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La pandemia en Nicaragua

Rubén Aguilar Valenzuela

El gobierno de Nicaragua no ha tomado medias para hacer frente al Covid-19 lo que afecta la salud de la población y tampoco ofrece información sobre la pandemia, asegura la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En el mismo sentido se expresan la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Admistía Internacional y Human Rights Watch. La acción del gobierno ha sido calificada como preocupante e irresponsable.

La familia imperial, como le decía el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, integrada por el presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, la vicepresidenta, no han seguido las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El gobierno, de manera deliberada, no ha solicitado el confinamiento y ha llamado a concentraciones políticas, festividades civiles y religiosas y sigue promoviendo centros turísticos. La liga de futbol continúa, aunque con los estadios vacíos.

Ahora, la sistemática represión del régimen se ha extendido en contra de quienes promueven la prevención y los cuidados de la salud y hacia los médicos y personal de salud que se han pronunciado ante la inacción del gobierno.

El 1 de abril Ortega-Murillo destituyeron a la ministra de Salud, Carolina Dávila, que reconoció en público que el gobierno había hecho una mala gestión de la epidemia y lo mismo sucedió con el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional.

En Nicaragua, un país de 6.3 millones de habitantes, todo el poder está centralizado en Ortega y Murillo quienes lo ejercen con mano férrea. Ahora no existe ningún contrapeso al poder presidencial. Se hace lo que ellos dicen.

El 30 de abril, Ortega se pronunció en contra de la campaña "Quédate en casa" porque se trata de medidas "radicales" y "extremas" y quienes las promueven "son los que quieren que se destruya el país" y añadió "si nosotros le decimos a la gente 'quédese en casa' ¿quién va a fumigar?; si le decimos, 'quédese en casa' ¿qué enfermera va a trabajar? ¿qué médico va a trabajar?".

Un médico que vive en Managua, con gran experiencia internacional, me dice "lo único hecho frente a la crisis es que la sociedad decidió, ante la ausencia de una política gubernamental, quedarse en su casa". Para finales de marzo el 60 % de la población había tomado esta medida.

En medio de la crisis han surgido organizaciones de la sociedad civil como el Comité Científico Multidisciplinario y el Observatorio Ciudadano. Éste lleva un conteo de lo que sucede a partir de un sistema en base a información alternativa recogida en 17 departamentos y las zonas caribe norte y sur del país. Solo da a conocer datos verificados.

Las próximas semanas, sobre todo a partir de la segunda quincena de mayo, se esperan dramáticas. La actual situación se suma a la crisis política y económica que viene desde 2018. Nicaragua vive momentos muy difíciles y la solución exige poner fin a la dictadura de Ortega-Murillo.

Romper con la comunidad jasídica

Rubén Aguilar Valenzuela 
One of Us (Estados Unidos, 2017) es un documental dirigido por Heide Ewing y Rachel Grady, que narra la historia de una mujer y dos hombres que abandonan la comunidad judía jasídica.

En el Estado de Nueva York viven 1.1 millones de judíos y de ellos el 30 % son jasídicos, un poco más de 300,000. En los años de 1940 y 1950 esta comunidad se empezó a instalar en Williamsburg, un barrio de Brooklyn en Nueva York.

Ahora el 99 % de sus habitantes son de ese grupo del judaísmo ultraortodoxo. Lo común es que cada familia tenga ocho hijos. Al día de hoy en el barrio viven unos 75,000. Tienen sus propias escuelas, policías y ambulancias. Es una comunidad relativamente pobre.

En la calle principal de Williamsburg solo se ve a familias jasídicas con sus habituales prendas oscuras y recatadas. Las mujeres con peluca y los hombres con sombrero, barba y pelo largo colgando junto a las orejas.

Los jasídicos en el Nueva York del siglo XXI han logrado construir un mundo aparte, encerrado sobre sí mismo, donde imperan no solo sus costumbres sino también sus leyes y reglas.

Es una comunidad muy bien estructurada y con muchos reglamentos, que si se cumplen garantizan el amparo y la protección del colectivo social en todos los momentos de la vida. Y de la misma manera todo el peso de la presión colectiva recae sobre quien manifiesta su desacuerdo o quiere dejar la comunidad.

Las directoras, durante tres años, siguieron a Etty, Ari y Luzer en su proceso de ruptura y construcción de su nueva vida fuera de la comunidad. Sólo el dos por ciento la abandona.

