Haidé Serrano

El discurso del “desarrollo con justicia social” y “prosperidad compartida” se quedó en el papel en cuanto a turismo se refiere. La muestra es clara en ciudades como Cancún y Playa del Carmen, a donde han llegado megaproyectos de inversión extranjera multimillonaria, apoyados por gobernantes que prometen que, ahora sí, el bienestar va a “compartirse” hasta las comunidades más necesitadas. La realidad, sin embargo, es una desigualdad creciente. Violencia y narcotráfico sin control. Explotación y trata de personas. Cinturones de miseria. Y un futuro de prosperidad que no llega. Estos desarrollos no benefician a la gente local; son proyectos diseñados para expoliar los territorios y privatizar los paraísos en beneficio de unos cuantos.

El ejemplo más reciente y alarmante es el megaproyecto turístico “Perfect Day México” en Mahahual, impulsado por la multinacional Royal Caribbean. Con una inversión anunciada de 600 millones de dólares, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, promovió y respaldó públicamente esta obra como parte del “segundo piso de la transformación”, alineándolo al Tren Maya. En un acto público el 9 de octubre del 2024, la página del gobierno de Quintana Roo difundió: “Encabeza Mara Lezama anuncio de 600 mdd en inversión de Royal Caribbean Group para el redesarrollo del puerto en Mahahual”.

Pero en la ecuación oficial se les olvidó un detalle fundamental: consultar al pueblo bueno. Al parecer, la "revolución de las conciencias" no aplica cuando los intereses corporativos están sobre la mesa. Las decisiones se tomaron a espaldas de una comunidad que hoy ve amenazado su futuro, sus manglares protegidos y el segundo arrecife de coral más grande del mundo por un parque acuático de 90 hectáreas.

El discurso del “desarrollo con justicia social” y “prosperidad compartida” se quedó en el papel en cuanto a turismo se refiere. La muestra es clara en ciudades como Cancún y Playa del Carmen, a donde han llegado megaproyectos de inversión extranjera multimillonaria, apoyados por gobernantes que prometen que, ahora sí, el bienestar va a “compartirse” hasta las comunidades más necesitadas. La realidad, sin embargo, es una desigualdad creciente. Violencia y narcotráfico sin control. Explotación y trata de personas. Cinturones de miseria. Y un futuro de prosperidad que no llega. Estos desarrollos no benefician a la gente local; son proyectos diseñados para expoliar los territorios y privatizar los paraísos en beneficio de unos cuantos. El ejemplo más reciente y alarmante es el megaproyecto turístico “Perfect Day México” en Mahahual, impulsado por la multinacional Royal Caribbean. Con una inversión anunciada de 600 millones de dólares, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, promovió y respaldó públicamente esta obra como parte del “segundo piso de la transformación”, alineándolo al Tren Maya. En un acto público el 9 de octubre del 2024, la página del gobierno de Quintana Roo difundió: “Encabeza Mara Lezama anuncio de 600 mdd en inversión de Royal Caribbean Group para el redesarrollo del puerto en Mahahual”.Pero en la ecuación oficial se les olvidó un detalle fundamental: consultar al pueblo bueno. Al parecer, la \"revolución de las conciencias\" no aplica cuando los intereses corporativos están sobre la mesa. Las decisiones se tomaron a espaldas de una comunidad que hoy ve amenazado su futuro, sus manglares protegidos y el segundo arrecife de coral más grande del mundo por un parque acuático de 90 hectáreas. El rechazo no es un tema local; se ha convertido en una de las protestas masivas internacionales más grandes de la historia reciente en materia ambiental, sumando casi 4 millones de firmas en plataformas como Change.org y articulando un frente ciudadano con colectivos como Greenpeace, DMAS y Sálvame MX. En el norte de Quintana Roo es visible lo que quieren ocultar: el éxito del turismo masivo es directamente proporcional al fracaso social de las periferias.Cancún y Playa del Carmen son hoy los espejos donde Mahahual debe mirarse. Detrás de los reflectores de millones de dólares de inversión y generación de miles de empleos, estas urbes padecen un profundo rezago económico y social, donde las y los trabajadores viven en colonias sin servicios básicos, con transporte deficiente y salarios de miseria. El desarrollo turístico que no respeta el medio ambiente y mucho menos a la gente no elimina la pobreza; la concentra y la maquilla.Peor aún, este modelo de explotación abre la puerta a la descomposición social más profunda. De acuerdo con el informe BAESVIM (2026), el municipio de Playa del Carmen y Benito Juárez (Cancún) registran las tasas más críticas de violencia familiar, comunitaria y de género en el estado. El tejido social en las periferias turísticas está roto. El hacinamiento, la falta de oportunidades y el turismo de explotación convierten a estos destinos en caldos de cultivo para la delincuencia, el narcotráfico, la trata de personas y la explotación sexual comercial, donde los cuerpos de las mujeres y las infancias son tratados como una mercancía más de consumo.La vulnerabilidad en estas zonas de supuesto \"progreso\" llega a niveles inhumanos. Apenas esta semana, la madrugada del lunes, un bebé recién nacido fue encontrado abandonado dentro de una bolsa de basura negra en un contenedor del fraccionamiento Paraíso Maya, en la periferia de Cancún. El menor permanece en cuidados intensivos. Este caso no es un hecho aislado; es uno de muchos síntomas de la descomposición en los márgenes de los grandes desarrollos turísticos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha solicitado una revisión exhaustiva a la Semarnat, asegurando que no se aprobará ningún proyecto que ponga en riesgo el ecosistema. Mahahual no necesita un parque de diversiones para 21 mil turistas diarios; necesita justicia social real, protección a su biodiversidad y modelos autogestionados con las comunidades. Esta es la colonización moderna, donde nos cambian toboganes por empleos precarizados.¡No a los toboganes, sí a los manglares! El paraíso no se vende, se defiende.","dateCreated":"2026-05-20T01:20:13-06:00","datePublished":"2026-05-20T01:20:13-06:00","dateModified":"2026-05-20T01:20:13-06:00","editor":{"@type":"Person","name":"alejandro.flores"},"articleSection":"Política","mainEntityOfPage":{"@type":"WebPage","@id":"https://www.milenio.com/opinion/haide-serrano/columna-haide-serrano/espejismo-prosperidad-compartida-mahahual-turismo-depredador"},"publisher":{"@type":"NewsMediaOrganization","@id":"#PublisherOrg","name":"Grupo Milenio","url":"https://www.milenio.com","sameAs":["https://www.facebook.com/mileniodiario","https://twitter.com/Milenio","https://www.instagram.com/milenio","https://www.threads.com/@milenio","https://www.youtube.com/user/MILENIO","https://www.tiktok.com/@milenio","https://story.snapchat.com/p/bfcf1321-579e-4fa7-bdbc-0fe6054fde70/2407079430371328"],"logo":{"@type":"ImageObject","url":"https://www.milenio.com/bundles/appcamusassets/dist/images/milenio-logo.png","width":675,"height":112,"@id":"#logo"}},"copyrightYear":2026,"copyrightHolder":{"@type":"NewsMediaOrganization","@id":"#PublisherOrg"}}}" sandbox="allow-scripts allow-same-origin allow-popups allow-popups-to-escape-sandbox allow-top-navigation-by-user-activation" src="https://player.avplayer-amp.com/script/amp/videoplayer/ampplayer.html?AV_TAGID=64ef38c5d0231f42640e000c&AV_PUBLISHERID=64b01ba1234f38a85e021bf4#amp=1" class="i-amphtml-fill-content i-amphtml-video-docked" scrolling="no" style="color: inherit; box-sizing: border-box; display: block; height: 194.062px !important; max-height: 100%; max-width: 100%; min-height: 194.062px !important; min-width: 345px !important; width: 345px !important; margin: 0px !important; transition-property: transform; will-change: width, height, transition, transform, opacity; transition-behavior: normal; transition-duration: 285ms !important; transition-timing-function: ease-out !important; transition-delay: 0s; position: fixed !important; top: 0px !important; left: 0px !important; right: 0px; bottom: 0px; padding: 0px !important; transform-origin: left top !important; z-index: 2147483644 !important; overflow: hidden; transform: translate(1px, 361.852px) scale(0.57971) !important;">

