Rubén Aguilar Valenzuela
El nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric Font (35), en el discurso del pasado 19 de diciembre de 2021, el día de su victoria, esbozó lo que será su proyecto de gobierno.

Es un programa realmente de izquierda, no el de los populistas que se asumen como progresistas y en los hechos mantienen posiciones conservadoras o incluso reaccionarias en temas centrales de la modernidad.

Boric Font, en algo inusual, se dirigió antes que a nadie a las niña y niños. Y mencionó el país que estos sueñan: "Un Chile verde y de amor".

Habló de un Chile "que cuide la naturaleza y los animales" y también "que recupere las plazas de los barrios para poder jugar, un Chile donde papás y mamás tengan más tiempo para estar con sus hijos y los abuelos y abuelas no estén solos en esta etapa de su vida".

A las mujeres les dijo que "se organizaron en todo Chile para defender los derechos que tanto les ha costado alcanzar. Desde el derecho a voto hasta el derecho a decidir sobre su propio cuerpo".

El "derecho a la no discriminación por el tipo de familia que hayan decidido formar hasta el reconocimiento por las tareas de cuidado que hoy realizan" y añadió que "ustedes serán protagonistas de nuestro gobierno".

En materia económica sostuvo: "Que un crecimiento económico que se asienta en desigualdad tiene pies de barro: que solo con cohesión social, reencontrándonos y compartiendo un piso común, podremos avanzar hacia un desarrollo verdadero y sostenido, que llegue a cada familia chilena".

Se plantea lograr, en forma gradual, sin promesas demagógicas; "Una salud oportuna que no discrimine entre ricos y pobres igualando hacia arriba el acceso, la calidad y los tiempos de respuesta".

Garantizar "pensiones dignas para quienes han trabajado toda su vida haciendo grande a nuestro Chile y no pueden seguir esperando, crecimiento y distribución justa de la riqueza, que deben ir de la mano".

Habló de "fortalecer la educación pública, garantizar los derechos de los trabajadores para construir un país con Trabajo Decente y mejores salarios".

Y también "crear un sistema nacional de cuidado que reconozca y valore a las mujeres que hoy cuidan, avanzando también en co-responsabilidad y dejando atrás la herencia patriarcal de nuestra sociedad".

A diferencia de los populistas de izquierda que golpean el campo de la cultura y la ciencia, se propone "poner la cultura en el lugar que merece y no como vagón de cola, dignificando a sus trabajadores, expandir el deporte y fomentar la ciencia".

Su proyecto contempla "avanzar hacia una nueva relación con los pueblos originarios reconociendo su derecho a mirar el mundo desde otras perspectivas lingüísticas y culturales".

El cuidado del medio ambiente, como en todos los gobiernos realmente de izquierda, es un tema central y dijo que "el cambio climático, queridos compatriotas, no es una invención. Está acá, y genera efectos directos sobre nuestras vidas y las de futuras generaciones".

En ese marco sostuvo que "no podemos mirar para el lado cuando nuestros campesinos y agricultores, cuando localidades enteras no tienen agua o cuando se destruyen ecosistemas únicos pudiendo evitarlo".

Hizo referencia al "drama de la falta de vivienda y el acceso a servicios básicos" y a "la emergencia en seguridad que estamos viviendo" que hace necesario "hacer de los barrios lugares más seguros y libres de narcotráfico".

El esbozo del programa de gobierno de Boric Font pone al centro "el respeto a los derechos humanos, siempre y en todo lugar debe ser un compromiso inclaudicable y que nunca, por ningún motivo, un presidente le debe declarar la guerra a su propio pueblo".

En contra de la posición de los populistas supuestamente de izquierda con relación al periodismo crítico, el nuevo presidente de Chile plantea con fuerza que "la prensa libre es fundamento esencial de la democracia" y que los periodistas son el vehículo con la sociedad.

Con gran sentido de responsabilidad dice a la sociedad chilena que el camino a seguir "será difícil, no cabe duda, pero vamos a ir avanzando con pasos cortos, pero firmes, aprendiendo de nuestra historia".

Y con realismo, propio de un estadista, afirma que "desde luego, no todo puede hacerse al mismo tiempo y tendremos que priorizar para ir logrando avances que nos permitan mejorar, paso a paso, la vida de nuestra gente. No será fácil, no será rápido, pero nuestro compromiso es avanzar por esa senda con esperanza y responsabilidad".