Etty Ausch. La casan a los 18 años y a los 27 años ya tenía siete hijos. El marido la maltrata. Decide salir de la comunidad con sus hijos, pero ésta, a través de sus estructuras en tribunales de Nueva York, "legalmente" le quita la tutela de los mismos y se la da al padre. Ahora los hijos están repartidos en familias de la comunidad. Le permiten hablar con ellos y los puede ver bajo vigilancia. Ha podido, no sin dificultades, construir su vida en el mundo laico.

Ari Hershkowitz. De niño fue abusado sexualmente, pero nunca dieron crédito a su testimonio. Deja la comunidad antes de la edad casarse. Al salir cae en la adicción a las drogas y ahora intenta superarla. Dice "No sé nada, ni matemáticas básicas. El día más feliz de mi vida fue cuando descubrí la Wikipedia". Un rabino jasídico que conversa con él le da la clave del éxito del movimiento: "El jasidismo se centra en hacer algo y repetirlo sin cuestionarse nada; lleva milenios funcionando". Le ha resultado muy difícil integrarse al mundo laico.

Luzer Twersky. Busca una nueva vida como actor en Los Ángeles, California. Los jasídicos, asegura, han diseñado un sistema tal que si alguien sale le resulta muy difícil sobrevivir en el mundo exterior. Los que lo abandonan tienen problemas de integración y en algunos casos termina en las drogas y la indigencia. Luego, los líderes de la comunidad utilizan esos casos como ejemplo de las consecuencias que trae dejar la comunidad.

El documental da cuenta de cómo Etty, Ari y Luzer se acercan a la organización Footsteps, dirigida por Chani Getter, que se dedica a ayudar a los jasídicos que abandonan su comunidad porque la consideran opresora, que impide el ejercicio de su libertad y vive fuera de lo que realmente pasa en el mundo.

Los tres tienen que luchar contra el rechazo y el hacinamiento que les imponen sus parientes y amigos. Su ruptura se vuelve una amenaza, para el grupo religioso. En los hechos son considerados como enemigos. Su decisión puede contaminar a los demás.

El ingreso a un nuevo mundo, fuera del tipo de vida para el que fueron educados, resulta difícil para los tres. Se les preparó para una realidad muy distinta a la que ahora viven. Ya no tienen la red de protección social de la que antes gozaron a cambio de sujetarse a unas reglas que los oprimían y no los dejaban ser.

Las directoras dejan que sean los testimonios de los personajes los que por sí mismos revelen la dificultad que para ellos representaba vivir en la comunidad y lo difícil y complicado que les resulta integrarse a su nueva vida. (Se puede ver en Netflix)

On of Us
Título original: On of Us
Producción: Estados Unidos, 2017

Dirección: Heidy Ewing y Rachel Grady
Guion: Heidy Ewing y Rachel Grady
Fotografía: Jenni Morello y Alex Takats
Música: T. Griffin
Testimonios: Etty Ausch, Ari Hershkowitz y Luzer Twersky   

El INE y la controversia por los tiempos fiscales

Rubén Aguilar Valenzuela 
En estas mismas páginas se señaló el regalo que el presidente hizo a sus amigos de las cadenas de radio y televisión al reducir el derecho del gobierno a los "tiempos fiscales" en esos medios (14.04.20)

El tiempo diario en la televisión se redujo de 18 a 11 minutos y en la radio de 35 a 21 minutos. El decreto presidencial se emitió el pasado 22 de abril y entra en vigor este 15 de mayo.

La decisión del presidente reduce, en tiempos electorales, los espacios que el INE y los partidos pueden utilizar en los medios sin tener que hacer ninguna erogación.

El pasado jueves ocho de mayo, el INE introdujo una controversia constitucional contra la decisión presidencial ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

El organismo electoral argumenta que el presidente invade espacios de su competencia como autoridad única en la administración de los tiempos oficiales que corresponden al Estado en radio y televisión durante el periodo electoral.

Esos tiempos, dice el INE, "tienen como finalidad garantizar la equidad en la contienda, el trato igualitario a la difusión de ideas y que la ciudadanía ejerza su derecho a los datos en materia político-electoral a través del voto informado".

En sus cálculos los minutos perdidos multiplicados por el número de los concesionarios implica que diariamente se dejen de transmitir 6,034 anuncios en los tiempos electorales.

Antes de este decreto presidencial el INE, en tiempos de elección, administraba 53 minutos diarios (18 en televisión y 35 en radio) y ahora 32 minutos diarios (11 en televisión y 21 en radio). Son 21 minutos diarios menos.

El INE en los tiempos ordinarios tenía acceso al 12 % del total del "tiempo fiscal" como un recurso del Estado. Ahora ese mismo porcentaje representa menos tiempo ante la nueva cantidad diaria de minutos disponibles.

