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CAPITALES:De la automatización a la creatividad: ¿Hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial?

Francisco Treviño Aguirre

El mundo asiste a una revolución silenciosa. Lo que comenzó como algoritmos capaces de vencer al mejor jugador de ajedrez o predecir patrones climáticos, hoy genera obras de arte exhibidas en galerías de Londres, compone sinfonías que emocionan a críticos musicales, y escribe guiones premiados en festivales de cine. La inteligencia artificial ha trascendido su rol de herramienta de automatización para posicionarse como un actor inesperado en el ámbito creativo. Pero ¿hasta qué punto puede replicar o superar el sentido humano que considerábamos exclusivo de nuestra especie?

El mercado global de inteligencia artificial generativa en industrias creativas crecerá de $3,080 millones en 2024 a $12,610 millones para 2029, con una tasa de crecimiento anual del 32.5%. Este salto cuántico se sustenta en avances técnicos, pero sobre todo en un cambio de paradigma: las mismas redes neuronales que optimizaban procesos industriales ahora analizan retratos del siglo XIV al XX para crear obras en base a las expectativas y preferencias personalizadas, utilizando los estilos creativos de los artistas mas famosos de la historia.

Un estudio publicado en Nature Human Behaviour revela una paradoja: mientras la IA aumenta la creatividad individual, especialmente en personas menos innovadoras, se reduce la diversidad colectiva. Los relatos generados con ayuda de algoritmos muestran mayor similitud estructural que los creados exclusivamente por humanos. Este fenómeno tiene raíces técnicas, los modelos de lenguaje como Chat GPT operan mediante patrones estadísticos aprendidos de datos existentes.

Su "creatividad" consiste en recombinar elementos conocidos, no en concebir verdaderas novedades, por lo que los expertos afirman que la IA solo puede producir variaciones de lo que ya ha sido creado. Como ejemplo, podemos mencionar la industria musical que ofrece un caso paradigmático. Plataformas como AIVA (Artificial Intelligence Virtual Artist) componen bandas sonoras para Netflix y Warner Bros., mientras que startups como Artomatix reducen en un 80% el tiempo de producción de contenido 3D.  En este sentido, La Universidad de Stanford propone un modelo híbrido: "Primero, lluvia de ideas sin tecnología. Luego, usar IA para refinar y expandir". Este enfoque preserva la intuición humana mientras aprovecha la capacidad algorítmica para conexiones inesperadas.

Un estudio del arXiv demostró que la IA supera a humanos en tareas creativas específicas como generar usos alternativos para objetos cotidianos, pero falla en comprender el contexto emocional detrás de relatos autobiográficos. Los algoritmos escriben mejor, pero no sienten lo que escriben.  Asimismo, la empresa irlandesa Artomatix ha revolucionado el diseño 3D con herramientas que reducen de semanas a horas la creación de entornos virtuales. Su motor de arte genera texturas y modelos con solo describirlos verbalmente, permitiendo a artistas centrarse en la narrativa visual.

Si bien, el 45% de los profesionales creativos temen que la IA devalúe sus habilidades únicas, por otro, el 68% de las empresas reportan aumento en productividad creativa al integrar estas herramientas. La clave parece estar en redefinir roles: No se trata de competir contra las máquinas, sino de aprender a orquestar su potencial.  En ese sentido, la neurociencia ofrece una información fascinante. Cuando humanos y IA colaboran, se observa mayor actividad en la corteza prefrontal dorsolateral, área vinculada al pensamiento divergente, sugiriendo que la tecnología podría actuar como catalizador neuronal.

Hoy por hoy, Los datos fríos nos dicen que la IA genera contenido más rápido, más barato y, en muchos casos, técnicamente superior. Pero las estadísticas no capturan el temblor en las manos de un pintor ante el lienzo en blanco, ni la obsesión de un escritor por encontrar la palabra exacta. Mientras los algoritmos aprenden a imitar la creatividad, los humanos enfrentamos un desafío existencial: redescubrir qué nos hace únicos. El verdadero límite de la IA no está en su capacidad técnica, sino en nuestra habilidad para formular las preguntas correctas. En este siglo digital, tal vez debamos cuestionar: ¿queremos enseñar a las máquinas a crear como humanos? La respuesta definirá nuestra propia identidad.

