A primera vista, sus lenguajes visuales pueden parecer divergentes, pero cuando se dialoga, comienzan a surgir convergencias inesperadas. Pistoletto ha concebido un viaje que refleja la diversidad de su enfoque, y Ufan se basa en piezas recientes e históricas.
El resultado es un intercambio convincente en torno a temas compartidos, entre ellos, la noción de infinito, que impregna ambas prácticas. Otras afinidades incluyen su enfoque minimalista de la puesta en escena.
La exposición se despliega a lo largo de un recorrido, que involucra piezas de la colección permanente como instalaciones específicas para el lugar. Se extiende a lo largo de tres niveles, con el objetivo de explorar la relación de las obras con el espacio y el espectador.
Las superficies espejadas de Pistoletto interactúan con las piedras, los metales y las composiciones esenciales de Lee Ufan. En una de las salas, por ejemplo, un gran espejo refleja la imagen reflejada de una escultura "Relatum", transformando el espacio en un umbral entre presencia y representación. Las obras se observan, se acercan y responden entre sí, creando un equilibrio que no es solo estético, sino también perceptivo.