Para el órgano electoral cualquier reducción en los minutos de los que disponía en radio y televisión viola la Constitución y las atribuciones que ésta le concede. Ya sabremos de la resolución de la SCJN.

Cambio de hábitos

Rubén Aguilar Valenzuela

El encierro provocado por el Covid-19 ha obligado a cambiar la manera como nos relacionamos y comunicamos todos los días. Confinados en casa hemos encontrado formas nuevas y distintas para hacer frente a la vida cotidiana.

Los cambios de hábitos, de las nuevas repeticiones, se basan en la adopción de diversas tecnologías a disposición de los que tenemos acceso digital. Ya existían, pero su uso se ha potenciado y multiplicado exponencialmente.

Identifico cuatro cambios de hábitos provocados por el encierro: la manera de interactuar con familiares y amigos; la forma de trabajar; de enseñar y aprender y de hacerse de ciertos bienes y servicios.

Un caso notorio son las videoconferencias a través de Zoom. Los especialistas aseguran que nunca antes una tecnología había sido tan rápidamente adoptada como esta.

De acuerdo al The Wall Street Jornal en Estados Unidos, las personas que en la pandemia empezaron a utilizar las videoconferencias, para hablar con familiares y amigos, dicen que lo van a seguir haciendo. ¿Lo mismo sucederá en México?

En muchos países el trabajo en casa (home office) era algo excepcional, pero de pronto para millones de empleados en muchos sectores de la actividad económica se ha hecho habitual y se han encontrado posibilidades inéditas.

Pero, la pandemia reveló también que hay amplios sectores de trabajadores que asumieron el riesgo de seguir en la calle porque sus trabajos no pueden realizarse de otra forma. Y hay millones que perdieron su empleo.

The Wall Street Jornal afirma que muchas empresas han decidido incrementar la modalidad del home office, entre otras cosas, porque en casa se trabaja y rinde más. Y en la empresa los costos se reducen.

En el mundo millones de empleados ya no regresarán a sus sitios de trabajo y habrá que ver si esta tendencia al alza en la productividad se sostiene en el tiempo.

La recomendación de quedarse en casa ocurrió a medio semestre del calendario escolar. Maestros y alumnos nos vimos en la necesidad de adoptar nuevas tecnologías para continuar con los cursos.

Las universidades siguieron con sus clases a través de diversas modalidades en línea y en el nivel de la educación básica se han utilizado también las redes y la televisión.

Todavía no existe una evaluación que señale con precisión, más allá de las hechas por algunas instituciones, el impacto que tuvo en el aprendizaje el uso de las nuevas tecnologías.

La pandemia aceleró el proceso de comprar en línea en los supermercados, los restaurantes y una enorme diversidad de productos que se entregan en casa. Mientras muchos negocios han tenido que cerrar sus puertas y muchas empresas han quebrado.

Los especialistas en estudios prospectivos plantean que los nuevos hábitos en el seno de la familia, del trabajo, de la escuela y del comercio se van a quedar y pronto serán vistos como algo normal. Queda por ver como en un país tan desigual como México se asumen estos nuevos hábitos.

Otra vez en campaña

Rubén Aguilar Valenzuela 
El presidente, ante la caída de sus niveles de aprobación diaria en marzo y los primeros días de abril, que lo llevaron a una valoración positiva entre el 46 % y 48 %, la más baja en sus primeros 16 meses de gobierno, optó por cambiar su discurso y estrategia de comunicación entre el 10 y 12 de abril.

A partir de entonces se vuelve a refugiar en su discurso de campaña, el que ha sostenido a largo de los últimos 20 años, que ya en el gobierno había dejado paulatinamente y solo volvía a él de vez en vez motivado por distintas circunstancias. De momento el cambio le ha permitido detener la caída e incluso tener una recuperación marginal.

A partir del inicio de la segunda quincena de abril los tres grandes problemas presentes en la agenda nacional; la pandemia del COVID-19, la inseguridad que ha crecido, y la crisis económica que se ha profundizado, los empezó a tratar "envueltos" en los temas de campaña.

Este discurso se articula a partir de cuatro grandes ejes: la polarización social; la distinción entre el pueblo bueno y la burguesía, entre pobre y ricos; la descalificación de todos los que no piensan como él a quienes califica de conservadores o neoliberales y la lucha contra la corrupción el origen de todos los males nacionales.