X:@pacotrevinoa

CAPITALES: Industrias en declive: Interjet, de la innovación a la insolvencia

Francisco Treviño Aguirre

Fundada en 2005, Interjet se posicionó como una aerolínea innovadora dentro del mercado mexicano, ofreciendo un modelo híbrido que combinaba precios competitivos con servicios de aerolíneas tradicionales. Con una flota inicial de aviones Airbus, Interjet se ganó la preferencia de millones de pasajeros al ofrecer asientos más espaciosos y servicio a bordo superior en comparación con otras aerolíneas de bajo costo. Su crecimiento fue exponencial. Para finales de la década de 2010, Interjet operaba más de 300 vuelos diarios y cubría 53 destinos en nueve países, incluyendo Canadá, Estados Unidos, Cuba, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Guatemala y Costa Rica. En su mejor momento, transportó más de 15 millones de pasajeros anuales y alcanzó una participación de mercado del 21 % en México, consolidándose como una de las aerolíneas más importantes del país.

Uno de los movimientos más audaces de Interjet fue la incorporación del Sukhoi Superjet 100 (SSJ100) a su flota, convirtiéndose en la primera aerolínea occidental en operar este modelo ruso. La intención era diversificar y modernizar su flota con aviones más eficientes, pero la estrategia resultó ser un error costoso. Los SSJ100 presentaron numerosos problemas técnicos y de mantenimiento. La escasez de refacciones y la falta de infraestructura adecuada para su reparación en América Latina causaron la inmovilización de gran parte de estos aviones, afectando la capacidad operativa de Interjet. Esta situación, combinada con el incremento de costos de mantenimiento, comenzó a erosionar la estabilidad financiera de la compañía.

Para 2019, los problemas financieros de Interjet se hicieron evidentes. La aerolínea enfrentaba dificultades para cubrir sus deudas fiscales con el SAT y acumulaba pasivos con proveedores y arrendadores de aeronaves. La crisis interna se reflejó en cancelaciones de vuelos, lo que generó malestar entre los pasajeros y afectó su reputación. En 2020, la situación se agravó con la llegada de la pandemia de COVID-19. En marzo de ese año, Interjet suspendió sus vuelos internacionales bajo el argumento de las restricciones sanitarias, pero la realidad era que la empresa ya enfrentaba graves problemas financieros. La caída en la demanda de vuelos y las restricciones de movilidad pusieron aún más presión sobre sus finanzas.

En diciembre de 2020, la crisis llegó a su punto crítico. La aerolínea canceló todos sus vuelos entre el 18 y el 31 de diciembre debido a la falta de liquidez para adquirir combustible y cumplir con otras obligaciones financieras. Sin embargo, Interjet nunca reanudó sus operaciones regulares.

A pesar de los esfuerzos de la administración para reestructurar la compañía y atraer nuevos inversores, la situación era insostenible. En abril de 2023, un juzgado federal declaró oficialmente la quiebra de Interjet, ordenando el remate de sus activos para saldar sus deudas con acreedores. Este colapso, dejó a miles de pasajeros afectados, trabajadores desempleados y una industria de la aviación mexicana marcada por la pérdida de una de sus aerolíneas más representativas. Mientras que otras compañías lograron adaptarse y sobrevivir a la crisis derivada de la pandemia, Interjet se hundió.

Hoy por hoy, el caso de Interjet deja varias lecciones clave para la industria de la aviación y el mundo empresarial en general: 1) gestión financiera responsable. - La acumulación de deudas fiscales y operativas, combinada con la falta de estrategias para mitigar riesgos, fueron factores determinantes en la caída de empresa. 2) Decisiones estratégicas cuidadosas. - La incorporación del Sukhoi Superjet 100 fue un intento de innovar, pero careció de un análisis adecuado de los riesgos asociados. Las aerolíneas deben evaluar minuciosamente la viabilidad operativa de sus flotas. 3).- Adaptabilidad al entorno: Mientras que algunas aerolíneas lograron sobreponerse a la crisis del COVID-19 ajustando su modelo de negocio, Interjet no pudo reaccionar con la rapidez necesaria. 4).- Cumplimiento regulatorio: El impago de impuestos y las deudas con el SAT fueron factores que aceleraron su desaparición. Cumplir con las obligaciones fiscales es esencial para la sostenibilidad de cualquier negocio.

