Retomo el artículo Patrick Wack, Front de Mer Contre Front de Guerra de Guerre, de Joseph Kohler, Polka Magazine, No 67, 07.07.2025, que analiza el trabajo fotográfico de Wack.
Su trabajo está fuera de campo de la guerra salvo las fotografías de edificios destripados por las explosiones, tumbas en flor con banderas azules y amarillas, prótesis de un hombre marcado para siempre y el retrato de un militar totalmente equipado.
En las imágenes vemos a los niños y adolescentes que se divierten, las madres que se recogen, los mayores que se extienden al sol. Los hombres son más raros, recordándonos su movilización a veces lejos de la orilla.
Desde la costa rusa hasta la costa ucraniana, Wack dice que busca una "unidad visual", que da "la impresión de estar en el mismo lugar, ya sea en Rusia o en Ucrania, para acercar a la gente".
A primera vista, Azov Horizons borra las indicaciones geográficas para que solo se escriba una historia de los habitantes y los colores. Este mar es ahora el escenario de una guerra que no perdona ninguna zona. Y dice que "detrás de cada imagen se oye el sonido del cañón, los ataques de artillería y el paso de los drones".
La fotografía vuelve a su vocación inicial: salvaguardar una imagen antes de su desaparición, un edificio antes de su ruina y, lo que es peor, una vida antes de su muerte.
Joseph Kohler comenta que en la portada del libro Azov Horizon, un rosa pálido recuerda a aquel cielo que se acuarela justo antes del crepúsculo, la hora en que los veraneantes se vuelven hacia el horizonte, lejos de la atmósfera tormentosa de los territorios disputados. La exposición me impresionó y dijo.