Este próximo 6 de junio se llevará a cabo la elección más grande de México, y lo es no solo por la cantidad de cargos públicos a elegir, sino por la importancia que su resultado significa para el devenir democrático del país.
Las elecciones locales, por su naturaleza, atienden a necesidades que tienen que ver con el día a día que viven los ciudadanos: la calidad de los servicios públicos primarios,agua potable, drenaje, pavimentación, alumbrado público, limpieza, parques y jardines, etcétera; y el derecho de todas las personas a acceder a ellos en condiciones de igualdad. Mientras que la campaña política en la elección de legisladores siempre es más compleja de desarrollar, porque hay que articular un discurso que muestre a los electores los beneficios concretos de las propuestas legislativas que se abanderan. Esta campaña federal, tal vez por el ambiente de polarización política que vive el país, ha hecho para el electorado aún más difícil percibir cuáles son los planes o programas de gobierno que cada partido plantea en su propuesta legislativa.
Incluso, existe en el imaginario social que solo se presentan a la elección dos corrientes políticas, representadas cada una en su propia alianza, y que la única disyuntiva que se plantea es darle al presidente Andrés Manuel López Obrador la mayoría en la Cámara de Diputados para que continúe con su programa de gobierno, apoyado en modificaciones constitucionales, o, por el contrario, votar porque exista en la Cámara un contrapeso que contenga la actual política desarrollada por el primer mandatario.

En el segundo debate obligatorio a la gubernatura del estado de Tlaxcala, la candidata del Partido Encuentro Solidario (PES), Liliana Becerril Rojas, decidió declinar en sus aspiraciones en favor de Anabell Ávalos Zempoalteca, abanderada de la coalición
El Partido Acción Nacional (PAN) denunció este domingo ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) al presidente Andrés Manuel López Obrador por su intervención en el proceso electoral en curso.