X:@pacotrevinoa

CAPITALES: De mi biblioteca: “Tus zonas erróneas” de Wayne W. Dyer

Francisco Treviño Aguirre

Publicado en 1976, "Tus Zonas Erróneas" de Wayne W. Dyer se ha consolidado como una obra fundamental en el ámbito del desarrollo personal y la autoayuda. Con más de 35 millones de copias vendidas, este libro ha influido en la vida de innumerables personas en todo el mundo, ofreciéndoles herramientas para identificar y superar patrones de pensamiento y comportamiento autolimitantes. La premisa central radica en la identificación y eliminación de las "zonas erróneas", que Dyer define como áreas de nuestra vida dominadas por pensamientos y emociones autodestructivas. Estas zonas se manifiestan en actitudes y creencias negativas que, según el autor, debemos superar para alcanzar una vida plena y satisfactoria.

Uno de los temas más destacados del libro es la necesidad de aprobación externa. Dyer argumenta que la dependencia de la validación ajena limita nuestra capacidad para tomar decisiones autónomas y auténticas. En sus palabras: "Si te preocupas por cómo te perciben los demás, entonces dejas de ser tú mismo". Esta búsqueda constante de aprobación puede llevar a la pérdida de identidad y a la insatisfacción personal. La culpa y la preocupación son otras dos emociones que Dyer aborda con profundidad. Describe la culpa como una fijación en eventos pasados que no podemos cambiar, mientras que la preocupación se centra en futuros inciertos. Ambas emociones nos alejan del presente y consumen nuestra energía de manera improductiva. Dyer señala: "La culpa y la preocupación son los grandes despilfarros de la vida. Nos mantienen inmovilizados y nos impiden crecer".

La tendencia a postergar o evitar cambios es otra "zona errónea" que el autor identifica. El miedo al fracaso o al desconocido puede paralizarnos, impidiéndonos avanzar y aprovechar oportunidades. Dyer enfatiza la importancia de enfrentar estos miedos y adoptar una actitud proactiva hacia la vida. Como él mismo afirma: "No puedes estar solo si te gusta la persona con la que estás a solas". Esta reflexión invita a cultivar una relación saludable con uno mismo, lo cual es esencial para el crecimiento personal.

Un principio central en la obra es la autosuficiencia emocional. Dyer propone que debemos aprender a depender menos de la validación externa y confiar más en nuestro propio juicio y autoestima. Esta autosuficiencia nos permite tomar decisiones basadas en nuestros propios valores y deseos, en lugar de estar constantemente influenciados por las opiniones ajenas. El autor afirma: "Tú eres la suma total de tus propias elecciones". Esta declaración subraya la responsabilidad personal en la construcción de nuestra realidad.

También se destaca la importancia de vivir en el presente. Al liberarnos de las ataduras del pasado y las ansiedades del futuro, podemos experimentar una mayor paz interior y claridad mental. El autor señala: "Vivir en el ahora es la única manera de vivir verdaderamente". Esta perspectiva nos anima a apreciar el momento presente y a utilizarlo de manera constructiva. El pensamiento positivo y la autorreflexión son herramientas fundamentales que Dyer promueve para el crecimiento personal. Nos invita a cuestionar nuestras creencias limitantes y a adoptar una perspectiva más flexible y abierta hacia la vida. Al respecto, comenta: "Cuando cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian". Esta afirmación resalta el poder transformador de nuestra percepción y actitud.

En este sentido, la obra no se limita a identificar problemas; también ofrece estrategias prácticas para superarlos. Dyer sugiere técnicas como la visualización positiva, la meditación y la implementación de pequeños cambios en la rutina diaria para fomentar transformaciones significativas a largo plazo. Por ejemplo, recomienda dedicar tiempo diario a la autorreflexión y al establecimiento de metas personales, lo cual puede conducir a una mayor autoconciencia y realización.

A lo largo de los años, esta obra ha sido considerada una lectura esencial para quienes buscan mejorar su bienestar emocional y mental. Su enfoque práctico y accesible ha resonado con millones de lectores, consolidándolo como un clásico en el género de la autoayuda. La relevancia de "Tus Zonas Erróneas" perdura, ya que aborda desafíos universales y atemporales relacionados con la condición humana.

En conclusión, “Tus zonas erróneas" es más que un libro de autoayuda; es una guía transformadora que invita a una introspección profunda y a la acción consciente. Al identificar y desmantelar las creencias y comportamientos autolimitantes, los individuos pueden liberar su verdadero potencial y vivir una vida más plena y satisfactoria. La obra de Dyer continúa siendo una fuente invaluable de sabiduría para aquellos dispuestos a emprender el viaje hacia el autoconocimiento y la autosuficiencia emocional. Como el autor concluye: "La única limitación que tienes es la que tú mismo te impones". Esta poderosa declaración nos recuerda que somos los arquitectos de nuestro destino y que, al asumir la responsabilidad de nuestras vidas, podemos trascender cualquier obstáculo que se presente en nuestro camino.

