegan a Sudamérica, luego pasan a Centroamérica y luego a México para tratar de cruzar la frontera hacia el vecino del norte.

 

Los datos revelan que en estos años los migrantes viajan en avión de su país de origen a Sudamérica, en particular Brasil y Ecuador, y de ahí se conectan con "polleros" que los traen a México y luego a Estados Unidos.

 

Pero recientemente la Organización Internacional para la Migración (OIM) registra cambios en ese patrón. Ahora, los migrantes africanos vuelan de manera directa a países de Centroamérica para evitar cruzar por el tapón del Darién.

 

Evidencia de esta realidad es que organismos de Naciones Unidas registraron, entre enero y junio de 2023, que por esa ruta se dieron 4100 cruces de africanos menos que en 2022, que representa una dismunución del 68%.

 

En esos mismos meses solo en Honduras se han contabilizado 19 412 migrantes africanos que por vía aérea ingresaron a ese país. La mayoría de ellos procede de Senegal, Mauritania, Guinea, Egipto, Angola y Ghana.

 

Desde Centroamérica los migrantes africanos se dirigen hacia México, lugar donde la OIM sostiene que sufren discriminación por su raza, que es muy  evidente en los centros del INM. Y también sufren la violencia de la policía en los lugares por los que pasan.

 

Los conocedores del tema afirman que en Estados Unidos, producto de esta migración, las redes constituidas por africanos son cada vez más extensas y sólidas, lo que facilita que estos puedan ingresar y quedarse.

 

La migración africana está motivada por los conflictos armados, la inestabilidad política, los efectos del cambio climático, la crisis económica, la carencia de expectativas y la búsqueda de la reunificación familiar.

 

Realidad contundente, que no puede ignorarse, es que la mitad del crecimiento de la población mundial, de ahora a por lo menos el 2050, tendrá lugar en África. Y la migración desde ese continente habrá de crecer en cantidades todavía mucho mayores.

 

 

@RubenAguilar

Gabriel Kuri: Pronóstico (Museo Jumex, Ciudad de México)

Rubén Aguilar Valenzuela

Formas anticipativas, 2023

 

Exposición

 Pronóstico, es la primera exhibición que el artista tiene en México a gran escala. Se muestran más de 50 piezas, algunas son nuevas y otras ya existían.

Kuri se nutre de disciplinas distintas y en los últimos diez años sus piezas contienen referencias a la economía, la meteorología, la vulcanología y el sistema de crédito.

A través de las obras que se exhiben en Pronóstico, el artista hace una crítica a las formas de consumo y gasto de la sociedad actual.

Crédito duro garantía blanda, 2023.

Entre las obras están Crédito duro garantía blanda (2023), hecha para la exposición que muestra colchones pegados contra la pared y analiza el gasto, la inversión y el crédito. ¿Tienen un buen precio? ¿Es necesaria toda la maraña económica para comprar un simple colchón?

 

Destacan sus piezas con el tema de tickets de tintorerías y bancos, que realiza en tapiz de gran formato. Una de las obras nuevas es Formas anticipativas (2023) en metal de colores rojo y amarillo. Destaca una instalación con logos de bancos.  

Comentario

Gabriel Kuri es uno de los artistas más reconocidos de su generación, su obra se ha presentado, entre otros grandes museos, en el MoMa de Nueva York, y forma parte de colecciones internacionales de reconocida importancia.

Pronóstico, como yo la ví, es una crítica al consumismo a través de piezas que reflejan y dan cuenta de operaciones bancarias y mercantiles con notas y recibos. El artista utiliza objetos que en la vida cotidiana después de verlos o usarlos pasan a ser basura.

 

Las esculturas, tapices y otros objetos de la vida diaria -bolsas de plástico, flyers promocionales, recibos y tickets- conviven con piedras, monedas y materiales industriales como el cemento y el acero.

 

La exposición se propone cuestiona ciertos principios de la cultura contemporánea y ofrece una yuxtaposición de materiales que se convierten en expresión relevante de la cotidianidad.

 

Artista

Gabriel Kuri (Ciudad de México, 1970). Fue parte del Taller de los Viernes de Gabriel Orozco de 1987 a 1991. En 1992 se graduó de la carrera de Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (UNAM) en la Ciudad de México.

