En el marco de la ceremonia por el 105 aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917, el Presidente Andrés Manuel López Obrador consideró la necesidad de autocrítica. “En los últimos tiempos, y yo respeto otras opiniones, pero desde mi concepción, durante todo el periodo neoliberal, en vez de avanzar, retrocedimos en cuanto a los derechos establecidos en la Constitución. No se legisló en favor del pueblo de México, se legisló en favor de las minorías y se entregaron bienes de la nación a particulares, nacionales y extranjeros; hubo graves retrocesos.
Por eso, cuando se hablaba de que se hacía necesaria, después de nuestro triunfo, proponer una nueva Constitución, lo pensamos, porque todas las reformas que se hicieron en 36 años fueron para ajustar el marco legal en beneficio de las minorías, no para defender al pueblo ni hacer valer nuestra soberanía."
Pero, para el presidente, el tener una nueva Constitución “nos hubiese desgastado, nos hubiese confrontado, no hubiésemos avanzado.”
Es por ello que se optó por reformar buscando los equilibrios, también la conciliación. Y se avanzó en reformas muy importantes.

Joaquín Hernández Galicia llegó a liderar el sindicato petrolero en 1958, manteniendo el poder por cinco sexenios: desde Adolfo López Mateos, pasando por Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid y hasta el inicio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
Ernesto Laclau, filósofo, teórico político y escritor, ha señalado que la política adviene cuando las demandas sociales chocan con un sistema que las niega, y aparecen distintos proyectos que disputan por articularlas. Por otra parte, una sociedad que fuera totalmente reglamentada, donde no hubiera política, sería una sociedad donde el pueblo o «los de abajo» no tendrían ninguna forma de expresión.