Ilustración: Sergio Bordón
 
Para posicionar su texto y lograr que se difunda a través de los medios y las redes, el presidente, es parte de la estrategia, inventa pleitos con base en evidentes mentiras o medias verdades, en contra de ocho "enemigos". En sus comparecencias mañaneras ataca a por lo menos uno de estos que son:

1. El pasado. Para el presidente el pasado arranca con el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988). Con él inicia el neoliberalismo, la causa de todos los problemas económicos y sociales del país. Es la explicación de la desigualdad social y la pobreza. En su visión las gestiones de Luis Echeverría (1970-1976), José López Portillo (1976-1982) e incluso Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) fueron buenas. Y la peor la de Carlos Salinas de Gortari (188-1994) al que se refiere en repetidas ocasiones.

2. Los medios. Todos los medios que no están de su lado y alaban su gestión son sus enemigos. Los ataques los concentran en los periódicos Reforma y El Universal a quienes califica de parciales y conservadores. Los acusa de "no reconocen nada bueno del gobierno" y de no ser profesionales. Nunca critica a las grandes televisoras y cadenas de radio que asume como sus aliadas.

3. Los periodistas. Lo que sucede con los medios ocurre también con los periodistas en lo particular. Todos los que no aplauden lo que dice y hace son sus enemigos. El buen periodismo, para él pasa necesariamente por reconocer y apoyar su gestión. Quien no lo hace es conservador y parcial. En su ataque trata de no personalizar, para no crear víctimas de la persecución del gobierno, pero en ocasiones no resiste y da nombres en lo particular.

4. Los empresarios. Hace distinciones entre los que son aliados del gobierno, a los que trata bien y obtienen grandes contratos, y los que no lo son. El punto central es, una vez más, si aplauden o no su gestión. Cada vez que se agravan los problemas o que quiere llevar la discusión a otro lado acusa a los empresarios de conservadores, de que se enriquecen, de que tratan mal a sus trabajadores y de que no pagan impuestos.

5. La oposición. El presidente a los partidos y los políticos que están en la oposición los ha decretado sus enemigos jurados. La crítica la concentra sobre el PRI, del que por 14 años fue militante, y el PAN. Son el PRIAN. En su discurso los identifica como uno solo. Ellos, a partir del presidente De la Madrid, son los responsables del proyecto neoliberal y conservador que se implementó hasta que él llego, para ponerle fin. Para el presidente ser de la oposición es sinónimo de corrupción, pero no critica a los corruptos confesos que militan en Morena.

6. Las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Para el presidente las OSC autónomas e independientes que defienden causas o prestan servicios complementarios a los que ofrece el gobierno no deberían existir. Son inventos del neoliberalismo, para socavar el poder del Ejecutivo. En la comparecencia mañanera con frecuencia las ataca y descalifica. No resiste el real liderazgo social de las OSC y las ve como competencia.

7. Los que quieren le vaya mal. Hay un enemigo que no identifica con algún sector en lo particular, que califica como los que siempre "quieren que me vaya mal". Cuando tiene problemas, es otro de sus recursos, hace referencia a este grupo genérico integrado por conservadores que quieren regresar al pasado que él, esa es su misión en la vida, va impedir vuelvan al poder y con ellos regrese el neoliberalismo que ya quedó eliminado, para siempre, porque ya lo decretó.

8. Los que traman un complot. El presidente en ocasiones hace referencia, sin identificar, a quienes asegura, sin dar ningún dato, se propone organizar un complot en su contra, para quitarlo del poder. No existe la mínima posibilidad de que eso pueda ocurrir, entre otras cosas porque tiene todo el apoyo de las Fuerzas Armadas, pero también es un recurso que utiliza, de vez en vez, para plantearse como un mártir que es atacado por las fuerzas más oscuras y reaccionarias. No hay tales.

La estrategia de comunicación del presidente se articula a partir de un discurso centrado en la polarización social y en el ataque a enemigos que construye, pero que no existen en la realidad. En todo caso son opositores, pero no más. Él sabe que su base social quiere oír eso y que también lo quieren ver como un "guerrero justiciero" que combate a quienes se le oponen. Ese escenario épico, construido cuidadosamente por el presidente, les entusiasma y convoca.

Al presidente esa estrategia le ha funcionado, para hacerse de la presidencia. Está por ver si en el ejercicio del poder le servirá para mantener sus niveles de aceptación. Lo que hasta ahora se ve es que cada vez le resulta menos rentable y empieza a verse desgastada. Esta le garantiza seguir con una gran presencia en los medios, pero no conservar la imagen muy positiva que tuvo al arrancar su gobierno. Ya veremos.

Página 173 de 201