 

En 1995 termina su Maestría en Bellas Artes en Goldsmiths University of London. Ha realizado residencias artísticas en Office for Contemporary Art Norway en Noruega (2007), Govett-Brewster Art Gallery en Nueva Zelanda (2006) y Atlantic Center for the Arts en Florida (2002).

 

En 2011, fue seleccionado en la sección Artist Commission de The Armory Show y nominado para el Belgian Art Prize 2019. Vive y trabaja en Bruselas, Bélgica.

  

 

Diálogo con "altos mandos" del Ejército

Rubén Aguilar Valenzuela

En los últimos meses he tenido la oportunidad y el privilegio de platicar con altos mandos del Ejército en activo y en retiro. Ellos manifiestan su preocupación sobre la marcha del país; ven graves regresiones democráticas y no están de acuerdo en cómo se conduce y desempeña la Secretaría de la Defensa (Sedena). En estas conversaciones surgieron cuatro grandes temas:

1. El Ejército distorsionado — Estos militares consideran que en la actual gestión de la Sedena el Ejército se ha "distorsionado" o "deformado", como resultado de la decisión y acción conjunta del Comandante en Jefe y el secretario de la Defensa. Ya no es lo que era, tanto en su concepción como en su accionar.  

 

El Ejército, comentan, ya no es una institución del Estado con una misión y responsabilidad única, sino que se ha convertido en una dependencia administrativa, como otras dentro del gobierno. Por lo mismo, el Ejército ha perdido el centro de su misión histórica y la razón para lo que fue creado, que es la garantía de la seguridad nacional, la defensa de la Constitución y la democracia. Su identidad histórica se ha "distorsionado".

 

A partir de esa "distorsión", el Ejército asume una serie de responsabilidades y actividades, que lo convierten en una institución "mil usos", al servicio discrecional del Comandante en Jefe. Su misión se ha desdibujado y ahora hace de todo y tiene asignadas más de 250 tareas.  Ha perdido identidad y rumbo.

 

Ahora, dicen, la Sedena es una oficina de la presidencia de la República, bajo el mando directo, no del secretario de la Defensa, sino del Comandante en Jefe, quien la utiliza como más le conviene en el marco de sus planes y proyectos personales. En los hechos su nueva concepción e identidad es la de una supersecretaría a disposición del presidente. El secretario de la Sedena es solo un operador de su superior jerárquico: el general de cinco estrellas.  

 

2. El Ejército en la elección de 2024 — En estos tiempos con frecuencia se pregunta a los altos mandos en activo y retiro: ¿qué hará el Ejército si el presidente desconoce y rechaza los resultados electorales en 2024? Ellos son conscientes que es muy posible que el presidente, en caso de que su candidata sea derrotada, no reconozca el resultado. Hay una historia que así lo señala.    

 

Los altos mandos con los que platiqué me leyeron el artículo 177 del Reglamento del Ceremonial Militar que dice: "Los Generales, Jefes y Oficiales, al ser designados a ocupar un cargo, rendirán la protesta de desempeñarlo leal y patrióticamente, así como guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, antes de tomar el cargo en presencia de la autoridad nombrada para darles posesión y del personal que vaya a quedar bajo su mando (...)".

 

Sostienen que en el Ejército hay una cultura institucional que asume como uno de sus más grandes valores el cumplimiento y defensa de la Constitución. Los militares han sido formados en la lógica de que el Ejército es el último baluarte en la defensa y sostén de la democracia. En su versión, incluso el actual secretario de la Defensa, que consideran está muy ligado al presidente (cosa que no ven bien), no se sumaría al intento de desconocer la elección.

 

El problema, según estos militares, no está en el Ejército sino en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). El Ejército va a asumir la posición que adopte este órgano del Estado mexicano. Si la oposición triunfa de manera clara, pero el TEPJF —objeto de diverso tipo de presiones— decide ilegalmente otra cosa, el Ejército no tendrá una posición distinta a la de esa institución.