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CAPITALES: El acuerdo estratégico de Trump sobre los minerales raros de Ucrania

Francisco Treviño Aguirre

En un escenario geopolítico donde los recursos naturales juegan un papel determinante en las alianzas y estrategias internacionales, la reciente interacción entre el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, ilustra la compleja interdependencia entre la asistencia militar y los intereses económicos. En el centro de esta dinámica se encuentra la vasta reserva de minerales raros de Ucrania, elementos esenciales para las industrias tecnológicas y de defensa. Ucrania posee una riqueza mineral de gran relevancia estratégica. El país alberga importantes depósitos de titanio, litio, berilio, manganeso y grafito, entre otros. Se estima que cuenta con aproximadamente el 20% de las reservas mundiales de grafito y es uno de los principales productores globales de minerales como el bromo y el magnesio. Estos recursos son fundamentales para la fabricación de dispositivos electrónicos avanzados, equipos militares y tecnologías de energía renovable.

Conscientes del valor estratégico de estos recursos, las autoridades ucranianas han propuesto una alianza con Estados Unidos. La propuesta implica conceder acceso a empresas estadounidenses para la explotación de estos minerales a cambio de apoyo militar continuo en su lucha contra la invasión rusa. Este planteamiento busca alinear las necesidades de seguridad de Ucrania con los intereses económicos de Estados Unidos generando una relación de beneficio mutuo. El Presidente Trump ha manifestado interés en esta iniciativa, adoptando una perspectiva eminentemente transaccional. En una reciente declaración, insinuó que el acceso estadounidense a los minerales raros ucranianos podría ser un factor clave en la decisión de mantener la asistencia militar. Esta postura refleja una tendencia más amplia en la política exterior de Estados Unidos bajo su liderazgo, en la cual la cooperación internacional está condicionada a acuerdos de reciprocidad.

No obstante, las negociaciones han enfrentado obstáculos significativos. En una reciente reunión entre Trump y Zelenskyy, en la que se esperaba concretar el acuerdo sobre minerales estratégicos, la conversación tomó un giro tenso. Trump acusó a Zelenskyy de "jugar con la posibilidad de una tercera guerra mundial" y expresó su frustración por lo que percibió como una falta de disposición del mandatario ucraniano para buscar una solución diplomática con Rusia. Como resultado, el acuerdo fue abruptamente cancelado, generando incertidumbre sobre el futuro del apoyo estadounidense a Ucrania. Las implicaciones de esta negociación trascienden el ámbito bilateral. Los minerales raros de Ucrania no solo son vitales para los sectores de defensa y tecnología, sino que también representan una oportunidad estratégica para reducir la dependencia del país de las importaciones chinas. Actualmente, China domina el mercado global de tierras raras, y asegurar una fuente confiable de estos materiales permitiría a Estados Unidos fortalecer su seguridad nacional y su autonomía económica.

A la complejidad de este escenario se suma la actual guerra con Rusia, que introduce un factor de urgencia en las negociaciones. Gran parte de los territorios ucranianos ricos en minerales se encuentran bajo ocupación rusa, lo que limita las oportunidades para que Estados Unidos. acceda a estos recursos. Expertos estiman que Rusia ya ha tomado el control de depósitos minerales en Ucrania valorados en más de 12 billones de dólares, lo que subraya la magnitud de los intereses económicos en juego. A pesar de estos desafíos, aún existe la posibilidad de un acuerdo reformulado que aborde las preocupaciones de todas las partes involucradas. Funcionarios ucranianos han subrayado la necesidad de atraer inversión extranjera para la reconstrucción económica del país tras la guerra. Un proyecto conjunto con Estados Unidos. en el sector de minerales estratégicos podría ser un motor clave para la recuperación, siempre que se establezcan condiciones equitativas y se respete la soberanía de Ucrania.

Hoy por hoy, La intersección entre la riqueza mineral de Ucrania y el apoyo militar de Estados Unidos ilustra la complejidad de las negociaciones geopolíticas en la actualidad. A medida que los países equilibran sus intereses económicos, sus preocupaciones de seguridad y sus relaciones diplomáticas, el desenlace de estas conversaciones podría sentar un precedente para futuros acuerdos internacionales.

