Rubén Aguilar Valenzuela

 

La nueva película del iraní Jafar Panahi, Un simple accidente (Irán-Francia-Luxemburgo, 2025), cuenta una historia que parte de un hecho aparentemente trivial, el atropello accidental de un perro en una carretera.


El protagonista es Vahid (Vahid Mobasseri)  un mecánico que reconoce al cliente, que es el que atropelló al perro, por el sonido de una prótesis y por ciertos gestos corporales, como quien lo torturó cuando estuvo en prisión, que es Eghbal (Ebrahim Azizi), apodado "Pata de Palo".


Al día siguiente, Vahid lo sigue hasta la ciudad, lo secuestra golpeándolo con una pala, y lo transporta inconsciente al desierto. Allí cava una tumba, para enterrarlo vivo. El hombre niega ser Eghbal, y afirma que perdió la pierna recientemente en un accidente. La duda se apodera de Vahid, y decide buscar la confirmación antes de cometer el asesinato de un inocente.


Vahid coloca el cuerpo inconsciente en su furgoneta y visita a Salar (Georges Hashemzadeh), un librero que estuvo preso con él. Este se niega a ayudarlo a identificar al hombre y lo remite a Shiva (Mariam Afshari), una fotógrafa de bodas. Vahid encuentra a Shiva en medio de una sesión fotográfica de Goli (Hadis Pakbaten) y Ali (Majid Panahi), una pareja que se ha comprometido. Shiva, al ver al hombre cautivo, rechaza involucrarse, pero luego sugiere contactar a Hamid (Mohammad Ali Elyasmehr), su antiguo socio.


El grupo, incluyendo a la novia y el novio vestidos con sus trajes de boda, se reúne en la furgoneta donde el supuesto Eghbal permanece sedado y atado dentro de un cajón de madera. Durante el trayecto, debaten sobre la identidad del hombre y qué hacer con él. Cada uno de los exprisioneros torturados recuerda diferentes detalles de su torturador.


Vahid reconoce el sonido de la prótesis, Shiva recuerda su olor a sudor, y Hamid insiste que es su voz. Ninguno puede hacer una identificación visual porque fueron interrogados con los ojos vendados, Hamid afirma con certeza que es Eghbal al examinar las cicatrices en sus piernas.


Durante el recorrido por Teherán, en un momento dado, reciben una llamada que le avisa que la esposa de su cautivo se ha desmayado en su casa. El grupo demuestra compasión e intervienen para que se atienda la emergencia, y la mujer da a luz a un hijo.


A medida que avanza el día, las tensiones entre los miembros del grupo se intensifican, y es evidente que sus posturas son distintas. Hamid, Goli y Ali, frustrados por la indecisión, abandonan a Vahid y Shiva. Estos conducen a su cautivo a un lugar apartado, lo atan a un árbol y lo despiertan para interrogarlo. Al inicio mantiene su negación, pero finalmente confiesa ser Eghbal. Justifica sus acciones como necesarias para el bien del régimen iraní y advierte que matarlo solo lo convertiría en un mártir.


Vahid y Shiva le relatan con detalle el tormento que sufrieron bajo su custodia y le informan sobre el nacimiento de su hijo. Shiva exige una disculpa, y después de un intercambio emocional intenso, Eghbal finalmente se disculpa, asegurando que solo intentaba ganarse la vida. A pesar de tener al hombre a su merced deciden liberarlo, rechazando perpetuar el ciclo de violencia.


Es una película profundamente dramática, que da cuenta de la situación que se vive en Irán, y con gran precisión construye una historia política con enorme densidad ética. Es también un homenaje a los que han sido víctimas de la prisión y la tortura por parte del régimen. A lo largo de la película está presente la violencia estructural y la falta de libertades que hoy se vive en ese país.


La historia que se cuenta me dijo mucho, es una obra de denuncia poderosa al sistema político y social que impone la tecnocracia iraní. La decisión del director de que al cierre final de la película, las víctimas, que tiene al victimario en sus manos, lo perdonan, para poner fin al círculo de la violencia, habla de su posición ética y política, que comparto.


Durante sus más de seis meses en prisión, el cineasta escuchó los testimonios de sus compañeros de celda. La mayoría había sido arrestados por oposición política al régimen iraní, perdiendo no solo su libertad, sino también su empleo, familia y reputación. Estas historias fueron la inspiración principal para la creación de esta obra. La película la rodó de manera clandestina en las calles de Teherán, tras haber sido detenido en 2022 por pronunciarse en contra del encarcelamiento de otros cineastas.


La película ganó la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes de 2025. En la 83.ª edición de los Globos de Oro, se convierte en la primera película iraní nominada a Mejor Película Dramática, Mejor Director y Mejor Guion, y también a Mejor Película en Lengua Extranjera. Fue seleccionada como la candidata francesa a Mejor Largometraje Internacional en la 98.ª edición de los Premios Óscar, llegando a estar entre las cinco nominadas.





Un simple accidente

Título original: Yek tasadef sadeh 

Producción: Irán, Francia, Luxemburgo, 2025.

Dirección: Jafar Panahi 

Guion: Jafar Panahi 

Fotografía: Amin Jafari 

Música: Abdoreza Heidari

Con: Vahid Mobasseri, Mariam Afshari, Ebrahim Azizi, Hadis Pakbaten, Majid Panahi