Al cumplirse este 1° de julio cuatro años del triunfo del presidente Andrés Manuel López Obrador, valdría la pena que cada uno en nuestra conciencia hiciéramos un objetivo análisis y balance de como vemos nuestro país, transcurridos estos años de gobierno Lopezobradorista.
En 2018 era tal el enojo que la gente decía: ‘no sólo no voy a votar por ellos (llámese PRI, PAN, PRD, empresarios, líderes sindicales y jerarcas católicos), sino que además voy a votar por el que más les duele, por el que más afecte sus privilegios’. Y la mayoría le dio voto y confianza al actual presidente.
En su primer discurso, ya como virtual ganador de la contienda presidencial, Andrés Manuel López Obrador mostró un tono y forma más de estadista que de candidato, como debe ser después de terminada la contienda electoral. El candidato quedó atrás, para dar paso al presidente. Dejó en claro lo que sería y no sería su gobierno, intentando destruir los mitos que en la calentura de las campañas se intentaron construir en su contra.
López Obrador, en primer lugar, llamó a todos los mexicanos a la reconciliación y a poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés general. Y citó a nuestro héroe Vicente Guerrero: "La patria es primero".
Trato de dar certeza a la nación al afirmar que el nuevo proyecto de país buscaría establecer una auténtica democracia. "No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta.
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La elecciones de gobernadores en los tiempos de López Obrador han traído, entre otras cosas, suspicacias por parte de algunos ciudadanos. Una de ellas es la relacionada con la postura de algunos gobernadores de la oposición que han perdido las elecciones ante el partido Morena, el partido del presidente.
Los procesos electorales locales ordinarios que se celebraron el 5 de junio de 2022 en Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, dejaron muchas lecciones tanto para los gobiernos federal y estatales, para los partidos políticos y, sobre todo, para la ciudadanía en general.