Rubén Aguilar Valenzuela






La exposición "Stéphane Couturier. Eileen Gray / Le Corbusier", se presentó en la Abadía de Montmajour, Arlés, Provence, Francia.


Exposición


El fotógrafo Stéphane Couturier, presenta "Eileen Gray / Le Corbusier". La serie de fotografías parte de la historia de la villa, en el sur de Francia, que Eileen Gray, diseñadora irlandesa, creó en 1926, junto al arquitecto Jean Badovici, una casa orientada al mar.


Se proponía como un manifiesto de modernidad, en una concepción minimalista, que se pensó hasta el último detalle, que incluyó el mobiliario y también las "ventana-biombo" diseñadas por Bodovici.




Diez años después, Badovici invita a Le Corbusier a pintar murales, sin avisar a Gray. Esta intervención violenta el proyecto minimalista original. Ella, dolida, nunca volvió a este lugar.


Couturier retoma ese "encuentro" póstumo y conflictivo: mediante sobreimpresiones, fusiones de imágenes y juegos de transparencia, hace dialogar las líneas depuradas de Gray con las pinturas explosivas de Le Corbusier.







Artista




Stéphane Couturier nace en 1957 en Neuilly-sur-Seine, París. Estudia en el Lycée Condorcet y en la Universidad Paris-Dauphine. Durante más de treinta años, ha desarrollado un trabajo artístico innovador que combina la fotografía y el vídeo, explorando la arquitectura de los siglos XX y XXI desde múltiples perspectivas geográficas.


El eje central de su práctica artística es la transformación y el cambio. Sus fotografías documentan sitios de construcción en Berlín, edificios demolidos en La Habana, plantas de montaje de automóviles en Valencia, entre otros espacios. Su trabajo se caracteriza por un fuerte sentido del diseño, la composición y el uso específico del color.


Su obra se encuentra en más de 50 colecciones de museos e instituciones corporativas mundiales, incluyendo: Musée de l'Elysée; Centre Georges Pompidou; Los Angeles County Museum; Art Institute of Chicago; National Gallery of Canada.


Comentario




Couturier cuestiona la naturaleza pretendidamente objetiva de la fotografía, para construir combinaciones de formas que actualizan continuamente la realidad que registra, y esto se pude ver con claridad en la exposición.


De los trabajos que se exponen, la crítica especializada señala que funcionan en varios niveles: como documento fotográfico; como ensayo visual sobre la memoria arquitectónica, y como relectura de un episodio de la historia del diseño marcado por el conflicto de autoría entre Gray y Le Corbusier.


Couturier no toma partido en esta disputa, sino que construye una tercera imagen, híbrida, que obliga al espectador a habitar esa tensión sin resolverla del todo, y señala que la reconciliación plástica que hace entre ambos artistas da lugar a imágenes muy bien construidas y de colores intensos, que ofrecen una relectura crítica de la arquitectura, que resulta muy convincente.