 

Por eso mismo, dicen, es importante que el conjunto de la sociedad civil y las fuerzas de la oposición estén atentos y vigilantes del accionar del TEPJF. Estos militares, que están al día y tienen un amplio conocimiento de lo que pasa en México y el mundo, saben de la postura institucional que tomaron los Ejércitos de Estados Unidos y Brasil, cuando Trump y Bolsonaro solicitaron su apoyo para desconocer el resultado de las elecciones en las que perdieron la reelección.

 

3. El Ejército en las tareas de los civiles — Los altos mandos con los que platiqué no están de acuerdo con que militares en activo asuman cargos en la administración pública para hacerse cargos de tareas que no le corresponde al Ejército y que deberían estar en manos de civiles. En su visión, el presidente ha "utilizado" a los militares para poder sacar sus proyectos "estrella".

 

La gran cantidad de tareas que ahora realiza el Ejército —desde construir bancos, aeropuertos y vías férreas hasta administrar aeropuertos, aduanas y centros de migración— distorsiona las funciones propias del instituto armado, pues lo desvían de la misión que le señala la Constitución y la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.

 

Tampoco están de acuerdo en que el Ejército se meta en los negocios privados. Ellos, hombres informados, conocen muy bien la historia de los Ejércitos de Centroamérica y de Sudamérica que están metidos en negocios. La corrupción campea y México no es la excepción.

 

La corrupción es el mayor enemigo que puede tener el Ejército. Eso lo destruye. Los militares deben mantenerse alejados, al margen, de actividades que puedan prestarse a la corrupción. Los negocios propios abren el espacio para que esto se pueda dar. Hablan de datos que demuestra ya se está dando.

 

4. El presidente deprecia al Ejército — Los altos mandos con los que conversé coinciden en señalar que el presidente "desprecia" al Ejército. A lo largo de toda su vida política siempre tuvo una posición en contra del Ejército y sus integrantes, a quienes criticaba, descalificaba e incluso agredía. Están seguros esta sigue siendo su posición.

 

Ya en el poder supuestamente el presidente cambió, pero es solo para aprovecharse del Ejército y de su capacidad para hacer las obras que se había propuesto. Una vez que había ganado la presidencia vio que era la única institución del Estado que por su disciplina y capacidad podría sacar adelante lo que se proponía. El presidente, dicen, usa al Ejército y se aprovecha de él.

 

Estos militares en activo y en retiro piensan que, para revertir lo ahora "distorsionado" o "deformado" del Ejército, es necesaria la llegada de quien sea que vaya a ser la nueva presidenta de México. Ellos mencionan nombre de generales de división, para ocupar el cargo de secretario de Defensa, que piensan como ellos, y que ya en el cargo pronto podrían devolver al Ejército su identidad perdida.

1. El Ejército distorsionado — Estos militares consideran que en la actual gestión de la Sedena el Ejército se ha "distorsionado" o "deformado", como resultado de la decisión y acción conjunta del Comandante en Jefe y el secretario de la Defensa. Ya no es lo que era, tanto en su concepción como en su accionar.  

 

El Ejército, comentan, ya no es una institución del Estado con una misión y responsabilidad única, sino que se ha convertido en una dependencia administrativa, como otras dentro del gobierno. Por lo mismo, el Ejército ha perdido el centro de su misión histórica y la razón para lo que fue creado, que es la garantía de la seguridad nacional, la defensa de la Constitución y la democracia. Su identidad histórica se ha "distorsionado".

 

A partir de esa "distorsión", el Ejército asume una serie de responsabilidades y actividades, que lo convierten en una institución "mil usos", al servicio discrecional del Comandante en Jefe. Su misión se ha desdibujado y ahora hace de todo y tiene asignadas más de 250 tareas.  Ha perdido identidad y rumbo.

 

Ahora, dicen, la Sedena es una oficina de la presidencia de la República, bajo el mando directo, no del secretario de la Defensa, sino del Comandante en Jefe, quien la utiliza como más le conviene en el marco de sus planes y proyectos personales. En los hechos su nueva concepción e identidad es la de una supersecretaría a disposición del presidente. El secretario de la Sedena es solo un operador de su superior jerárquico: el general de cinco estrellas.  