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El rechazo no es un tema local; se ha convertido en una de las protestas masivas internacionales más grandes de la historia reciente en materia ambiental, sumando casi 4 millones de firmas en plataformas como Change.org y articulando un frente ciudadano con colectivos como Greenpeace, DMAS y Sálvame MX.

En el norte de Quintana Roo es visible lo que quieren ocultar: el éxito del turismo masivo es directamente proporcional al fracaso social de las periferias.

Cancún y Playa del Carmen son hoy los espejos donde Mahahual debe mirarse. Detrás de los reflectores de millones de dólares de inversión y generación de miles de empleos, estas urbes padecen un profundo rezago económico y social, donde las y los trabajadores viven en colonias sin servicios básicos, con transporte deficiente y salarios de miseria. El desarrollo turístico que no respeta el medio ambiente y mucho menos a la gente no elimina la pobreza; la concentra y la maquilla.

Peor aún, este modelo de explotación abre la puerta a la descomposición social más profunda. De acuerdo con el informe BAESVIM (2026), el municipio de Playa del Carmen y Benito Juárez (Cancún) registran las tasas más críticas de violencia familiar, comunitaria y de género en el estado. El tejido social en las periferias turísticas está roto. El hacinamiento, la falta de oportunidades y el turismo de explotación convierten a estos destinos en caldos de cultivo para la delincuencia, el narcotráfico, la trata de personas y la explotación sexual comercial, donde los cuerpos de las mujeres y las infancias son tratados como una mercancía más de consumo.

La vulnerabilidad en estas zonas de supuesto "progreso" llega a niveles inhumanos. Apenas esta semana, la madrugada del lunes, un bebé recién nacido fue encontrado abandonado dentro de una bolsa de basura negra en un contenedor del fraccionamiento Paraíso Maya, en la periferia de Cancún. El menor permanece en cuidados intensivos. Este caso no es un hecho aislado; es uno de muchos síntomas de la descomposición en los márgenes de los grandes desarrollos turísticos.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha solicitado una revisión exhaustiva a la Semarnat, asegurando que no se aprobará ningún proyecto que ponga en riesgo el ecosistema. Mahahual no necesita un parque de diversiones para 21 mil turistas diarios; necesita justicia social real, protección a su biodiversidad y modelos autogestionados con las comunidades.

Esta es la colonización moderna, donde nos cambian toboganes por empleos precarizados.

¡No a los toboganes, sí a los manglares! El paraíso no se vende, se defiende.