El Palacio de los papas está en Aviñón, Francia, y es parte de los sitios de que comprende la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco de 1995.
Historia
En 1309, Aviñón se convierte en residencia papal cuando el cardenal Bertrand de Goth, ya como papa Clemente V, decide cambiar la sede ante la inquietud que había en Roma después de su elección en 1305, y busca del apoyo del rey de Francia. Él vivió en el convento de la Orden de Predicadores (OP). Sus sucesores construyen el actual palacio.
Aquí se realizaron seis cónclaves legítimos para elegir a los papas: Benedicto XII (1335); Clemente VI (1342); Inocencio VI (1352); Urbano V (1362); Gregorio XI (1370) y Benedicto XIII (1394). Los papas dejan Aviñón en 1377, y regresan a Roma, y esto provoca el cisma de los antipapas Clemente VII y Benedicto XIII, que hicieron de Aviñón su sede hasta 1408. El último fue hecho prisionero durante diez años en el palacio. El edificio permaneció en las manos de fuerzas antipapales durante algunos años.
Edificio
El papa Benedicto XII (1331-1342), inicia la construcción del palacio, y elige como lugar un macizo rocoso en el borde norte de Aviñón, por encima del río Ródano, llamado Rocher des Doms. Allí estaba el viejo palacio episcopal de los obispos de Aviñón, una construcción original del siglo XII.
El palacio se construyó en dos fases principales que son el Palais Vieux (Palacio Antiguo) de Benedicto XII y el Palais Neuf (Palacio Nuevo) de Clemente VI.
La construcción del Palais Vieux es obra del arquitecto Pierre Poisson de Mirepoix. Se derriba el viejo Palacio arzobispal e inicia la construcción del nuevo edificio, en torno a un claustro. Se le fortifica, para resistir un posible ataque. Sus cuatro alas están flanqueadas por altas torres.
El Palais Neuf es una construcción del papa Clemente VI, que fue el más suntuoso de los papas de Aviñón. El edificio es expresión plena del estilo gótico internacional. En su construcción y ornamentación participan los arquitectos franceses, Pierre Peysson y Jean du Louvres, y los más importantes pintores de frescos de la Escuela de Siena, Simone Martini y Matteo Giovanetti.
Los papas Inocencio VI y Urbano V continúan la ampliación del palacio. El primero ordena la construcción de dos torres, y el segundo termina el patio principal, conocido como la Court d'Honneur, con edificios que lo encierran. Y siguieron con la decoración interior con frescos, tapices, pinturas, esculturas y techos de madera.
En el cisma, el palacio permaneció en las manos de los antipapales, pero a partir de 1433 se regresa a los delgados papales. El palacio y la ciudad permanecieron bajo control papal, durante 350 años, pero el edificio se fue deteriorando gradualmente a pesar de su restauración en 1516.
Al estallido de la Revolución Francesa ya estaba en mal estado cuando fue tomado y saqueado por las fuerzas revolucionarias en 1789. En 1791 fue el escenario de una matanza de contrarrevolucionarios, cuyos cuerpos se arrojaron desde la Tour des Latrines en el Palais Vieux.
El palacio fue posteriormente tomado por el gobierno de Napoleón para usarlo como cuartel y prisión. La ocupación militar lo daña, especialmente bajo la III República, cuando trabajos de madera en interior se utilizaron para construir los establos y los frescos se destruyeron. En 1906 se convierte en un museo nacional. Desde entonces ha estado en una restauración prácticamente constante.