 

2. El Ejército en la elección de 2024 — En estos tiempos con frecuencia se pregunta a los altos mandos en activo y retiro: ¿qué hará el Ejército si el presidente desconoce y rechaza los resultados electorales en 2024? Ellos son conscientes que es muy posible que el presidente, en caso de que su candidata sea derrotada, no reconozca el resultado. Hay una historia que así lo señala.    

 

Los altos mandos con los que platiqué me leyeron el artículo 177 del Reglamento del Ceremonial Militar que dice: "Los Generales, Jefes y Oficiales, al ser designados a ocupar un cargo, rendirán la protesta de desempeñarlo leal y patrióticamente, así como guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, antes de tomar el cargo en presencia de la autoridad nombrada para darles posesión y del personal que vaya a quedar bajo su mando (...)".

 

Sostienen que en el Ejército hay una cultura institucional que asume como uno de sus más grandes valores el cumplimiento y defensa de la Constitución. Los militares han sido formados en la lógica de que el Ejército es el último baluarte en la defensa y sostén de la democracia. En su versión, incluso el actual secretario de la Defensa, que consideran está muy ligado al presidente (cosa que no ven bien), no se sumaría al intento de desconocer la elección.

 

El problema, según estos militares, no está en el Ejército sino en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). El Ejército va a asumir la posición que adopte este órgano del Estado mexicano. Si la oposición triunfa de manera clara, pero el TEPJF —objeto de diverso tipo de presiones— decide ilegalmente otra cosa, el Ejército no tendrá una posición distinta a la de esa institución.

 

Por eso mismo, dicen, es importante que el conjunto de la sociedad civil y las fuerzas de la oposición estén atentos y vigilantes del accionar del TEPJF. Estos militares, que están al día y tienen un amplio conocimiento de lo que pasa en México y el mundo, saben de la postura institucional que tomaron los Ejércitos de Estados Unidos y Brasil, cuando Trump y Bolsonaro solicitaron su apoyo para desconocer el resultado de las elecciones en las que perdieron la reelección.

 

3. El Ejército en las tareas de los civiles — Los altos mandos con los que platiqué no están de acuerdo con que militares en activo asuman cargos en la administración pública para hacerse cargos de tareas que no le corresponde al Ejército y que deberían estar en manos de civiles. En su visión, el presidente ha "utilizado" a los militares para poder sacar sus proyectos "estrella".

 

La gran cantidad de tareas que ahora realiza el Ejército —desde construir bancos, aeropuertos y vías férreas hasta administrar aeropuertos, aduanas y centros de migración— distorsiona las funciones propias del instituto armado, pues lo desvían de la misión que le señala la Constitución y la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.

 

Tampoco están de acuerdo en que el Ejército se meta en los negocios privados. Ellos, hombres informados, conocen muy bien la historia de los Ejércitos de Centroamérica y de Sudamérica que están metidos en negocios. La corrupción campea y México no es la excepción.

 

La corrupción es el mayor enemigo que puede tener el Ejército. Eso lo destruye. Los militares deben mantenerse alejados, al margen, de actividades que puedan prestarse a la corrupción. Los negocios propios abren el espacio para que esto se pueda dar. Hablan de datos que demuestra ya se está dando.

 

4. El presidente deprecia al Ejército — Los altos mandos con los que conversé coinciden en señalar que el presidente "desprecia" al Ejército. A lo largo de toda su vida política siempre tuvo una posición en contra del Ejército y sus integrantes, a quienes criticaba, descalificaba e incluso agredía. Están seguros esta sigue siendo su posición.

 

Ya en el poder supuestamente el presidente cambió, pero es solo para aprovecharse del Ejército y de su capacidad para hacer las obras que se había propuesto. Una vez que había ganado la presidencia vio que era la única institución del Estado que por su disciplina y capacidad podría sacar adelante lo que se proponía. El presidente, dicen, usa al Ejército y se aprovecha de él.

 

Estos militares en activo y en retiro piensan que, para revertir lo ahora "distorsionado" o "deformado" del Ejército, es necesaria la llegada de quien sea que vaya a ser la nueva presidenta de México. Ellos mencionan nombre de generales de división, para ocupar el cargo de secretario de Defensa, que piensan como ellos, y que ya en el cargo pronto podrían devolver al Ejército su identidad perdida.

Página 66 de 201