En el Museo Calvet, Aviñón, Francia, se exponen parte de las obras que integran la exposición OTHONIEL COSMOS o los Fantasmas del Amor del artista francés Jean-Michel Othoniel.
Edificio
El museo se encuentra en un edificio que en 1719 se vende a François-René de Villeneuve, marqués de Arzeliers y señor de Martignan. En 1734, su hijo, Jacques-Ignace de Villeneuve, decide ampliar el edificio según diseño de Thomas Lainée, pero cambia de opinión y en 1741 decide demoler todo el edificio, y lo reemplaza por uno nuevo según los diseños de Jean-Baptiste Franque. La obra se termina en 1749.
En 1802 el empresario Deleutre lo compra y lo alquila a las autoridades de la ciudad para albergar las colecciones que en 1810 dona a la ciudad de Aviñón, Esprit Calvet, hombre que dedicó su vida a la medicina y las artes. Lega su biblioteca, su colección de historia natural, sus obras de arte, su gabinete de antigüedades y también los fondos necesarios para crear una institución independiente que conserve y exhiba las obras. En 1833, las autoridades compran el edificio, para hacerlo museo.
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Desde la década de 1980, la colección del museo se divide en dos: las bellas artes en este edificio y la otra parte en el Museo Lapidario en la antigua capilla del colegio jesuita de la ciudad.
Las colecciones incluyen pintura, escultura, orfebrería, loza, porcelana, tapices, trabajos en hierro y otros ejemplos de las artes decorativas, junto con arqueología y etnografía asiática, oceánica y africana.
Exposición
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La ciudad de Aviñón, Francia, para celebrar los 25 años de su designación como Capital Europea de la Cultura y los 30 años de su inscripción en el Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco, encargó al artista Jean-Michel Othoniel intervenir con su obra la ciudad a partir de diez lugares emblemáticos.
Las 260 obras se exponen en el Palacio de los Papas, el Puente de Aviñón, el Museo del Petit Palais-Louvre, el Museo Calvet, el Museo Requien, el Museo Lapidario, el Convento Sainte-Claire, los Baños Pommer, la Colección Lambert y la Plaza del Palacio.
El artista dice: "Este proyecto celebra tanto los 25 años de la designación de Aviñón como capital europea de la cultura como los 30 años de su inscripción en el patrimonio de la Unesco. Fue un reto volver sobre los pasos de la gran exposición "La Beauté" de 2000, donde se habían invertido casi todos los lugares de la ciudad. Retomar este principio, pero con un solo artista, es una elección audaz por parte del ayuntamiento. De ahí nació la aventura que llevamos juntos. Quería que la exposición fuera completamente nueva para el público francés, con muchas obras creadas especialmente para Aviñón. De las 260 obras presentadas, 140 se produjeron para los lugares donde se instalan, entre ellos los astrolabios, incluido el de la Plaza del palacio. Las otras obras provienen del extranjero y nunca se habían presentado en Francia". Del total de las obras expuestas 160 no se habían mostrado antes.
La exposición se organiza bajo el hilo conductor de El Canzonière de Petrarca (Italia, 1304-1374), que vivió en Aviñón, y que dedicó a su amor perdido. Un crítico comenta que "es un monumento de la literatura universal, tanto sentimental como conceptual, impregnado de una gran abstracción lírica. El artista elige este creando un mundo poético dominado por un razonamiento infinito, conciso, abstracto y maravilloso. La exposición se desarrolla como un largo soneto, una aventura salpicada de estaciones y peregrinaciones amorosas, dejando espacio para el humor".
En el Museo Calvet se muestran piezas de la exposición que dialogan con las obras de arte que se exhiben en las salas del museo, que en su mayoría están construidas por esferas de vidrio de distintos colores. En el exterior del museo también hay piezas de gran formato.
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Jean-Michel Othoniel (Saint-Étinne, Francia, 1964). Ha trabajado en muy diversas expresiones artísticas que incluyen cine, instalación, fotografía y escultura. Se graduó de la École Nationale Supérieure d'Art de Cergy-Pontoise en 1986. Su trayectoria internacional inicia en 1992 con su participación en Documenta 9 en Kassel, Alemania, seguida de una residencia en la Villa Medici, Academia Francesa, en Roma en 1995.
Su obra se ha expuesto: Colección Peggy Guggenheim, Venecia (1997); Fundation Cartier para Arte Contemporáneo, París (2003) y Petit Palais en París (2021). En 2011, su primera retrospectiva, My Way, se mostró en el Centre Pompidou, París, y luego en Seúl, Tokio, Macao y Nueva York. Ha participado en construcción de instalaciones públicas, como el Kiosque des Noctambules, París (2000), y la Fuente Les Belles Danses en el Water Theatre Grove, Versalles (2015).
Comentario
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De las 260 obras que integran la exposición OTHONIEL COSMOS o los Fantasmas del Amor, en el Museo Calvet, se exhibe una parte de ellas tanto en las salas como en el exterior del edificio.
La propuesta es que la obra se vea como en una "procesión", que implica ir de un lugar a otro. Son obras abstractas. En las que se exponen en el museo la forma dominante son esferas de vidrio de colores que se articulan en distintas formas, las más de las veces como una flor o ramillete de las mismas.
El artista, Jean-Michel Othoniel, sostiene que el hilo conductor de la exposición es el legado poético de Petrarca, y de él dice que en Aviñón, "inventó una nueva forma poética que ha inspirado a generaciones de artistas, desde Miguel Ángel hasta Shakespeare, pasando por Pasolini. Me sumergí en estos poemas para construir la estructura de la exposición. Es una paradoja estimulante: soy a la vez artista y comisario, un papel que nunca había asumido y que disfruté mucho experimentando, hasta el punto de querer prolongarlo".
La exposición que el artista ha montado en Aviñón es la más grande que ha tenido. Un crítico de arte dice que su obra gira en torno a la noción de geometría emocional. Trabaja mediante la repetición de elementos modulares como ladrillos o sus características cuentas, crea esculturas que recuerdan a joyas, cuya relación con la escala humana abarca desde la intimidad hasta la monumentalidad.
Su predilección por materiales con propiedades reversibles y también reflejantes, particularmente el vidrio soplado, sello distintivo de su obra desde principios de la década de 1990, se relaciona con la naturaleza profundamente ambigua de su arte. Monumentales pero delicadas, barrocas pero minimalistas, poéticas pero políticas, sus formas contemplativas, como oxímorones, tienen el poder de reconciliar opuestos.
Afirma que gran parte de su obra han sido encargos para espacios públicos, y esto ha llevado a que parte de su obra adquiera un carácter arquitectónico y social, la sensibilidad holística de Othoniel se asemeja al feng shui, o el arte de armonizar a las personas con su entorno, permitiendo a los espectadores habitar su mundo a través de la reflexión y el movimiento.
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