El mundo observa con atención mientras estas dos naciones buscan un terreno común, tratando de armonizar sus necesidades inmediatas con sus objetivos estratégicos a largo plazo. En la arena de la política global, donde las alianzas son tan volátiles como los conflictos que las moldean, la combinación de recursos económicos y prioridades de seguridad reafirma una verdad inmutable: en la búsqueda de la paz y la prosperidad, los recursos naturales pueden ser tan determinantes como las negociaciones diplomáticas que se desarrollan en los más altos niveles de poder.

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CAPITALES: Sabia virtud de conocer el tiempo

Francisco Treviño Aguirre

Cada mañana, miles de personas repiten el mismo ritual: despertar, revisar el teléfono y sumergirse en una vorágine de información y notificaciones. Las promesas de optimización del tiempo proliferan en redes sociales y libros de autoayuda, pero el dilema persiste: ¿realmente controlamos nuestro tiempo o simplemente nos adaptamos a las demandas de un mundo hiperconectado y acelerado?

El tiempo, lejos de ser un recurso individual, es un bien social que se configura a través de estructuras económicas y culturales. No se trata sólo de organizar mejor la agenda, sino de comprender cómo las decisiones ajenas afectan nuestras elecciones. La economía del tiempo se entrelaza con el consumo, el trabajo y la vida personal, generando una sensación de escasez en un mundo que, paradójicamente, ofrece más tiempo libre que en décadas pasadas.

La tecnología y la automatización prometieron liberar tiempo para el ocio y el bienestar, pero en la práctica han intensificado la presión por hacer más en menos tiempo. Aplicaciones de gestión, estrategias de "hacks" productivos y la proliferación de economías paralelas han convertido el tiempo en un recurso monetizable. A menudo, el tiempo ganado con estas herramientas no se traduce en descanso, sino en la búsqueda de nuevas oportunidades para generar ingresos o cumplir expectativas externas.

Esta dinámica también se refleja en la forma en que consumimos. La adquisición de productos diseñados para "ahorrar tiempo" a menudo implica nuevas cargas. Un dispositivo más rápido requiere configuración y mantenimiento, una aplicación de productividad exige aprendizaje y adaptación. El resultado es una paradoja en la que el intento de optimizar el tiempo lleva a una sensación de mayor escasez.

Lejos de ser una elección personal, el tiempo se distribuye a través de estructuras sociales. La capacidad de decidir cómo se invierte depende de factores como el género, la posición económica y la ubicación geográfica. Una madre trabajadora que debe atender a su familia antes de salir a una jornada laboral de ocho horas tiene un margen de decisión menor que un profesional sin cargas familiares. Del mismo modo, quienes habitan en ciudades con largos trayectos al trabajo disponen de menos tiempo personal que aquellos con empleos a corta distancia.

El tiempo también se comparte: amigos, familiares y colegas dependen de nuestra disponibilidad, así como nosotros de la suya. Esto crea una red de interdependencia en la que el equilibrio entre vida personal y social se convierte en un desafío. La capacidad de decir "no" a ciertas exigencias no es igual para todos, y muchas veces la presión por cumplir con expectativas ajenas prevalece sobre el bienestar individual.

El primer paso para recuperar el control del tiempo no es la gestión minuciosa del calendario, sino la reflexión sobre el "por qué" de cada acción. Antes de aceptar una nueva tarea o compromiso, preguntarse "¿por qué lo hago?" puede revelar motivaciones basadas en la presión social o en expectativas obsoletas. Este ejercicio de autoconciencia permite identificar aquellas actividades que realmente aportan valor y bienestar.

Además, el uso consciente del tiempo implica aceptar que no todo momento debe ser optimizado. La flexibilidad y la espontaneidad también son fundamentales para el bienestar emocional. Establecer límites claros entre trabajo y vida personal, desconectarse de las exigencias digitales y priorizar actividades enriquecedoras son estrategias clave para redefinir la relación con el tiempo.

Hoy por hoy, el tiempo es un recurso inmaterial, intransferible y, sobre todo, finito. Sin embargo, su gestión no depende exclusivamente de la disciplina individual, sino de una comprensión más amplia de las estructuras que lo condicionan. Recuperar el control sobre el tiempo no significa llenarlo de más tareas o planificaciones, sino redirigirlo hacia lo que realmente importa. En un mundo que constantemente exige más, aprender a decir "basta" y priorizar lo esencial se convierte en un acto de resistencia. La verdadera libertad no está en hacer más en menos tiempo, sino en decidir cómo queremos vivir cada instante.

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